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Por Oceana México
ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mare... ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mares de México, así como temas de la agenda pública del sector pesquero nacional. Twitter: @OceanaMexico (Leer más)
La mancha voraz del sargazo
Una mancha voraz similar se ha instalado en el Caribe Mexicano y ahoga los destinos turísticos más importantes de México, ahuyenta a los visitantes, daña la salud de sus habitantes y pone en riesgo la salud del segundo arrecife de coral más grande del mundo, el Arrecife Mesoamericano.
Por Oceana México
28 de mayo, 2019
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Por: Pedro Zapata (@pedrobisonte)

¡Indescriptible! ¡Indestructible! ¡Nada lo puede detener! Era 1958 y Steve McQueen protagonizaba el clásico de terror “La Mancha Voraz” (“The Blob”). En ella, un poblado de Estados Unidos es aterrorizado por una especie de gelatina café que crece sin explicación y para la que no parece haber remedio. La película y la amenaza terminan (PRECAUCION: SPOILERS) cuando los protagonistas descubren que La Mancha no tolera el frío y la atacan con extinguidores, logrando congelarla y destruirla.

Una mancha voraz similar se ha instalado en el Caribe Mexicano. Es la mancha voraz de sargazo que ahoga los destinos turísticos más importantes de México, ahuyenta a los visitantes, daña la salud de sus habitantes y pone en riesgo la salud del segundo arrecife de coral más grande del mundo, el Arrecife Mesoamericano.

Como la mancha de la película, el sargazo ha sonado las alertas de alarma en México y en toda la región. La isla de Barbados declaró una emergencia nacional en junio de 2018. De visita en la isla francesa de Guadalupe en el caribe, el presidente Emmanuel Macron lo llamó “una catástrofe”, y comprometió millones de Euros en fondos de emergencia. Desde Florida hasta las Antillas Holandesas, no hay lugar en el Caribe que no haya sido tocado por esta tragedia. Una región que vive del turismo ve su futuro ensombrecido por la mancha voraz.

Mucha de la discusión sobre las soluciones a la crisis se ha dedicado a responder la pregunta: ¿Qué hacer con el Sargazo? Las respuestas son múltiples y llenas de imaginación, cómo casas, combustible, zapatos y abono. Qué bueno que así sea. Otros nada más quieren redirigirlo, y que sea problema de alguien más. Sin embargo, preocupa que se hable tan poco de la CAUSA del problema, en la pregunta de ¿por qué está llegando estas cantidades?

Los centros de investigación de toda la región están dedicados a la tarea de responder esta pregunta. La Unidad Académica de Sistemas Arrecifales de la UNAM en Puerto Morelos, la Universidad de West Indies y la Universidad del Sur de Florida, entre otros. Los lectores interesados en una mirada científica más profunda pueden leer más aquí, pero el resumen es sencillo: al sargazo le gustan el agua caliente y los nutrientes en el agua. Siempre ha estado aquí, pero con el agua más caliente y sucia ha encontrado las condiciones para crecer como la mancha voraz.

Dejemos a un lado el agua caliente, porque esa es resultado del cambio climático y en el futuro cercano no parece haber mucho que hacer al respecto. Eso nos deja con los nutrientes. ¿Suena bien no? ¿Nutrientes? Pues NO. “Nutrientes” es la palabra que usan los especialistas para describir los compuestos (nitratos y fosfatos) que vienen de los caños de las ciudades. “Nutrientes” es lo que tiramos al agua cuando no la tratamos. Son los desechos humanos que hay en el agua.

Ahí se asoma uno de los orígenes del problema: el agua que tiran los hoteles, restaurantes y desarrollos de toda la región, desde Chetumal hasta Isla Holbox está terriblemente contaminada. Un dato como ejemplo: sólo el 5% de los edificios y casas de Tulum está conectado al drenaje que eventualmente va a una planta de tratamiento. En todo el estado, casi el 40% de las aguas residuales no son tratadas y las que son tratadas lo son de manera insuficiente.

El Gobierno de México (la administración actual y la anterior) se ha comprometido públicamente a buscar soluciones. El gobierno de Quintana Roo, la Federación y los cientos de miles de personas que dependen del turismo en la región están preocupados. Sólo en Cancún la caída del turismo se ha calculado en 30%. Playa del Carmen, Akumal y Tulum no están lejos. Las consecuencias para la región y el país podrían ser, para usar la palabra de Macron, catastróficas.

Así que proponemos una idea: invirtamos en la calidad del agua que estamos tirando al mar. Donde haya viviendas y desarrollos que no estén conectados al drenaje, que se ordene su conexión de inmediato. Donde haya plantas de tratamiento existentes y que funcionen, que se adapten con tratamiento terciario para remover nutrientes.

¿Caro? Si, seguro. ¿Pero cuál es el costo de no actuar? Sin lugar a duda muchas veces más. Además, el Gobierno de México puede echar mano de financiamientos de organismos multilaterales como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo.

¿Esto eliminará el sargazo? No sabemos, probablemente no. Pero un ecosistema con agua limpia puede defenderse más fácilmente que uno al que le vertimos todos los días toneladas de desperdicios humanos. Es hora de darle a la naturaleza una mano, ayudándole a defenderse de los retos de un mundo más caliente, donde la siguiente mancha voraz está a siempre a la vuelta de la esquina.

* Pedro Zapata es Vicepresidente de Oceana México (@oceanamexico).

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