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Arrancones en Neutral
Por Arturo Franco
Arturo es un economista, autor y emprendedor mexicano. Es cofundador de Causas.org, vicepresident... Arturo es un economista, autor y emprendedor mexicano. Es cofundador de Causas.org, vicepresidente del consejo directivo de la Harvard Kennedy School, y profesor de cátedra en el Tecnológico de Monterrey. Ha trabajado para el Banco Mundial, el Foro Económico Mundial y el Centro para el Desarrollo Internacional. (Leer más)
La calificación del presidente
Por Arturo Franco
13 de enero, 2012
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El crecimiento económico en México está hoy, como sucede comúnmente en años de relevancia electoral, en el centro del debate público. Armados con cifras recientes y  elaborados pronósticos, los distintos actores que en 2012 acaparan el escenario nacional se pronuncian, comparan, defienden. Así, de manera periódica, una sencilla variable que agrega el cambio anual en la actividad productiva del país se convierte, en gran medida, en la determinante del éxito, o el fracaso, de todo un sexenio; la calificación final del presidente en turno.

Me preocupa, sin embargo, la poca claridad, la sobre-simplificación y la falta de contexto que encuentro en muchos planteamientos sobre el crecimiento económico en nuestro país. Si bien los distintos partidos políticos y candidatos hacen públicas (muy públicas) sus posiciones en torno al tema, generalmente ofreciendo “más y mejor” crecimiento en el futuro, la realidad es que vemos muy pocos esfuerzos para entablar una reflexión más seria y profunda… y no por falta de análisis.

Es triste ver que en un país que alberga algunas de las más reconocidas universidades y think tanks de América Latina, con brillantes académicos y economistas de primer nivel, existe todavía una marcada brecha entre la calidad de los insumos intelectuales y la del discurso político. Lo peor es que a veces esta diferencia entre lo que se sabe y lo que se dice, puede existir en la misma persona. Les doy un ejemplo…

Agustin Carstens, un tecnócrata mexicano con excelentes credenciales y el Banquero Central del Año, de acuerdo a la revista The Banker, dijo esto hace unos días en la Ciudad de México: “Tasas por ahí del 3,5% lucen bastante buenas, cuando el crecimiento del PIB mundial va a estar por debajo del 3%, pero obviamente no suficientes para lo que el país necesita para crear más empleos y abatir la pobreza.” Refiriéndose a su proyección de crecimiento de 3.5% del PIB en 2012, Carstens básicamente dice que mientras México crezca un poquito más que el promedio del mundo, estamos bien, aunque no va a ayudar a vencer los retos estructurales del país.

Mientras tanto: China espera crecer 8.3% en 2012, el crecimiento de India va a “caer” a 7.4% en el año, Brasil, que recientemente superó a Gran Bretaña como la sexta economía del mundo, espera crecer cerca de 5% é incluso países como Colombia y Perú estarán creciendo por encima del 6%.

Carstens, y muchos de los otros líderes y tomadores de decisiones de nuestro país,  saben todo esto, y saben también que no hay una razón válida para justificar a México por su desempeño mediocre.

¿Y por qué en México nos conformamos con menos?

Puede ser, para empezar, porque desde hace tres décadas no hemos tenido promedios de crecimiento sexenales mayores al 4%. Un excelente editorial de José Luis Reyna y una imagen de Milenio nos muestran el “track record” de crecimiento de los últimos seis sexenios:

“Los últimos 18 años que gobernó el PRI (1982-2000), el PIB creció durante ese periodo a una raquítica tasa de 2.5 por ciento: en el sexenio de Miguel de la Madrid el ritmo económico fue de 0.18 por ciento, en el de Carlos Salinas de 3.91 y en el de Ernesto Zedillo de 3.39, de acuerdo con fuentes del Congreso de la Unión y del INEGI […] Durante la “administración” presidencial de Fox la tasa fue de 2.32 por ciento.”

 

 

Si el pronóstico de Carstens para 2012 se cumple… Calderón tendrá un promedio de crecimiento del PIB de 1.8%. Reprobado también.

La calificación de todos…

Creo que el origen de muchos de los retos que tenemos en México no se encuentra en la falta de capacidad para llegar a soluciones, sino en una notable incapacidad de plantearnos las preguntas adecuadas. Más que calificar a presidentes por el desempeño del pasado, o ver al crecimiento económico como un fenómeno que sucede por si mismo, debemos preguntarnos:

¿Cuanto debió haber crecido México? ¿Con que otros países debemos compararnos? ¿Cual es el potencial de crecimiento del país en el futuro? ¿Que nos impide crecer más?

Y aunque claramente no espero que lleguemos a algún tipo de consenso, las distintas respuestas que pueden surgir en torno a estos cuestionamientos lograrían, cuando menos, elevar el nivel del debate nacional. También considero que más allá del ejercicio de estimar tasas o cifras exactas, que puede ser muy valioso, la trascendencia de profundizar en esta materia, de enfrentar estas preguntas, es mucho mayor por otras razones.

En primer lugar, una discusión más robusta sobre el crecimiento económico lleva implícita la revisión de un modelo de desarrollo económico, una visión de país, un proyecto nacional. México parece haber perdido su camino en este aspecto. Por otro lado, sin ser la “bala mágica” que por sí misma resuelve todos los problemas que enfrentan los mexicanos, el crecimiento económico está fuertemente y positivamente correlacionado con el avance en otros importantes aspectos del desarrollo, incluyendo la calidad de la democracia, la salud y la educación. Y como la causalidad corre hacia ambos lados, el crecimiento económico no es solamente consecuencia del desarrollo de un país, es también un catalizador fundamental del mismo. En otras palabras, el crecimiento económico es semilla y fruto del desarrollo de México, y por ello la importancia de entender, discutir y profundizar en el tema.

En este sentido, parte del propósito de este blog en 2012 es ayudar a establecer una base más objetiva y sólida sobre la cual se pueda promover esa conversación necesaria. Si logramos, de manera conjunta, reunir y presentar la información más relevante, de la manera más oportuna y accesible, podemos incidir de manera positiva en la discusión y la toma de decisiones en esta coyuntura histórica del país.

Estoy seguro que México puede, y debe, crecer más. Para ello, debemos hacer de esto una tarea de todos.

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