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Atarraya
Por Oceana México
ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mare... ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mares de México, así como temas de la agenda pública del sector pesquero nacional. Twitter: @OceanaMexico (Leer más)
El perdón del mar
El 25 % de las especies pesqueras en México se encuentran deterioradas y al menos un 17 % en vías de colapsar. En su mayoría, se trata de aquellas especies de las que dependen pescadores para vender y para comer.
Por Esteban García-Peña Valenzuela
22 de octubre, 2019
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Aquella mañana, Omar percibió el olor a lluvia temprana que podría anunciar la llegada de la tormenta. El sonido gutural del viento en la ventana, confirmaba el mal temporal.

De un brinco se aprestó a salir al puerto, pues la lluvia, que esparció el olor al dulce de guayaba que en la cocina preparaba su hija, le hizo tener esperanza en que la pesca por fin sería buena y podría llevar algunos pesos a casa.

Tras la muerte repentina de su yerno, hace tres años, él se ha hecho cargo de mantener a sus nietos. Su hija Laura prepara dulces y aguas frescas que vende afuera de la iglesia, pero lo que gana no es suficiente para cubrir los gastos de sus tres hijos. Omar no tenía tiempo que perder.

Ya en la panga, su osadía le hizo salir de lugar seguro y enfrentarse al oleaje del gran Golfo. “Será sólo un rato, antes de que la tormenta llegue, tendré tiempo de sacar algo”, pensó. La gruesa red se mecía al vaivén de la corriente.

Sin darse cuenta, la marea le arrastró sin control. Hizo grandes esfuerzos por mantener el rumbo y quedar cerca de la costa, pues tenía la esperanza de que la agitación del agua y la corriente fría, atraerían una buena pesca, que hacía tiempo escaseaba por aquellos rumbos. La lluvia ya era torrencial. Al tirar de la red, el fango pegado a esta le hizo darse cuenta que, aquel día, no sólo no habría peces en el agua, sino que encontraría la muerte.

Omar sintió un sabor amargo en la boca al voltear y darse cuenta que no divisaba tierra. Y allí, en esa desolación, una profunda tristeza le invadió y abrazado a sí mismo en el fondo de la panga, soltó un llanto tan profundo que le hizo desmayar.

La luz de la pequeña lámpara en el ojo lo hizo despertar. La revisión médica lo alertó y se dio cuenta que seguía con vida en una habitación de la clínica del pueblo. Al saberse vivo, el sabor de sus lágrimas le recordó el ir y venir de las olas que le habían sacudido. El mar le había perdonado la vida.

Aunque ficción, el relato de Omar es parte de la realidad que viven día con día miles de pescadores ribereños México, quienes enfrentan incertidumbre y vicisitudes en nuestros mares. Efectivamente, incertidumbre, pues gran parte de las especies pesqueras (25%) se encuentran deterioradas y al menos un 17% en vías de colapsar. En su mayoría, se trata de aquellas especies de las que dependen pescadores como Omar, tanto para vender, como para comer.

En un a país como México, donde la porción marina supera 1.6 veces la terrestre y las condiciones ambientales propician gran biodiversidad y productividad acuática, se antoja imposible pensar que los recursos pesqueros puedan llegar a escasear. Paradójicamente, procesos de degradación, como la sobrepesca (incluyendo la pesca ilegal), la contaminación acuática por fuentes en tierra y mar, la destrucción de los hábitats marinos, y el calentamiento global amenazan buena parte de la pesca.

Así, las y los pescadores ribereños están obligados a ir cada vez más lejos, arriesgar sus vidas, restar vida útil a sus equipos y utilizar artes de pesca más intensivos, con los consecuentes incrementos en los costos económicos y ambientales que ello conlleva.

A pesar de la degradación y amenazas sobre las especies marinas, no existe ninguna política, estrategia ni mucho interés por parte del gobierno, por revertir los procesos de deterioro y restaura la abundancia del mar.

Las señales que se ven desde la Federación, con nombramientos de funcionarios sin experiencia, sin voluntad, sin capacidad y respondiendo, presumiblemente, al mero pago de favores y cuotas, hacen pensar en peores escenarios futuros.

La mala gestión de la pesca y el abandono del sector por parte de las autoridades, SADER, CONAPESCA e INAPESCA, lleva en picada al Sector pesquero mexicano, de por si abandonado a su suerte. Si a esto sumamos la ínfima importancia del Presidente López Obrador a la pesca como sector estratégico y a los notables recortes presupuestales (35% para 2020), es la antesala de un sector estratégico próximo a colapsar.

Para revertir este proceso, recuperar la salud del mar mexicano y asegurar una fuente de alimento de alta calidad para nuestra Nación, debe darse una vuelta de timón, dejar atrás viejas y malas prácticas en la gestión de los recursos marinos, contar con los funcionarios adecuados y competentes y focalizar esfuerzos para la implementación de políticas que garanticen que habrá disponibilidad en la pesca y que se restaurarán las pesquerías deterioradas.

Señor Presidente, el sector pesquero mexicano es vital para el desarrollo del país, aliviar el hambre, abatir la pobreza, generar fuentes de empleo y asegurar alimento para la Nación. Su potencial es mucho mayor al actual, pero eso dependerá de la buena gestión, restauración y mantenimiento que desde el gobierno federal se le otorgue. Quedan pocas oportunidades, pues el mar no siempre perdona.

* Esteban García-Peña Valenzuela (@TheSighthound) es director de campañas en pesquerías en Oceana México, la organización internacional más influyente centrada en la conservación de los océanos, la protección, restauración de los mares del mundo y en cambios de política pública para aumentar la biodiversidad y la abundancia de la vida marina.

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