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Por Oceana México
ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mare... ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mares de México, así como temas de la agenda pública del sector pesquero nacional. Twitter: @OceanaMexico (Leer más)
La liberación del atún secuestrado
Todos los días gente sale a pescar sin permiso, o con un permiso vencido, o con un permiso vigente pero fuera del área permitida, o con permiso y en el área correspondiente pero con artes de pesca prohibidas, y así sucesivamente, hasta agotar la siniestra sumatoria de todas las formas de pescar ilegalmente.
Por Oceana México
30 de abril, 2019
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Por: Pedro Zapata (@pedrobisonte)

Un atún aleta azul adulto promedio pesa unos 250 kilos. Eso quiere decir que unos 4 hacen una tonelada. Siguiendo esa lógica, y de acuerdo a lo que dice esta nota, este fin de semana las embarcaciones “Sebastián IX” y “Antonio Pérez II” liberaron unos 980 individuos de esta especie (245 toneladas) a 60 kilómetros de la costa de Baja California.

No lo hicieron por gusto. Cada uno de estos animales puede costar miles, o hasta decenas de miles de dólares. Los dueños de estas embarcaciones liberaron los animales en cumplimiento de un mandato de la CONAPESCA, frente a un caso flagrante de pesca en exceso de la cuota que la Comisión Interamericana de Atún Tropical (CIAT) asignó a México de esta especie, en la temporada 2018. La sobrepesca fue por 483 toneladas, así que falta un volumen similar al citado en el párrafo de arriba para resarcir el daño.

Un par de cosas llaman la atención de este caso:

a) En primer lugar, hay que decirlo bien claro, que la CONAPESCA haya tenido la voluntad política para sancionar un caso tan notable de pesca ilegal. Así debería ser siempre, claro está. Pero la administración anterior no tuvo la pericia, recursos o lo que haya hecho falta para hacer cumplir la ley.

b) Lamentablemente, también hay que señalar la imperdonable tardanza en la aplicación de la ley. Dice la máxima legal que “justicia que no es pronta y expedita no es justicia”, y en este caso, la justicia tardó un año en llegar. CONAPESCA informó del incidente de sobrepesca el 9 de mayo de 2018, y es apenas ahora que se logró liberar al atún secuestrado. Ya ni hablar de la sanción o multa que debería, por ley, ser aplicada a los infractores. De esa todavía no sabemos.

La pesca ilegal es el ancla más grande que tiene este importante sector productivo en nuestro país. Todos los días gente sale a pescar sin permiso, o con un permiso vencido, o con un permiso vigente pero fuera del área permitida, o con permiso y en el área correspondiente pero con artes de pesca prohibidas, y así sucesivamente, hasta agotar la siniestra sumatoria de todas las formas de pescar ilegalmente.

Ojo, México no está sólo. Agnew et. al. (2009) estimaron hace casi 10 años que la pesca ilegal tenía un costo para el mundo de hasta unos 23mil millones de dólares anualmente. Hoy esa cifra parece conservadora.

La pesca ilegal es un cuchillo de múltiples filos. Daña porque extrae más de lo que el medio marino puede resarcir, pero también daña porque socava la confianza en las instituciones: “¿por qué voy a pescar bien, con papeles y todo en regla, si mis vecinos lo hacen como se les da la gana y no pasa nada?”.

Fuera de nuestras fronteras, el problema va mucho más allá, como lo descubrieron los reporteros de Associated Press que ganaron el premio Pulitzer en 2016 por este reportaje, donde describieron el uso frecuente de mano de obra forzada -de esclavos- para realizar labores de pesca en varias flotas en todo el mundo. La esclavitud del siglo XXI pone comida en nuestras mesas.

Volviendo a México, una de las cosas que más me ha llamado la atención en muchos años de trabajar en esto es que una de las definiciones más comunes que se usan para “pesca ilegal” en los campos pesqueros, desde Ensenada hasta Chetumal, es sencilla. Pesca ilegal es la pesca que realizan los otros.

-“Yo traigo todos mis papeles en regla, pero los pescadores que llegan aquí de Puerto XXX, ¡esos sí son los ilegales!”.

-“Nosotros, los de aquí, andamos todos bien, pero ¡viera cómo vienen los barcos y arrasan con todo!”.

-“La pesca industrial está bien organizada y regulada, pero las pangas, ¡esas son las que traen un desorden y un cochinero!”.

Todas son ciertas y son falsas. Todas se informan de historias verdaderas, pero todas también exageran y generalizan. Lo que tienen en común es que todos exigen el cumplimiento de la ley, en detrimento de alguien más. “Hágase tu voluntad, CONAPESCA, en los huachinangos de mi compadre”.

Y mientras, continua la sobreexplotación. Continua el desorden, y seguimos desaprovechando el regalo de tener 11,000 kms de litoral. Los pescadores siguen teniendo que ir cada vez más lejos para pescar lo mismo, y cada vez más jóvenes salen de comunidades pesqueras, sin la menor intención de continuar el noble oficio de pescar y de dar de comer a un país.

Ojalá que el caso del atún aleta azul sea apenas una muestra de lo que viene, y que la administración de Víctor Villalobos (SADER) y Raúl Elenes (CONAPESCA) tengan la intención, el respaldo y los recursos para hacer valer la ley. De otra forma el sector pesquero de México, ese sector que sigue enano pero que debería ser estratégico para el país, seguirá secuestrado como el atún robado que aún falta liberar y que esta noche sigue durmiendo en un corral de las aguas de Ensenada.

* Pedro Zapata es Vicepresidente de @OceanaMexico, la organización internacional más influyente centrada en la conservación de los océanos, la protección, restauración de los mares del mundo y en cambios de política pública para aumentar la biodiversidad y la abundancia de la vida marina.

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