Una nueva política energética para México - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Arena Ciudadana
Por Arena Ciudadana
Somos una iniciativa que busca impulsar la agenda de la sociedad civil por medio de la tecnolog... Somos una iniciativa que busca impulsar la agenda de la sociedad civil por medio de la tecnología y desde una visión distinta. Queremos traducir información, generar contenidos y fomentar la discusión para alcanzar la acción participativa de la ciudadanía. (Leer más)
Una nueva política energética para México
Por Arena Ciudadana
29 de febrero, 2012
Comparte

Christopher I. Córdova Rodríguez

Premiar la innovación. Premiar la innovación. Premiar la innovación. Estas tres palabras juntas han sido vaciadas, como la mayoría de las palabras, por su presencia poco responsable o poco sincera en los discursos políticos de las últimas décadas. México se fue adormeciendo al ritmo de las repeticiones infinitas de mantras como éste.

En los sesenta y en los setenta, México era una potencia en potencia. Los dados estaban cargados hacia nosotros en muchos sentidos; sin embargo, a la vuelta de cuatro décadas seguimos siendo una  potencia en potencia.  ¿Por qué? Los factores son muchos, lo cierto es que algunos de ellos, los más sensibles, los preferimos ignorar. El mito del “México moderno” está inextricablemente asociado con la “seguridad energética” que nos gloriamos en profesar y que nunca hemos tenido plenamente (aún teniéndola, o mejor dicho, teniendo todo para tenerla). Este mito de que con nuestro petróleo compraríamos el paraíso ya se va desvaneciendo conforme los expertos nos van diciendo cuántos barriles por día sacamos hoy, cuántos podremos sacar mañana y cuantos ya no podremos sacar en un par de décadas.

¿Por qué innovar?  Porque nos urge. Y para poder hacerlo, necesitamos premiar la innovación en el sector energético, para esto debemos transformar nuestro mito de nación. Un México moderno es un México sustentable, no uno dependiente de las refinerías de su vecino. Un México moderno es un México limpio y sano, no uno que al contaminarse disminuye sus posibilidades reales de crecimiento económico sostenido.

Las políticas energéticas que necesitamos, en lo nacional y en lo local deben limpiarse del lastre kármico de un mito de nación obsoleto, de las respuestas tradicionales, del conservadurismo energético.

Debemos premiar la innovación, debemos dar incentivos fiscales a los empresarios que recorten su consumo energético manteniendo su producción (eficiencia) y a los que tengan plantas generadoras de energía limpia (solar, eólica, gas metano a partir de residuos orgánicos, etc.). Hay que premiar la innovación en la ciencia, en la academia mexicana: dar becas de investigación con recursos suficientes para que profesores y estudiantes nos den más patentes a México en todo tipo de tecnología que nos ayude a transitar a una economía más sustentable. Más aún, debemos premiar la innovación en el sistema educativo mismo, para que entre todos nos sacudamos el polvo de los mitos de nación del siglo pasado.

El sistema educativo debe impulsar contenidos que incentiven la reflexión sobre el futuro de México en términos de la calidad de vida a la que aspiramos y lo que bien podría llamarse “las nuevas fuerzas del desarrollo”: energía limpia, uso eficiente de la energía y premios a la innovación. Nuestros niños y jóvenes deben aprender que pensar en forma creativa es bueno, que usar la imaginación para buscar soluciones es bueno y que ser críticos de los vicios del sistema también. Una cultura que privilegia la innovación y desvirtúa la dependencia desmedida de otros países ha sido la llave para el desarrollo de las potencias.  Hemos hecho las cosas al revés, y es hora de revertir el proceso.

Otra forma de premiar la innovación en el sector energético es haciendo lo que Noruega; que la compañía petrolera misma sea la que financie parte de la transición energética. También se podría hacer lo que Corea, que gracias a la transición energética se generen nuevas fuentes de “empleos verdes”, que en el caso de México tendría la ventaja adicional de paliar el desempleo y el subempleo (nuestra gigante y famosa economía informal).

Necesitamos que los políticos escuchen a la academia mexicana. Necesitamos que los académicos se unan y les hablen claro a los políticos. Necesitamos que los medios de comunicación atestigüen esa comunicación y la tomen por relevante, por urgente. Necesitamos que los jóvenes faciliten esta comunicación: que sienten a la mesa a académicos y políticos y los pongan a platicar sobre los problemas de México, sobre nuestra seguridad energética y sobre la transición a una economía verde.

En este proceso electoral exijamos como ciudadanos un debate con calidad, con propuestas, con contenido. Obliguemos a nuestros candidatos a hablar de sustentabilidad en serio, a que estudien sobre el tema y a que pongan a sus asesores a investigar alternativas creativas de política energética a la altura de las circunstancias.

Premiar la innovación. Premiar la innovación. Premiar la innovación.

Christopher Córdova es Director de Asuntos Internacionales de @pides_org y escribió este artículo para la semana temática de Desarrollo Sustentable de @ArenaElectoral. Como consultor ambiental internacional tiene publicado diez libros, imparte conferencias y colabora frecuentemente en medios.

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.

close
Información verificada del COVID-19 #CoronavirusFacts