Día del Sobregiro: replantearnos nuestra relación con el planeta
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Por Oceana México
ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mare... ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mares de México, así como temas de la agenda pública del sector pesquero nacional. Twitter: @OceanaMexico (Leer más)
Día del Sobregiro: replantearnos nuestra relación con el planeta
En la actualidad tres cuartas partes (75%) de los ecosistemas terrestres se encuentra deteriorados y el 66% de los ambientes marinos también lo está como consecuencia de la acción humana.
Por Miguel Rivas
1 de septiembre, 2020
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Fueron los primeros días de marzo cuando comenzamos a ver en México los efectos de la pandemia provocada por el coronavirus. De una semana para otra vimos nuestras ciudades paralizarse, dejaron de estar llenas de carros, la vorágine del consumo comenzó a bajar y comenzaron a parecer las imágenes de la naturaleza retomando su espacio. Aguas menos contaminadas, mares más limpios y fauna recolonizadora nos daban un mensaje claro: Nuestra relación con el planeta debe cambiar y urge.

Hace unas semanas (el pasado 22 de agosto) se conmemoró la edición 2020 de, el Día del Exceso o el Sobregiro, (Overshoot day en inglés). Esto quiere decir que en poco menos de 8 meses, hemos agotado los recursos que el planeta produce en un año. Desde aquí y hasta finales de año sólo nos queda vivir extrayendo e hipotecando los recursos del futuro y con ello el futuro de las generaciones próximas.

Desde su primera conmemoración en 1970, la humanidad se dio cuenta que para el 29 de diciembre ya se habían agotado los recursos que el planeta produjo ese año. Desde entonces, el día del exceso o sobregiro no ha hecho más que adelantarse, pero este 2020, producto de los impactos de la pandemia, los recursos tuvieron un poco más de vida, apenas 24 días más.

En los últimos dos años, la fecha del agotamiento fue el 29 de julio y este año se registró el 22 de agosto; 24 días de diferencia parecen pocos días, pero es un dato interesante de observar cuando le metimos menos presión a los recursos naturales del plantea.

Definitivamente no podemos seguir así. Para vivir como lo hacemos necesitamos 1.6 planetas Tierra en el promedio mundial. Si todos lo consumiéramos como lo hacen los Estados Unidos necesitaríamos hasta 5 planetas para satisfacer la demanda. De hecho, si lo hiciéramos como lo hacemos en México, necesitaríamos 1.7 planetas Tierra y nos habríamos acabado los recursos del planeta el pasado 17 de agosto, 5 días antes que el promedio mundial.

Debemos reflexionar sobre nuestra relación con el planeta y sus recursos; darnos cuenta de que es necesario replantearnos el consumo y que el modelo de desarrollo no es acabarnos el planeta, debemos vivir en armonía con los ciclos de la naturaleza.

En la actualidad tres cuartas partes (75%) de los ecosistemas terrestres se encuentra deteriorados y el 66% de los ambientes marinos también lo está como consecuencia de la acción humana. Se calcula que el 60% de las pesquerías están explotadas en el límite máximo de su explotación e incluso que 30% está sobre explotada según la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas (IPBES 2019). De hecho, en México la auditoría pesquera realizada por Oceana muestra que el 80% especies pesqueras ya no aguantan más extracción y que 4 de cada 10 especies están completamente deterioradas.

Pero podemos hacer las cosas diferentes. Recientemente un ejercicio publicado en la revista científica Nature muestra que la producción mundial anual de alimentos provenientes del mar podría incrementarse entre 12-25% de toda la proteína animal necesaria para alimentar a 9.800 millones de personas para 2050. Pero para que ello ocurra debemos hacer una gestión correcta de los recursos marinos, sólo así podremos alimentar a una población que no dejará de crecer.

Para lograrlo debemos invertir en un mejor manejo de los recursos del mar, pero también en la recuperación de los hábitats que permiten el desarrollo de las poblaciones (y stocks) de los peces de los que nos alimentamos.

Ya no podemos seguir talando bosques y selvas con el propósito de engordar ganado, pero podemos optar por la proteína animal proveniente del mar que tienen la cualidad de generar menos emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyendo a aminorar el cambio climático.

En los océanos tenemos una ventaja, a diferencia de los ambientes terrestres, la producción de alimentos y la conservación no están peleadas, sino que van de la mano. Apostarle a la recuperación de los océanos es fundamental para replantearnos esta relación con el medio ambiente y el uso sustentable de sus recursos naturales.

El retraso en la fecha que hemos alcanzado el día del sobregiro este 2020 debe ser visto como una invitación a reflexionar en cómo podemos ver el mundo con otros ojos. Con los ojos de cambio en la mentalidad de las personas, empresas y gobiernos y así juntos crear alternativas de consumo y satisfacción de necesidades que deben considerar la disponibilidad de los recursos para el futuro.

Desde Oceana queremos invitarlos a replantear esta relación que tenemos con el mar, evitando su sobrexplotación, haciendo uso consciente de sus recursos y detener la contaminación que llega a los océanos cada día, como el plástico.

Para ello es fundamental el compromiso de la autoridad y los cambios en la política pública enfocados en proteger nuestros recursos naturales, generar el conocimiento necesario para su aprovechamiento sustentable y promover la recuperación de nuestros océanos.

Del uso racional de los recursos depende nuestra propia supervivencia. Podemos vivir de otra forma y que urge cambiar el paradigma de consumo para que no sigamos sobrexplotando los recursos del planeta. Ojalá este 2020 sea ese punto de inflexión que necesitamos para que el día del sobregiro desaparezca.

* Miguel Rivas es el director de las campañas de hábitat en Oceana México. Es doctor en ciencias por el Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México y ferviente divulgador de la ciencia para la protección de los océanos y el medio ambiente.

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