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Arrancones en Neutral
Por Arturo Franco
Arturo es un economista, autor y emprendedor mexicano. Es cofundador de Causas.org, vicepresident... Arturo es un economista, autor y emprendedor mexicano. Es cofundador de Causas.org, vicepresidente del consejo directivo de la Harvard Kennedy School, y profesor de cátedra en el Tecnológico de Monterrey. Ha trabajado para el Banco Mundial, el Foro Económico Mundial y el Centro para el Desarrollo Internacional. (Leer más)
La plaga de la desconfianza
Mientras que el costo de las elecciones presidenciales en los países desarrollados oscila entre $1 a $3 dólares por votante registrado, en México nos cuesta $5.9 dólares por elector. México paga el precio más caro por tener democracia en toda América Latina, y esta estimación ni siquiera incluye el financiamiento público de los partidos políticos. Con todo, el país gasta un estimado de 3 millones de dólares por día para mantener nuestro alabado sistema político. Así el nivel de la desconfianza.
Por Arturo Franco
3 de marzo, 2015
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En la víspera de su visita a Londres, y en entrevista con el Financial Times, el presidente Enrique Peña Nieto dijo que “México está plagado con incredulidad y desconfianza”. Llamarle plaga a una reacción natural del pueblo mexicano ante los acontecimientos recientes es como acusar al jarabe de ser un virus. La verdadera plaga es la visible corrupción, la arrogancia y falta de sensibilidad de quien ostenta el poder público, y la descomposición total del Estado. Pero tiene razón @EPN, los mexicanos no le creemos, ni le confiamos.

La confianza está en el corazón de los desafíos del México de hoy. El lubricante del motor económico, la confianza permite intercambios de mercado, reduce costos de transacción para los negocios, defiende la seguridad y la paz, y hace que las instituciones y el sistema político funcionen. La desconfianza, por el otro lado, genera costos innecesarios, incentiva comportamientos negativos, y puede tener un alto costo en la productividad y el crecimiento económico.

El presidente Enrique Peña Nieto con el viceprimer ministro británico, Nick Clegg, en el marco de su visita a Reino Unido (Foto: Presidencia).

El presidente Enrique Peña Nieto con el viceprimer ministro británico, Nick Clegg, en el marco de su visita a Reino Unido (Foto: Presidencia).

Los niveles reportados de confianza y seguridad de México en una amplia gama de instituciones han ido disminuyendo durante muchos años. Entre 2013 y 2014, prácticamente todas las instituciones, desde la policía hasta la iglesia, de las cadenas de televisión y universidades a los partidos políticos, el Congreso y el mismo Presidente, han perdido confianza pública. Lo que es peor, al menos para el gobierno actual, es que la confianza de los inversionistas y empresarios también se ha erosionado.

El costo de la desconfianza preocupa en México, pero ¿hasta dónde llega? Hace una semana, el Secretario de Hacienda lo puso de esta manera: “podemos hacer 10 reformas energéticas pero si no añadimos confianza, no vamos a aprovechar todo el potencial de la economía mexicana”. Claro que lo que no entiende que no entiende el buen Luis Videgaray es que esas diez reformas energéticas podrían multiplicar por diez el nivel de desconfianza en México. Es la forma en las que llevaron a cabo las reformas, Luis, sin consultas, sin apertura, en lo oscurito, lo que genera esta reacción de no confiar.

Y ¿qué tanto nos cuesta la desconfianza en México?

Vuelvo a lo que escribí hace unos años aquí mismo. En un libro reciente, Héctor Aguilar Camín clasifica el costo de la desconfianza en dos tipos: los relacionados con la falta de cumplimiento, tanto a las normas legales como de las normas sociales, y los derivados de la regulación redundante.

Un ejemplo del primer tipo de costo es la evasión de impuestos, o la parte que podría derivar de la desconfianza en su buen uso. Un informe de 2012 por Global Financial Integrity estima que entre 1970 y 2010 más de $ 800 mil millones de dólares se perdieron en México en evasión fiscal. Otro ejemplo es el uso de instrumentos de ahorro informales para eludir, por desconfianza, al sector financiero. En una encuesta de cultura financiera de 2014, la mitad de los encuestados mostró desconfianza en los bancos. El costo es altísimo para nuestra economía. La bancarización ha demostrado aumentar significativamente la creación de empresas, el empleo y los niveles de ingresos.

Las elecciones, por el contrario, son el más claro ejemplo del segundo tipo de costo: el que resulta de un exceso de regulación. México tiene uno de los sistemas electorales más complejos y caros del mundo. Mientras que el costo de las elecciones presidenciales en los países desarrollados oscila entre $1 a $3 dólares por votante registrado, en México nos cuesta $5.9 dólares por elector. México paga el precio más caro por tener democracia en toda América Latina, y esta estimación ni siquiera incluye el financiamiento público de los partidos políticos. Con todo, el país gasta un estimado de 3 millones de dólares por día para mantener nuestro alabado sistema político.

Sin embargo, el impacto más grande de un ambiente de baja confianza podría venir por el lado de la inversión. De acuerdo con un estudio de México ¿Cómo Vamos?, la proporción de empresas que se trasladan fuera de China e interesados ​​en México se redujo de 70 por ciento en 2011, a 29 por ciento en 2014. ¿Quién puede culparlos cuando vemos poco avance en seguridad, escándalos de corrupción, y un desempeño económico pésimo?

Con todo y las buenas intenciones del joven Videgaray, sin embargo, apuntalar la confianza en las instituciones públicas puede ser extremadamente difícil. Diversos estudios han demostrado que cuando la confianza se vulnera por temas de corrupción, los esfuerzos del gobierno para combatirla se ven socavados también. Cuando el imperio de la ley es débil en un país, dice la teoría, la conducta de complicidad se convierte en una manera esencial de poner a prueba la fiabilidad de otros. En otras palabras, la corrupción destruye la confianza, y las desconfianza genera más corrupción. ¿Y cuánto es el costo de la corrupción en México? Según Viridiana Ríos, el país pierde un 2% del PIB por año debido a la corrupción.

Por primera vez desde el principio de su sexenio concuerdo con algo que dijo el Presidente. México necesita urgentemente volver a la cultura de la confianza. Y esto va más allá de la esfera de la política y las instituciones públicas. En una encuesta del año pasado , cuando se le preguntó a la gente si podían “confiar en la mayoría de las personas,” 7 de cada 10 mexicanos dijo que no. Hemos dejado nuevamente que una característica negativa de nuestra élite podrida y repugnante repercuta en nuestra conciencia nacional. Pero no debemos dejar de confiar en nosotros mismos, pues si no lo hacemos, ¿quién más lo hará?

Sobre mi breve ausencia

Creo que sale sobrando, pero quisiera darles una breve explicación por la razón de mi silencio en estos casi dos años que tengo sin escribir aquí.

Es muy simple, en 2012 tras la elección presidencial perdí no solamente la oportunidad de servir a México en este sexenio (por razones que para mí ya eran obvias desde entonces) sino que también tuve que aceptar el acuerdo que tenía con Katherine, mi esposa, de apoyar su desarrollo profesional independientemente de dónde nos llevase. Ella consiguió una excelente chamba en Londres y estamos acá desde entonces.

“¿Y no se puede escribir desde Londres?”, alguno de ustedes (probablemente mi mamá que es la única que me lee) se preguntará.

Pues sí, pero es que además me avente la frase aquella de José Martí: “para trascender, un hombre debe tener un hijo, escribir un libro, y plantar un árbol antes de morir”.

Así que les presento a mi hija Sofía, a las güeras de mis ojos, a nuestros árboles londinenses, y también mi libro de 2013.

hijaarturo

hijaesposa libro 

Todo esto para decir que “I’m back” como el Terminator. Pueden sacarme de México, pero no me sacan México ni a madrazos.

Hasta pronto y gracias.

 

@arturofrancohdz

 

 

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