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Agenda de Riesgos
Por Rodrigo Elizarrarás
Consultor y analista político. Interesado en la coincidencia entre movilización social, conflic... Consultor y analista político. Interesado en la coincidencia entre movilización social, conflictos políticos y violencia. Ha pasado de la Z a la A (del zapatismo a las autodefensas) en los últimos 20 años. Cuando puede intenta surfear, educar a dos hijos y siempre soñó con ser cronista de viajes o corresponsal de guerra. Vive con un pie en el DF y otro en BCS. (Leer más)
La legalización de la mariguana y la violencia
Legalizar la mariguana para tratar de reducir la violencia derivada del narcotráfico podría constituir un grave error. La violencia está más relacionada con el tráfico de sustancias como metanfetamina, goma de opio y un poco con la heroína, más que con mariguana y cocaína.
Por Rodrigo Elizarrarás
26 de octubre, 2015
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Desde mi perspectiva el tema no es si se logra legalizar o no la mariguana, el tema es ¿para qué queremos legalizarla? ¿Para combatir y reducir la fuerza del narco? ¿Para reducir la violencia? ¿Para simplemente permitir su producción, transporte y consumo en defensa de los derechos individuales? ¿Para ofrecer servicios médicos y terapéuticos en base a esta sustancia? En fin, ¿por qué razones un grupo promueve y desea la legalización de esta yerbita?

Si bien puede considerarse como una política progre, muy deseable para una minoría muy opinadora y deseosa de que el distrito de la Roma-Condesa-Polanco-ZonaRosa se llene de coffee shops (o clubs de cannabis) y podamos ponernos a la par de otros países en cuanto a la venta y consumo de esta sustancia, el impacto real de esta medida sobre los cárteles del narcotráfico será muy pequeño. Por ello supongo que esa no es la intención del proyecto del ministro Arturo Zaldívar.

Legalizar para tratar de reducir la violencia derivada del narcotráfico podría constituir un grave error. Como pretendo sugerir más adelante, la violencia está más relacionada con el tráfico de sustancias como metanfetamina, goma de opio y un poco con la heroína, más que con mariguana y cocaína. De alguna forma es un irrelevante para la operación de los cárteles el hecho de que se legalice la mariguana en estos momentos. La ganancia importante de los grupos delictivos está en otras sustancias y actividades que no están relacionadas con la producción y tráfico de mota.

A ciencia cierta aún no sabemos de qué forma las incautaciones de drogas afectan la operación de los cárteles del narcotráfico. Algunos analistas aseguran que éstos alteran severamente la logística de operación de los cárteles; otros afirman que estas acciones del gobierno han contribuido a la desarticulación de los grupos delictivos, así como al incremento de la violencia en los últimos años en México. Es posible. No obstante, la información presentada a continuación indica que los decomisos de diferentes drogas tienen un efecto diferenciado en el incremento (o no) de la violencia.

En México, durante décadas la política de combate al narcotráfico se ha basado en la realización de dos acciones que ocupan aproximadamente el 90 por ciento de las operaciones de seguridad. La primera es la erradicación de cultivos (principalmente mariguana y algo de amapola); la segunda, es el aseguramiento de sustancias ilegales (mariguana, cocaína, heroína, goma de opio y metanfetamina) y otros insumos como armas, municiones, automóviles y aeronaves, etcétera… También se puede agregar una tercera acción que consiste en el combate frontal a las organizaciones, así como la investigación sobre el lavado de dinero de las organizaciones delictivas.

Históricamente los decomisos de droga han sido parte medular de la política de combate al narcotráfico tanto en México como en Estados Unidos, desde la década de los sesenta. No obstante, después de varias décadas de aseguramiento de sustancias ilegales en ambos lados de la frontera aún no está claro si ha contribuido al debilitamiento de los cárteles del narcotráfico, ni siquiera si se ha logrado una reducción significativa en el consumo de algunas de estas sustancias.

Después de varias solicitudes de información a múltiples agencias de seguridad del gobierno federal se logró tener acceso a algunos datos sobre las incautaciones de drogas en México en los últimos quince años (de enero 2000 a octubre 2014). Se analizaron los datos con información sobre decomisos realizados por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). A continuación se describe brevemente algunos de los hallazgos.

El primer gran resultado es que los decomisos de mariguana representan el 99 por ciento del total de aseguramientos realizados por la Sedena en los últimos quince años (ver Tabla 1). No es poca cosa. De ahí quizá nuestra obsesión con esta droga “tan maligna”, y por ello se busque legalizar su producción y consumo. En otras palabras la mariguana ha ocupado un amplio porcentaje de las operaciones del ejército. Independientemente de la dificultad para comparar con los volúmenes de otras drogas, la cantidad de marihuana asegurada es monumental en comparación al resto de las sustancias.

Gráfica 1. Total de decomisos de mariguana (en kgs.), 2000-2014

Fuente: elaboración propia con datos de SEDENA (2014).

Fuente: elaboración propia con datos de SEDENA (2014).

Más de 22 millones de kilogramos han sido incautados por el Ejército en este periodo. Algo así como 1.5 millones de kilogramos anuales de marihuana no llegaron a su destino final (además de las miles de toneladas de plantíos erradicados los cuales no se incluyen en la información analizada). Y, sin embargo, todo parece indicar que esto no afectó severamente la operación de los cárteles ni ha tenido un efecto directo en los patrones de consumo de esta droga; ni siquiera, como veremos más adelante, ha tenido un efecto en el incremento de los homicidios dolosos.

Fuente: elaboración propia con datos de SEDENA (2014).

Las drogas “duras”, como la cocaína, heroína y metanfetamina solamente representan el 0.39, 0.01 y 0.47 por ciento respectivamente. Su impacto neto en el volumen de los aseguramientos totales en los últimos quince años es ridículo (por decir lo menos). No alcanza el uno por ciento. No obstante, los decomisos más grandes de estas sustancias se dan entre 2007 y 2011, salvo el caso de la cocaína que en el mismo periodo muestra una tendencia claramente a la baja.

Es muy probable que el aseguramiento de una tonelada de cocaína, mariguana o heroína no tenga el mismo costo sobre las organizaciones delictivas y por lo tanto es necesario diferenciar el efecto de éstos y su posible relación con el aumento en los homicidios dolosos en México. Al no tener el mismo costo económico las consecuencias resultantes de perder una tonelada de mariguana o de heroína deberían ser muy distintas.

Daniel Mejía y Juan Camilo Castillo, un par de investigadores colombianos, argumentan que la efectividad en el combate al narcotráfico en Colombia tiene un efecto directo en el incremento de homicidios en México, independientemente de las políticas de seguridad llevadas a cabo por el presidente Felipe Calderón durante su mandato. Ellos aseguran que al atacar a los cárteles en Colombia se genera un “efecto globo” que impacta en una mayor actividad del narcotráfico en México u otros países involucrados. La idea es lo suficientemente interesante como tratar de comprobarla en suelo nacional.

Realizando una serie de correlaciones simples entre los decomisos de cada una de las drogas y su relación con los homicidios dolosos por año se presenta a continuación (véase Tabla 2) los resultados de los coeficientes de correlación entre estas variables.

Fuente: elaboración propia con datos de SEDENA (2014), e INEGI (homicidios dolosos).

La tabla anterior muestra que aparentemente no hay una correlación entre los decomisos de mariguana y los homicidios dolosos. Es decir, no importa de qué tamaño es el volumen asegurado, los homicidios no van a aumentar o reducirse. Su efecto es nulo. En otras palabras, podría decomisarse o no mariguana sin que podamos observar una relación sobre los homicidios en el país. Quizá sea un dato que valga la pena considerar para los entusiastas de la lucha frontal contra el narcotráfico. En otras palabras es muy probable que de legalizar el consumo y producción de mariguana no veamos un efecto sobre la reducción de la violencia ligada al narcotráfico. No estoy diciendo que sea un hecho, pero sí se percibe como una relación altamente probable.

En el caso de la cocaína nos encontramos con una relación inesperada. Es decir, que a mayor decomiso de cocaína se observa una pequeña reducción en los homicidios. ¡Peor aún para los fanáticos de la guerra contra las drogas! Esto se explica porque durante los años de mayor incremento de la violencia se presenta una importante reducción en las incautaciones de esta droga. Además la correlación es débil (-0.517) y probablemente haya que considerar la falta de información por parte del resto de las dependencias del Estado (PGR, PF, Marina), pero de cualquier forma es muy poco probable que la tendencia se revierta.

Sin duda, lo más llamativo es la relación entre los homicidios y los decomisos de metanfetaminas y goma de opio. Según los datos se observa un incremento de los homicidios en la medida que se aseguran mayores volúmenes de estas drogas. Lo mismo puede decirse para la heroína, pero con una relación más débil.

En suma, los periodos de mayor incremento de la violencia en México (de 2007 a 2010) están altamente relacionados con periodos en que se incrementaron los aseguramientos de goma de opio (fundamentalmente en Guerrero) y metanfetamina (principalmente en Jalisco, Sinaloa y un poco en Michoacán). En el caso de la heroína, la relación no ha sido tan consistente y su dispersión es mayor en el mapa nacional, privilegiando los estados fronterizos.

Si quisiéramos tener una mejor medición del impacto de los decomisos es necesario contar con mayor información sobre el precio de las drogas, el grado de pureza de las mismas y la zona geográfica donde fue asegurada. No es lo mismo decomisar una tonelada de cocaína en Tapachula que en Tijuana; de igual forma que no vale lo mismo un kilo de cocaína pura, que uno ya rebajado para su venta al menudeo. Si contáramos con esta información podríamos ser capaces de estimar con mayor precisión el impacto real de las incautaciones de droga sobre los ingresos de los cárteles y así privilegiar ciertas operaciones sobre otras que como hemos observado podrían no tener ningún efecto sobre los cárteles e implican un gran esfuerzo institucional y presupuestal para el Estado mexicano.

De seguir así, la política de seguridad nacional seguirá dando palos de ciego. Seguirá dedicando una cantidad enorme de recursos económicos y humanos a una actividad delictiva que tiene poco impacto en la operación e ingreso de los cárteles y en el combate a la violencia derivada de su actividad en territorio nacional. Habría, entonces, que pensar mejor a dónde deben destinarse los recursos del Estado para obtener mejores resultados en el combate al narcotráfico. 

Nota Final: Este artículo es una adaptación de un capítulo del libro: Las consecuencias de la política represiva en torno a las drogas, editado por Laura Atuesta y Alejandro Madrazo del Programa de Política de Drogas del CIDE, que se encuentra en proceso de edición y dictaminación. Agradezco especialmente el apoyo de Mayra Esponda, Laura Atuesta y Zinnya del Villar para la elaboración de esta investigación.

 

 

 

Piñeyro, José Luis. 2004. “Fuerzas armadas y combate a las drogas en México: ayer y hoy”. Sociológica. Año 19. Num. 54. Enero-abril, 157-181.

Si bien este punto es debatible y depende del consumo por droga, en términos generales, no hay una baja de consumo considerable en el periodo estudiado, independiente de los problemas de sub-reporte que generan las encuestas sobre consumo.

La base de datos incluye la cantidad decomisada por droga (marihuana, cocaína, heroína, goma de opio y metanfetamina), por año, estado y municipio donde se realizó el decomiso.

Para un buen análisis del costo por kilo de droga necesitamos tener información sobre precios reales y pureza de la sustancia; puede consultarse: Caulkins, Jonathan. 2005. “Price and Purity Analysis for Illicit Drug: Data and Conceptual Issues” Carnegie Mellon University.

Puede consultarse aquí.

Ciertamente habría que desarrollar otra serie de pruebas estadísticas (regresiones controlando por algunas variables, o análisis de datos de panel), sin embargo, aún están en desarrollo. Además se está en proceso de complementar la base de datos con información actualizada a la fecha.

Véase: Reuter, Peter. 1988. “Quantity Illusions and Paradoxes, of Drug Interdiction: Federal Intervention into Vice Policy”. Law and Contemporary Problems. Vol 51. No 1: 233-252.

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