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El rol del periodismo ante la atrocidad (III)
En la medida en que el ejercicio del periodismo desestabiliza a las élites políticas, militares o económicas y confronta la negación de la atrocidad, quienes lo ejercen serán vulnerables a ataques y, en consecuencia, lo serán las libertades de pensamiento, expresión y prensa en la sociedad
Por Artículo 19
9 de junio, 2017
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Por: Michael Reed Hurtado (@mreedhurtado)

La mayoría de los miembros de la sociedad no son ni víctimas ni perpetradores de la atrocidad; son espectadores pasivos. Su apatía frente al sufrimiento de los otros termina convirtiéndose en una manifestación colectiva que produce y reproduce dinámicas sociales que justifican y perpetúan la violencia. La inacción se torna en un peligroso elemento de la elaboración social de la violencia.

Este es un reto abierto para aquellos que queremos promover el reconocimiento de la atrocidad en cualquier sociedad y motivar la participación de variados sectores para confrontar la negación de la atrocidad, sus víctimas y su sufrimiento.

Quienes ejercemos el periodismo, mediante cualquiera de sus expresiones, podemos contribuir a abrir la gama de voces que elaboran verdad social y confrontan la negación. Además, podemos éticamente revelar verdades tapadas y escondidas, y confrontar mentiras. Muchas son las funciones del periodismo en este campo. A continuación destaco algunas de ellas:

  1. El registro diario de eventos – el periodismo en su esencia – cumple una función básica: permite compilar lo acontecido, cerrando el campo de la negación literal. Sin importar la interpretación que se dé a los hechos noticiosos, el registro de los eventos es fundamental para reconstruir el pasado. Incluso expresiones rechazadas, como el periodismo amarillista o sensacionalista, pueden ser útiles como fuente de observación y rastreo de eventos que no son registrados en otros medios.
  2. El registro de discursos y reacciones oficiales a eventos también es fuente esencial de cualquier proyecto que busque reconstruir la verdad. El ejercicio del periodismo permite a politólogos e historiadores analizar las políticas y las respuestas oficiales a los hechos. El registro de estos discursos permite relacionar eventos con ambientes facilitadores y justificaciones. Este tipo de periodismo es fuente básica para constatar la connivencia de las autoridades con las atrocidades y es evidencia directa de instancias de negación.
  3. Las entrevistas de perpetradores de atrocidades son una fuente particularmente rica para la reconstrucción de la verdad. No porque esas versiones revelen verdades, sino porque pueden desestabilizar o impulsar a las víctimas, los sobrevivientes y los activistas de derechos humanos a afirmar las suyas, usualmente cuestionando las interpretaciones del pasado (Leigh Payne, Unsettling Accounts, Neither Truth Nor Reconciliation in Confessions of State Violence 2008). “El conflicto surge en relación con las confesiones en la medida en que los actores sociales disputan las interpretaciones de qué fue lo que pasó y compiten por el poder de cuál interpretación definirá la agenda política, los términos del debate público y el resultado del debate” (Payne). Los ejemplos abundan y los procesos sociales que se han desatado a partir de versiones registradas por periodistas son abundantes. Considérese, por ejemplo, las versiones sobre la represión argentina dadas por un oficial de la Armada de ese país a Horacio Verbitsky (El Vuelo, 2004); o las confesiones de paramilitares indonesios capturadas en el creativo lente documental de Joshua Oppenheimer (The Act of Killing, 2013).
  4. Son pocas las fuentes tan significativas como el periodismo investigativo para confrontar la negación y promover procesos de averiguación de la verdad. El periodismo investigativo indaga, confronta, descubre, desclasifica, organiza, analiza y revela. Los ejemplos de este tipo de periodismo hablan por sí mismos de su ética, de su poder, y de su compromiso con la verdad y la justicia. Considérese, como ilustración, los profundos efectos sociales de los trabajos de Mark Danner o Raymond Bonner sobre las masacres de El Mozote y sitios aledaños en El Salvador; el trabajo de Ricardo Euceda en relación con las operaciones encubiertas del Ejército peruano (Muerte en El Pentagonito, 2004), o el documental de Alex Gibney sobre el régimen de tortura llevado a cabo por Estados Unidos en su la guerra contra el terrorismo (Taxi to the Dark Side, 2007).
  5. Los periodistas como testigos sociales de eventos a menudo han rendido testimonios en cortes de justicia. Se trata de una función social más que una función profesional. Obviamente, este rol acarrea dilemas complejos para el ejercicio periodístico, particularmente cuando la comparecencia no es voluntaria y está condicionada a revelar fuentes. No obstante esa complejidad, la práctica indica que varios periodistas han optado por voluntariamente “testificar”, contando lo que evidenciaron y reiterando lo ya publicado, sin afectar los principios básicos del ejercicio. Sin los periodistas muchos procesos judiciales complejos nunca hubieran avanzado. Los trabajos de periodistas han sido centrales para elaborar contextos en juicios que abordan casos de macrocrimialidad; se han convertido en prueba de conocimiento público y notorio de hechos negados por las autoridades. Asimismo, el periodismo en relación con procesos judiciales en marcha es fundamental para controlar el ejercicio arbitrario del poder público, especialmente frente a un Poder Judicial corrupto, temeroso o carente de independencia.
  6. Finalmente, destaco una función ligada al proceso de autocuidado y protección. En la medida en que el ejercicio del periodismo desestabiliza a las élites políticas, militares o económicas y confronta la negación de la atrocidad, quienes lo ejercen serán vulnerables a ataques y, en consecuencia, lo serán las libertades de pensamiento, expresión y prensa en la sociedad. En este contexto, se trata de una función interna que vela por la dimensión colectiva del ejercicio y enfatiza la necesidad de proteger al gremio, como colectivo, mediante el derecho a la asociación (formal o informal). Cuando un periodista es atacado como consecuencia de su ejercicio, son atacados el gremio y la sociedad en la cual se desenvuelve. El silenciamiento conspira en contra del reconocimiento de las atrocidades en cualquier sociedad y hace parte del régimen de negación. La lucha contra este tipo de práctica atroz es, necesariamente, una labor interna y colectiva de la más alta prioridad.

Hay muchas más otras funciones y roles que se pueden destacar en relación con el ejercicio del periodismo como medio para confrontar la negación de las atrocidades. Estos ejemplos son meramente ilustrativos y buscan estimular esa discusión.

Quienes tienen mayor capacidad de dirigir el debate público sobre la atrocidad – de incluir y excluir voces, y de poner y hundir temas – tienen la responsabilidad de garantizar que las voces de los oprimidos y victimizados puedan ser escuchadas y ser tenidas en cuenta en los procesos de construcción de la verdad.

Elie Wiesel, sobreviviente de los campos de concentración nazis, destacó, al recibir en 1986 el premio Nobel de Paz, la importancia de reconocer a las víctimas en todo lo que hacemos. “Lo que todas las víctimas necesitan, sobre todo, es saber que no están solas; que no las estamos olvidando, que cuando sus voces sean ahogadas debemos prestarles las nuestras, que mientras su libertad dependa de la nuestra, la calidad de nuestra libertad depende de la suya”.

El periodismo tiene una gran responsabilidad en relación con las víctimas de las atrocidades cometidas en México. Su contribución a confrontar la negación de la atrocidad, pasada y presente, es esencial para recuperar la verdad azotada y enterrada.

 

* Michael Reed es asesor de la ONU-Derechos Humanos y del Proceso de Paz en Colombia, e investigador y profesor de Georgetown University. Se desempeñó (2014-2016) como profesor e investigador en Yale University en temas relacionados con la etiología de las atrocidades, la violencia colectiva y los crímenes internacionales, y las respuestas del derecho.

 

@article19mex

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