El golfo de México, toda una historia de daños a los Océanos
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ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mare... ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mares de México, así como temas de la agenda pública del sector pesquero nacional. Twitter: @OceanaMexico (Leer más)
El golfo de México, toda una historia de daños a los Océanos
Pese a la historia de accidentes, Pemex asegura que éstos no han causado daños ambientales, pero solo buscan minimizar el impacto mediático.
Por Miguel Rivas Soto y Mariana Aziz*
7 de julio, 2021
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A estas alturas mucho se ha dicho sobre la explosión ocurrida el pasado 2 de julio en la sonda de Campeche. Un incendio provocado por una fuga de gas a metros de la plataforma de Pemex KU-C. Este accidente sólo viene a engrosar una larga lista histórica de afectaciones a los océanos, que tienen como común denominador la sed de petróleo de una economía que basa sus esperanzas de un mañana mejor en la explotación de hidrocarburos.

Quizá la más recordada sea el accidente de la plataforma a Deepwater Horizon en el 2010, también en el Golfo de México, que incluso ha sido llevada al cine por las grandes afectaciones ambientales y las pérdidas humanas que provocó. Cosa que afortunadamente no se lamenta en el reciente accidente del ducto de Campeche. Sin embargo, ambas provocaron daños irreparables al ecosistema, en tiempos donde los seres humanos discutimos con urgencia la necesidad de actuar para contrarrestar la gran crisis climática que se nos avecina, y frenar de alguna forma la sexta extinción masiva de especies de la que somos espectadores y responsables a la vez.

Nuestra sed por el petróleo y sus derivados no cesa, y la falta de compromisos reales de los líderes mundiales nos ha llevado a un punto de no retorno donde hoy discutimos más sobre medidas de adaptación que de mitigación del cambio climático, porque estas últimas han resultado infructuosas. Aquí es donde la apuesta de México por volver a engrandecer su industria petrolera no hace más que profundizar una crisis que no reconoce fronteras y que nos hacen cuestionarnos el verdadero compromiso de México por una economía sostenible de los océanos del mundo. Deberíamos privilegiar las actividades en el mar que brinden bienestar a las comunidades costeras, y se realicen con prácticas que procuren el cuidado del medio marino, y México se comprometió a trabajar por una economía oceánica sostenible al unirse al Panel de Alto Nivel para una Economía Oceánica Sostenible.

El petróleo es cada vez más difícil de obtener, por eso la exploración sobre aguas cada vez más profundas e inaccesibles solo aumenta, y con ella el riesgo de que estos accidentes continúen sucediendo. Eventos catastróficos como el del pasado viernes tiene daños irreparables: especies que se ven afectadas por el incendio del gas, la emisión absurda de millones de toneladas de CO2, y el impacto inmediato sobre la fauna local que debe ser cuantificado. Estos son sólo la punta del iceberg de este desastre que presenciamos, y del modelo extractivo que sigue en pie.

A lo anterior le siguen los impactos a largo plazo, la afectación incalculable a especies con distribuciones en la zona como tortugas, todas enlistadas en la NOM 059 por estar en alguna categoría de peligro, 27 especies de mamíferos marinos como ballenas y delfines (1), especies de tiburones que tienen sitios de desove en el golfo de México, y poblaciones de peces que son de interés pesquero, teniendo como consecuencia un impacto sobre las economías locales. Sólo en las profundidades de la sonda de Campeche se han documentado más de 320 especies de peces (2), sin dejar de mencionar la actividad pesquera de la zona donde tan sólo la pesca de camarón en el Golfo de México contribuye al 20% de la producción nacional (3).

Aunque Petróleos Mexicanos (PEMEX) descarta que hayan ocurrido daños ambientales en las aguas del Golfo de México, es inocente pensar que esto haya sido así, es simplemente la autoridad queriendo aminorar los impactos mediáticos de este accidente. El comunicado emitido al respecto está lejos de ser un ejercicio de transparencia, ya que no se han hecho los estudios para comprobar que esta afirmación es verdadera.

Es necesario tener información científica fidedigna de las afectaciones en corto y mediano plazo, pues la información de las autoridades ambientales carece de sustento. La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) (4) tiene la responsabilidad inmediata de investigar y transparentar los impactos que la explosión del ducto de Pemex ha tenido y tendrá, al ser la principal autoridad responsable de la protección del medio ambiente respecto de las actividades del sector hidrocarburos. Es fundamental que la autoridad realice una evaluación profunda sobre los impactos socioambientales que este suceso tuvo en la zona, así como en los alrededores y zonas indirectamente afectadas. 

A partir de esta evaluación se deberá determinar el camino a tomar para reparar y resarcir estos daños, así como dar un seguimiento puntual que asegure que dichas acciones se implementen en su totalidad. Aún más importante es que todo este proceso sea transparente, se le dé una máxima publicidad que nos permita conocer los efectos y resultados de las medidas de reparación. El mar es un territorio común, la vida y ecosistemas que ahí habitan son patrimonio común. Mientras que Pemex es una empresa productiva del Estado que debe procurar el bienestar de toda la población, por lo que tenemos derecho a conocer con detalle lo que ocurre después de esta explosión. La autoridad no puede hacer como si nada hubiera pasado y apostar por el olvido colectivo de este accidente medioambiental. 

En este sentido la transparencia es fundamental para determinar responsabilidades, sanciones y, sobre todo, las medias de remediación que tendrá que implementar el gobierno de México por este accidente, uno más en el golfo de México, y uno más en la larga lista de catástrofes ambientales que las negligencias en el manejo del petróleo ha heredado al océano.

  1. Heckel, G., M.G. Ruiz Mar, Y. Schramm y U. Gorter, 2018. Atlas de Distribución y Abundancia de Mamíferos Marinos en México. Universidad Autónoma de Campeche. . 186 p.
  2. García-Cuéllar, J. Á., Arreguín-Sánchez, F., Hernández Vázquez, S., & Lluch-Cota, D. B. (2004). Impacto ecológico de la industria petrolera en la Sonda de Campeche, México, tras tres décadas de actividad: una revisión. Interciencia, 29(6), 311-319.
  3. Auditoría Pesquera 2.0 (2020). Oceana. Disponible en: www.auditoriapesquera.org
  4. https://www.gob.mx/asea/

 

*Miguel Rivas Soto es director de las campañas de hábitat de Oceana y doctor en ciencias por el Instituto de Ecología de la UNAM. @migrivass –  [email protected]

Mariana Aziz es directora de campañas de transparencias y maestra en derecho ambiental y políticas públicas por University College London (UCL) [email protected]

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