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Arrancones en Neutral
Por Arturo Franco
Arturo es un economista, autor y emprendedor mexicano. Es cofundador de Causas.org, vicepresident... Arturo es un economista, autor y emprendedor mexicano. Es cofundador de Causas.org, vicepresidente del consejo directivo de la Harvard Kennedy School, y profesor de cátedra en el Tecnológico de Monterrey. Ha trabajado para el Banco Mundial, el Foro Económico Mundial y el Centro para el Desarrollo Internacional. (Leer más)
México, China y la Tercera Revolución Industrial
Por Arturo Franco
24 de abril, 2012
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La semana pasada, en una enérgica defensa de las bondades del comercio internacional y la apertura, el Presidente Calderón presentó el desempeño de algunos sectores industriales de nuestro país entre 2003 y 2007. (Texto íntegro)

Entre otras cosas, el Presidente parece haber encontrado “una clarísima correlación entre los sectores más abiertos y los que más han crecido: manufacturas, productos metálicos, equipos de transporte, concretamente automotriz” y mostró que “los productos más protegidos en México son los que menos han crecido, entre otros, prendas de vestir, calzado, o la industria editorial, y podríamos agregar ahí muchos productos agrícolas…”

Aunque aceptó que en los últimos años ha crecido también el número de importaciones en el país, sobre todo de bienes intermedios, explicó que esto sucede solamente en industrias cuyas exportaciones han crecido también. “Esto comprueba la vieja teoría del comercio: Mientras más apertura hay, hay mayor comercio y hay mayor beneficio, tanto para importadores, como para exportadores” concluyó diciendo.

La conclusión lógica a la que llegaríamos si estuviéramos de acuerdo con este Diagnóstico Presidencial sería la siguiente: si reducimos los aranceles en México y unilateralmente abrimos los sectores textiles, de calzado, papel y el sector agrícola al comercio internacional, el país va a crecer más. Sin embargo, creo que en este caso el Presidente se equivoca.

En primer lugar, al Presidente se le olvida que durante su sexenio el país ha tenido un crecimiento promedio históricamente bajo de 1.8%. Tomemos en cuenta, además, que durante el mayor proceso de apertura comercial de los últimos 3 sexenios, el crecimiento promedio no ha pasado del 4%.

En segundo lugar, el Presidente está confundiendo correlación con causalidad. Aunque dos variables se muevan en paralelo, no podemos afirmar categóricamente que una esté causando el movimiento de la otra, pues siempre puede haber una tercer variable que esté moviendo a las dos. ¿Que más podría estar afectando al mismo tiempo el crecimiento de las exportaciones y el costo de las importaciones de México?

¿Que tal… China?

El crecimiento del comercio exterior de China durante la última década ha sido exponencial y ha contribuido sustancialmente al desarrollo económico mundial. Entre 2000 y 2009, los promedios de las tasas de crecimiento anual de la exportación e importación de China se situaron en 17% y 15% respectivamente, muy por encima del 3% del comercio mundial total anual.

Curiosamente, los sectores que el Presidente llama protegidos coinciden con sectores en los que China nos ha quitado “poder de mercado” en Estados Unidos (ver gráfica abajo). Por el otro lado, los sectores que si crecieron en sus exportaciones coinciden con aquellos que han comenzado a importar bienes intermedios de China, que se ha convertido en nuestro segundo socio comercial con más de 15% de las importaciones totales del país en 2011. En otras palabras, los sectores cuyas exportaciones a Estados Unidos se han reducido han sido desplazados por China, y los sectores cuyas exportaciones crecieron han sido ayudados por bienes intermedios más baratos de China.

 

Un tercer problema con la lógica de esta presentación es que va en contra de las necesidades reales del país: el fortalecimiento de la demanda interna y de las cadenas de suministro locales. Si seguimos la misma política industrial de las últimas décadas, vamos a terminar de destruir a la industria nacional y convertiremos a México en un simple ensamblador de productos Chinos para el mercado de Estados Unidos. En este sentido, el economista colombiano Jose Antonio Ocampo dijo hace unas semanas que México “no puede darse el lujo de estar exportando con apenas 3% de contenido nacional.”

¿Una nueva revolución industrial?

Por último,  el mayor problema que encontré en la presentación del Presidente la semana pasada es que también va en contra de las tendencias globales.

Pensemos en la primera revolución industrial, que comenzó en Gran Bretaña hace tres siglos, con la mecanización de la industria textil. Las tareas que anteriormente se hacían a mano en cientos de casas de tejedores se reunieron en una fábrica de algodón y la nueva era industrial nació. Gran Bretaña y los Estados Unidos son probablemente los países que más crecieron en esa época, pero China se ha convertido en el ejemplo moderno de un país que se ha beneficiado de este tipo de industrialización.

Recordemos ahora la segunda revolución industrial que se produjo en el siglo 20, cuando Henry Ford creo la línea de montaje móvil y marcó el comienzo de la era de la producción en masa. En este caso, aunque México puede figurar como un beneficiario de estas tecnologías, China se lleva el premio nuevamente por adoptar estas prácticas para crecer su economía.

De acuerdo a The Economist, una tercera revolución ya está en marcha. la producción en la era digital. Según el artículo principal de la semana pasada, algunos productos son tan sofisticados que necesitan tener a las personas que diseñan y las personas que los hacen en el mismo lugar.

Por su lado, el Boston Consulting Group estima que en áreas como el transporte, computadoras, fabricación de metales y maquinaria, el 10-30% de los productos que Estados Unidos importa de China se podrían fabricar localmente utilizando la tecnología digital para el año 2020, aumentando la producción estadounidense entre $ 20 y 50 mil millones al año. ¿Les suenan familiares estos sectores? Son los mismos que Calderón nos presume han crecido con insumos de China.

En un nuevo siglo, en el que los países emergentes dictaran el crecimiento económico (contribuyendo más del 75% a 2050) y en el que la tecnología digital está rápidamente cambiando las formas de producir, no podemos seguir guiando al país con ideologías del siglo anterior. Si queremos ganarle a China en la próxima era, debemos pensar en una política industrial que nos ayude a crear nuevas capacidades en el país.

¿Cómo será la política industrial del nuevo Siglo? Les cuento en la próxima entrada…

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