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Por Oceana México
ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mare... ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mares de México, así como temas de la agenda pública del sector pesquero nacional. Twitter: @OceanaMexico (Leer más)
La importancia de la pesca en México
¿Por qué en México los pescados y mariscos no son tan comunes en nuestra dieta como la carne de pollo o res? ¿Por qué la actividad pesquera no tiene una mayor aportación a la economía nacional? ¿Por qué muchas comunidades costeras viven en niveles preocupantes de pobreza?
Por Oceana México
22 de diciembre, 2021
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Con 11,000 kilómetros de litorales, México se encuentra entre los primeros 20 países con mayor producción de pesca marina a nivel mundial. Pero para dimensionar esto es necesario entender la relación de este país con sus océanos.

México tiene una superficie continental (es decir, una extensión de tierra localizada dentro del continente) de 1,960,189 kilómetros cuadrados, a lo cual se suman los 8,025 kilómetros cuadrados de islas, callos y arrecifes, de acuerdo con el INEGI. Esto quiere decir que menos de la mitad del territorio mexicano se encuentra en tierra firme, o como lo definió el investigador Alejandro Yáñez Arancibia, México es “un país con el privilegio de ser 62 % mar”.

Esta extensión de mares es mayor a la de gigantes pesqueros como China, India, Vietnam o Perú, lo cual inevitablemente suscita varias preguntas: ¿por qué en México los pescados y mariscos no son tan comunes en nuestra dieta como la carne de pollo o res?, ¿por qué la actividad pesquera no tiene una mayor aportación a la economía nacional?, ¿por qué muchas comunidades costeras viven en niveles preocupantes de pobreza?

Para responder estas dudas, hay que empezar reconociendo que la pesca en México es importante desde los tiempos prehispánicos, como lo ilustra el sistema de postas que llevaba pescado fresco al emperador Moctezuma desde Veracruz. Sin embargo, el panorama actual es complejo y hasta contradictorio, pues combina industrias pesqueras desarrolladas (por ejemplo, la de atún o sardina) con pesca de subsistencia sin mayores cadenas de valor y magros ingresos para las personas que dependen de ella.

México produce aproximadamente 2.1 millones de toneladas de productos pesqueros, lo que convierte la pesca y la acuacultura en un sector que contribuye con 40,000 millones de pesos a la economía de México, lo que equivale a 2.5 % del Producto Interno Bruto (PIB) del sector agropecuario y al 0.08% del PIB nacional total, según el Programa Nacional de Pesca y Acuacultura 2020-2024, elaborado por la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca).

Al menos 300,000 familias de mexicanas y mexicanos viven directamente de este sector, mientras que de manera indirecta se estiman más de 2 millones de personas, según el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria (CEDRSSA) de la Cámara de Diputados.

En las aguas mexicanas se capturan algunas de las especies comerciales más deseadas, como camarón, atún, sardinas, pulpo y langosta, que llegan a las mesas de todo el planeta. Y la pesca mexicana alcanza incluso niveles de internacionales. Por ejemplo, a nivel mundial México es el segundo productor de pulpo, el séptimo de camarón, el noveno de mojarra, el undécimo en sardina  y el duodécimo en atún, según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), a la cual está adscrita la Conapesca.

Pero toda moneda tiene dos lados y la extracción o producción de pescados y mariscos ha dejado una profunda huella en las poblaciones y ecosistemas marinos de México, donde 4 de cada 10 especies pesqueras presentan algún grado de deterioro y más del 50% de la información de las pesquerías no ha sido actualizada en casi una década.

Esto tiene un efecto directo en la disponibilidad de peces y en el incremento de los costos para pescarlos, lo cual cierra un círculo vicioso en el que pierden la gente, los mares y la economía. En México, además de la sobrepesca, se estima que la pesca ilegal ha generado un fuerte impacto tanto en la biodiversidad como en la industria, pues se estima que de cada 10 kilos de pesca, 6 son ilegales, según CEDRSSA.

Si se mantiene el rumbo actual de sobrepesca y pesca ilegal, en 20 años se pescaría la mitad de lo que se captura hoy, perdiendo prácticamente la totalidad de las ganancias actuales (97% menos) y reduciendo en 38% la cantidad de peces en el mar.

En las palabras del CEDRSSA: “el pescado más caro es el que está al borde de la extinción, y las pesquerías se extinguen primero comercialmente que biológicamente”.

Para evitar el  colapso de las pesquerías es necesario disminuir sus impactos en el ecosistema con más vigilancia, controles y mecanismos de evaluación.

En Oceana, después de analizar la evidencia científica, estamos convencidos de que el camino rumbo a la restauración de las pesquerías mexicanas pasa por algunas de las medidas que impulsamos: introducción de cuotas sostenibles de pesca, reducción de la captura incidental de especies no comerciales, trazabilidad de productos pesqueros desde los barcos y empresas extractoras hasta los supermercados, y protección de hábitats clave para la estabilidad de los océanos.

Los mares mexicanos pueden también ser aliados fundamentales contra el cambio climático, al tiempo que mejoramos la nutrición de las y los mexicanos y conservamos la biodiversidad.

@OceanaMexico

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