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Reconstruir la escuela desde la empatía, la resiliencia y la colaboración
La pandemia logró un mayor acercamiento entre las familias y la escuela, unión que debe continuar para mejorar el proceso de aprendizaje cuando vuelvan las clases presenciales.
Por Ma. del Pilar Gómez Vega* y Carlos González Seemann**
6 de julio, 2021
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La emergencia por COVID-19 modificó la idea que teníamos de la escuela, pues nos obligó a llevarla a casa con la familia y usar una pantalla que no tiene pausa, donde no se puede jugar y aprender, sin retroalimentación, ni recreo. Esta situación ha dificultado la convivencia escolar, el aprendizaje y el desarrollo emocional de los estudiantes y ha requerido ajustes en las actividades y organización en el hogar pero también ha sido una oportunidad para repensar el papel que juega la familia en la educación cognitiva y socioemocional de las y los estudiantes.

El contexto mexicano es poco alentador; para 2018 los niveles de pobreza reportados en la población infantil y adolescente eran significativamente mayores que la población de 18 a 64 años, con 8.8% más personas en pobreza moderada y 2.8% en pobreza extrema; es decir que  1 de cada 2 niñas, niños y adolescentes estaba en situación de pobreza (Coneval, 2020). Si además se le suma que posiblemente 10 millones de estudiantes se encuentran en alto riesgo debido a la falta de acceso a internet desde casa y que su familia no cuenta con la escolaridad y tiempo suficiente para darle seguimiento a su proceso de aprendizaje (De Hoyos, 2020), atravesamos una crisis y catástrofe generacional silenciosa.

Frente a este panorama, las familias se encuentran en el momento oportuno para seguir trabajando la resiliencia y la colaboración con la escuela e impulsar la empatía, convirtiéndose en características fundamentales de la etapa siguiente del regreso a las actividades presenciales. Es momento de aprovechar la oportunidad para enfocar toda nuestra atención y esfuerzos en dos acciones. La primera es atender el bienestar emocional y de salud mental de niñas, niños y jóvenes, para después reforzar y nivelar los aprendizajes. La segunda es entender que la presencia en la escuela hace la diferencia, nos referimos a encontrarse cara a cara, convivir, dialogar, interactuar, jugar, retomar y construir lazos. 

De acuerdo a los primeros hallazgos del estudio Equidad y Regreso (que entrevistó a más de 2 mil estudiantes de escuelas públicas entre 10 y 15 años), antes de la pandemia entre el 52% y 54% se encontraban por debajo del mínimo en competencias matemáticas. Con la pandemia esta cifra se incrementó a 75%, ampliando el reto, la brecha y las desigualdades. Debemos actualizar el diagnóstico, incluir factores socioemocionales, así como cambiar la forma de entender, atender y participar en la solución colaborativa de los problemas públicos para construir la escuela que queremos, aquella que soñamos y anhelamos.

En la misma línea, un estudio reciente del Centro de Estudios Espinoza Iglesias (CEEY) donde se examinan las vulnerabilidades, amenazas y riesgos de la educación en las entidades federativas para entender la reducción de la movilidad educativa intergeneracional concluyó que en lugar de que las y los estudiantes superen el promedio de escolaridad de sus padres (1.82 años), solo lograrían 1.22 años, lo cual significa una reducción de 33% en la movilidad educativa intergeneracional. En el largo plazo la movilidad educativa intergeneracional pasaría de 2.37 a 1.77 años, lo que significa una reducción del 25 % (CEEY, 2021). 

Con estos resultados, será necesario consolidar la alianza entre familias, estudiantes y docentes, así como continuar su fortalecimiento en la escuela como espacio de acción, participación y decisión. El involucramiento de la familia en el proceso de aprendizaje es relevante, la participación en actividades escolares como prepararse para un examen, enseñar estrategias de estudio y apoyar con las tareas son acciones que traen beneficios en el desarrollo de la autoestima de NNNJ (Castro et al., 2015). Uno de los elementos fundamentales de la alianza es la comunicación direccional, permanente y no meramente informativa que debe generarse con las familias (Macia, 2018).

Hay que señalar que el acercamiento entre familias y escuela resulta beneficioso para ambas partes, en el caso de las familias, la comunicación de madres y padres con docentes facilita el conocimiento y la información precisa sobre la dinámica educativa, además de los efectos positivos que pueden llegar a generarse en NNJ al reconocer que su familia se involucra y participa en su aprendizaje. Por el lado de los docentes, su atención puede permitir una mayor comprensión de la realidad mediante la empatía respecto al contexto de estudiantes y familias, y así tener una intervención más eficaz con las estrategias de enseñanza que desarrollen.

Las consecuencias de la pandemia continuarán para toda la comunidad escolar, algunas no serán observables y otras lo serán a lo largo de los siguientes años. El cierre de las escuelas ha ayudado a cambiar el paradigma y poner atención en los problemas educativos, siempre amplios, complejos y desafiantes. Hoy tenemos una oportunidad para que la colaboración con empatía y el compromiso colectivo mostrado por las familias, así como las y los docentes, permanezca como una coalición imprescindible en el proceso de aprendizaje y que se fortalezca en la presencialidad, cara a cara, en vivo y sin pantallas.

 

Referencias

 

Castro, M., Expósito-Casas, E., López-Martín, E., Lizasoain, L., Navarro-Asencio, E., & Gaviria, J. L. (2015). Parental involvement on student academic achievement: A meta-analysis. Educational Research Review, 14, 33–46. 

 

Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (2020). Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2020. Ciudad de México: CONEVAL.

 

De Hoyos, Rafael (2020). Mitigando el impacto del COVID-19 sobre los aprendizajes. Nota de política. 

 

De la Torre, R. (2021). La Educación ante la pandemia de COVID-19. Vulnerabilidades, ameanzas y riesfos en las entridadades federativas de México. Centro de Estudios Espinosa Yglesias. 

 

Macia.  M.  (2018).  Aproximación  teórica  a  la  comunicación  familia-escuela:  Estrategias  de  mejora. Ehquidad  International  Welfare  Policies  and  Social  Work  Journal, 10, 89-112.

 

*Coordinadora de activación de familias en Mexicanos Primero

@magove7

** Investigador en Mexicanos Primero

@carlosglez21

 

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