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Por Oceana México
ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mare... ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mares de México, así como temas de la agenda pública del sector pesquero nacional. Twitter: @OceanaMexico (Leer más)
Pesca capturada
Personas armadas obligan a pescadores o propietarios de embarcaciones menores a pagarles mil pesos semanales para poder salir a pescar, así como entregarles el 15% de sus ingresos derivados de la captura y venta de especies pesqueras.
Por Esteban García-Peña
19 de noviembre, 2019
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Para realizar sus actividades diarias, debe usted pasar por varios procesos que son parte del ritual cotidiano. Tal vez saldrá temprano a correr o al gimnasio; tomará un baño, luego su desayuno. Si le toca, llevará a los hijos a la escuela y de allí al trabajo, la oficina o negocio. Si lo prefiere, al medio día comerá en el restaurante acostumbrado y en la noche al cine o a una cena con amigos.

Para que usted pudiera llevar a cabo todo ese ritual, primero debió asegurarse que otras cosas estuvieran resueltas: un lugar donde vivir, propio o rentado y con los gastos e impuestos cubiertos; que su vehículo se encuentre en buenas condiciones, con los permisos adecuados, las tenencias y la verificación al día y, desde luego, contar con la licencia de conducir vigente. O también podrá tomar taxi, Uber o transporte público, o irse en motocicleta o bici, para lo cual requerirá de casco, ropa adecuada y diversas medidas de seguridad requeridas.

Pero eso no es todo, si su trabajo requiere de cierta especialización, deberá contar también con la certificación, la cédula profesional o los títulos que le avalen, así como una cuenta bancaria para el resguardo de sus finanzas, el depósito de su quincena. En fin, piense en todos los requisitos, trámites, costos y actividades que esa cotidianidad le demanda.

Ahora imagine, con todo esto resuelto que, al momento de salir de su casa, un desconocido le detiene, le apunta con un arma y exige una cuota del 15 % de sus ingresos mensuales a cambio de dejarle hacer su vida. Avisar a las autoridades -cuando estas no estuvieran coludidas- sería una desobediencia que se paga con la vida. ¿Le parece absurdo? No lo es.

Miles de pescadores en México viven cotidianamente extorsiones y abusos por parte del crimen organizado cuando les cobran “derecho de mar”. Así como el cobro por derecho de piso, cada vez más común en nuestro país, donde bajo amenaza se extorsiona a personas de diversos sectores y giros comerciales a cambio de pago de cuotas; ahora las y los pescadores también tienen que enfrentarse a esta modalidad de crimen.

¿Le parece absurda la analogía? Le diré que la mayoría de las personas que se dedican a la pesca, al igual que usted en su propio campo, debieron cumplir con una serie de requisitos, pago de derechos y trámites para la obtención de los permisos, tanto para ejercer su actividad, como para contar con el equipo necesario para ello.

Debieron erogar recursos para la adquisición y mantenimiento de embarcaciones, motores, sistemas de comunicación y artes de pesca. Nada diferente a cualquier persona que tiene su negocio, comercio o establecimiento.

Es una realidad: personas armadas obligan a pescadores o propietarios de embarcaciones menores a pagarles mil pesos semanales para poder salir a pescar, así como entregarles el 15% de sus ingresos derivados de la captura y venta de especies pesqueras.

Y no sólo eso, también les obligan a llevar un control de los volúmenes y especies capturadas por medio de libretas, que previamente deberán mostrar a los delincuentes, para que éstos calculen el pago de la cuota.

Son 250 mil pescadores artesanales o ribereños, quienes se encuentran en riesgo o sufren directamente esta modalidad de extorsión. Es tan grave el fenómeno, que son lo propios extorsionadores, quienes se han convertido en los compradores y comercializadores de los productos marinos, claro, previamente habiendo descontado el “derecho de mar”.

Si bien el cobro por derecho de mar no es nuevo, a decir de diversos dirigentes pesqueros, éste se ha incrementado notablemente desde que, con la entrada del gobierno de Andres Manuel López Obrador, la CONAPESCA de Raúl Elenes, abandonara las actividades de inspección y vigilancia de la pesca en nuestras aguas nacionales.

Este abandono permitió, no sólo el incremento de la pesca ilegal en el país en los últimos meses, sino que el crimen organizado ocupara funciones “regulatorias” que corresponden al Estado, incluyendo también las prácticas de extorsión que aún ejercen inspectores y autoridades federales.

El abandono del sector pesquero por parte del gobierno federal es indudable. Además de claudicar en su obligación de brindar seguridad y legalidad a la pesca, el notable recorte presupuestal, de 1,800 millones a 1,000 millones de pesos para 2020, permite suponer por una parte, que la ilegalidad y el deterioro de nuestro mares seguirá en aumento, y por otra, que este importante sector, que da de comer a millones de personas en México, muy poco le importa al Señor Presidente.

Habrá que recordarle al titular de la SADER, Víctor Manuel Villalobos, que también el sector pesquero es importante y estratégico, pues además de reportar ingresos anuales por más de 40,000 millones de pesos, es fuente de empleos directos e indirectos para 2 millones de personas en nuestro país.

Por ello resulta paradójico que, si las prioridades para este gobierno son la generación de empleos, la reducción de la pobreza y el alivio del hambre, sea el propio gobierno quien da la espalda a un sector productivo tan relevante, como la pesca.

A casi un año de su entrada, el actual Ejecutivo Federal, poco o nada ha hecho para atender los problemas que afectan la actividad pesquera: No se ha publicado actualización alguna de la Carta Nacional Pesquera -de por sí, deficiente- que permita contar con información adecuada sobre los recursos pesqueros y su disponibilidad; se recortó más del 40% del personal del Instituto Nacional de Pesca y Acuacultura (INAPESCA) dedicado a ciencia y tecnología pesquera; se redujeron casi en su totalidad las acciones de inspección y vigilancia para el combate de la pesca ilegal y, para 2020 se debilitará más al sector al recortarle 40 % del presupuesto.

En los próximos días podría publicarse el Programa Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural para el período 2020 – 2024, donde se incluirá la política y programas para el sector pesquero. Veremos si éste cuenta con las soluciones, acciones y respuestas innovadoras que se necesitan para la sustentabilidad de la pesca, y las condiciones, el presupuesto, la institucionalidad y el marco jurídico suficientes para contribuir al desarrollo nacional.

Habrá que esperar que no sea el propio gobierno federal quien cobre el derecho de mar, y no permita que el sector llegue a buen puerto. Por lo pronto, la omisión los puede hacer cómplices. 

* Esteban García-Peña Valenzuela (@TheSighthound) es director de campañas en pesquerías en @oceanamexico, la organización internacional más influyente centrada en la conservación de los océanos, la protección, restauración de los mares del mundo y en cambios de política pública para aumentar la biodiversidad y la abundancia de la vida marina.

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