Democracias endebles: Informe sombra 2021
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Artículo 19 es una organización, de origen inglés, que por más de 20 años ha trabajado en la... Artículo 19 es una organización, de origen inglés, que por más de 20 años ha trabajado en la defensa y promoción de la libertad de expresión en el mundo. El libre flujo de información por cualquier medio, el intercambio de ideas entre actores, y la transparencia gubernamental son elementos indispensables para una democracia. Por ello, Artículo 19 se dedica a proteger el derecho contra todo acto de censura. Síguenos en Twitter: @article19mex. (Leer más)
Democracias endebles: Informe sombra 2021
Los Estados son por acción u omisión la mayor amenaza que enfrentan las personas periodistas y trabajadoras de medios de comunicación en la región, pues de casi 5 mil alertas, el 72% de los hechos violentos fueron perpetrados por autoridades.
Por Paula Saucedo
10 de septiembre, 2022
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 Según la Red Voces del Sur, en por lo menos 14 países América Latina y el caribe, 1 en promedio la prensa es agredida cada 2 horas por ejercer su labor.

 

 

La Red Voces del Sur (VdS) es una red regional de organizaciones de la sociedad civil 2 de América Latina que trabajan en coordinación con el objetivo de promover y defender la libertad de prensa, libertad de expresión, el acceso a la información y la seguridad y protección de periodistas. La Red VdS monitorea las agresiones en contra de estos derechos fundamentales mediante una metodología consensuada y alineada al Objetivo de Desarrollo Sostenible 16, Meta 16.10, Indicador 16.10.1 de la Organización de Naciones Unidas y elabora anualmente un informe sombra  que da cuenta de los avances o retrocesos en la materia.

Con base en dicho monitoreo, en 2021 la Red VdS registró un total de 4,931 alertas por violaciones a la libertad de expresión y la libertad de prensa. Esto significa 14 alertas por día, es decir que en América Latina se agrede a la prensa en promedio cada 2 horas. Cualquier sociedad que agrede a su prensa y que asedia a quienes ejercen el derecho a informar, es una sociedad con democracia endeble, y cuando ésta es endeble se abren múltiples oportunidades para violentar derechos humanos.

Si bien cada país de la región tiene sus propias particularidades, hay un común denominador en la violencia contra la prensa, y es el Estado. Los Estados que en teoría son garantes de los derechos humanos, son por acción o por omisión la mayor amenaza que enfrentan las personas periodistas y trabajadoras de medios de comunicación en la región, pues de estas casi 5 mil alertas, el 72% de los hechos violentos fueron perpetrados por autoridades.

Siendo los Estados la mayor amenaza contra personas periodistas y medios de comunicación, por lo menos en los países que conforman la Red VdS, es relevante mencionar que las autoridades agreden a la prensa y tratan de censurarla por medio de diversos tipos de violencia, sin embargo, los discursos estigmatizantes parecen ser un hilo conductor entre los diversos mandatarios de la región para silenciar la crítica y a la prensa. Esto puede deberse a lo redituable que es el estigma, pues tiene un efecto cascada que orilla a muchas personas periodistas a la autocensura y aumenta el contexto de permisividad para agredir a la prensa.

Ejemplos de la estigmatización contra quienes ejercen el derecho a informar se acumulan diariamente en la región, en México con las conferencias matutinas del presidente, en particular en la sección del “Quién es Quién en las mentiras” donde cada miércoles se califa a la prensa como “mentirosa” “neoliberal” “exagerada” “conservadora”. En El Salvador por ejemplo, el presidente Nayib Bukele en diversas ocasiones se ha referido a la prensa cómo “vendidos, plumas pagadas” y “panfletos”. Pedro Castillo en Perú ha asegurado que la prensa “desinforma, descontextualiza, miente”. Por su parte, Jair Bolsonaro en Brasil, ha criminalizado a la prensa brasileña al categorizarla como” verguenza, canalla” y otros calificativos que refieren a que las y los comunicadores mienten al decir “no esperemos la verdad de la prensa”.

Si bien la criminalización contra la prensa no es nueva, en los últimos años, los discursos estigmatizantes se han convertido en una estrategia para manipular el debate público y dejar de hablar de temas de interés público, pues al convertir al mensajero en el mensaje, se ubica a las personas periodistas y medios de comunicación agredidos en el tema en vez de las investigaciones, preguntas, temas que “incomodaron” a los mandatarios.

El estigma también impacta negativamente la credibilidad de la prensa a la par que aumenta los riesgos de sufrir más violencia pues divide a la opinión pública entre las/los buenos y las/los malos periodistas, siendo los últimos, quienes disienten y critican… limitando la validez de la prensa a únicamente aquella que se alinea a los gobiernos/mandatarios.

Ante un contexto donde se agrede a la prensa cada 2 horas por ejercer su labor, donde la labor informativa está constantemente bajo asedio y es estigmatizada por quienes, están obligados a garantizar la condiciones para un pleno ejercicio de la libertad de expresión, algunas preguntas salen a la luz, por ejemplo, ¿cómo frenamos la violencia contra la prensa? ¿cómo pueden las y los periodistas seguir haciendo su trabajo ante este contexto? entre muchas otras. Si bien las respuestas son múltiples, hay algo esencial, y es la necesidad de acercar el periodismo con la ciudadanía y viceversa,  ante crecientes tendencias autoritarias y antidemocráticas en la región, es esencial qué como sociedad reconozcamos los impactos que tiene la violencia contra la prensa en nuestras democracias y por tanto en el ejercicio de nuestro derechos. Del mismo modo, debemos cuestionarnos las razones que hay detrás de cada ataque contra la prensa: ¿qué pregunta hizo? ¿Qué investigación estaba realizando? ¿el o la mandataria, contestó la pregunta? Etcétera.

Por un momento, reflexionemos en la historia de nuestra región (y del mundo), en todas aquellas historias y cambios sociales que han sido generados e impulsados a partir del periodismo: desde La Operación Masacre, Panamá Papers, Odebrecht, La Estafa Maestra, entre muchos muchos otros. Y entonces reconozcamos que para defender nuestras cada vez más endebles democracias, es fundamental defender el periodismo  y con ello defender nuestras democracias mismas.

* Paula Saucedo es Oficial del Programa de Protección y Defensa para ARTICLE 19 México y Centroamérica.

 

 

1 Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua,  Paraguay, Perú, Venezuela, Uruguay.

2 Foro de Periodismo Argentino – FOPEA Argentina; Asociación de Periodismo Investigativo – Abraji Brasil; Asociación Nacional de la Prensa de Bolivia – ANP Bolivia; Fundación para la Libertad de Prens a- FLIP Colombia; El Instituto de Prensa y Libertad de Expresión- IPLEX Costa Rica; Instituto Cubano de Libertad de Expresión y Prensa – ICLEP Cuba; Fundamedios – Ecuador; Asociación de Periodistas de El Salvador – APES El Salvador; Instituto Demos- Guatemala; Comité por la Libre Expresión – C-Libre- Honduras; Artículo 19- México y Centroamérica- México; Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia – FLED- Nicaragua; Instituto de Derecho y Economía Ambiental – IDEA- Paraguay; Instituto de Prensa y Sociedad – IPYS- Perú; Instituto de Prensa y Sociedad – IPYS – Venezuela; Centro de Archivos y Acceso a la Información – CAinfo – Uruguay

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