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Por Oceana México
ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mare... ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mares de México, así como temas de la agenda pública del sector pesquero nacional. Twitter: @OceanaMexico (Leer más)
En la batalla contra el plástico, no basta con prohibirlos
La industria que ha sido responsable de la contaminación de los mares con plástico ha diseñado estrategias de mercadeo y comunicación que confunden y engañan el público, haciéndole creer que el reciclaje y la incineración es la mejor vía, pero sin establecer un solo compromiso para reducir su producción.
Por Esteban García-Peña Valenzuela
21 de julio, 2021
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Han pasado ya dos semanas desde que el gobierno de Quintana Roo diera el primer golpe decisivo y contundente contra el uso de plásticos desechables. Mediante operativos de inspección y vigilancia en los municipios de Benito Juárez (Cancún), Cozumel, Solidaridad (Playa del Carmen) y Othón P. Blanco (Chetumal, Mahahual), la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado logró el retiro de más de 287 mil piezas de plásticos desechables.

Con afectaciones graves a la salud de los mares, de los bosques y selvas, de los ríos y desde luego de las personas, la contaminación plástica es una realidad y el gobierno de Quintana Roo parece estar convencido de ello. Tras haber prorrogado la entrada en vigor de la Ley para la Prevención, Gestión Integral y Economía Circular durante la pandemia, por fin empezó a poner un alto a la distribución de las aplicaciones de plástico desechables.

Desde Oceana hemos señalado un sinnúmero de veces que la mejor vía para cerrarle el paso a la contaminación plástica en el mar es contar con un marco regulatorio que limite, incluso elimine la producción de aplicaciones de plástico desechable no esenciales; que distribuya responsabilidades de manera equitativa, como la responsabilidad extendida hacia productores e importadores de estos materiales, y que la ciudadanía cuente con alternativas para la compra y transporte de los bienes que adquiere.

Vaya, que no nos obliguen a las y los ciudadanos a contaminar el océano cada vez que comemos o bebemos.

Por el contrario, la industria que ha sido responsable de esta contaminación ha diseñado estrategias de mercadeo y comunicación que confunden y engañan el público, haciéndole creer que el reciclaje y la incineración del plástico es la mejor vía, pero sin establecer un solo compromiso para reducir su producción. Y no solo eso, pues el oportunismo y la indolencia también les asiste, al declarar públicamente que los plásticos evitarán los contagios por Covid-19.

Para empezar, en México existe la capacidad instalada para reciclar únicamente el 5% de todo el plástico desechable que se produce e importa. Incinerar o pensar en el plástico como una alternativa de combustible solo empeorará la calidad del aire y sumará toneladas de gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento global.

Para acabar pronto, ningún plato, vaso, bolsa, cubierto o contenedor de plástico desechable evitará contagios, cuando es sabido que únicamente las medidas de higiene y limpieza personal y de los objetos que manipulamos o adquirimos, podrá evitar que el virus entre en nuestros hogares.

La muestra que comprueba el falso discurso de la industria y que reconoce la gravedad ambiental y sanitaria de la contaminación plástica es que a la fecha existen 23 leyes estatales que, en mayor o menor grado, reducen o incluso prohíben la producción, venta y distribución de aplicaciones de plásticos desechables no esenciales. Sí, leyó bien, hoy 23 estados cuentan con leyes anti-plásticos (desechables) y al menos otros 5 estados están en el proceso de elaborar las suyas.

¿Qué tan buenas o malas son estas leyes? ¿Qué tan bien se aplican y se reduce efectivamente la contaminación plástica? ¿Existe la verdadera intención de los estados por aplicarlas de manera eficaz? Las acciones emprendidas recientemente por el gobierno del estado de Quintana Roo podrían ser una buena señal de querer atender la crisis del plástico, pero habrá que esperar aún más para comprobar si el impacto sobre la salud de los ecosistemas y del público es efectivo.

De entrada, las y los ciudadanos podremos participar de manera más activa en este proceso complejo, pero con horizontes más promisorios. ¿Cómo? Un buen inicio es sustituir nuestro modo de vida y de consumo, prefiriendo alternativas no-desechables, productos con envases retornables como refrescos y agua, no aceptando bolsas de plástico en cualquier establecimiento y exigiendo envíos libres de plástico cuando adquirimos productos a domicilio. Incluso, señalando o denunciando a quienes continúan repartiendo productos o bienes en envases de plástico desechable.

Pero como sabemos que el cumplimiento cabal en la aplicación de una ley o reglamento es finalmente responsabilidad de los gobiernos, en este caso señalemos públicamente a aquellas autoridades que han sido omisas en la vigilancia de las leyes anti-plástico.

La Ciudad de México es ejemplo de omisión, más bien nulidad, en la aplicación de la Ley de Residuos sólidos. Negocios de alimentos y bebidas, supermercados, tiendas de conveniencia, mercados sobre ruedas, aplicaciones de reparto a domicilio, y todo tipo de giros que ofrecen productos en general continúan repartiendo bolsas y un sinfín de plásticos desechables, frente a la mirada inútil de la Secretaría de Medio Ambiente y de la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial, autoridad que además da el visto bueno a productos de plásticos con certificaciones dudosas de biodegradabilidad y compostabilidad.

Solo le diré que el gobierno de Ciudad de México aún no cuenta con la Norma Oficial que establezca los criterios para considerar a un producto como “biodegradable”, “oxo-biodegradable”, ni “compostable”, ni mucho menos los laboratorios oficiales o avalados por la autoridad para el análisis de los productos.

¿Cómo les va en otros estados? Le invitamos a sumarse, denunciar y exigir que la autoridad cumpla con su parte para tener un planeta saludable, libre de contaminación plástica.

@OceanaMexico

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