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Por Oceana México
ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mare... ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mares de México, así como temas de la agenda pública del sector pesquero nacional. Twitter: @OceanaMexico (Leer más)
El microplástico está casi en todos lados
Se estima que el mar está contaminado con al menos 5.25 billones de micropartículas de basura plástica flotante, lo que equivale a más de 270 mil toneladas.
Por Oceana México
16 de julio, 2019
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Por: Luis Rodmun

El microplástico está casi presente en todos lados, de muchas formas, y peor aún, en lugares que no debería estar.

El mar es uno de los espacios favoritos del microplástico, ahí casi nadie lo percibe. Se estima que el mar está contaminado con al menos 5.25 billones de micropartículas de basura plástica flotante, lo que equivale a más de 270 mil toneladas.

Estos pequeños fragmentos de plástico, fibras y gránulos proceden tanto de plásticos grandes que, por efecto de los rayos ultravioleta, el calor y el oleaje se degradan en las playas o el mar, como de los que desde su origen son apenas visibles, como las microesferas de exfoliantes cosméticos, abrasivos de las pastas dentales y de productos de limpieza, fibras de pastos artificiales de futbol, de prendas textiles, llantas de autos, colillas de cigarro, pelotas de tenis, toallitas húmedas para bebés, para manos, toallitas desmaquillantes, bolsitas de té, entre muchos otros.

De acuerdo a una investigación de Greenpace, las microesferas llegan al mar a través del desagüe. Se calcula que cada año, sólo en Europa, llegan al medio marino 8,627 toneladas de plástico (equivalente al peso de la Torre Eiffel) procedentes de las microesferas en los cosméticos.

Otro lugarcito en donde se esconde el microplástico es la sal de mar, esa que usas para condimentar tus alimentos. Un estudio publicado hace un par de años encontró que al menos 12 marcas de sal marina de seis países están contaminadas con microplástico. En México, es momento de investigar la sal de mar que se produce y consume.

Si el microplástico se esconden en el agua de mar y en la sal, no es de sorprender que también puedan estar en las especies marinas. En México, ya se registran los primeros hallazgos de contaminación de microplásticos en nuestras playas y mares.

En el Pacífico mexicano, en playas de Sinaloa, investigaciones recientes de Naciones Unidas, el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, así como de universidades de Brasil y Estados Unidos encontraron partículas de microplástico. Para 2020 harán muestras en el Golfo de México y el pronóstico es reservado.

En el agua potable también han encontrado fibras de microplástico; según un estudio de Orb Media, las partículas plásticas contaminan más del 80 % del agua potable global. Y lo que faltaba, también han detectado residuos de microplástico hasta en la cerveza.

Para los humanos, el efecto de ingesta de microplásticos por comida de mar y otras vías es poco claro por la falta de evidencia; la ciencia apenas está estudiando los daños que pudiera generar. Investigadores de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, están tratando de determinar lo que esto significa para la salud humana.

¿Y mientras la ciencia comprueba el daño a la salud podemos seguir produciendo y usando microplástico sin destruir los océanos? La respuesta es no. Ya es momento de frenar a la industria que lo fabrica.

Para evitar que el microplástico ingrese a nuestros océanos, Oceana exige a las empresas que reduzcan significativamente la cantidad de microplásticos en sus productos, y deben ofrecer a los consumidores opciones sin microplástico.

Hasta que las empresas dejen de obligarnos a usar plástico y microplástico, esta amenaza no desaparecerá. Aceptemos que hemos hecho muy poco, o casi nada, para controlar este grave problema de contaminación en los océanos, y hay que decirlo, el microplástico está casi en todos lados.

* Luis Rodmun es director de Comunicación de @OceanaMexico, la organización internacional más influyente centrada en la conservación de los océanos, la protección, restauración de los mares del mundo y en cambios de política pública para aumentar la biodiversidad y la abundancia de la vida marina. A lo largo de su desarrollo como periodista y estratega de comunicación en empresas nacionales e internacionales ha colaborado por el desarrollo sustentable de su entorno.

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