Plataforma impulsa nuevos liderazgos de mujeres en la política
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Cortesía de Aúna

La plataforma Aúna busca acompañar e impulsar nuevos liderazgos de mujeres en la política

En la política, los obstáculos que enfrentan las mujeres para ocupar cargos públicos por la representación de una comunidad van de la exclusión a la discriminación. Construir nuevos liderazgos y propuestas políticas atractivas con las mujeres es una de las misiones de Aúna.
Cortesía de Aúna
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En México no basta con impulsar la paridad de género con la oportunidad de que más mujeres ocupen cargos públicos. Plataformas como Aúna trabajan en la construcción de nuevas representaciones de liderazgos por mujeres que desean entrar en la política, ocupar cargos públicos, formar parte de gabinetes u organismos autónomos para representar a sus comunidades, con agendas que generen impacto y cambios.

En la política, los obstáculos que enfrentan las mujeres para ocupar cargos públicos por la representación de una comunidad, van de la exclusión a la discriminación y contar con futuras candidatas afrodescendientes, de la comunidad LGBTI+ y de las comunidades indígenas también es una forma de apostar por agendas mucho más completas y comprometidas con la sociedad.

Hace 69 años, un 17 de octubre de 1953, México reconoció el derecho de las mujeres para votar y ser votadas para puestos de elección popular, es decir, elegir a otras mujeres que las representen con la oportunidad de ocupar un cargo público y generar cambios a favor de ellas. Sin embargo, fue hasta 1955 que las mujeres mexicanas votaron por primera vez en elecciones federales.

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Siguiendo esa tradición por el derecho de las mujeres a votar y ser votadas, Aúna nace como una plataforma que impulsa nuevas representaciones políticas con liderazgos de mujeres para alcanzar mayores resultados en bienestar, justicia y protección del medio ambiente a través de agendas por la representación de una comunidad.

Las cuotas de género son un concepto fundamental para la vida política y democrática de México, con ellas se busca la paridad política entre los géneros, de acuerdo con el Instituto Nacional Electoral (INE).

Adoptar estas cuotas implica generar un cambio cultural para evitar el predominio de un solo género en la política. Consumar esto requiere de un cambio cultural y de actitud, tanto en la ciudadanía como en las instituciones. Además, para contar con más mujeres que deseen entrar en la política y convertirse en candidatas o lideresas también se necesita tener más ejemplos de mujeres que ya estén ocupando estos cargos.

Liderazgo colaborativo, el sello de Aúna

Un rasgo característico de Aúna en el acompañamiento que realizan con las mujeres durante la construcción de sus agendas es el liderazgo colaborativo entre las candidatas. Por ejemplo, quitarse la idea de que solo con el carácter —semejante al de un hombre— pueden ganar una candidatura.

De acuerdo con Mónica Tapia, una de las fundadoras de la plataforma Aúna, es muy difícil para una mujer superar estos obstáculos. Además de que cuentan con pocos modelos de mujeres políticas, es decir, con un estilo de liderazgo propio en lugar de optar por un ‘estilo masculino’ o muy dominante, sin ser ser ni sumisa  ni obediente.

“O eres dominante o eres totalmente sumisa. Nosotros lo que tratamos, y por eso es una comunidad de aprendizaje, es cómo lo hace cada quien, cómo desarrollan un liderazgo y un estilo con el que se sienta a gusto, donde sea ella misma pero —también— al mismo tiempo, ejerza influencia, ejerza supervisión de su equipo y que negocie”, señala en entrevista para Animal Político.

El estudio Mujeres en las Secretarías de Estado: De la foto a la representación ¿Hay avances? del Instituto Mexicano para la Competitividad A. C. (IMCO) señala que las brechas de género en las secretarías de Estado continúan. Esto no solo impacta en el ingreso de las mujeres sino también en la oportunidad de acceder a puestos de toma de decisiones dentro de las instituciones.

La presencia de las mujeres al interior de las secretarías de Estado disminuye conforme se eleva el puesto; mientras que, la representación femenina en las jefaturas de unidad de las secretarías de Estado se mantuvo igual entre 2021 y 2022, según los resultados del estudio.

Las candidatas del futuro

En Aúna, la igualdad, diversidad y pluralidad son la base para contar con nuevas representaciones de mujeres que aspiren a un cargo público. Contar con futuras candidatas afrodescendientes, de la comunidad LGBTI+ y de las comunidades indígenas también es una forma de apostar por agendas mucho más completas y comprometidas con la sociedad.

Para Tapia, las instituciones nos mandan mensajes para decirnos: “no vas dentro de la política”. Más si eres una mujer indígena, afro, de la comunidad de la diversidad sexual o que vive con discapacidad.

Incluso, mensajes como “no seas revoltosa”, “no seas mandona”, “no seas criticona”, “no cuestiones”, “obedece”, están presentes colectivamente. Sin embargo, en Aúna transforman ese discurso motivando a las candidatas diciéndoles: “Es claro que puedes”, “Claro que se vale”.

La vicepresidenta de Colombia, Francia Márquez, una mujer afro, activista, defensora de territorios viene acompañada de este tipo de plataformas y es un ejemplo de que se puede, explica Mónica Tapia a este medio.

Agendas a impulsar

Entre el 21 y 25 de noviembre Aúna presentará los resultados de las mujeres que postularon a la convocatoria de formación para preparar su candidatura. Con esto, las próximas Aúna, como se nombran, serán las nuevas lideresas que construyan la que será la futura representación de las comunidades con mejores propuestas.

“No sólo buscamos impulsar a nuevas caras y gente que nunca ha estado en política sino también reconocer a quienes hacen bien su trabajo y que, a veces, hasta reciben castigo de su propio partido”, explica Mónica Tapia.

En la formación de nuevas lideresas se encuentra La agenda de Aúna que es una serie de propuestas y soluciones de política pública, de diagnóstico sobre los problemas grandes del país, sobre la violencia, las brechas de género y el deterioro del medio ambiente.

Otro rubro que en Aúna trabaja es la comunicación con perspectiva de género para definir cómo llegar a ser una candidata defendiendo y haciendo un buen rol de género. En este proceso de formación evitan los estereotipos que muchas veces se intentan implantar en los medios de comunicación y estigmatizan.

Mónica Tapia también explica que las futuras candidatas reciben acompañamiento sobre cómo ganar campañas electorales, cómo organizarla, cómo buscar fondos ciudadanos,  buscar voluntarios, usar las redes sociales, tener buenos mensajes y una estrategia de comunicación atractiva y barata.

Contar con la presencia de más mujeres en cargos públicos no solo es parte de los principios de la paridad de género en las instituciones y dependencias, sino también da representación a las niñas y juventudes para motivarlas a imaginarse, en un futuro, ocupando estos puestos.

Sumar las diversidades y avanzar juntas es parte de la misión que Aúna se plantea tanto con la preparación de las futuras candidatas como el trabajar con las agendas que presentarán y reforzarlas.

Para conocer el trabajo de las Aúna que fueron Nominadas en 2021 ingresa aquí. Ellas son mujeres interesadas en ocupar cargos públicos y a las que Aúna identifica, forma y acompaña antes y durante los procesos de precampaña, campaña y durante su mandato. Compiten bajo diferentes partidos políticos y nos mantiene unidas en una agenda común.

 

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Código de las Familias: el referendo para legalizar el matrimonio igualitario en Cuba

En lo que es solo el tercer referendo en la historia del país desde la Revolución del 59, los cubanos decidirán si aprueban o no el matrimonio igualitario, en un país que hace décadas mandó a los homosexuales a campos de trabajos forzados.
25 de septiembre, 2022
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Los cubanos no votan para elegir a su presidente pero sí podrán hacerlo este domingo para aprobar, o rechazar, el marco legal que regirá sus relaciones familiares.

“¿Está usted de acuerdo con el Código de las Familias?” es la pregunta única que se formulará a los electores, con “sí” y “no” como opciones de respuesta en este inusual referendo, el tercero en la historia reciente del país tras los que ratificaron las constituciones de 1976 y 2019.

El matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción de hijos por parte de éstas o la gestación subrogada son algunas de las propuestas más destacadas y polémicas del documento de 104 páginas que busca reemplazar una normativa de 1975.

El plebiscito llega en un momento de profunda crisis económica en Cuba, donde la principal preocupación entre sus más de 11 millones de habitantes es capear la escasez de todo tipo de productos, desde alimentos y medicinas hasta artículos de aseo o ropa, y los cada vez más frecuentes apagones.

Hombre en Cuba junto a un cartel favorable al código de las familias.

Getty Images
La cada vez más difícil lucha diaria por la supervivencia en Cuba ha hecho que, para gran parte de la población, el referendo sobre las familias sea un asunto secundario.

Los principales cambios

El nuevo Código de las Familias se sometió a una consulta popular entre febrero y abril de este año en la que participaron 6,5 millones de cubanos, según el gobierno..

Además del llamado “matrimonio igualitario”, la posibilidad de que parejas del mismo sexo adopten niños o la “gestación solidaria” -subrogada sin fines de lucro-, el código contempla otros cambios en las interacciones familiares.

Por ejemplo, abre vías para penalizar a los agresores domésticos en aspectos como la custodia de sus niños, reparto de bienes o herencia; protege la comunicación entre los menores y sus abuelos en caso de divorcio, e incorpora legalmente a madrastras y padrastros como tutores.

También permite que los padres puedan elegir el orden de los apellidos de sus hijos y amplía -al menos sobre el papel, ya que esto requiere de recursos materiales- la protección de adultos mayores o discapacitados.

Otro punto destacado es la posibilidad de que los abuelos adquieran responsabilidad parental, algo importante teniendo en cuenta que en los últimos meses decenas de miles de cubanos de mediana edad han emigrado, en muchos casos dejando a sus progenitores al cuidado de los menores de la casa.

El “sí” contra el “no” al código

El gobierno ha emprendido una amplia campaña en favor del “sí” en la televisión, la radio y los diarios (en Cuba los medios son propiedad del Estado), en las redes sociales con los hashtags #YoVotoSi y #CodigoSi, en la calle con abundantes carteles e incluso en los centros educativos mediante sesiones especiales sobre el nuevo Código.

Todas las instituciones cubanas, desde el Consejo Electoral Nacional hasta el Tribunal Supremo, han secundado la campaña del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), dirigido por la influyente Mariela Castro, hija del exgobernante Raúl Castro.

Mariela Castro

Getty Images
Mariela Castro es desde hace años la adalid de la causa de la comunidad LGBT en el Estado cubano.

“El Código de las Familias aporta, amplía y contribuye a garantizar ampliamente los derechos de todas las personas y todas las familias. Contribuye a democratizar aún más las relaciones intergenéricas, intergeneracionales”, declaró Mariela Castro esta semana a la agencia Efe.

Gran parte de la comunidad LGBT en Cuba también apoya el “sí” en la votación del domingo.

“Que por fin en Cuba se reconozca legalmente la legitimidad del amor, las uniones y las vidas de miles de personas homosexuales es un motivo de celebración, y reivindica toda mi existencia y la de las personas de mi comunidad”, explicó a BBC Mundo el actor y prominente activista cubano Daniel Triana, de 25 años.

El activista Daniel Triana (izquierda) con otros miembros de la comunidad LGBT.

Daniel Triana
Daniel Triana (izquierda) con otros activistas y miembros de la comunidad LGBT.

Como en Cuba el Estado acapara la esfera pública, no existe una campaña articulada por el “no” en los medios de comunicación ni en la calle.

Quienes se oponen a la aprobación del nuevo Código de las Familias lo hacen sobre todo con mensajes en las redes y esgrimen diversos motivos, por lo general religiosos o políticos.

“No beneficia a la familia cubana la introducción en nuestra legislación de los contenidos de la llamada ‘ideología de género’, que sustenta muchas de las propuestas”, expuso la Conferencia Episcopal de Cuba en un comunicado en su página web.

Los obispos critican especialmente el matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción por parte de estas y la gestación subrogada, que consideran contrarios a los valores y la fe católicos.

En el comunicado expresan, sin embargo, su apoyo a otros puntos de la propuesta relacionados con la violencia doméstica y la protección de los derechos de ancianos y menores.

Mientras, en Twitter quienes se oponen al Código de las Familias han expresado su rechazo con los hashtag #YoVotoNo y #CodigoNO.

https://twitter.com/ArquiSpaces/status/1572802545457795073

“Nuestras familias también necesitan alimentos, ropa, zapatos, medicamentos, viviendas, mejor calidad de vida, mejores hospitales y escuelas, y no veo por ningún lado una campaña para eso. Por eso #YoVotoNo”, publicó otro internauta.

Muchos opositores también han planteado dudas sobre la limpieza del referendo, que según las autoridades está garantizada, aunque no habrá supervisión de organismos internacionales.

Confrontación política

Como casi todo tema de actualidad en Cuba, el plebiscito ha adquirido fuertes connotaciones políticas.

Las autoridades cubanas han vinculado la campaña del “sí” con la defensa del modelo político vigente desde 1959 y cada vez más cuestionado dentro del país a medida que aumenta el descontento social por la nefasta situación económica.

Cartel favorable al Código de las Familias en el diario oficialista Invasor, de la provincia central de Ciego de Ávila

Invasor
Cartel favorable al Código de las Familias en el diario oficialista Invasor, de la provincia central de Ciego de Ávila.

“Apoyar el Código de las Familias es apoyar el proyecto de país”, titulaba un artículo con una entrevista a Mariela Castro el pasado mayo en el diario estatal Granma.

Para el activista Daniel Triana “esto es asqueante, ya que el gobierno podría haber aprobado el matrimonio igualitario de un plumazo en la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), donde todo se vota por unanimidad”.

“Quienes disentimos del régimen y que apoyamos el código estamos en una posición ética y política bien delicada“, asegura.

Manifestación LGBT Cuba 2019

Getty Images
En Cuba los gays, lesbianas y trans pueden manifestarse, pero solo bajo la tutela y organización del Estado: cuando en 2019 activistas LGBT celebraron una marcha por su cuenta en La Habana, agentes vestidos de civiles agredieron y arrestaron a varios manifestantes. Las autoridades les acusaron de ser “contrarrevolucionarios” al servicio de EE.UU., el señalamiento más frecuente para quienes se desmarcan del sistema establecido.

Fuera de la comunidad LGBT, la mayoría de disidentes en Cuba han expresado en las redes sociales su intención de votar “no” o abstenerse como forma de castigo al gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel.

Otros dentro y fuera del país han aprovechado la ocasión para denunciar la falta de libertades políticas en Cuba, gobernada por el Partido Comunista como órgano único y supremo de poder en el Estado.

“Si no puedes elegir tu presidente, ¿cómo exponer a tus hijos a un Código de Familia que eligió alguien por el cual tú no votaste? Si están llevando a votación el Código de las Familias, ¿por qué no llevar a votación elecciones libres pluripartidistas?”, escribió el artista Yotuel Romero, excantante del grupo Orishas y coautor de la canción Patria y Vida, convertida en himno de la disidencia cubana.

Un pasado oscuro y polémico

De aprobarse el referendo el domingo, Cuba se convertiría en el país número 34 en el que, de manera parcial o total, se legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El respaldo del gobierno a esta iniciativa contrasta con la persecución que sufrieron los homosexuales en las primeras décadas de la revolución de 1959.

El régimen de Fidel Castro consideraba la homosexualidad un vicio propio de la sociedad capitalista y burguesa.

Fidel Castro y el Che Guevara

Getty Images
Fidel Castro y el Che Guevara eran conocidos por su escasa tolerancia hacia la homosexualidad.

“No podemos llegar a creer que un homosexual pudiera reunir las condiciones y los requisitos de conducta que nos permitirían considerarlo un verdadero revolucionario, un verdadero militante comunista”, declaró públicamente el gobernante en 1965.

En aquellos años los homosexuales -junto con sacerdotes y otras personas consideradas contrarrevolucionarias- eran detenidos con frecuencia, expulsados de sus empleos y encarcelados en campos de trabajos forzosos llamados UMAP (Unidades Militares de Apoyo a la Producción) para su “rehabilitación”.

Recorte de periódico de Granma sobre las UMAP.

Granma
Unos 25.000 cubanos, según estimaciones, fueron recluidos en las UMAP entre 1965 y 1968. Eran campos de trabajos forzosos inspirados en los de otros países comunistas de la esfera de la URSS en los que se buscaba “reeducar” a personas con tendencias consideradas contrarias a los valores del socialismo y la Revolución.

Tras dos décadas de dura represión, en 1979 se despenalizaron las relaciones entre personas del mismo sexo y comenzó una liberalización gradual que se aceleró ya en el siglo XXI.

“El Gobierno se vio obligado a reconciliarse con su pasado cercano de intolerancia y discriminación para encajar en el nuevo orden global postsocialista. El país necesitaba abrirse al mundo y ofrecer una imagen de apertura”, explica el historiador cubano Abel Sierra Madero.

Mientras, algunos activistas LGBT en la isla lamentan que el reciente lavado de cara del Estado cubano, culminado en el Código de Familias, tienda un velo sobre este oscuro pasado.

“Cuba fue hasta hace poco un estado homotransfóbico. Fidel Castro y el Ché Guevara eran homotránsfobos confesados. De pronto con este código pretenden obviar todo esto sin una sola mención a ese historial funesto. No han pedido disculpas y simplemente lo han tratado de empujar como una ley natural que se desprende de la coherencia histórica de la revolución cubana. Eso no solo es falso sino que es muy cínico y macabro”, denuncia el activista Daniel Triana.


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