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Por Oceana México
ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mare... ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mares de México, así como temas de la agenda pública del sector pesquero nacional. Twitter: @OceanaMexico (Leer más)
Pesca en Áreas Naturales Protegidas, tarea pendiente de la CONANP
En las 37 Áreas Naturales Protegidas (ANP) con territorio marítimo de México se protegen más de 60 millones de hectáreas, pero sólo en 28 millones de hectáreas la pesca no está permitida. La regulación pesquera en ANP es fundamental para realizar una efectiva estrategia de conservación.
Por Miguel Rivas Soto
15 de diciembre, 2021
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Una reciente investigación de Oceana mostró que las Áreas Naturales Protegidas (ANP) con territorio en el mar no necesariamente protegen adecuadamente los hábitats esenciales para la vida marina como manglares y arrecifes. Estos ecosistemas son fundamentales para el desarrollo y hábitat de especies de importancia pesquera.

En las 37 Áreas Naturales Protegidas (ANP) con territorio marítimo de México se protegen más de 60 millones de hectáreas, pero sólo en 28 millones de hectáreas la pesca no está permitida. La regulación pesquera en Áreas Naturales Protegidas es fundamental para realizar una efectiva estrategia de conservación.

¿Las Áreas Naturales Protegidas están siendo semilleros de vida que permitan pesca sostenible en el tiempo, es decir, pescar sin que se acaben los peces y otros recursos pesqueros? Si un Área Natural Protegida marina está funcionando debería producir un “efecto de derrama”, habría tantos peces y otros recursos pesqueros que buscarían rebasar las fronteras de las ANP y ahí podrían ser aprovechadas.

En México las ANP no son áreas de no aprovechamiento pesquero, no en su totalidad. Solo el Parque Nacional Revillagigedo, el área protegida más grande de Norteamérica con más de 14 millones de hectáreas, no permite la pesca. En el resto de las áreas hay más de 41 millones de hectáreas en las que se permite la pesca. Esto no está del todo mal. Sólo que para asegurar que se cumple la labor de conservación, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) debería conocer qué, cómo y cuánto se pesca en las ANP de México. Esto no sucede.

Desde el año 2000, con la desaparición de la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAP), la competencia de la pesca quedó fuera del enfoque de protección ambiental. Así, la CONANP se convirtió en solo administrador del territorio y no protector de estos recursos.

En 401 subzonas donde la pesca se permite en las 37 Áreas Naturales Protegidas marinas existe nula o escasa información sobre el estado de las poblaciones pesqueras, la comprobación de que se aproveche dentro de límites sostenibles o que se aproveche el potencial de recuperación pesquero para restaurar especies dentro de las ANP.

Solo en una de las 37 ANP, las embarcaciones con permisos de pesca autorizada tienen la obligación de ser monitoreadas mediante un sistema de rastreo satelital. Sin embargo, esto debería ser una norma de transparencia para el resto de las ANP donde se realice pesca. De otra forma, la pesca ilegal seguirá haciendo estragos en la labor de conservación de la CONANP.

La falta de un sistema de coordinación de autoridades en materia pesquera para el cumplimiento de la ley es evidente: permisos de pesca en zonas donde la pesca no está autorizada (zonas núcleo), falta de inspección y vigilancia y de coordinación con la Procuraduría Federal de Protección Ambiental (PROFEPA) para denunciar ilícitos hacen de la pesca una actividad que debe atenderse con urgencia en las ANP marinas de México.

Se debe incorporar información pesquera en los programas de manejo de las ANP. Se deben cuantificar cuales son los máximos aprovechables y estudiar las consecuencias que esto tendrá para el ecosistema para asegurar que la pesca se permite con vocación de conservación. Se deben generar estrategias de manejo compartido por cuotas o derechos de uso territorial y las artes de pesca que demuestren ser intensivas o de alto impacto ambiental deben prohibirse para cualquier ANP. Sólo así las Áreas Naturales Protegidas serán garantía de protección de los recursos naturales de México y cumplirán su labor de conservación.

* Miguel Rivas Soto (@migrivass) es director de Campaña Hábitats en Oceana y Doctor en Ciencias por el Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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