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¿Por qué no basta con prohibir los plásticos?
La historia de Baja California Sur es similar a las de otros 29 estados del país, que han promulgado leyes de reducción de plásticos desechables, también conocidas como leyes antiplásticos, pero cuya implementación es muy dudosa.
Por Mayra Victoria Gutiérrez Sandoval y Esteban García-Peña Valenzuela
15 de septiembre, 2021
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Cada vez nos acostumbramos más a ver envases, bolsas de plásticos o charolas de alimentos cubriendo la superficie de la playa. Incluso, si tomas un visor y sumerges tu cara por un instante, muy probablemente encontrarás el fondo lleno de plásticos. Peor aún, muchos peces y otras especies suelen quedar atrapadas en alguna pieza plástica, incluso mueren tras haberlas ingerido.

También las personas que visitan o viven en las costas irremediablemente están siendo afectadas por la presencia cada vez mayor, de desperdicios plásticos, ya sea en su salud o en su bienestar. Al final, no se trata de una costumbre, sino de un serio problema público presente en todas las costas de México que parece no tener fin.

Veamos, por ejemplo el caso de Baja California Sur. Tan solo en la ciudad de La Paz, se generan diariamente hasta 500 toneladas de residuos y en Los Cabos 1.200. Una encuesta realizada en 2017 a 69 negocios en el malecón de La Paz arrojó un total de 5,000 piezas plásticas desechadas, entre contenedores de unicel y popotes, cuya vida útil es de unos 15 minutos y al final se convertirán en contaminante que perdura durante cientos de años.

Si has escuchado que la alternativa al plástico desechable es el reciclaje, déjame decirte que no hay condiciones para que esto sea una solución. Volviendo a Baja California Sur, el reciclaje es inviable, ya que su pequeña población de 798 447 habitantes hace que sea incosteable instalar una planta. Al final los plásticos terminan en tiraderos no regulados a cielo abierto, quemados y contaminando el mar.

Una situación así requería de acciones contundentes: en 2018 la organización Ponguinguiola logró un gran acuerdo de colaboración estatal. Participaron abogados de cámaras empresariales como la Asociación de Hoteles de Los Cabos, la CANIRAC (estatal) y Emphrotur; los abogados del congreso del estado, la diputada Maritza Muñoz, negocios locales,  la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y 35 organizaciones de la sociedad civil, que en su conjunto conformaron la alianza #Desplastifícate, con la misión de reducir el consumo de plásticos desechables a nivel estatal.

A la postre, la iniciativa rindió frutos, convirtiéndose en referente y sello de certificación para la reducción de plásticos desechables en restaurantes y cafeterías de La Paz y Los Cabos, y logrando en 2018  la llamada “Ley Desplastifícate”, decretada por el Congreso del Estado, donde se establecen restricciones y procedimientos para la reducción de plásticos de un solo uso.

Pero la historia parece no tener un buen final. A más de dos años de aprobar esta Ley, las autoridades estatales no han cumplido con su obligación de aplicar las herramientas regulatorias que aseguren su implementación; la comercialización y reparto de plásticos desechables continúa sin límites y las playas siguen acumulando bolsas, popotes, envases y contenedores de alimentos.

La historia de Baja California Sur es similar a las de otros 29 estados del país, que han promulgado leyes de reducción de plásticos desechables, también conocidas como leyes antiplásticos, pero cuya implementación es muy dudosa.

En su estudio Efectividad de medidas antiplásticos en México, José Ramírez Ortiz, de la UAM Azcapotzalco, encontró que 16 % de los estados no incluyeron la separación en sus términos, 50 % no registran procesos de separación, 47 % omitió la práctica del composteo en las leyes, 56 % no cuentan con plantas de composta, 34 % no reportan centros de acopio, y al menos 28 % no cuentan con normas para evaluar la aplicación de estas leyes.

El mismo estudio concluye que “la eficacia máxima de las medidas adoptadas, si se contara con la infraestructura y gestión adecuadas, oscilaría entre el 0.01 % y el 12.34 % de reducción en los residuos que llegan a los sitios de disposición . Sin embargo, la falta de procesos de separación, reciclaje y composteo hace poco probable que se alcancen dichas cifras” 1, lo que sumado a la falta de una normatividad suficiente y la incapacidad de los gobiernos estatales permite concluir que, aún con leyes, la reducción de contaminación plástica es prácticamente nula.

Entonces, ¿de qué sirve contar con leyes sin la normatividad, infraestructura y capacidad en los estados? De momento, en Baja California Sur, como parte de la alianza #Desplastifícate, Ponguinguiola y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, A.C. (CEMDA), presentaron  una demanda de amparo contra el ayuntamiento de La Paz, la cual  fue admitida a proceso ante un juzgado de distrito, y en donde se exige el cumplimiento  de la “Ley Desplastifícate”, que debe ser implementada con urgencia ante el descontrol en el consumo de plásticos de un solo uso, pudiendo generar un efecto en cascada hacia los demás municipios y hacia el estado mismo.

Esta situación hace ver la urgencia de contar no solo con leyes estatales antiplásticos, sino también con una Ley nacional que brinde armonía a todos los estados, distribuya competencias hacia los tres órdenes de gobierno, establezca la responsabilidad extendida hacia la industria de los plásticos, y que asegure la infraestructura y capacidades suficientes para eliminar, de una vez por todas, la contaminación por plásticos desechables.

* Mayra Victoria Gutiérrez Sandoval es directora General de Ponguinguiola, A. C., Fundadora y coordinadora de la Alianza #Desplastifícate, activista ambiental desde 2014 enfocada en la reducción del consumo de plásticos de un solo uso en Baja California Sur, México. Esteban García-Peña Valenzuela es director de Campañas en Pesquerías y Plásticos de la oficina en México de Oceana, la mayor organización internacional dedicada exclusivamente a la protección de los océanos.

 

 

 

1 Ramírez Ortiz, José de Jesús. 2021. Efectividad de medidas antiplásticos en México. Tesis para obtener el grado de Ingeniería Ambiental. Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco.

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