La farsa de La Escuela es Nuestra
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Por Mexicanos Primero
Mexicanos Primero es una iniciativa ciudadana integrada por activistas con diversas experiencias,... Mexicanos Primero es una iniciativa ciudadana integrada por activistas con diversas experiencias, formaciones e historias, unidxs a favor de una causa: promover y defender el derecho a aprender de todas las niñas, niños y jóvenes en México, así como el de sus maestrxs. Buscamos contribuir a la construcción de una sociedad incluyente y justa en la cual cada persona puede llegar a ser la mejor versión de sí misma, convencidxs de que la vía principal para desarrollar esa sociedad es la educación. Como unidad de investigación aplicada, realizamos estudios y desarrollamos propuestas para fortalecer la política educativa y activar a la sociedad a favor de la educación en México. (Leer más)
La farsa de La Escuela es Nuestra
¿Estamos seguros que queremos darle casi 30 mil millones de pesos a un programa que parece ser una herramienta para entregar dinero antes que un programa de política educativa?
Por Mexicanos Primero
11 de noviembre, 2022
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Cuando inició su operación en 2019, el programa “La Escuela es Nuestra” (LEEN) parecía ser un programa menor de infraestructura escolar con el sello de la administración federal actual: la transferencia directa de recursos a las comunidades escolares. La idea era lograr la participación directa de las familias en los asuntos de la escuela, particularmente en el uso de estos recursos para las mejoras necesarias de infraestructura en los planteles. Su estructura y diseño eran problemáticos, ya que la supervisión de las obras a realizarse era mínima y la fiscalización de su operación era aún más frágil que el día de hoy, pero en términos generales no figuraba como un programa prioritario. ¡Cómo han cambiado las cosas en tres años! LEEN es ahora el programa de política pública educativa más importante y ambicioso del gobierno Federal, además de ser el que cuenta con más recursos, con un estimado histórico de 27 mil millones de pesos para 2023. Ahora no sólo es un programa de infraestructura, sino también el vehículo que ha elegido el gobierno para dar “continuidad” a las escuelas de horario extendido y servicio de alimentación. Desafortunadamente, este programa ha demostrado ser una farsa y el objeto de la simulación en detrimento de los derechos de las niñas, niños y adolescentes (NNA).

Lo anterior es así, primeramente, porque las escuelas más necesitadas y marginadas, población objetivo de LEEN supuestamente, no son la prioridad. Tenemos identificadas escuelas en zonas urbanas que típicamente no tendrían que recibir recursos del programa que sí los han recibido. Es claro que todas las escuelas de nuestro país tienen carencias, pero hay muchas que necesitan urgentemente ser atendidas para convertirse en espacios idóneos y seguros para el aprendizaje de NNA. Y esto no sólo se queda en lo anecdótico: una labor de investigación realizada por Animal Político y Data Cívica concluyó que la mayoría de las escuelas que han sido beneficiadas no son las que mayores carencias tienen. Entonces, ¿cuál es el objetivo del programa, si en realidad no atiende a las escuelas que más lo necesitan?

En segundo lugar, la fiscalización del programa ha sido un desastre. Ya sabemos que para 2020 la Auditoría Superior de la Federación señaló que no es posible saber qué pasó con la mitad de los recursos del programa y su destino. Sin embargo, también tenemos la experiencia de primera mano de la maestra Silvia Cob, directora de una escuela en Yucatán, quien cuenta que no ha sido posible verificar con los comprobantes aportados por el Comité Escolar de Administración Participativa el uso de los recursos, además de que los diagnósticos realizados en la escuela no son consultados con las y los directores de los planteles. A todo esto se agrega que, de acuerdo a información obtenida vía solicitud de transparencia, la SEP no tiene ni idea de en qué se han gastado los recursos; sólo entrega el dinero y listo. Esto es especialmente grave dado que desde 2021 el programa cubre los gastos (supuestamente) de las escuelas de tipo “tiempo completo”. ¿Cómo saber si efectivamente se cumple con ese objetivo?

Por último, y ahondando en el tema de las escuelas con jornada ampliada y alimentos, también sabemos que los recursos autorizados para 2022 y la estructura de las Reglas de Operación hacen prácticamente imposible la permanencia de este tipo de escuelas. Se trata, pues, de la más clara simulación de todas, ya que la SEP rectificó hasta que el apremio judicial y la presión social la obligó, ya que el plan original era eliminarlas. Miles de escuelas se han quedado sin los beneficios que antes tenían, como la escuela del maestro Héctor Flores de Xalapa, Veracruz, la cual formaba parte del extinto programa “Escuelas de Tiempo Completo” y ahora ha sido excluida de LEEN bajo el pretexto de no estar en una “zona rural”. Es claro que el criterio de selección es completamente discrecional.

Lo más grave de todo lo anterior es que ante el desmantelamiento absoluto de diversos programas educativos, LEEN ha suplantado toda la política educativa del gobierno Federal. Se ha dicho de manera clara en diferentes ocasiones desde la Presidencia de la República: la idea es llegar a la mayor cantidad de escuelas en el menor tiempo posible (el 100% de las escuelas, incluso). ¿Se pretende que la infraestructura escolar mejore y que las escuelas tengan horas extra y alimentos o que reciban dinero? Sobra decir que la operación del programa es por demás sospechosa sobre todo ahora, en vísperas de un año de elecciones trascendentales en algunas entidades federativas. ¿Estamos seguros que queremos darle casi 30 mil millones de pesos a un programa que parece ser una herramienta para entregar dinero antes que un programa de política educativa?

* Fernando Alcázar Ibarra (@feralc23) es director de Judicialización en Mexicanos Primero (@Mexicanos1o).

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