Denuncian malos tratos a mujeres en penal federal de Morelos
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Cuartoscuro

“Es inhumano, internas viven un infierno”: familiares y ONG denuncian malos tratos a mujeres en el penal federal de Morelos 

Familias y organizaciones señalan que reclusas fueron trasladadas ahí y alejadas de sus seres queridos, así como que las mujeres sufren abusos y no tienen un trato digno.
Cuartoscuro
21 de noviembre, 2022
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‘Sandra’ ha estado privada de la libertad desde hace ocho años. Está acusada de secuestro y hace unos meses fue trasladada de un penal estatal en Sonora al Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) 16, en Coatlán del Río, Morelos. Su familia supo que ya no estaba en Sonora hasta tres días después del traslado, cuando la mujer logró comunicarse y avisar lo que había pasado. 

El viaje, denuncia su hermana ‘Yazmín’, fue brutal. Le pegaron, la humillaron, le robaron el poco dinero que tenía y no le dieron ni agua ni comida. Cuando llegó a Morelos, Sandra pensó que lo peor había pasado, pero apenas empezaba.

“Es inhumano cómo las tratan, es un infierno”, dice ‘Yazmín’. Tanto a ella como a su hermana se les cambió el nombre para resguardar su identidad.

Desde que ingresó al penal federal en Morelos, ‘Sandra’ no ha recibido el medicamento que requiere para sus padecimientos, pues las autoridades del lugar afirman que no hay dinero. Ante esta situación, su familia les ha hecho saber que ellos pueden comprar los medicamentos y llevarlos, pero la respuesta sigue siendo negativa.

A las internas les han dado comida echada a perder y con gusanos. Incluso, en septiembre, varias de ellas resultaron intoxicadas, por lo que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) abrió una investigación.

“Se observará que se abastezca, dote y suministre de manera oportuna y sin dilación los medicamentos e insumos de higiene que requieran las pacientes y que los alimentos y las dietas nutricionales que se designen sean las adecuadas a fin de restablecer su estado de salud. A la par se realizan investigaciones por los presuntos hechos ocurridos en agravio de diversas mujeres privadas de la libertad en ese Cefereso, cuyos resultados se darán a conocer en su momento”, informó la CNDH en un comunicado el 1 de octubre.

Otra denuncia de ‘Yazmín’, a nombre de al menos una veintena de familiares, tiene que ver con el robo de los recursos que les envían a las reclusas.

Contó que al Cefereso 16 no se puede ingresar ni productos de higiene ni ningún tipo de alimento, así que, para que las mujeres puedan tener shampoo, papel de baño, toallas sanitarias y demás productos —que el penal no entrega gratuitamente—, los familiares deben hacer, a través de Telégrafos, una transferencia mensual de hasta mil 500 pesos al área de trabajo social para que esta entregue los insumos a las reclusas.

A ‘Sandra’ no le han dado absolutamente nada.

“Mi hermana no tiene shampoo, no tiene jabón para bañarse (…) Ella sabe cortar cabello y así le han dado (las otras internas) un rollo de papel, una toalla (sanitaria), pero nada más. ¿Dónde está ese dinero que les mandamos?”, cuestionó.

Esa misma área de trabajo social del Cefereso 16, denunció, dejó de contestar las llamadas cuando ha buscado la forma de hacerle llegar a su hermana el medicamento que necesita.

‘Yazmín’ compartió que en las últimas semanas, en coordinación con familiares de otras reclusas, ha buscado opciones para que sus denuncias sean escuchadas. 

Las familias han pensado hacer un plantón afuera del Cefereso e, incluso, acudir al Zócalo de la CDMX para exigir una audiencia con el presidente Andrés Manuel López Obrador; sin embargo, no lo han podido concretar porque todos los familiares tienen miedo de que esto signifique represalias y más maltrato contra sus familiares.

Lee: La cárcel es la regla: se acabaron los inocentes, van a prisión 85% de los detenidos sin probar el delito

“Es la consecuencia de tener privatizadas las cárceles”

Para denunciar las condiciones en las que se encuentran las mujeres, organizaciones y la representación legal de la defensora de derechos humanos Kenia Hernández —quien también está en el penal federal de Morelos— realizaron una conferencia de prensa para denunciar las condiciones en las que viven.

Ángela Guerrero, coordinadora general de CEA Justicia Social, explicó que el Cefereso 16 tiene un tema grave de comunicación porque a las internas se les ponen obstáculos para hablar con su familia y abogados; también tiene importantes problemas de higiene y no cuenta con las condiciones mínimas de salud porque, a pesar de ser un penal para puras mujeres, no hay una ginecóloga aun cuando está establecido en la Ley Nacional de Ejecución Penal.

“Lo que observamos dentro del único centro federal para mujeres es una condición de aislamiento absoluto, es la consecuencia de tener privatizadas las cárceles en este país y que no responde a una necesidad puntual del sistema penal en el sistema de justicia, sino responde a una dinámica de negocios”, reclamó Guerrero.

Además, señaló que en este centro penitenciario ha aumentado la población de manera abrupta en los últimos años, específicamente este 2022, con todos los traslados que se están realizando.

Hasta el 22 de octubre, en el Cefereso 16 se encontraban privadas de la libertad mil 138 mujeres. De ellas, 15 son madres que viven con sus hijos menores en el centro.

En 2010, el entonces presidente Felipe Calderón anunció la construcción de las primeras cárceles privadas del país, las cuales operarían bajo el esquema de Asociación Público Privada, lo que daba oportunidad de que particulares se hicieran cargo de la construcción, el mantenimiento y el funcionamiento de esas prisiones.

Actualmente hay 18 centros penitenciarios federales —solo uno de mujeres, el de Morelos— que tienen una población total de 18 mil 685 personas.

Hay importantes diferencias para entrar a un centro penitenciario federal y a uno local, porque la cantidad de requisitos que se deben cubrir son excesivos y esto inhibe que los familiares vayan a visitar a las reclusas.

Para visitar a Kenia Hernández, afirmó su defensa, han tenido que sortear hasta 13 filtros de seguridad.

“Si de por sí siete de cada 10 mujeres en este país son abandonadas en los centros penitenciarios, en el Cefereso 16 están destinadas a que básicamente nadie las pueda llegar a visitar a menos que emprendan estas batallas legales y burocráticas, que es lo que estamos observando”.

“Regrésenla cerca de nosotros”

Luego de enterarse de que su hermana había sido trasladaba a Morelos, ‘Yazmín’ y su familia juntaron dinero para que ella pudiera ir a verla y confirmar que estaba bien.

“Fue muy complicado, mis hermanos, mis padres me apoyaron juntando un dinerito y me dijeron ‘vamos a comprar el vuelo de ida y regreso, vamos a ayudarte a solventar los gastos allá’… yo tuve que pedir permiso en mi trabajo, falté tres días (…) Me gasté alrededor de unos 8 mil pesos entre vuelo, la comida, el hotel, o sea, para uno que es de bajos recursos, 8 mil pesos es mucho dinero”, dijo.

Que sus padres, quienes ya son personas mayores y sin recursos económicos, visiten a ‘Sandra’ con regularidad como lo hacían en Sonora resulta imposible.

“Espero que en mi trabajo me den aguinaldo y con eso, y con lo que logre juntar con el apoyo de mis amigos y de mis hermanos, pues quiero ir para el 31 de diciembre, si Dios me lo permite”, confió.

Kenia Hernández, hoy de 33 años y con dos hijos, pasa por lo mismo: recibe poca visita familiar porque no hay recursos para que sus familiares vayan a Morelos.

De acuerdo con el Informe sobre la situación de las prisiones privadas en México que realizaron Documenta y México Evalúa, el 91% de los familiares vive en una entidad federativa distinta a donde se ubica el centro penitenciario federal donde sus familiares están privados de su libertad, y la distancia promedio entre los hogares y el centro penitenciario es de mil 557 kilómetros.

“No me voy a cansar hasta que me den una solución (…) Ahora sí que todos estamos luchando para que a todas las chicas que fueron trasladadas las regresen cerca de sus familiares, pero sobre todo que regresen a mi hermana cerca de nosotros”, concluyó ‘Yazmín’.

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Lula vs. Bolsonaro: "Es la elección más importante de Brasil tras el fin de la dictadura", afirma experto

José Murilo de Carvalho, uno de los principales historiadores de Brasil, dice en una entrevista con BBC Mundo que “el país está dividido al medio y el elegido, sea quien sea, tendrá que enfrentar una gran oposición”.
30 de octubre, 2022
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El balotaje presidencial de Brasil entre Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro este domingo es la elección más importante del país desde el fin de la dictadura militar en 1985, afirma, para BBC Mundo, el politólogo e historiador José Murilo de Carvalho.

En el mayor país de América Latina está en juego el “todavía frágil sistema democrático”, dijo el miembro de la Academia Brasileña de Letras y de la Academia Brasileña de Ciencias.

El expresidente Lula, un izquierdista de 77 años que obtuvo 48.4% de los votos en la primera vuelta de las elecciones este mes, llega al balotaje con una ventaja de entre cuatro y ocho puntos en distintas encuestas de intención de votos válidos publicadas este sábado.

Pero el actual presidente Bolsonaro, un ultraderechista de 67 años, obtuvo en la primera vuelta una votación mayor a la que anticipaban los sondeos (43,2%) y aspira a ser reelecto contra muchos pronósticos.

El ganador debe superar este domingo el 50% de los votos válidos (sin contar aquellos en blanco y anulados) para iniciar un nuevo mandato presidencial el 1 de enero de 2023.

El resultado puede variar por factores como el nivel de abstención o cómo se decanten los votantes indecisos y volátiles, que algunas encuestas ubican en torno a 5%.

La campaña estuvo marcada por una fuerte polarización política, hechos de violencia y dudas sobre si Bolsonaro, un excapitán del Ejército que buscó sembrar sospechas sin pruebas sobre el sistema electoral brasileño, aceptará una eventual derrota.

“No se puede descartar un espectáculo circense similar al que montó (Donald) Trump en Estados Unidos”, señala Carvalho en alusión a la negativa del entonces presidente de ese país y aliado de Bolsonaro a aceptar su propia derrota en las elecciones de 2020.

Tras su último debate con Lula, Bolsonaro sostuvo que “no hay la menor duda” de que respetará el resultado de la elección aunque le sea adverso: “Quien tenga más votos, gana”, declaró.

Lo que sigue es una síntesis del intercambio vía correo electrónico con Carvalho, quien tiene 83 años y ha recibido varios premios y títulos de doctor honoris causa a lo largo de su carrera:


Explique por favor cómo evalúa la importancia histórica de estas elecciones en Brasil que enfrentan al expresidente Lula con el actual presidente Bolsonaro.

La República brasileña tiene 133 años. La primera elección con participación popular significativa fue en 1945.

La segunda en 1950, cuando yo tenía 11 años, fue disputada por Getúlio Vargas, un exdictador civil, y por un brigadier de la Fuerza Aérea que ayudó a deponerlo en 1945, en representación de militares, élite y clase media.

Getúlio, en ese momento comparado con Perón, había adoptado un programa laboral fuerte y ganó con el apoyo de los obreros. En 1954, ante la fuerte oposición de militares y civiles, fue forzado a renunciar y se suicidó.

La lucha contra el laborismo y el nacionalismo, agravada por la Guerra Fría, llevó al golpe de 1964 y la dictadura militar (1964-1985).

José Murilo de Carvalho

Academia Brasileira de Letras/Guilherme Gonçalves
José Murilo de Carvalho anticipa que el presidente que sea electo en Brasil “tendrá que enfrentar una gran oposición”.

Hoy tenemos algo semejante. Un representante del laborismo (Lula) que intenta volver al poder enfrentando a un presidente apoyado por la clase media, los militares y por empresarios.

La gran diferencia hoy es la ausencia de la Guerra Fría y de la amenaza de intervención norteamericana, aunque los factores externos no estén del todo ausentes.

¿Ve esta elección como la más importante del país al menos desde el retorno de la democracia?

Es sin duda la más importante tras el fin de la dictadura por estar en juego nuestro aún frágil sistema democrático.

¿Observa algún riesgo de crisis o ruptura institucional en Brasil asociado al resultado de estas elecciones?

El riesgo sólo podría venir en caso de una derrota del presidente (Bolsonaro). No se puede descartar un espectáculo circense similar al que montó Trump en Estados Unidos.

Mi apuesta es que las Fuerzas Armadas no lo apoyarán y que la presión externa será fuerte en Estados Unidos, la Unión Europea y los principales países de Hispanoamérica.

¿En qué medida Bolsonaro y Lula representan dos formas diferentes de entender Brasil?

La diferencia es grande. Lula es como un nuevo Vargas con una base de apoyo entre obreros, pobres e intelectuales.

Una mujer mira material de campaña con las caras del candidato izquierdista Lula sa Silva y el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro.

Reuters
Los brasileños eligen a su presidente entre dos opciones muy distintas.

Bolsonaro se basa en sectores de la clase media, el pentecostalismo, grandes empresas, la agroindustria y los militares de las Fuerzas Armadas y las policías.

Parte de la disputa también se da en el campo de los valores, especialmente en lo referente a la familia y la identidad de género.

En el caso de Bolsonaro llega a esta segunda vuelta tras un gobierno muy tumultuoso, acusado por sus críticos de actitudes autoritarias, de dividir al país, de responder de forma equivocada a la pandemia de coronavirus y, con esto, agravar durante su gobierno la situación crítica que ya tenía Brasil.

Aun así, tiene posibilidades de ganar un segundo gobierno, según encuestas de opinión.

¿Cómo explica este apoyo que tiene el presidente?

Es una pregunta de un millón de dólares. ¿Cómo un presidente irrespetuoso de la ley, que desprecia las instituciones, incluidos los poderes de la República, y los valores democráticos, intolerante con los avances en la igualdad de género y de raza, indiferente, si no hostil, a la protección del medio ambiente, por dar algunos ejemplos, fue electo y tiene posibilidad de ser reelegido?

Parte de la respuesta puede estar en el hecho de que también hay un gran rechazo al expresidente Lula.

Jair Bolsonaro

Getty Images
Bolsonaro a capitalizado en votos el rechazo a Lula y su Partido de los Trabajadores.

Las encuestas muestran el gran rechazo de los entrevistados hacia los dos, entre 47% (Bolsonaro) y 41% (Lula).

El país está dividido al medio y el elegido, sea quien sea, tendrá que enfrentar una gran oposición.

En el caso de Lula, busca volver a ser presidente tras los escándalos de corrupción que surgieron durante los gobiernos de su Partido de los Trabajadores y de una condena por corrupción anulada por el Supremo, sin que el expresidente haya hecho una gran autocrítica por los errores cometidos. ¿Cuál es el motivo principal por el que puede volver al palacio de Planalto?

Sin duda, tiene que haber un lado personal: demostrar que es inocente y no pasar a la historia como un presidente condenado.

También está la arrogancia de su partido, el Partido de los Trabajadores, que nunca quiso admitir que hubo corrupción.

Lula

Getty Images
Lula promete volver a los tiempos de bonanza económica que tuvo Brasil en su presidencia (2003-2010).

Para el partido, el expresidente es su único candidato que puede ganar la elección.

Brasil conmemoró el bicentenario de su independencia en septiembre. ¿Diría que estas elecciones sugieren que Brasil todavía está buscando qué país quiere ser?

No hay mucho que celebrar en este bicentenario.

Por el lado político, no pudimos construir una república democrática sobre bases sólidas, como se puede observar en lo que está ocurriendo hoy. Seguimos bajo la tutela de las Fuerzas Armadas, que se consideran guardianes de la República.

Por el lado social, somos el octavo país más desigual del mundo y el 84º en el Índice de Desarrollo Humano.

La independencia se hizo bajo el sueño de construir aquí un gran imperio. En la década de 1930, el austríaco Stefan Zweig escribió un libro elogioso titulado “Brasil, país de futuro”. Ese imperio y ese futuro están lejos, si es que alguna vez llegan.


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