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Agenda ICERO: impunidad en la mira
Por Impunidad Cero
Impunidad Cero es una iniciativa de la sociedad civil que mide, analiza y visibiliza la impunidad... Impunidad Cero es una iniciativa de la sociedad civil que mide, analiza y visibiliza la impunidad, para poder combatirla. @ImpunidadCeroMX (Leer más)
¿Por qué las mujeres no denuncian en México?
Natalia no entendía cómo era posible pasar de denunciar la agresión de la que había sido víctima, a que de pronto podría acabar en la cárcel.
Por Impunidad Cero
9 de mayo, 2019
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Por: Estefania Medina Ruvalcaba y Adriana Greaves Muñoz

Era alrededor de la una de la mañana del jueves 8 de marzo de 2018. El día en que Natalia empezó a sentirse muy cansada en la fiesta en la que se encontraba con tres de sus amigas. Fue entonces cuando Roberto, novio de Laura (una de sus amigas), le sugirió que podía irse a dormir un momento a su coche y así se irían todos juntos más tarde. Es una gran idea, pensó Natalia, y le pidió a Roberto las llaves del coche para esperarlos.

En cuanto se recostó en la parte trasera del coche, se quedó dormida. De pronto, abrió los ojos y vio que tenía el pecho descubierto y a Roberto encima de ella tomándole fotos. La tomó de los muslos y empezó a abusar de ella. Por miedo e impotencia no pudo moverse y solo cerró los ojos, lo único que recuerda es que Roberto le dijo al oído “más te vale que te calles o tus fotos van a estar en todos lados”.

A los quince minutos Roberto regresó al coche con las demás amigas listas para irse del lugar. Hicieron una parada para cenar. Cuando Natalia fue al baño, junto con su amiga Brenda. Ella le preguntó que qué tenía, lo que detonó que se pusiera a llorar y le contara todo lo que había ocurrido. Brenda le dijo que eso era una violación y que debía denunciarlo. Pero a Natalia, a sus 19 años de edad, solo le preocupaba que sus fotos dieran vuelta por toda su universidad.

Al día siguiente, fue a ver a la psicóloga de su escuela, a quien le contó lo ocurrido y ésta le confirmó lo que ya sabía: que se trataba de una violación y que debía denunciar.  Entonces le pidió ayuda a su amiga Brenda, quien la acompañó al Ministerio Público. Aquí, comienza la verdadera historia.

Al llegar al Ministerio Público, le dio mucha pena desde la entrada, ya que le preguntaron, frente a mucha gente, que qué quería denunciar. Cuando le dijo a la joven del registro, casi en secreto, que quería denunciar una violación, se tomó el tema muy en serio y le dijo que pasaría de inmediato con un agente del Ministerio Público.

Esperó cerca de una hora y por fin se sintió tranquila cuando vio que la atendería una agente del ministerio público, por lo que pensó que sería más empática con ella. Sin embargo, eso no ocurrió. Desde el principio, la agente le dijo que tenía que pasar sola a su cubículo; se sentó frente al escritorio y se le dijo que contara cómo había ocurrido todo. Natalia empezó a hablar, pero notó cómo el rostro de la agente iba cambiando de una actitud de atención a una actitud déspota.

Después, empezaron las preguntas “a ver no me queda claro, ¿cómo es que si no querías, no gritaste o no hiciste nada para defenderte?”, “tampoco me imagino, ¿cómo es que, alguien te abre la blusa y te baja los calzones y no te das cuenta”, “tampoco me queda claro, ¿por qué no dijiste nada cuando viste a tus amigas?

Después de anotar todo lo manifestado por Natalia, sin verla a la cara, la agente le dijo, “a ver vamos a ser sinceras, si todo esto es porque tuviste algo que ver con el novio de tu amiga, aún estás a tiempo de parar las cosas, te recuerdo que si resulta que todo es falso, posiblemente tú eres la que va acabar en la cárcel por falsedad de declaración, así que es tu última oportunidad para que pienses si eso es lo que quieres”.

Natalia no entendía cómo era posible pasar de denunciar la agresión de la que había sido víctima, a que de pronto podría acabar en la cárcel. A pesar de esto, le dijo a la agente que todo era verdad y que quería continuar con su denuncia.

Con una mala actitud, inició la investigación, le dijo que la pasaría con los policías para que recabaran lo que Natalia llevaba como evidencia: sus ropas. Llegó con tres policías que trataban de bromear con ella, pero se mantenía seria. Le volvieron a realizar otra entrevista en la que tuvo que repetir lo que recién había dicho y les entregó su ropa.

Entre risas los escucho decir: “pues también quién se pone esta faldita, así hasta el más santo peca”, “seguro cuando lleguen con el juez, va a decir que este no fue delito sino deleite, porque la chava está bien buena”. En cuanto terminó el registro, le dijeron que la llamarían. Natalia salió llorando, sintiéndose humillada por las personas que en teoría deberían de protegerla, pensando que nada ocurriría y solo sería una burla y pérdida de tiempo.

Natalia no volvió al Ministerio Público y ni la agente del ministerio, ni la policía la buscaron posterior a su declaración. Después de un año, ha visto de lejos un par de veces a Roberto, sonriente y feliz, como si nada hubiera pasado ¹.

Esta es la realidad a la que se enfrentan las mujeres que con valentía denuncian casos de violencia en su contra. Desafortunadamente, los operadores, con algunas excepciones, se han convertido en un segundo verdugo de los actos de violencia en contra de las víctimas, incapaces de comprender cómo el machismo incrementa la violencia contra las mujeres y cómo son revictimizadas por las personas encargadas de investigar y hacer justicia.

Entonces valdría la pena preguntarnos, ¿qué es lo que impide a las mujeres obtener justicia? ¿por qué las mujeres en México no denuncian las agresiones en su contra ante las autoridades? Aquí se encuentra quizá el origen de todos los males, ya que las autoridades no se comportan como autoridades, sino como cómplices, a veces ruidosos y a veces silenciosos, que lejos de esclarecer estos delitos relacionados con violencia de género, se encargan de estigmatizar, señalar y revictimizar a las mujeres que sí se atreven a denunciar ².

Por ello, Impunidad Cero y TOJIL, estrategia contra la impunidad, hemos decidido generar herramientas que ayuden a las usuarias del sistema de justicia penal a combatir las malas prácticas por parte de los operadores del sistema, mediante una Guía contra la violencia de género en Ministerios Públicos. El propósito principal de esta guía es dar a conocer a las usuarias sus derechos cuando son víctimas o imputadas, especificar las obligaciones de los funcionarios responsables de investigar los delitos, informar cuáles hechos pueden constituir un delito y visibilizar mediante 10 puntos críticos, los actos en los cuales los operadores transgreden los derechos de las mujeres, ocasionando en la mayoría de los casos una revictimización en su contra.

La falta de conocimiento sobre el cómo y el dónde denunciar es una de las razones por las cuales las mujeres no se atreven a denunciar los delitos cometidos en su contra, y se ha detectado que existe desconocimiento en la mayoría de las usuarias del sistema de justicia penal sobre lo que implica presentar una denuncia y las etapas que se deben desarrollar para determinar la existencia de un delito. Por lo que, a través del uso de un lenguaje sencillo, la Guía contra la violencia de género pretende orientar a las mujeres durante los trámites ante el Ministerio Público y otros funcionarios de las procuradurías y fiscalías.     

Con ello, pretendemos que las usuarias ya no se sientan solas y por lo menos en papel, sientan que estamos con ellas en cada una de sus denuncias, tomándolas de la mano y susurrándoles al oído qué es lo que deben de exigir. Asimismo, que los operadores no se sientan solos cuando actúan y sepan que estamos vigilando a la distancia cada una de sus actuaciones.

Consulta la Guía en www.tojil.org y en www.impunidadcero.org

 

* Estefania Medina Ruvalcaba es licenciada en Derecho por la UIA y especialista en sistema penal acusatorio por la Escuela Libre de Derecho, ha desempeñado varios cargos directivos sobre la materia en la PGR y el SESNSP. Es autora del libro La Delincuencia Organizada en el Sistema Penal Acusatorio (mitos y realidades) y cofundadora de la organización TOJIL. Adriana Greaves Muñoz es abogada egresada del ITAM con una maestría en Derecho Internacional Público y Derecho Comparado en la Benjamin N. Cardozo School of Law. Durante 2015 colaboró en la implementación del sistema procesal penal acusatorio y oral dentro de la PGR y es cofundadora de la organización TOJIL.

 

@ImpunidadCeroMx

 

¹ El caso de Natalia es un caso ficticio compuesto de diversos casos reales para hacer una representación de lo que ocurre en la realidad en cuestiones de violencia de género. Por razones de seguridad y anonimato, los nombres han sido modificados.

² De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH 2016), entre los motivos por los que las mujeres no solicitan apoyo o no denuncian las agresiones físicas y/o sexuales se encuentra la falta de confianza hacia las autoridades y la falta de conocimiento sobre dónde y cómo realizar una denuncia.

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