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Agenda ICERO: impunidad en la mira
Por Impunidad Cero
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Reflexiones sobre el #8M y #9M para la cuarentena
Personas que jamás habían hablado del tema han empezado a levantar la voz, ahora le reclaman a sus amistades por sus comentarios machistas y argumentan la importancia de visibilizar el problema. Este es un pequeño reflejo de una intolerancia al machismo que empezará a permear en las instituciones.
Por Miguel Ángel Gómez Jácome
26 de marzo, 2020
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Durante las últimas dos o casi tres semanas, la agenda mediática, política y social ha estado alrededor de la pandemia del COVID-19, el aislamiento y la evolución de este problema en México, y con justificada razón. Sin embargo, es importante no olvidarse de los otros problemas que han afectado tanto al país durante años y particularmente uno que antes del coronavirus tuvo mucho revuelo en la agenda nacional: la violencia de género y el machismo.

En este espacio podría escribir sobre las 10 mujeres que mueren asesinadas al día en el país por razones de género, sobre el abuso y el acoso que viven millones de mujeres diariamente en la calle, en la escuela, en el trabajo y en los mismos hogares, sobre las tremendas dificultades que las mujeres enfrentan cuando deciden denunciar a sus agresores, entrando a una etapa a veces incluso más difícil en la que la revictimización la realizan quienes tendrían que escucharlas y asegurarse de darles justicia, o sobre la sistémica e impune violencia de género que viven las mujeres diariamente en diversos ámbitos de su vida. Sin embargo, quiero aprovechar para escribir sobre algunas reflexiones que he tenido después de las fuertes convocatorias del 8 y 9 de marzo, fechas que parecen ahora ya tan lejanas.

La primera reflexión es sobre los números de personas que acudieron a la marcha del domingo 8 de marzo. Esa marcha fue la más grande que yo haya visto en la Ciudad de México. Las estimaciones más discretas hablan de, al menos, 80 mil personas; sin embargo, algunos medios calcularon hasta 140 mil personas marchando. Además, las marchas no se limitaron a la Ciudad de México, sino que se vieron replicadas en diversos estados. Se ha hablado de 20 mil mujeres en Querétaro, miles más en Xalapa y Veracruz, y cientos más en Nezahualcóyotl y Ecatepec, por mencionar algunos ejemplos. Estos números reflejan la creciente e irreversible unión de miles de mujeres dispuestas a salir a gritar por miles más que ya no pueden hacerlo. De miles de mujeres dispuestas a expresar su hartazgo y su demanda de cambio. De miles de mujeres que han logrado encontrar la fuerza necesaria para salir, en la fuerza de otras.

Con respecto al 9 de marzo, un histórico día de paro nacional, también tuve algunas reflexiones. En primer lugar, como parte del equipo de Impunidad Cero, tengo el honor y el privilegio de trabajar en un equipo formado principalmente por mujeres. Materiales tan fundamentales como la Guía contra la Violencia de Género en Ministerios Públicos no existirían. Probablemente tampoco existiría el Directorio de Organizaciones de Asesoría ante Violencia de Género ni el Formulario para registrar a más organizaciones y personas que puedan asistir en estos temas. Asimismo, menos de la mitad de las 41 investigaciones que hemos realizado en Impunidad Cero existirían si no fuera por el increíble trabajo de las mujeres con las que hemos colaborado, ya que 60% de nuestro equipo de investigadores son mujeres. Por otro lado, la Fundación TAGLE, una organización con la que compartimos espacios y que se dedica a apoyar a personas adultas mayores de escasos recursos, simplemente no existiría, ya que es llevada enteramente por mujeres. En pocas palabras, mi trabajo no existiría si no fuera por la labor de las mujeres que han logrado tanto en Impunidad Cero.

Una reflexión más es sobre el impacto económico que pude observar en las calles durante ese día: calles vacías o únicamente transitadas por hombres, transportes públicos medio llenos o medio vacíos, una reducción considerable de vehículos en circulación, y miles de personas ausentes en el espacio público. De los negocios con los que me cruzo diariamente alrededor de la oficina, 60% estaban cerrados, el resto con poca clientela. De botepronto, se puede estimar que hubo menos ingresos para el transporte público, para los transportes privados, como taxis o aplicaciones, menos gasolina consumida, menos clientela para negocios de comida o negocios que limitan las opciones de sus clientes. En términos concretos, algunas de las estimaciones calculan que el impacto del 9M en materia económica fue de entre 30,000 y 37,000 millones de pesos. Sin embargo, estos costos monetarios no reflejan lo que le cuesta a una sola mujer vivir una vida de violencia, la pérdida de una integrante de su familia, un abuso o una violación.

Mi última reflexión es en torno a las benditas redes sociales. Este microuniverso muchas veces refleja realidades a medias y difícilmente se puede utilizar para generalizar. Sin embargo, las redes sociales me han servido para vincular una realidad que las autoridades deben reconocer para mantenerse a la altura de las nuevas demandas. Durante la marcha y el paro, e incluso algunos días posteriores, el tema de conversación fue siempre la violencia de género; muchas veces incomprendida por algunos o confundida por otros, pero, al final, el principal tema de conversación. Personas que jamás habían hablado del tema han empezado a levantar la voz. Mujeres que nunca se habían pronunciado ahora le reclaman a sus amistades por sus comentarios machistas y argumentan la importancia de visibilizar el problema. Sospecho que este es un pequeño reflejo de una intolerancia al machismo que empezará a permear en las instituciones.

Durante las próximas semanas atravesaremos por un periodo de aislamiento social que puede servir también como un espacio de reflexión sobre qué es la violencia de género y qué podemos hacer para detenerla. La violencia no solo es física, la violencia también es psicológica, patrimonial, económica. El machismo no solamente es chiflarle en la calle a alguien, también es no hacerse responsable de tareas tan simples como las del hogar. Aprovechemos estos días de encierro para reflexionar cómo podemos contribuir a la eliminación del machismo en la sociedad desde cómo actuamos en nuestros propios hogares. Y finalmente, reflexionemos y continuemos la conversación sobre las grandes y graves consecuencias que tienen la violencia de género y el machismo en todo el país.

* Miguel Ángel Gómez Jácome (@MikeGomezJacome) es maestro en Corrupción y Gobernanza, licenciado en Relaciones Internacionales y Coordinador de Comunicación de @ImpunidadCeroMx.

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