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AccionesDF es una iniciativa ciudadana para traer al frente la discusión sobre el futuro de la c... AccionesDF es una iniciativa ciudadana para traer al frente la discusión sobre el futuro de la capital dialogando con voces expertas y con las propuestas valiosas de otros ciudadanos. A través de la plataforma cívica participativa accionesdf.mx buscamos concentrar un capital de conocimiento en torno a las problemáticas de esta urbe y también un capital de opinión que nos sirvan como herramientas para conseguir compromisos concretos de las autoridades que gobernarán la ciudad a partir del próximo año. Durante los próximos dos meses estaremos invitando a distintos expertos a desarrollar sus propuestas para la ciudad en Animal Político con el fin de difundirlas y de que los lectores las voten en accionesdf.mx si están de acuerdo con ellas. Las diez más votadas se entregarán al jefe de gobierno electo. (Leer más)
Reforma política del DF: la enésima oportunidad
La reforma política del Distrito Federal es, sin duda, la disputa más añeja de todas. Pero hoy la oportunidad está ahí y esta vez será diferente, porque ya no es sólo un tema de los políticos, sino también de los ciudadanos.
Por AccionesDF
8 de noviembre, 2012
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Por: Mario Delgado (@mario_delgado1)

 

Centro histórico, Palacio de Minería: optimismo, sonrisas, abrazos, empresarios, líderes de colonias, intelectuales, legisladores, exjefes de gobierno, funcionarios, periodistas, artistas y políticos de todos los partidos. Anfitriones: el Jefe de Gobierno electo, Miguel Ángel Mancera, y el Senado de la República representado por los coordinadores de los tres partidos. Apuesta grande: la reforma política más postergada de la historia de nuestro país, la de la capital de la República, ese gigante urbano que constituye, en pocas palabras, la obra más grande que hemos construido los mexicanos.

La disputa es sin duda la más añeja de todas. Dice Alejandro Encinas que tiene su origen en el dominio centralista que ejerció el México-Tenochtitlán frente a los pueblos conquistados. Los Virreyes no fueron ajenos al celo contra el Ayuntamiento de la Ciudad de México, al cual arrebataron su hacienda pública y de paso ahorcaron a los miembros del cabildo en 1808 por sus peligrosas ideas libertarias. Ni recursos, ni ideas. Tampoco voz ni voto, dijo Álvaro Obregón en 1928 y eliminó a los ayuntamientos; de la Ciudad de los Palacios al Palacio-Ciudad del Presidente. La casa del Jefe Máximo, el ombligo de la luna, el escenario de buena parte de la historia nacional, tenía que ser controlada por el Presidente. Para sentir que se gobernaba a México, había que hacer suya la capital. Por eso la orfandad de Vicente Fox -el primer Presidente sin hogar- tuvo que hacer de Los Pinos un refugio, y desde ahí velar armas y odios en contra del casero que le arrebató la ciudad evitando que la convirtiera en rancho.

Después de los avances más relevantes para la democratización de la ciudad que se lograron principalmente por los efectos del sismo, la elección del 88 y 94 y que culminaron con la elección de Cuauhtémoc Cárdenas en 1997 y la de los delegados en el año 2000, no ha habido ningún avance. El PRI y el PAN han hecho la lectura de que completar la transición a la autonomía de la ciudad beneficiaría a la izquierda; la elección consecutiva de cuatro jefes de gobierno perredistas demuestra que han equivocado la lectura. Con o sin reforma, la disputa política va hacia delante y se está definiendo por otros factores. La cerrazón y ánimo obstruccionista del gobierno federal han contribuido a generar una identidad solidaria entre los capitalinos y el desprecio de las otras fuerzas políticas se ha convertido en una ventaja que la izquierda ha sabido cosechar.

Emilio Gamboa aseguró que soplan nuevos vientos, vamos a ver en los siguientes meses qué tan fuertes y qué tan nuevos son esos vientos, y si bastan para que la reforma política llegue a buen puerto. La oportunidad de la reforma está ahí y esta vez será diferente porque ya no solo es un tema de los políticos, ahora también es un tema de los ciudadanos. También es distinta porque Peña Nieto gobernó una parte de la urbe, de la zona metropolitana, lo que inevitablemente hace mayor su carga de responsabilidad frente a la Ciudad de México y sus habitantes. El territorio más libertario y crítico del país se prepara para recibir de nuevo a un inquilino que hace 15 años fue echado por su vocación controladora y sus vicios centralistas, ¿se revivirá el dilema de siempre o presenciaremos una feliz catarsis que asegure a nuestra ciudad un futuro exitoso en el juego global de las urbes competitivas?

*Mario Delgado es Senador de la República y Presidente de la Comisión del DF.

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