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Por Artículo 19
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Un #DíaNaranja que al gobierno le queda grande
¿Qué podemos esperar de un gobierno que, parafraseando el dicho, se deja ver como un mal juez que ni por su casa empieza?
Por Artículo 19
25 de noviembre, 2016
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Por: Dominique Amezcua (@DomAmezcua)

En este país nos están matando. Hoy, mientras escribo estas líneas, familiares y amigos de Satya López afrontan, aterrados y sin explicarse por qué, el calvario de vivir sabiendo que a su hija, su hermana, su compañera, la vida le fue arrebatada. No murió, la mataron. Una más.

Hace unas semanas lloramos a Alessa, a Teresa, a Victoria. Siete mujeres asesinadas por día en México, según datos del INEGI. Niñas, jóvenes, adultas y ancianas. Los datos son descorazonadores, como descorazonador es el papel de nuestros gobernantes ante esta situación que los feminismos locales han definido como emergencia nacional. ¿Nos extraña su precario desempeño? Difícilmente. ¿Nos duele? Mucho. ¿Nos indigna? Más.

En este país, dos senadores -Fernando Mayans y Luis Sánchez Jiménez- fueron exhibidos asumiéndose como usuarios de servicios emanados de la trata de personas, sin que esto haya ameritado sanción alguna, ni en lo social ni en lo político. Muy pocas voces -aunque firmes- se pronunciaron al respecto y, a casi un mes de lo ocurrido, ya nadie habla de tan penoso asunto. Bastó para el olvido que ambos legisladores ofrecieran disculpas -por Twitter, claro- y se justificaran aduciendo que sólo se trató de “una broma de mal gusto”. Este argumento no es la excepción, sino la regla. En México las bufonadas sexistas, machistas y misóginas son cosa de todos los días, y a las personas a quienes este tipo de comentarios no nos hacen gracia -por ofensivos, por denigrantes, por dolorosos- se nos acusa de carecer de sentido del humor. Lo dicho por los senadores es sólo el reflejo de la poca seriedad con la que nuestras autoridades toman y atienden problemáticas que, como la trata, convierten a miles de personas -especialmente mujeres y niñas- en víctimas de explotación y múltiples violencias.

En este país es igual de permisible que la respuesta de Luis Enrique Miranda -Secretario de Desarrollo Social – a los cuestionamientos que la diputada Araceli Damián le hizo sobre su (mal) desempeño como titular de dicha dependencia sea que él necesitaría de conocimientos en psiquiatría para entender a la congresista. Le dijo loca, sin ambages. Loca, como nos han dicho por siglos a todas aquellas mujeres que hemos tenido el mal tino de dejarnos crecer las ideas, de hacer escuchar nuestra voz, pero sobre todo, de usarla para interpelar a un varón. Históricamente, llamarnos así, brujas, locas, histéricas, ha sido una manera muy sencilla de desacreditar no sólo nuestra opinión, sino nuestro lugar en el mundo, de negarnos el estatus de interlocutoras legítimas y calificadas para participar en su soliloquio masculinizado, androcéntrico y patriarcal.

Sobre los señalamientos en torno a sus carencias para cumplir con su encargo Miranda no dijo nada, prefirió hacer uso de la palabra en su comparecencia para opinar sobre la salud mental de Araceli Damián. ¿Cuál habría sido la respuesta del otrora subsecretario de Gobierno si quien lo hubiera interpelado fuera un hombre? ¿Habría aludido a su capacidad cognitiva? Conocemos la respuesta.

El 25 de noviembre es el Día Internacional de lucha contra la violencia hacia la mujer, esa violencia normalizada, negada e invisibilizada, ilustrada por cada uno de los casos anteriores; esa que sucede en lo macro pero también en lo micro; esa que nos acecha en la calle, pero también en nuestras casas, en nuestros lugares de trabajo, en nuestras escuelas; esa que viene de los que no nos conocen, de quienes más queremos o en quienes más confiamos, y también de aquellos que deberían velar por nuestros derechos.

Mientras el Estado mexicano no asuma un compromiso real para erradicar, en todos los contextos, la violencia contra las mujeres, y siga limitándose a construir discursos y campañas incompatibles con la realidad nacional y, peor aún, con el hacer y el decir cotidiano de quienes ocupan cargos de representación política, el escenario para nosotras, lejos de mejorar, seguirá empeorando como hasta ahora. ¿Qué podemos esperar de un gobierno que, parafraseando el dicho, se deja ver como un mal juez que ni por su casa empieza? Todo menos un interés genuino por erradicar la violencia contra las mujeres.

Mientras no se emprendan acciones contundentes ante cualquier acto o dicho vejatorio contra la dignidad de las mujeres, seguirán bastando las disculpas para cumplir con lo políticamente correcto y se perpetuará la idea de que la violencia es cosa de chiste. El 25 de noviembre le queda grande a las autoridades de nuestro país. Que no nos vengan a decir lo contrario. Hoy no.

 

@article19mex

 

 

    Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2016), Estadísticas a propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (25 De Noviembre).

    El video de consulta aquí.

     El video de consulta aquí.

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