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Arrancones en Neutral
Por Arturo Franco
Arturo es un economista, autor y emprendedor mexicano. Es cofundador de Causas.org, vicepresident... Arturo es un economista, autor y emprendedor mexicano. Es cofundador de Causas.org, vicepresidente del consejo directivo de la Harvard Kennedy School, y profesor de cátedra en el Tecnológico de Monterrey. Ha trabajado para el Banco Mundial, el Foro Económico Mundial y el Centro para el Desarrollo Internacional. (Leer más)
AMLO: el debate de tu vida
Por Arturo Franco
7 de junio, 2012
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Estimado Andrés Manuel,

Discúlpame que te escriba en primera persona sin conocerte realmente… Es difícil para mí, como debe ser para muchos mexicanos, sentirte alejado, impersonal, remoto. He visto y leído mucho sobre ti en los últimos 7 años, escuchado atentamente tus planteamientos, analizado tus propuestas, visto tus momentos buenos y también tus días malos.

El debate presidencial del próximo domingo debe ser uno de estos momentos cruciales en tu vida. Finalmente se alinearon las estrellas, y con un poco de ayuda de #YoSoy132 y muy a pesar del IFE, tendremos un segundo debate presidencial en televisión nacional. Además, llegas a este escenario con una inercia positiva, que a regañadientes comienzan a reflejar incluso las encuestas que menos te favorecen.

¿Puede un debate cambiar la historia?

La respuesta no es sencilla. Incluso en países con mayor experiencia y tradición democrática, los debates rara vez suelen cambiar el impulso de una campaña. La mayoría de los expertos concuerdan que los debates presidenciales generalmente reafirman las opiniones de la gente, en lugar de cambiarlas. (Al final, cada quien encuentra lo que buscaba encontrar).

Sin embargo, puede haber sorpresas. Los debates son muy útiles para los votantes indecisos, sobre todo para aquellos que nunca han visto a los candidatos sin algún tipo de filtro de los medios de comunicación. En el caso de la Elección Presidencial 2012 en México, este grupo todavía constituye casi el 20% del electorado.

Tal vez el caso más famoso de un debate que cambió la historia es el de Kennedy contra Nixon en 1960. Hasta ese momento, la política en Estados Unidos no se transmitía en la televisión, aunque el 88% de los hogares contaba ya con una. Para los pocos que escucharon ese debate en la radio, ganó Nixon. Para aquellos que los vieron, un joven y carismático Kennedy se lo llevó de calle. Muchos historiadores atribuyen a esta diferencia en imagen física la victoria electoral. Yo pienso que fue una combinación entre carisma, carácter y contenido.

En nuestro caso, y con la gracia divina de Azcarraga y Salinas Pliego para transmitir en los canales 2, 11 y 13 de la televisión abierta, el segundo debate presidencial podrá ser visto en el 92.5% de los hogares del país. ¿Podría ser este tu momento Kennedy, o será tu momento Nixon?

¿Cómo puedes ganar el debate?

Un debate presidencial puede ayudar a los candidatos a explotar la debilidad de sus oponentes, desviar ataques previos, y proporcionar a la audiencia nacional ideas nuevas. Aquí te comparto algunos ejemplos de como lograr esto. Lamentablemente, la mayoría de los ejemplos son debates en Estados Unidos, simplemente por que es más fácil encontrar pequeños segmentos de ellos en Internet…

1) Ataca sí, pero también contesta las preguntas.

Sin duda es importante que nos recuerdes contra qué y contra quienes has estado luchando durante todos estos años. Eres uno de muy pocos mexicanos que se atreve a decir las cosas como son, incluyendo a la “mafia del poder” en México con nombres y apellidos. En el primer debate no tuviste tiempo de profundizar en muchos de los temas que se estaban planteando, pues te dedicaste a hablarnos de historia, de política, de nexos familiares y personales.

Sin embargo, también queremos saber que propones. Al final, estamos eligiendo al titular del Poder Ejecutivo, no del Poder Judicial. Una manera de balancear ambos objetivos (los de acusar y proponer) es atacar con contenido, con datos, con razón. Un buen ejemplo de esto (aunque finalmente no ganó la elección presidencial) se dio en este debate entre Bush y Kerry en 2004.

2) Conecta con tu audiencia… sobre todo con tus adversarios.

Tal como lo hizo Obama en este debate televisado contra McCain (en el que deja al candidato republicano como venado lampareado) la mejor manera de ganar un debate es saber quien es tu audiencia. La campaña republicana en 2008 utilizó a un personaje real, un plomero micro-empresario de Ohio, para tratar de demostrar que las propuestas de Reforma en Salud de Obama no le beneficiarían al país. (A esto le podemos llamar la “Guerra Sucia” Región 1).

En este video, Obama le habla directamente a Joe, quien lo había criticado durante esa misma semana. De la misma manera, tu podrías beneficiarte también si dejas de hablarle al mexicano genérico (al ciudadano, como le llamas) y le hablas directamente al empleado, al empresario, al estudiante, al burócrata, al maestro. Si además respondes cordialmente a quien te critica, o si logras darle tranquilidad a quien te teme, creo que puedes ganar muchos puntos.

3) Muéstranos tu lado más humano… (y sonríe)

Para mi, tu mejor momento en el primer debate de 2012 fue la reacción que tuviste al darte cuenta que la foto de @EPN y CSG estaba al revés, pues demostraste dos cosas: primero, que cometes errores, y segundo, que en vez de molestarte te ganó la risa. Eso se llama ser humano.

Como bien debes saber, la mejor y quizás la única manera de empatizar con la gente es mostrando vulnerabilidad. Esto lo sabía muy bien Bill Clinton cuando venció a Bush Sr. en las elecciones de 1992… (y lo demuestra en este pequeño segmento). Cuéntanos anécdotas personales, experiencias de tus años como Jefe de Gobierno, de tus viajes por México. No queremos que nos repitas lo que ya leímos o vimos en los spots. Queremos saber quien eres, como persona.

El debate de mi vida… (y de la de muchos )

Aunque no lo creas, yo soy alguien que viene de “abajo” como dirías de manera coloquial. Con mucho esfuerzo, estudio, becas, créditos que sigo pagando, trabajo y buena suerte, logré salir adelante y ayudar a mi familia. Además, la posibilidad de estudiar en Harvard y trabajar en Suiza me dio una perspectiva global sobre mi propia realidad.

Dicho todo esto, sigo viviendo entre dos mundos. Mi mamá sigue siendo maestra de una escuela primaria pública en Monterrey, mi abuelo paterno se jubiló de la CFE y mi abuelo materno perdió su huerta de naranjas cuando el TLC lo enfrentó a la competencia desleal. Conozco la problemática nacional y entiendo perfectamente el momento histórico que estamos viviendo.

Igual que yo, muchos mexicanos entendemos que se requiere un cambio. Pero también estamos hartos de nuestra clase política, de tener que elegir al menos peor, de la decepción y del engaño. Este domingo, en el debate presidencial, no busco decidir solamente por quien votar. Estoy buscando también un líder en quien confiar, un presidente a quien seguir, una esperanza verdadera, bien fundada, para seguir luchando por nuestro México.

Para poder entregarte toda mi confianza, necesito dos cosas más…

4) No me cuentes lo que has vivido, cuéntame lo que has aprendido…

Conocí brevemente a Luiz Inacio da Silva en 2009, cuando ayude a organizar un Foro Económico Mundial para América Latina en Rio de Janeiro. La diferencia entre Lula en 1989 y el Presidente Lula de 2002 es simple. El primero es un líder sindical, un rebelde. El segundo es un estadista global. Su transformación no fue, tal como muchos la pintan, ideológica. Su transformación fue personal, aprendió que las capacidades que necesitaba desarrollar para ser Presidente eran muy distintas a las de un luchador social.

Anoche, en un doloroso y patético programa de #TercerGrado, volvimos a encontrarnos con AMLO, el dirigente de un movimiento civil (como tu mismo te describiste).  ¿Dónde está AMLO el estadista? Quisiera verlo en el debate…

5) No me hables de tu pasado, cuéntame de mi futuro…

Estás nuevamente en el centro del huracán. En el debate, además de atacarte por todos lados, el PRI y el PAN (y el otro) van a hacer todo lo posible por llevarte de regreso al 2006. Lamentablemente, ese es tu Talón de Aquíles. Debe ser espantoso perder la Presidencia de la República ante un fraude electoral. Debe ser como perder un hijo, una pierna, todos tus ahorros. Pero ya chole.

El domingo, los mexicanos ya no necesitamos que nos expliques lo que te hicieron en 2006. Ya no queremos saber si Ponce o Bejarano. Para votar por ti, para seguirte, para confiar en tu liderazgo, nos tienes que vender una historia sobre nuestro futuro. ¿Cómo ves a México en 2018, después de tu sexenio como Presidente? Esa es la pregunta fundamental y el primero que debería enfocarse en ella eres tu. Si te preguntan del pasado, diles… “con todo respeto, ya lo expliqué muchas veces” y vuelve a tu visión del futuro.

Como debes saber, la lucha de toda tu vida está en juego el domingo, Andrés Manuel. Si quieres salir airoso de esa cita, en realidad, es muy sencillo:  háblame de ti, háblame de mi… y háblame de tu, que ya estamos en confianza.

 

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