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Animatrix
Por Claudia Calvin
Náufraga reincidente de internet, bloguera empedernida, defensora de los animales, aficionada a ... Náufraga reincidente de internet, bloguera empedernida, defensora de los animales, aficionada a la fotografía y aprendiz de empresaria. ¿Temas de interés? Política, relaciones internacionales, equidad de género, TICs, coaching y lo que a su dispersa alma se le ocurra. El lado formal: Licenciada en Relaciones Internacionales, Maestra en Periodismo Internacional y Doctora en Ciencias Sociales con especialización en Ciencia Política, catedrática, exfuncionaria pública. Fundadora de Mujeres Construyendo (www.mujeresconstruyendo.com) y exdirectora general del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI). . Twitter: @LaClau (Leer más)
De cuentos chinos y otras cosas
Por Claudia Calvin
6 de junio, 2011
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No daba crédito de lo que veían mis ojos mientras viajaba en el tren de alta velocidad de Qingdao a Beijing: mares, literalmente mares, de huertos en el campo. No se veía un centímetro de tierra sin arar y la cubierta de los invernaderos parecía un mar de color azul sin fin. En algún momento pensé que no estaba viendo bien pues pasar la mirada a lo lejos sin encontrar el límite de algo hecho por el hombre resulta estremecedor, por decir lo menos.

 

Caminar por las calles de este país, observar su vertiginoso desarrollo, ver a los jóvenes divertirse bebiendo whisky en una discoteca que podría estar ubicada en Nueva York, percibir la contaminación en las ciudades, sentir el suelo vibrar ante los camiones de volteo que llevan material para las inacabables construcciones, escuchar a los líderes del partido comentar su preocupación por los retos que les plantea crecer anualmente en cifras de 9% mínimo es, francamente, impactante.

 

Llegué a China con más prejuicios que conocimiento, lo confieso. Previo a este viaje imaginaba a todos los habitantes vestidos como Mao y con una vida estandarizada por el Partido Comunista. Nada más lejano a mi  ignorante imaginación.  La Concepción Científica del Desarrollo Integral es pura teoría hasta que te topas de frente con el desarrollo, crecimiento y visión de futuro de este país y de sus gobernantes.

 

Es un hecho, después de tres décadas de reforma y apertura, el país ha logrado notables avances en su desarrollo económico y social. Paradójicamente, mientras los observadores internacionales insisten en darle status de país desarrollado, sus líderes siguen definiendo su realidad como la de uno en desarrollo. De 1,300 millones de habitantes, 150 millones viven aún viven en pobreza extrema. 10 millones de personas no tienen acceso a la electricidad y cada año hay que dar empleo a 24 millones. Tienen un déficit enorme en materia de derechos humanos, trato a los animales y cuidado al medio ambiente. Es un hecho, como también es un hecho su nivel de desarrollo y crecimiento.  Es la segunda mayor economía del mundo, después de Estados Unidos.

 

No puedo dejar de pensar en la percepción que tienen de la realidad internacional y del trato que dan a los extranjeros, principalmente a los inversionistas. En Guanxi, una de las provincias al sur del país en colindancia con Vietnam en la que se localiza  un considerable número de grupos étnicos, y cuyo crecimiento económico está por debajo del de otras provincias, los tomadores de decisiones tienen algo muy claro: necesitan inversión extranjera para crecer y están haciendo todo lo que requieren para lograrlo. En Nanning,  capital de la provincia, tienen una zona denominada “Zona de desarrollo de nueva y alta tecnología”, un Silicon Valley de tecnologías diversas con una amplia gama de aplicaciones y usos. Tienen una visión clarísima de qué quieren, en qué áreas quieren crecer, cómo quieren hacerlo y qué necesitan. En la sede administrativa del centro, cuyo edificio podría estar en  cualquier ciudad de un país desarrollado y capitalista, promocionan la inversión extranjera con políticas preferenciales en materia de impuestos y en áreas de desarrollo. Para aquellos inversionistas interesados en invertir  y participar en la Zona Económica del Golfo del Norte, o en la zona de logística de Nanning o la zona tecnológica antes mencionada, las facilidades son inmensas, siempre y cuando se respeten las normas y leyes locales. Reglas claras, amistades largas reza el dicho y ellos lo aplican con un pragmatismo que haría palidecer al mismísimo Mao o a Marx. Esta visión estructurada y planificada de las acciones a tomar y los pasos requeridos para lograrlas se replica en todas las provincias. Es una manera de visualizar el desarrollo desde el centro del país.

 

Señala Martin Jacques que en el año 2025 China será la primera potencia mundial y no se me ocurre un solo argumento para contradecirlo. A decir por lo que he visto y los pasos que están dando, todo indica que efectivamente, este indefinible país será un hegemón indiscutible antes de lo imaginado.

 

¿Cómo será el mundo cuando ellos estén a la cabeza? No tengo la más pálida idea, lo que si sé es que si en México no hacemos algo para darle rumbo al desarrollo del país, combatir la pobreza, generar empleos y construir el futuro desde este preciso momento, generar consensos respecto al sentido y dirección que son necesarios para crecer, avanzar y solucionar la problemática de nuestros habitantes, las políticas públicas y las decisiones de gobierno no serán otra cosa más que puros cuentos chinos.

 

 

*Recomiendo ampliamente leer este artículo de Dai Bingguo en El País: Por la senda del desarrollo pacífico.

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