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Arrancones en Neutral
Por Arturo Franco
Arturo es un economista, autor y emprendedor mexicano. Es cofundador de Causas.org, vicepresident... Arturo es un economista, autor y emprendedor mexicano. Es cofundador de Causas.org, vicepresidente del consejo directivo de la Harvard Kennedy School, y profesor de cátedra en el Tecnológico de Monterrey. Ha trabajado para el Banco Mundial, el Foro Económico Mundial y el Centro para el Desarrollo Internacional. (Leer más)
Nigeria pierde, ¿y Ghana?
Por Arturo Franco
20 de septiembre, 2012
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¿Cual es la diferencia entre un milagro y una catástrofe? Cuarenta minutos de vuelo, pensé esta mañana.

Estoy en África, el continente más viejo del mundo. Su zona sub-sahareana es además la región más pobre del planeta y la menos desarrollada, en casi todos los sentidos. Durante los últimos 20 años, mientras en América Latina y Asia la esperanza de vida pasó de 50 a más de 70 años, la longevidad de los habitantes de África Subsahareana cayó de 49 a 46 años (en gran parte por el SIDA). En promedio, un africano vive dos décadas menos que nosotros. En realidad, debemos decir: sobrevive.

Aun estando así de amolados por acá, hay mucha esperanza. África es la región de mayor juventud en su población y se espera que tenga tasas de crecimiento económico arriba de 8% en la próxima década. Recientemente la firma consultora McKinsey & Company bautizó a África, por mucho tiempo un sinónimo de fracaso económico, la tierra de los leones en movimiento. ¿Será?

La catástrofe del petróleo Africano

En este contexto me tocó visitar la República de Nigeria.

¿Por qué le llamo a Nigeria una catástrofe? Primero, por que de acuerdo a Yahoo!Respuestas (ese increíble sitio en el que encuentras casi cualquier pregunta que se te pueda ocurrir, aunque no siempre la respuesta) lo contrario a un milagro es una catástrofe (o una desgracia dijeron otros).

Segundo, por que el país es uno de los más claros (y lamentables) ejemplos modernos de una teoría que los economistas llamamos el síndrome holandés o la maldición de los recursos naturales. @MoisesNaim lo explica en un reciente ensayo titulado El excremento del Diablo, en El País:

El petróleo empobrece. Los diamantes, el gas y el cobre también. Los países pobres que cuentan con abundantes recursos naturales suelen ser subdesarrollados. Esto ocurre no a pesar de sus riquezas naturales, sino debido a ellas. ¿Cómo puede ser que la riqueza natural de un país perpetúe la pobreza de la mayoría de sus habitantes?

Y este, sin duda, es el caso de Nigeria. El crudo representa 97% de sus exportaciones y el país entero, con sus 160 millones de habitantes vive subsidiado. Un gobierno corrupto y una red de empresarios monopolistas han llevado a Nigeria al borde del colapso.  A este país le urge la creación de un sistema para impedir que los políticos tengan acceso a los petrodólares. (Al nuestro también).

Pero más que nada, llamo a Nigeria una catástrofe por que basta con echar una mirada a las calles de Lagos para conocer un verdadero y completo fracaso social. Es un ambiente tan hostil e ineficiente, tan devastador para la especie humana, que no sabría por donde empezar a describirlo.

Ghana, ¿un milagro de crecimiento?

Viajé también a Accra, en la República de Ghana. El hermanito menor de Nigeria, este país de 20 millones de personas jamás había encontrado el preciado oro negro, hasta ahora. Después de varios intentos fallidos, en 2007 encontraron petróleo en las aguas profundas de Ghana, y en 2011 se dieron cuenta que este descubrimiento es posiblemente uno de los más grandes de la última década en África Occidental.

El año pasado Ghana creció a una tasa de 14.4% y logró mantener la inflación baja. Este año y por muchos más, el país crecerá a no menos de 7% anual. Con una sociedad mucho más educada que el promedio regional y una democracia sólida y madura, el país tiene frente a él una oportunidad de oro (o de petróleo): ¿podrá Ghana usar sus recursos naturales para impulsar su desarrollo y diversificar su economía? ¿Lograra implementar los mecanismos adecuados para evitar la corrupción, la complacencia, el maleficio? Esas fueron las preguntas que fui invitado a responder.

El controversial economista de Harvard, Dani Rodrik, escribió hace poco que los famosos milagros de crecimiento no suceden casualmente, más bien se hacen. Con la excepción de un puñado de pequeños países que se beneficiaron de las bonanzas de recursos naturales nos narra, todas las economías exitosas de las últimas seis décadas deben su crecimiento a una rápida industrialización.

De acuerdo a Rodrik, la principal receta del milagro económico de Asia Oriental, es que Japón, Corea del Sur, Singapur, Taiwán, y por supuesto China todos fueron excepcionales en mover su mano de obra del campo (o actividades informales) a la manufactura. Además, los crecientes costos de mano de obra en el Oriente del mundo podrían mover millones de empleos de manufactura a países como Ghana, si estos logran resolver sus problemas de infraestructura y capital humano.

¿Estaremos a punto de presenciar un milagro? Espero que sí. Espero también que en países como Nigeria, Venezuela y México aprendan a usar los recursos naturales para el desarrollo pleno de sus economías y ciudadanos.

 

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