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Por #YoCuido México
YO CUIDO es una colectiva formada por organizaciones y personas cuidadoras cuyo propósito es el... YO CUIDO es una colectiva formada por organizaciones y personas cuidadoras cuyo propósito es el reconocimiento del CUIDADO como trabajo y como Derecho, así como reconocer el TIEMPO PROPIO y su ejercicio pleno. Este espacio es una reflexión multivocal sobre el cuidado, desde sus satisfacciones hasta la invisibilidad, la sobrecarga, la precariedad y la soledad con la que se perpetúa como mandato de género, escrita por quienes cuidamos, en su mayoría mujeres, a las que nos implica jornadas de 24 horas, 7 días por semana. (Leer más)
Abandonar el trabajo de cuidados es destruir nuestro tejido social
La falta de una figura jurídica para visibilizar la importancia del trabajo de cuidados y el derecho a proveerlos, con garantías por parte del Estado, genera en la sociedad un creciente y sistemático abandono de sus miembros más vulnerables y vulnerados.
Por #YoCuido México
10 de febrero, 2021
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“Es imposible concebir la vida sin pensar en los cuidados; desde nuestro nacimiento hasta la vejez, los cuidados y el cuidado son el pilar que sostiene la vida, nuestras vidas; los cuidados son la mano que alimenta y que baña, pero que también acarrea el agua, que lava la ropa y que también prepara la sopa, que guía y revisa las tareas escolares al mismo tiempo que mentalmente repasa la lista del súper, que da los primeros auxilios en casa, o cuidados especializados en el hospital, que vela en la enfermedad, que acompaña en la vejez y que apoya en la discapacidad, y no hay infante que sobreviva sin ellos”. 1

Margarita Garfias

 

 

¿Qué sucede cuando los cuidados son abandonados o realizados precariamente?, ¿cuáles son los efectos en las vidas de tantos infantes, adolescentes, y adultos debido a ese abandono, a no haber sido cuidados favorablemente?, ¿cuáles los efectos de ello para nuestra sociedad?

La falta de una figura jurídica, un bien jurídico como lo señala la Dra. Gabriela Ríos Cázares, investigadora y académica mexicana dedicada al tema del Derecho al Cuidado 2, para visibilizar la importancia del trabajo de cuidados y el derecho a proveerlos con garantías por parte del Estado (gobierno y sociedad) desde diferentes aristas y a diversas poblaciones, para dar voz a quienes requieren cuidados pero también a quienes les cuidan, genera en la sociedad un creciente y sistemático abandono de sus miembros más vulnerables y vulnerados, que produce su invisibilidad y efectos personales y sociales devastadores que no se contemplan en relación a ese trabajo de cuidados y a la ausencia de un Sistema de Cuidados que los garantice.

Efectos adversos en el ámbito de la salud física y mental, la educación, la seguridad, el trabajo, y la calidad de vida tanto de quienes requieren cuidados como de sus cuidadoras y cuidadores, relacionados a problemas tan diversos como el deterioro físico y la enfermedad, la depresión, la ansiedad, las adicciones y muchas otras dificultades psicosociales, la malnutrición, la deserción y la violencia escolar, el reclutamiento de jóvenes por parte del crimen organizado3, la explotación laboral, la violencia social y de género, y la desvalorización de la vida están vinculados con el abandono de los cuidados físicos y socioafectivos por parte de quienes debieran proveerlos (personas, familias e instituciones) y con las precarias condiciones en las que muchas veces se intenta realizar este trabajo, que resulta insuficiente debido a que las demandas sociales y económicas junto con la escasez de recursos a las que se enfrenta un cuidador, una cuidadora o una familia los rebasan, y el descuido o el abandono de aquellos a quienes originariamente se desea y se busca cuidar es inevitable. Una red de abandono del cuidado porque las cuidadoras y cuidadores son también abandonados por actores e instituciones escolares, laborales, de salud, gubernamentales y privadas, que no conocen ni contemplan el derecho a cuidar y ser cuidado como parte de sus responsabilidades y su participación social.

Efectos que se mantienen a largo plazo, por generaciones y en muy diversos niveles socioeconómicos, amenazando muchas vidas y con ellas a nuestro tejido social ya que ¿cómo puede alguien, en su vida adulta, cuidar de sí mismo y de otros si no experimentó en la propia experiencia la posibilidad de ser cuidado y no le es posible reconocer no sólo la importancia del cuidado sino que dicho trabajo es posible y disfrutable? Sí, el trabajo de cuidados no sólo es una responsabilidad sino que, al traducirse como figura jurídica de un Derecho al Cuidado, también debe contemplarse como un disfrute de tiempo, de espacios, de recursos y de una comunidad que acompaña en esos cuidados: instituciones, gobierno y sociedad (familia, escuela, espacio laboral, mercado). Cuidados que resultan ser los pilares de dicha comunidad.

Solemos reducir los cuidados a “poblaciones prioritarias” como los recién nacidos o la primera infancia, la tercera edad y las personas con discapacidad, pero no sólo muchas de estas personas, exceptuando los infantes, cuidan de sí mismos y cuidan de otros sino que los olvidamos junto a otra gran parte de la población que requiere de garantías para su cuidado como niños y jóvenes4, y olvidamos otra dimensión del cuidado que implica el acompañamiento emocional y socioafectivo, y este olvido ocurre al olvidarnos de sus cuidadoras y cuidadores y su contexto de vida, acrecentando la desigualdad, los obstáculos y los problemas para los más desprotegidos.

“Cuidadora”, 2021. Ilustrador: Daniel Hernández Muñoz. IG: danielhilustra. Contacto: [email protected]

Una figura jurídica como el Derecho al Cuidado, que en nuestro país se encuentra en ciernes5, permite establecer garantías para quien requiere cuidados y para sus cuidadoras y cuidadores, operacionalizarlas en derechos y leyes vinculados a los cuidados (de salud, educación, laborales, de seguridad, etc.), en políticas públicas, presupuestos, recursos e infraestructura social (pública y privada), bajo una mirada sistémica que se centre en las personas y sus trayectorias de vida, y en una construcción social verdaderamente conjunta. De esta forma, como bien lo señala Margarita Garfias: “el Estado debe de ejercer la corresponsabilidad (responsabilidad compartida) con las mujeres, las familias y la sociedad para cambiar el ejercicio y la cultura alrededor del cuidado y del trabajo de cuidados” 6

* Laura Acosta Martínez se dedica a la consulta clínica psicoanalítica y la docencia universitaria. Es madre y cuidadora. Coordina la red social y de comunicación “Cuestionando la Inclusión” (@C_LaInclusion). Contacto: [email protected].

 

 

 

 

1 Garfias, Margarita. “Hablemos del trabajo de cuidados”. Disponible aquí.

2 Ríos-Cázares Gabriela y López-Moreno Sergio. El “Derecho al Cuidado” como derecho complementario del Derecho a la Salud. Disponible aquí.

3 García Reyes, Karina. “Morir es un alivio”: 33 exnarcos explican por qué fracasa la guerra contra la droga. Disponible aquí.

4 Organización de las Naciones Unidas, UNICEF. Convención sobre los Derechos del Niño. Disponible aquí.

5 Cámara de Diputados. Boletín 5310. Elevar a rango constitucional el derecho al cuidado y al tiempo propio derrotará paradigmas en México. Disponible aquí.

Blanca Juárez. El Economista. Cámara de Diputados aprueba la creación del Sistema Nacional de Cuidados. Disponible aquí.

6 Garfias, Margarita. “Hablemos del trabajo de cuidados”. Disponible aquí.

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