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Un debate, una sola coincidencia: el traje negro de los candidatos
Por Arena Ciudadana
9 de mayo, 2012
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Enrique Ortega

El pasado domingo 6 de mayo, México tuvo la oportunidad de ver el primero de dos debates que se harán durante esta contienda electoral presidencial. Mucho se ha discutido sobre dicho evento, incluso hasta se decía que la gran ganadora del mismo fue la modelo Julia Orayen, quien participó como edecán y que provocó un trending topic mundial en Twitter… si, así como lo lee: la atención principal no la atrajo ningún candidato, fue una modelo que estuvo unos cuantos segundos a cuadro.

Sorpresas por un lado, elementos predecibles por el otro. Así, podríamos comenzar a hablar de la imagen pública de los candidatos durante el debate. Antes de ello, es importante hacer una nota: resulta increíble la pésima producción y dirección de cámaras por parte del IFE: cabezas cortadas, fotos que nunca se vieron, elementos básicos que aprende un estudiante de comunicación a NO hacer desde primer semestre. Con esto dicho, desglosemos candidato por candidato, algunos puntos en torno a su desempeño imagológico.

Enrique Peña Nieto:

Ataviado con un traje negro, camisa blanca y una corbata regimental roja, es decir, con líneas diagonales blancas, el candidato abanderado del PRI mostró la primer sorpresa de la noche: ¡sí sabe improvisar y responder ataques! Su comunicación verbal fue directa, segura, aunque por momentos se le notaba nervioso. Cuando inclinaba los hombros hacia abajo, mostraba que no tenía perfectamente armado el argumento que quería dar para responder algún ataque. Se notó inclusive cuando se trabó al intentar usar su ya tan emblemática frase de “mi promesa es…” y la cambió por “mi pobreza es…”.

Aunque algunos medios lo manejaron como el ganador de la noche, la realidad es que Peña Nieto “nadó de muertito”. Tuvo un balance de aprobación en redes sociales de un 50%. Él tenía mucho qué perder con este evento, así que llegó a cuidarse y los televidentes comentaron poco respecto a su participación.

Josefina Vázquez Mota:

Vestía un impecable traje sastre negro (y si, con falda, aunque habría sido buen detalle que llegara con pantalones), así como una blusa blanca que le quedaba a la medida justa. Si diéramos un premio por el mejor vestuario de la noche, sin duda sería el de ella. Pocas veces se olvidó de su postura “de lado”, exaltando el lado de los sentimientos. Curioso que los momentos en que se olvidó de mantenerla fue cuando habló de aspectos que manejó en su gestión gubernamental, tales como: Desarrollo Social y Educación. Tan pronto se acordaba, volvía a la postura que seguramente su asesor le indicó que debía mantener siempre.

La candidata Vázquez Mota es reconocida –o al menos así lo han apuntado varios miembros de su campaña- por ser una excelente oradora. En las entrevistas que le han hecho algunos medios de comunicación, se muestra sonriente y empática, pero en los debates o en discursos muy armados, no genera pasión, no transmite emociones. Fue tan gris su participación, que básicamente fue ignorada por los otros candidatos, excepto cuando ella era la que atacaba. Con su vestimenta, quería comunicar “soy la jefa” pero con su voz y gestos (o ausencia de ellos) no reiteraba el mensaje y sencillamente pasó sin pena ni gloria.

Andrés Manuel López Obrador:

Eligió un atuendo que constaba de un traje negro recto de dos botones, muy al estilo tradicional. Lo combinó con una corbata que, en palabras de Andrés Bustamante “el Güiri-Güiri”, era de color incierto. No se alcanzaba a notar si era vino o morada, pero lo claro es que su presencia física dejaba mucho qué desear. El traje le quedaba grande, la corbata era demasiado oscura y lo hacía ver, junto con su tono de voz y su ritmo lento, como una persona incapaz de ostentar un cargo como al que aspira. Sorprendió, sobre todo, porque en días anteriores, tanto en la Universidad Iberoamericana como en la Anáhuac del Norte, fue literalmente ovacionado por los asistentes, se le notaba jovial y seguro, propositivo. En el debate se desdibujó por completo, se le veía cansado, fatigado, con movimientos erráticos. Inclusive algunas miradas pudieron apreciar que tenía inflamada la mejilla izquierda, lo que de algún modo explicaría su actitud cambiada, ¿acaso AMLO tendrá algún problema de salud del que debamos saber?

El candidato de las izquierdas se llevó la noche cuando intentó mostrar una fotografía de Enrique Peña Nieto sentado junto al ex presidente Carlos Salinas de Gortari… ¡pero la puso de cabeza! El mensaje entonces no tuvo impacto, no al menos el que hubiera deseado. Fueron tan abismales las risas que provocó este hecho, que el tema primordial de la siguiente intervención (cuyo turno era de Josefina Vázquez Mota) fue respecto a un ataque que intentó sembrar hacia el candidato del PRI (el caso Paulette) y pocos siquiera la escucharon, seguían riéndose del error del “Peje”.

Lo más triste es que hubo cientos, miles de simpatizantes suyos a los que se les notaba un rostro de decepción. Les cayó este debate como una cubeta de agua helada, a la que simplemente se podía responder: esperemos lo haga mejor en el debate de junio. Dicho en otras palabras: mejor suerte para la próxima.

Gabriel Quadri:

Controversial desde el principio. Su atuendo era perfectamente adecuado para el mensaje que buscaba comunicar: “no soy un político, soy un ciudadano” (como si los políticos no fueran ciudadanos). Vestía un traje negro recto con solapas delgadas, camisa blanca y corbata delgada estilo “vintage” que, junto con sus tradicionales lentes de pasta negros y su bigote poblado, hablan de alguien creativo, despreocupado, independiente e inteligente. Algunos colegas especialistas en imagen afirman que no se ve presidencial pero… ¿acaso lo necesita? Seamos realistas, Quadri no busca la presidencia de México, busca el registro de su partido, y a juzgar por su desempeño en el debate, lo consiguió de manera holgada.

Fue el ganador del debate, sin duda alguna. El único que llegó a proponer, no tenía nada qué perder y sí mucho qué ganar y lo aprovechó. Se notaba seguro, sus gestos, ademanes, tono de voz y ritmo eran impecables, además de que fue el único que parecía haber practicado sus intervenciones con reloj en mano, en ningún momento le cortaron el tiempo. Incluso se atrevió a cuestionar algunas de las propuestas de López Obrador, afirmando que le parecían extrañas viniendo de un hombre de izquierda.

Durante los 120 minutos que duró el evento, todos fuimos protagonistas de un cúmulo enorme de sentimientos: nos hicieron reír, nos hicieron sentir preocupación, nos aburrieron, pero sobre todo, nos hicieron ver la realidad: es tan mala la oferta presidencial en estas elecciones, que más de uno ya ve a Quadri como una opción viable para tachar en su boleta el día primero de julio. Ante la ausencia de propuestas, el único que llega a presentarlas es quien se lleva las palmas. Quizá los otros tres candidatos –y sus estrategas- deberían de reflexionar y plantearse si el manejo que han tenido de sus campañas ha sido el adecuado.

@QuiqueOrtega es diseñador gráfico y consultor en Imagen Pública especializado en imagen digital, catedrático de la Universidad Anáhuac y del Colegio de Consultores en Imagen Pública, Director de Comunicación de The VES Group, agencia enfocada en el manejo de la imagen de instituciones y productos. Ha colaborado en el desarrollo de la imagen para más de 500 candidatos políticos, cantantes y empresarios.

 

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