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Agenda de Riesgos
Por Rodrigo Elizarrarás
Consultor y analista político. Interesado en la coincidencia entre movilización social, conflic... Consultor y analista político. Interesado en la coincidencia entre movilización social, conflictos políticos y violencia. Ha pasado de la Z a la A (del zapatismo a las autodefensas) en los últimos 20 años. Cuando puede intenta surfear, educar a dos hijos y siempre soñó con ser cronista de viajes o corresponsal de guerra. Vive con un pie en el DF y otro en BCS. (Leer más)
El PVEM, esa rémora del sistema de partidos
Sería importante conocer si el Verde puede sobrevivir una elección si deja las alianzas electorales con el PRI u otros partidos grandes. ¿Tiene electores fieles? ¿Quiénes son? ¿Cómo se distribuyen en el territorio nacional? ¿Cuál es el perfil del “votante verde” a lo largo del país?
Por Rodrigo Elizarrarás
29 de abril, 2015
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Nadie que se considere seriamente ambientalista se le ocurriría ser parte del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), uno de los negocios familiares más lucrativos de los últimos 25 años. De igual forma, ningún ecologista en su sano juicio votaría por el Partido Verde y ningún proyecto en defensa del medio ambiente buscaría el aval del Verde y, sin embargo, sigue ahí, junto al dinosaurio de Monterroso.

En las últimas semanas ha ido creciendo el clamor popular, acompañado de la opinión de intelectuales, activistas y académicos en favor de quitar el registro a este partido. Esta propuesta tiene un cierto grado de legitimidad en la percepción –a mi juicio justificada– de la ciudadanía de un partido que tiene poco respeto por el cumplimiento de las normas y el acatamiento de la legalidad.

Precisamente un órgano político que pretende ganar el voto popular para impulsar una agenda de políticas públicas (supuestamente de corte “ecologista”) debe ser el primer promotor de la legalidad, civilidad y valores democráticos (sin mencionar la contradicción inherente en la promoción de la pena de muerte). Sin embargo, tras una serie de recientes delitos electorales, el PVEM no parece preocupado. La larga lista de violaciones a la ley ya fue meticulosamente expuesta por Alberto Serdán, quien muestra cómo este partido ha realizado una sanción electoral cada tercer día entre enero y abril de este año.

Entiendo que la solicitud para quitar el registro al PVEM parte de la profunda ilegalidad e impunidad con la que se administra este negocio político (qué no partido). Sin embargo, si la autoridad electoral no está consciente o no tiene la capacidad institucional para actuar en consecuencia contra acciones evidentemente fuera de la ley, entonces esta última se convierte inmediatamente en comparsa de la conducta de este instituto político.

Me parece, además, necesario reflexionar en torno a identificar a quién representa este partido. ¿Qué grupo o grupos de interés lo conforman? ¿Quiénes son los que se identifican con el PVEM debido a que es un partido que suele ir en coaliciones electorales por lo menos desde el 2000? Es realmente difícil saber, ¿qué porcentaje de los electores que votan por la alianza PRI-PVEM realmente estaba apoyando a este último? ¿Qué interés representa más allá de un grupo de cínicos oportunistas que han encontrado la fórmula mágica para sobrevivir elección tras elección de forma parasitaria?

 

Me resulta simpático recordar que hasta Vicente Fox le hizo el feo tras ganar las elecciones presidenciales del 2000 (en alianza entre el PAN y PVEM). Un grupo de ambientalistas serios y cercanos a Fox recomendaron no dejar el control de Semarnat en manos del entonces líder del PVEM, Jorge González Torres, un personaje no muy apreciado entre la comunidad de ambientalistas. Finalmente se nombró a Víctor Lichtinger y el Verde quedó gravemente herido por lo que pronto se unió en la siguiente elección a la oposición: el PRI. Desde entonces son uña y mugre. Esta alianza lo ha convertido en una especie de rémora electoral y legislativa que sobrevive gracias a este acuerdo simbiótico-político.

 

Sería importante conocer si el Verde puede sobrevivir una elección si deja las alianzas electorales con el PRI u otros partidos grandes. ¿Tiene electores fieles? ¿Quiénes son? ¿Cómo se distribuyen en el territorio nacional? ¿Cuál es el perfil del “votante verde” a lo largo del país? ¿Además de sus múltiples vales puede ofrecer algo más que no sea la formalización de una estrategia electoral abiertamente clientelar? Me parece que la autoridad electoral no debiera ser tan laxa en cuanto a prácticas que cuestionan el tipo de sistema de partidos que estamos promoviendo y tolerando.

 

A lo largo de estos fructíferos años, los vasos comunicantes entre estos dos partidos se han estrechado fuertemente. Al grado que algunos priistas que no encuentran cabida en el PRI, fácilmente lo consiguen en los espacios del PVEM. También hay lugar para parientes, amigos y personajes cercanos a prominentes miembros del Revolucionario Institucional. Poco a poco, el Verde se ha convertido en un partido satélite del PRI.

 

El Verde se alía con el PRI en los distritos donde las fuerzas conjuntas pueden sumar para vencer a los opositores y van separados en aquellos distritos donde el PRI o el PVEM pueden ganar solos. El cálculo es meramente matemático. De tal forma que se va tejiendo un mapa de alianzas estratégicas que ha resultado bastante exitoso en términos electorales y finalmente legislativos. Gracias a este pacto se han aprobado todo tipo de pifias legislativas como la disminución de la edad mínima para ser senador con dedicatoria especial para el innombrable “Niño Verde”.

 

Asimismo, la vida interna del PVEM es muy poco democrática. Lleva apenas dos presidentes del partido desde su fundación, padre e hijo. Actualmente no han podido resolver el tema del presidente del partido, quizá por que no existe un heredero al trono aún. Este partido se administra más como una suerte de monarquía partidista que con prácticas democráticas internas para sus militantes. Pero todo indica que tampoco es importante para las autoridades electorales, quienes lejos de sancionar las malas prácticas, se han encargado de convertirlo en un ejemplo exitoso de partido minoritario, envidia de muchos de los intentos partidistas de los últimos veinte años.

 

De esta forma, el Verde se ha convertido en uno de los peores vicios del sistema político mexicano, una rémora del sistema de partidos, que sobrevive y se fortalece gracias al apoyo del PRI, y a la incompetencia y complicidad de las autoridades electorales.

 

El PVEM debería ser obligado a ir solo en las próximas elecciones federales y medir el peso real de sus votos. El PVEM debe ser objeto (al igual que el resto de los partidos) de una auditoria seria a sus finanzas y gastos de campaña; debe igualmente detenerse la mala práctica de tolerar este tipo de ejemplos que promueve el atropello a la ley como práctica electoral. Sería una buena señal de las autoridades competentes, que el PVEM perdiera el registro por no tener el mínimo respeto por la legalidad, la democracia, las autoridades electorales, los ciudadanos y, finalmente, el propio Estado. Eso o seguir acumulando ejemplos para mostrar la inutilidad de nuestro sistema de justicia.

 

Finalmente, dejo por aquí la liga en caso de que decida firmar para quitar el registro al PVEM. Al menos, debería incomodarlos un poco el que tantas personas se tomen la molestia de estar en contra de su poco democrática existencia.

 

@rodaxiando

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