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Las propuestas de EPN: Infraestructura y Transporte
De los 266 compromisos nacionales y estatales que firmó Enrique Peña Nieto, 90 tienen que ver con infraestructura para el transporte, es decir 1 de cada 3.
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10 de septiembre, 2012
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Por: Xavier Treviño

 

De los 266 compromisos nacionales y estatales que firmó Enrique Peña Nieto, 90 tienen que ver con infraestructura para el transporte, es decir 1 de cada 3. Esto refleja la importancia que tiene este tema para el presidente electo, que durante su administración en el Estado de México se caracterizó por una fuerte apuesta, pareciera personal, por la infraestructura por sobre otros temas.

Y quizá por ello la plataforma electoral y los 266 compromisos no están del todo alineados. El primer documento contiene un planteamiento más amplio de los temas de transporte, por supuesto desde el enfoque de inversión en infraestructura, pero también relacionado con reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y con la calidad de vida en las ciudades. Se habla de impulsar políticas de baja generación de carbono, orientando la reducción de gases de efecto invernadero primeramente al sector de energía y transporte, así como hacia los de “mayor potencial de reducción a menor costo”, que claramente son los de transporte.

Sin embargo, el segundo documento tiene una gran tendencia hacia la movilidad en coche: de los 90 compromisos de movilidad, 46 son proyectos carreteros y 19 de infraestructura vial en ciudades, mientras que sólo 9 son de transporte de carga, 8 de transporte público y 1 de movilidad no motorizada. Esto refleja claramente una tendencia preocupante en el país: 75% de los fondos federales para movilidad y transporte en zonas metropolitanas están dedicados hoy a la infraestructura vial para vehículos privados, mientras que solo 11% va para transporte público, a pesar de que este último mueve al doble de personas. Tomando estos elementos, no parece que vamos hacia un cambio sustancial en la política de inversión en el país.

En este punto fue precisamente que coincidieron los evaluadores de Arena Electoral al otorgarle un 4.5 de calificación al hoy presidente electo. Académicos como Ernesto Peralta, Manuel Rivero o Rafael Molina puntualizaron que si bien la plataforma de EPN abarca casi todos los aspectos relacionados con Infraestructura y Transporte, algunas de las propuestas son superficiales y están basadas en programas ya existentes, por lo que además de ofrecer continuidad a políticas débiles del actual gobierno, dejan de lado temas importantes como el compromiso ambiental, los derechos humanos y los mecanismos de vigilancia o para la rendición de cuentas.

Hay en general una idea con suficiente fuerza para repetirse en los discursos de todos los candidatos y partidos: la inversión en infraestructura es buena per se. “El bienestar de un país está correlacionado con el grado de desarrollo de su infraestructura y, en general, con la creación de capital físico” establece la Plataforma del PRI. ¿Pero qué infraestructura? Hoy tanto el transporte de carga como el de pasajeros en el país está demasiado cargado hacia el autotransporte individual: el hombre-camión en la movilidad de mercancías, y el vehículo individual en la de pasajeros, con unos elevados costos sociales, ambientales y financieros de este modelo de movilidad, alrededor de 4% del PIB sólo por la excesiva circulación de coches en las ciudades.

No invertir en infraestructura de transporte público y ferroviario tiene un costo de oportunidad muy alto para el país, pero sobre todo seguir invirtiendo en proyectos aislados en vez de en el marco de una política integral de planeación. La función más importante del Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin) y en general Banobras, es impulsar proyectos que generen una sinergia positiva en el desarrollo local, pero sin áreas altamente capacitadas en la SCT o Sedesol que puedan asesorar técnicamente a municipios y estados, y que puedan impulsar planes nacionales robustos, los resultados de una política de construcción de infraestructura son bajos comparado con el potencial que se tiene.

Si bien la Plataforma del PRI establece que impulsará el Fonadin y redefinirá Banobras, le falta ponerle apellidos y complementos: no es sólo ser más eficaz y eficiente (lo cual sí tiene que ser), sino complementar el perfil financiero de Banobras, con un perfil técnico en un área especializada en movilidad urbana en el gobierno federal, el cual no existe. Crear una Secretaría de Ciudades permitiría 1) colocar el tema de gestión urbana en la primera fila de prioridades nacional, y 2) dotar de alta capacidad institucional al gobierno para asesorar a gobiernos locales para implementar políticas de movilidad urbana exitosas y no basadas únicamente en el automóvil privado.

Esto se debe complementar con un impulso a la gestión local. En el Senado está pendiente de aprobación una reforma constitucional para reconocer las zonas metropolitanas como áreas de gestión, que rompan con la ineficiencia de los municipios urbanos para resolver problemas que generalmente rebasan sus fronteras, especialmente en temas como agua y transporte. La creación de agencias metropolitanas de transporte y la figura de gerentes metropolitanos, son una de las mejores vías para garantizar servicios adecuados para las ciudades.

Es un hecho que hay que empezar a mover el dinero para inversión cada vez más para el transporte colectivo y la movilidad no motorizada: usar el autobús, caminar y conducir una bicicleta son soluciones verdaderas para el problema de congestión, accidentes y contaminación que hacen nuestras ciudades menos competitivas. Pero sobre todo hay que enfocarse en plantear soluciones integrales en las ciudades. No se trata de transformar o modernizar solamente un corredor, sino pensar en sistemas integrados de transporte que hablen el mismo idioma, y que garanticen por encima de inversiones multimillonarias en cemento o en trenes, la calidad de vida de los habitantes de las ciudades.

El primer paso es que el Plan Nacional de Desarrollo, el Programa Nacional de Infraestructura y el Programa Nacional de Desarrollo Urbano incluyan estos criterios de manera prioritaria. El segundo (y más importante) es que los instrumentos financieros y los presupuestos del país reflejen en dinero las prioridades señaladas. La primera no tiene sentido sin la segunda.

Xavier Treviño (@xtrevi) es el Director en México del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo.

 

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