En CDMX, activistas montan antimonumento contra Tren Maya
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Manu Ureste

Activistas colocan ‘antimonumento’ en la CDMX para protestar contra el Tren Maya: “Es un proyecto ecocida”

Ambientalistas instalaron el ‘antimonumento’ para —según dijeron— dejar un recordatorio de los daños de la megaobra planteada por López Obrador en la Península de Yucatán.
Manu Ureste
23 de noviembre, 2022
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Organizaciones nacionales e internacionales de defensa del medioambiente instalaron este miércoles un ‘antimonumento’ en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México, para protestar por los impactos ambientales del Tren Maya en la Península de Yucatán. 

Alrededor de las 14:00 horas, frente a la Torre del Caballito, los activistas colocaron sobre el suelo una placa que señala: “Aquí dejamos constancia de que en nombre del ‘desarrollo’ y el ‘progreso’ se construyó el Tren Maya desalojando personas, extinguiendo especies, devastando la selva y amenazando ecosistemas. Solo ustedes, en el futuro, podrán decir si valió la pena”. 

Roberto Rojo, activista y espeleólogo de cuevas submarinas en Playa del Carmen, Quintana Roo, uno de los puntos por donde pasará el Tren Maya, dijo en entrevista que el objetivo de colocar un ‘antimonumento’ es dejar “un recordatorio permanente” ante la sociedad mexicana de los daños ambientales que está generando la obra en el ecosistema de la selva caribeña, así como en las cuevas subterráneas y cenotes. 

“Vean las películas de ciencia ficción que siempre empiezan con un desastre cuando no se le hace caso a la ciencia. Pues aquí es igual: desde un principio, hemos advertido de la fragilidad del suelo cárstico de Quintana Roo y de la importancia de preservar el acuífero subterráneo, las cuevas y la selva”, apuntó Rojo, también biólogo.

“Porque, en caso de no prestar atención a estas advertencias, vamos a tener grandes desastres ecológicos, a la salud humana y ecológicos”, agregó el activista, que advirtió que, por la fragilidad del suelo cárstico por donde pasará el tren, hay riesgo de que el proyecto pueda colapsar en un futuro. 

“No queremos que eso pase. Lo que queremos es que las cosas se hagan de manera correcta, planeadas y de manera legal, y poniendo por delante a la naturaleza, porque sin ella no somos nada”, subrayó. 

Lee más: Presupuesto 2023: programas sociales, las obras del Tren Maya y Fuerzas Armadas, los favoritos del reparto

Otras organizaciones que participaron en la protesta fueron Racismo Mx, Cenotes Urbanos, Kanan Derechos Humanos o SumOfUs, que denunciaron que el proyecto del Tren Maya fue “impuesto de manera totalmente irregular”, mencionando que las consultas a los pueblos indígenas que hizo el gobierno federal en 2019 “no cumplieron con los estándares internacionales”

“Este no es un tren ‘maya’, es un tren colonial que promete desarrollo y progreso, pero sin contar con el consentimiento libre e informado de las comunidades afectadas”, aseguró una de las activistas de SumOfUs, que denunció la participación de empresas europeas “coloniales” en el proyecto para beneficiarse económicamente “a costa de violaciones a derechos humanos”. 

“Nos preguntamos si estas empresas europeas harían lo mismo en sus países”, cuestionó la ambientalista. 

Rojo recordó que, hasta ahora, no se ha dado a conocer una Manifestación de Impacto Ambiental “íntegra”, sino que esta se ha “fragmentado” en varios tramos de la obra, “para no dar a conocer el verdadero impacto del Tren Maya”. 

“Este es un tren ecocida disfrazado de turismo y progreso”, criticó el también integrante del Círculo Espeleológico del Mayab. 

Tren Maya

El pasado 4 de septiembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que, tras varios meses detenida por amparos ante la justicia, se reinició la obra del Tren Maya

“Con absoluto apego a la legalidad, paciencia y el apoyo de la gente, reiniciamos los trabajos del tramo Cancún-Tulum. No procedieron los amparos en lo jurídico, en lo ambiental, ni en lo social. Habrá Tren Maya”, tuiteó. 

Antes, el 9 de agosto, un juez federal negó la última suspensión definitiva contra la construcción del Tramo 5 del Tren Maya, que va de Playa del Carmen a Tulum, Quintana Roo. Con esa resolución, se juntaron seis suspensiones negadas. 

Activistas y expertos del colectivo #SélvameDelTren habían pedido al presidente que recorriera con ellos la zona donde se construye el Tramo 5, que atraviesa selva, cuevas y cenotes, para que cambiara el trazo de la obra y evitara un desastre natural, pero eso no sucedió. 

El 1 de agosto, entró en vigor un decreto por el que se expropia una superficie de 1 millón 093 mil 118 metros cuadrados de propiedad privada para la construcción del Tramo 5. 

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#YoSoyAnimal

'Aunque pegue o mate, marido es': testimonio de expareja de traficante de drogas de Guayaquil

Marta se enamoró, se casó y tuvo un hijo con un microtraficante de Durán, uno de los cantones más violentos de la ciudad ecuatoriana de Guayaquil. Cansada de la miseria y el abuso, lo abandonó para descubrir cómo valerse por sí misma.
11 de noviembre, 2022
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En este testimonio narrado en primera persona, Marta* cuenta cómo se enamoró y tuvo un hijo con un traficante al menudeo en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil.

Tras una larga historia de maltrato y sumergida en la pobreza, lo abandonó para evitar que su hijo estuviera expuesto a las actividades de su padre.


“Cuando tenía 13 o 14 años, vacilé con un chico que era bien duro de los pandilleros. Cuando tienes un novio que es rey (líder de una banda), ganas el respeto de la gente. Todo el mundo me respetaba. Yo era adolescente y pensaba que andar con el más malo me haría popular”.

—¿Tú eras novia de un rey? ¿Cuál rey? —interrumpe su hijo de 12 años— Era ladrón.

Marta y su familia celebran la ocurrencia a carcajadas en la sala de su casa en Durán, uno de los cantones más violentos de Guayaquil, al suroeste de Ecuador.

—Es que suben de rango. Primero ingresan a la pandilla…— retoma Marta.

—Son principiantes —corrige su hijo.

“Son principiantes, van subiendo, van subiendo y son rey. El rey le da charlas a los de recién ingreso.

Cuando andaba con él conocí a muchos pandilleros. Yo tenía amigos muy cercanos que no eran tan batracios (delincuentes). Me gustaba el rap, y algunas de esas personas a veces improvisaban. Yo me quedaba ahí escuchándolos. Nunca me gustó que hablaran de pistolas y de matanza. Me gusta el rap que habla de la vida, de lo que les pasó.

Incluso me dijeron para ser pandillera, pero esas cosas no me gustan porque en la pandilla hay reglas: hay que reunirse a las 8:00 de la noche, hay que hablar de ciertas cosas. Y yo no tenía tiempo porque estudiaba, mi papá no me dejaba salir.

Este chico decía que era mi novio porque me daba piquitos. Pero no es que me iba a la cama con él.

Era el rey de aquí de los Latin King, tenía 18 o 19 años. En sí yo nunca supe lo que era la pandilla, solamente escuchaba. Y de un momento a otro comenzaron a integrarse mujeres también.

Con el tiempo me fui enojando. Incluso una vez fui llorando a pedirles que devolvieran los zapatos que le robaron a mi amigo del colegio. Les dije: ‘¿Por qué ustedes les roban las cosas si son personas que estudian?’.

Me fui apartando porque tenían unas reglas estúpidas. Que no tuviera amigos por aquí, por allá. Se van a la mierda conmigo porque yo sí voy a tener amigos, yo soy muy amiguera. No me gusta que me digan lo que tengo que hacer.

Yo no consumía, y esa es una de las cosas por las que me admiro, por ser una persona pensante. En ese tiempo yo no escuchaba de la H (heroína). En el año 2009 en mi colegio no había H, solamente hablaban de la marihuana. En mi adolescencia no probé ningún tipo de cosas”.

Mamá a los 16

“Ya me había separado de este chico cuando conocí al papá de mi hijo. Yo salía de la escuela y lo vi afuera en una bicicleta. Él es muy guapo y me enamoré de él. Parecía Daddy Yankee.

Una amiga me dice: ‘Este chico te quiere pedir el número’. Ahí me puse rojita, y al día siguiente se lo di. De ahí conversamos, me llamaba al convencional. Incluso venía con el papá a la casa.

Me entregué a él, fue mi primer hombre. A los 16 años perdí mi virginidad. Él tenía 21 y pertenecía a otra pandilla, era ñeta (de la banda de Los Ñetas).

Yo tengo esa suerte de andar con pandilleros.

Todo el mundo se enteró de que yo estaba embarazada, hasta los pandilleros. Fui mamá a los 16 años. Abandoné el colegio y me centré. Ya no salía y él no podía quedarse aquí porque un poco de gente quería pegarle. Él era un ñeta y esto era territorio de los Latin King”.

“¿Por qué, Dios?”

“En cuanto me hice esposa de este chico y me convertí en mamá, vi la realidad de la vida. Al irme aparte me di cuenta de que me metí a un mundo diferente.

La mamá de mi esposo era alcohólica, y luego se hizo cristiana. Ella no es mala persona, tiene cuatro hijos de diferentes maridos. Es muy humilde, con buen corazón, pero la ha marcado su pasado.

El papá de mi hijo era borracho. En donde yo crecí, por lo general, nadie hacía bulla, era diferente la forma en la que me criaron a mí a como lo criaron a él.

Eran como las 2:00 de la mañana y las rockolas a todo volumen. La gente chupando (bebiendo) en la sala, y yo con mi hijo chiquitito arriba, en un altillo tan bajo que tocaba el techo.

Estaba agobiada, lloraba y decía: ¿Por qué, Dios? Vivía en una casa de piso de tierra y con el niño, lejísimos de aquí. Puro lodo, el baño no era ni baño, era un hueco, no podía ni hacer mis necesidades. Todos los fines de semana terminaban en botellazos y yo ahí metida.

Él era un hombre irresponsable, la pasé mal. Pero dije: ‘Esto es lo que me busqué y tengo que aceptarlo'”.

Guayaquil

Donald Díaz / BBC
Policías y militares hacen redadas en las calles contra las bandas del crimen organizado.

Robar para comer

“Hubo un tiempo en el que no teníamos con qué comer y un día me dice: ‘Mónica, tengo que ir a robar’, y se fue con un hermano que era súper adicto.

Salían a las 5:00 de la mañana en moto y robaban a las personas que salían de mañanita, que hay mucha gente. Llegaban con hartas carteras, dinero, tarjetas, teléfonos, perfumes, y luego lo revendían para la comida. Eso lo hicieron durante casi una semana.

Yo le decía: ‘¿Y vamos a vivir así toda la vida o qué? Un día te van a agarrar’. Y él decía: ‘Ya, ya’.

Hubo un tiempo en que no teníamos nada, pero él ya no salía más a robar. Y me decía: ‘¿Y ahora qué hacemos?’. Ese día fuimos a una tienda de esas que tiene rejas en la puerta. Pedimos un pollo, aceite, una libra de arroz, huevos, como cualquier cliente… La moto estaba prendida y arrancamos por la desesperación de no tener comida.

Pero cuando venía a casa de mis abuelos a comer, mi abuela me decía: ‘Aunque pegue o mate, marido es'”.

Bloques de coca

“Con el tiempo construimos una casita chiquita, de cemento. El hermano vivía con nosotros, pero estaba demasiado perdido porque era consumidor. A veces tenía los ojos abiertotes y me decía: ‘Mira, mira, el hombre que está allí parado’. Y no había nadie. Estaba alucinando, subía las escaleras, bajaba las escaleras.

Y el papá de mi hijo no conseguía trabajo. Un día le dije que no aguantaba más porque no cambiaba. Incluso vendía droga, era microtraficante. Yo lo que pensaba era: ‘Mi hijo crece y está viendo ese ejemplo del padre’.

Paquetes de cocaína

Getty Images
El exesposo de Mónica escondía paquetes de cocaína en casa.

Yo no sé qué hacía con la plata. Creo que no tenía porque consumía también. Una vez me dijo para probar eso. Tenía una mesa grande donde cocinaba eso. Pero yo, cero drogas.

Cuando iba al baño, alzaba la tapa del tanque (del lavabo) y encontraba fundas, bloques blancos, bloques de coca. Él vendía por cantidad, vendía bastante. Ya veía pistolas.

El man hacía las funditas, las pesaba”.

Nuevo empleo, nueva mentalidad

“Conseguí trabajo en KFC y ya cuando trabajas, empiezas a juntarte con otra clase de gente y tu mentalidad cambia. Yo siempre pensé en grande.

Comencé a conocer a otro tipo de gente, personas que estudiaban en la universidad, y me gustó más ese ambiente que seguir en esa vida con él. Con ellos conversaba de cosas interesantes, con él no conversaba de nada.

Yo trabajaba a los 13 años con animaciones de fiestas infantiles, con un payaso, por hobby. Pero luego lo retomé y tenía mis contratos. Él veía que yo hacía las cosas bien y él no podía cambiar.

‘¿Hasta cuándo?’, le decía yo. ‘Tu ves que me saco la madre trabajando y tú, nada’. Yo iba a mis animaciones, invertí en un parlante.

Yo era muy histérica. Le gritaba y él me daba una cachetada. En la cara nunca me hinchó, pero sí me daba en el cuerpo. Yo le decía: ‘No te vayas, no te vayas a la calle’. Y él me decía: ‘Ya, cállate, chucha ‘e tu madre’. Maldecía, me insultaba mucho.

‘Entiéndeme que estoy trabajando’, me decía. ‘Si yo salgo de noche es para traer plata a la casa’. Se iba en la noche y venía al siguiente día, supuestamente vendiendo su droga. Y me dejaba sola con mi hijo.

Él no consumía mucho, no andaba por la calle sucio como el hermano”.

Plata sucia

“La gota que rebasó el vaso fue un día que yo estaba acostada y tocaron la puerta. Tocaban a la 1:00, a las 2:00, a las 3:00 de la mañana.

Era gente que le llevaba prendas y él le daba la droga. Yo no tenía paz. Una vez salí cabreada y les dije: ‘¡Me tienen harta, lárguense de mi casa! Si los vuelvo a ver aquí, les tiro agua’. Eran personas adictas.

En ese momento, mi hermano empezó a consumir. Y yo lloraba, le decía: ‘¿Tú no entiendes? Dáte cuenta que mi hermano hace la misma mierda. A tanta gente le estás haciendo daño‘. Él se quedaba callado.

Guayaquil

Donald Díaz / BBC
Guayaquil se encuentra bajo estado de excepción por la violencia.

Me regalaba relojes y yo se los devolvía porque era plata sucia. Yo no iba a lucir algo que venía de una cosa que le habían quitado a otro.

Yo tenía mi plata, tengo casi 10 años trabajando en KFC. Él era muy tacaño. Si me llevaba a comer alguna vez, medía hasta el último centavo.

Cuando me iba a trabajar, metía mujeres en la casa porque me contaban los vecinos. Yo no quería que me tocara, me daba asco. Venía de la calle con un olor feo, olía a droga.

Cuando no quería tener relaciones, se ponía bravo. Una vez me obligó. Y yo me dejé, no puse fuerza. Pero el amor se me fue apagando”.

“Hasta aquí te aguanto”

“Poco a poco fui abriendo los ojos.

Llegaba a casa después del trabajo a las 11:00. Una noche mi hijo no estaba. Le pregunté a mi suegra, que en ese tiempo ya era hermanita, y me dijo: ‘Se lo llevó por allá’.

Caminé hasta una casa donde había un poco de mujeres de lo último, hombres fumando, y mi hijo adentro. Estaba con otro niño que no tenía ejemplo de madre y padre, era grosero, malcriado.

Agarré a mi hijo y le dije delante de todos sus amigos: ‘Mira, si quieres perderte, piérdete tú. Pero a mi hijo no lo traigas a esta porquería. Eres un mal ejemplo, me das asco’.

Ahí entendí que no quería estar con un hombre que no me iba a dar un buen futuro.

Después de estar 8 años con él, lo dejé. Fue una pelea grande, me insultó horrible, pero le dije: ‘Hasta aquí te aguanto’. Le dejé todo lo que teníamos, que lo había comprado yo.

Y en estos 4 años en que hemos estado separados, solo me buscó cuando supo que yo estaba con otra persona. Ahora estoy con alguien que es trabajador, quiere a mi hijo, no toma, no sale, es amoroso.

Al papá de mi hijo hace poco le dieron tres balazos y se fue a Chile. Él empezó como un pandillero, pero ahora es mafia, es droga.

Él tiene buena relación con mi hijo. Yo nunca le digo nada malo de él. Es su padre y ama a su hijo. Pero desde que nos alejamos de esa vida, me siento mejor.

Ahora estoy pagando la mensualidad para terminar el colegio porque quiero ir a la universidad. Voy a estudiar para ser profesora.

Y quiero que todo el mundo sepa lo que viví. Ya no lloro porque tengo amor propio y me superé“.

*Pidió mantener su identidad anónima por seguridad.


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