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Arrancones en Neutral
Por Arturo Franco
Arturo es un economista, autor y emprendedor mexicano. Es cofundador de Causas.org, vicepresident... Arturo es un economista, autor y emprendedor mexicano. Es cofundador de Causas.org, vicepresidente del consejo directivo de la Harvard Kennedy School, y profesor de cátedra en el Tecnológico de Monterrey. Ha trabajado para el Banco Mundial, el Foro Económico Mundial y el Centro para el Desarrollo Internacional. (Leer más)
Par-lamentando la Pobreza
Por Arturo Franco
23 de octubre, 2012
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La semana pasada en el marco del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza fui invitado a hablar sobre el tema en una comisión del parlamento Británico.

La sesión fue convocada por el MP Ellwood (de Bournemouth East) en la impresionante Portcullis House de Westminster. Más impresionante que el edificio en si – terminado apenas en el año 2000 – es que costó un poquito menos que la  nueva casa del Senado Mexicano.  ¿Cómo ven?

Aquí les van unas fotos del lugar.

En fin, en esta entrada simplemente quería compartirles el texto íntegro de lo que dije allá… (traducción de Google)

Como todos sabemos, la economía mundial está pasando por un momento profundamente perturbador y desconcertante. Está alcanzando la mayoría de edad, si me permiten decirlo. Y la feroz batalla que comenzó hace aproximadamente un siglo, entre los individualistas y colectivistas, entre el dominio del mercado y el dominio del Estado, por fin ha llegado a su fin. Ambas partes perdieron.

Los que creían ciegamente en la mano invisible de la marginalidad económica, finalmente han sentido el dolor de las deficiencias del capitalismo en su propia piel. Y aquellos que ponían toda su confianza en los gobiernos, se han decepcionado por la respuesta letárgica e ineficiente, y las muchas instancias de corrupción.

Durante muchos años nos hemos visto obligados por la teoría (por ideología) a tomar partido en este asunto. Pero como dice el viejo refrán: “En teoría, la teoría supera la realidad – pero en realidad, no es así”

… La realidad de hoy, la que ahora empezamos a ver, es que esta falsa dicotomía entre la supremacía del sector público o del sector privado sobre la economía, ha dejado al mundo con al menos dos consecuencias no deseadas: una resaca económica para las empresas y una crisis de legitimidad para el gobierno.

Sin embargo, la única consecuencia bienvenida del desastre económico que hemos creado es que la gente está finalmente abierta a una síntesis teórica, es decir: que ningún sector por sí solo puede resolver los enormes desafíos que enfrentamos, y que no tenemos por qué elegir entre el mercado y el Estado, entre colaboración y competencia. Cada uno tiene su lugar y su responsabilidad en esta crisis.

En las calles de Madrid y los parques de Nueva York, en las marchas de Egipto y las protestas de los estudiantes Chilenos, hay un factor de cohesión, una petición generalizada: el mundo necesita un nuevo modelo económico que rescate lo mejor de ambos mundos, una síntesis.

Afortunadamente, esta idea no es nueva. El Economista de Cambridge, John Maynard Keynes, había escrito acerca de esto más de ocho décadas atrás en “The End of Laissez-Faire”

“Una de las novedades más interesantes e inadvertidas de las últimas décadas ha sido la tendencia de las empresas grandes para socializarse” señaló. Agregó después que él veía “posibles mejoras en la técnica del capitalismo moderno a través de la agencia de acción colectiva.”

Lamentablemente esta propuesta se vio ensombrecida de alguna manera en los años 70 y 80 por la famosa frase de Milton Friedman: “el negocio (asunto) del negocio es el negocio.”

Pero lo que hemos visto en las últimas décadas – en el mundo empresarial y en muchas otras instituciones – es un renacimiento de este imperativo de colaboración en forma de principios, normas, asociaciones, mecanismos de información y funciones corporativas:

De la responsabilidad social corporativa a la ciudadanía corporativa al  valor combinado en el mundo de las empresas.

De los principios de inversión responsable a filantropía estratégica, y ahora, inversión de impacto en el mundo financiero.

De la aplicación de la teoría de grupos de interés, a la proliferación de asociaciones público-privadas en el mundo del gobierno.

Y así, prácticamente cualquiera de las innumerables permutaciones de las palabras: social, impacto, valor, ciudadanía, público y privado, proviene de esta simple y Centenaria noción que estaremos mejor si vamos en esto juntos.

Y ¿que tiene que ver todo esto con la pobreza absoluta?

Antes de responder, permítanme hacer un breve paréntesis. Cuando estudiaba desarrollo económico en Harvard siempre hubo un concepto que realmente me costaba trabajo entender: precisamente, el de la definición de Pobreza Absoluta.

Verán, la definición matemática de la línea de pobreza absoluta (medida por el Banco Mundial) se basa en estimaciones del costo de las necesidades básicas de alimentación. Por construcción, esta medición se se fija en un nivel de bienestar de una persona que apenas cumple con el mínimo consumo alimenticio para sobrevivir (2030 kilocalorías por día).

Pero, si tenemos 7 mil millones de personas en el mundo hoy en día, y más de 1.3 mil millones de ellos viven por debajo del umbral de la pobreza absoluta, y sabemos que el ser humano sólo puede sobrevivir 5 ó 6 días sin ingesta de alimentos… ¿Por qué todavía hay 7 mil millones de personas a la semana siguiente? Sin duda, al menos una décima parte de ellos debería haber muerto, ¿no es así?

Técnicamente hablando, la respuesta radica en el análisis micro económico de las curvas de consumo de ingresos. Los ingresos de las personas se mueven constantemente por encima y por debajo de esta línea, por lo que en promedio ganan menos de lo que necesitan para sobrevivir, pero no en el día a día. En términos prácticos, la respuesta es más simple. Las personas encuentran alguna manera de resolver sus problemas. Ellos encuentran una solución, para sobrevivir.

 

Recuerdo entonces lo que el presidente Bill Clinton dijo una vez : “Casi todos los problemas han sido resueltos por alguien, en alguna parte. El desafío del siglo 21 es encontrar lo que funciona y llevarlo a escala.”

Y ¿donde están esas soluciones a la pobreza extrema que debemos llevar a escala? ¿Podemos encontrarlas en el sector privado?

Sí, muchas empresas se están moviendo en esta dirección. Los mercados de la Base de la Pirámide son la única forma de crecer para muchas multinacionales, por lo que su futuro depende de obtener este derecho. Sin embargo, hay muchos que todavía están atrapados en el viejo paradigma.

¿Y el gobierno, puede contribuir a solucionar la pobreza extrema?

Sí, algunos países están optando por modelos inclusivos de crecimiento en el que intercambian cantidad por calidad en su expansión económica. Brasil es un ejemplo de ello: en la última década el 20% inferior de la pirámide económica creció a tasas cercanas al 10% mientras que el 10% más rico creció a niveles cercanos al 2%. Sin embargo, muchos países en desarrollo todavía están obsesionados con las viejas recetas.

Pero todavía más allá de las organizaciones, también hemos visto a la gente, los individuos, en todos los ámbitos de la vida, llenos de creatividad y voluntad y ambición, tratando de tomar los retos del mundo en sus propias manos. Conocí a muchos emprendedores sociales durante mi estancia en el Foro Económico Mundial y hay muchos más que nunca verán la luz del día, pero todos ellos luchan por lo mismo, la erradicación de la pobreza extrema.

Hoy, en el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, es claro para mí que los objetivos del Milenio y los de la lucha contra la pobreza absoluta no sólo parecen más alcanzables con estas nuevas ideas y modelos de colaboración entre sectores de la economía. Dependen de ellos.

Hoy necesitamos más que nunca invertir, de manera conjunta y coordinada –  gobierno, empresas e individuos – en soluciones innovadoras para erradicar esta enfermedad epidémica llamada pobreza.

 

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