La verdadera tragedia de Uber en México - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Arrancones en Neutral
Por Arturo Franco
Arturo es un economista, autor y emprendedor mexicano. Es cofundador de Causas.org, vicepresident... Arturo es un economista, autor y emprendedor mexicano. Es cofundador de Causas.org, vicepresidente del consejo directivo de la Harvard Kennedy School, y profesor de cátedra en el Tecnológico de Monterrey. Ha trabajado para el Banco Mundial, el Foro Económico Mundial y el Centro para el Desarrollo Internacional. (Leer más)
La verdadera tragedia de Uber en México
Uber en México no está generando nuevos dueños de capital, sino más empleados con los mismos niveles de salario y horas de trabajo.
Por Arturo Franco
26 de enero, 2016
Comparte

La semana pasada, dos conductores de Uber fueron hostigados por taxistas en diversos puntos de Monterrey. En la Ciudad de México, Uber sufrió amenazas similares de parte de taxistas “caza-Uber” el año pasado.

Días después, la empresa estadounidense -que opera ya en más de 60 países y cuenta con más de 1 millón de conductores- refrendó su compromiso “con mantener la seguridad de todos nuestros usuarios y conductores”. La respuesta de la sociedad, al menos por lo que se puede constatar en redes sociales, ha sido una de enorme apoyo.

Era de esperarse. Dese la introducción de Uber en el país en diciembre de 2014, los usuarios han encontrado una nueva alternativa de transporte que cumple cabalmente con las tres B: buena, bonita y barata.

Queda claro como escribió @celinacanales que los consumidores mexicanos aman Uber: “no haces filas, el vehículo y servicio es excelente, el costo del trayecto se carga directo a las tarjetas de crédito, expiden factura, y el sistema de calificaciones promueve la seguridad”.

Pero más allá de generar mayor competencia, reducir tarifas y ofrecer un mejor servicio, existen otras dos promesas que la empresa promueve en el resto del mundo, que no se están cumpliendo en México.

Una promesa de Uber y esta es una premisa general de cualquier solución de consumo compartido— es que le permite a la gente común y corriente convertir sus bienes personales en bienes de capital. En otras palabras, Uber permite generar más “capitalistas” en la sociedad, pues un automóvil que normalmente sería utilizado para uso personal se puede transformar en capital productivo, generando ingresos de manera inmediata.

En el portal de internet de la empresa se detalla el caso de “Carlos” un Socio Uber en Monterrey. En el testimonio se explica que “su trabajo como chofer le permitió comprar su coche y convertirse en socio-conductor de uberX”.

En 2015, el afamado economista y profesor en la Universidad de Princeton, Alan Krueger, y el “economista en jefe” de la empresa Uber, Jonathan Hall, escribieron un reporte en el que describen a los socios-conductores de Uber como personas que “valoran la flexibilidad en el uso de su tiempo y la capacidad de ganarse la vida”, sin ser empleados de tiempo completo.

Pero la idea de que Uber estaría facilitando la creación de nuevos “dueños de capital” en Monterrey es difícil de creer. En mi experiencia personal, que no constituye un riguroso estudio estadístico pero si cuenta con una muestra significativa, la gran mayoría de los conductores de Uber en la ciudad son empleados, no dueños de su automóvil. Muchos vienen de otras compañías de taxis o “transportes ejecutivos” buscando mayores ingresos, o mejores condiciones de trabajo.

La otra promesa de Uber se refiere a una posible reducción del trafico en ciudades que sufren de problemas de este tipo. “¿Será posible sacar a un millón de automóviles de las calles, mientras se crean 100,000 nuevos puestos de trabajo?”, se pregunta la empresa al referirse a su visión para la ciudad de Nueva York.

Según Uber, a través de una combinación de aumento de los servicios de red entre pares (peer-to-peer) y aplicaciones innovadoras como uberPOOL, que permite subir a más de un pasajero en un Uber sin salirse mucho de la ruta, esto sería posible.

Además de UberPOOL, la empresa está probando dos nuevos programas para reducir el tráfico: uberHOP, que permite a los conductores Uber operar una especie de ruta de autobús y uberCOMMUTE, que podría pagar a conductores no afiliados a Uber para dar “aventones” a usuarios de la aplicación. Con estas soluciones tecnológicas, la empresa considera que se pueden resolver problemas de tránsito sin la necesidad de construir nueva infraestructura de transporte público.

Lo más probable en ciudades como Guadalajara, Ciudad de México y Monterrey es que, sin contar con la masa crítica para que funcionen estas innovaciones, y sin tener la cultura ciudadana que las arrope, Uber está añadiendo más automóviles a nuestras congestionadas calles y avenidas.

Por todo esto, la tragedia de Uber en nuestro país no es el hostigamiento que ha recibido de los otros taxistas.

La tragedia es que no se están generando nuevos dueños de capital, sino más empleados con los mismos niveles de salario y horas de trabajo. La tragedia es que no se está compartiendo el consumo de los autos, ni reduciendo la flota vehicular, sino aumentando el tráfico.

La verdadera tragedia es que muchas de las grandes promesas de la “economía compartida” no se cumplen en México.

 

@arturofranco 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.