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Por Oceana México
ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mare... ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mares de México, así como temas de la agenda pública del sector pesquero nacional. Twitter: @OceanaMexico (Leer más)
Queremos ciencia al servicio de los mares
Este año comienza la Década de las Ciencias Oceánicas para un Desarrollo Sostenible, una propuesta impulsada por la ONU con el objetivo de movilizar a la comunidad científica, políticos, empresas y sociedad civil en torno a un programa común de investigación y de innovación tecnológica, cuya prioridad será reforzar y diversificar las fuentes de financiamiento.
Por Mariana Reyna
3 de febrero, 2021
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¿Quienes producen ciencia deben encargarse también de encontrarle una aplicación a su conocimiento o esa es tarea de alguien más? La comunidad científica puede pasar años debatiéndolo, pero nuestro planeta ya no puede esperar.

Si en algo estamos de acuerdo es en “la urgencia de buscar soluciones a problemas ambientales enormes”, tanto en tierra como en mar. Algunos de estos problemas incluyen a la pérdida de biodiversidad, el deterioro de recursos; la inequidad al acceso de estos recursos y servicios que proveen los ecosistemas; los impactos que tiene el aumento del CO2 en la atmósfera y en el clima; la lista es interminable.

Las amenazas que acechan a nuestros océanos hacen urgente la producción de ciencia para su protección. A pesar de que ocupan casi el 70% del planeta, podemos asegurar que conocemos más del espacio que de sus profundidades (casi su 80% no ha sido explorado, mapeado u visto por ningún ojo humano). Y cada vez que salimos a explorarlo encontramos nuevos organismos y ecosistemas que ni en nuestros más creativos sueños eran posibles. Estas nuevas formas de vida presentan la oportunidad de estudiar compuestos clave para enfermedades, para entender la evolución y otros fines tecnológicos. Imaginábamos que estos sitios estarían prístinos y lejos de las actividades humanas, pero no es verdad; aún en estos sitios remotos podemos encontrar evidencia del impacto humano. En una expedición al sitio más profundo del mar encontraron una nueva especie de crustáceo que fue nombrada Eurythenes plasticus por lo que descubrieron en su interior: microplásticos. A esto se suma una larga lista de impactos que ha causado el humano a nuestros mares, como la pérdida alarmante de corales por factores asociados al cambio climático, la sobrepesca y explotación irracional de organismos marinos, y muchos más.

El mar siempre ha fascinado a la humanidad y estimulado nuestra imaginación. Lo mismo nos pasa a los científicos marinos, soñamos con conocer los secretos del fondo del mar y no nos detienen nuestras ganas, nos detiene la complejidad que implica explorar estos sitios, el costo de embarcarnos en una expedición, pero sobre todo que a nivel mundial solo un 1.7% del presupuesto total designado a la ciencia es asignado a las ciencias oceánicas, en algunos países llega a ser casi nada (0.03%).

Pero este año puede ser distinto, ya que comienza la Década de las Ciencias Oceánicas para un Desarrollo Sostenible, una propuesta  impulsada por las Naciones Unidas con el lema “La Ciencia que necesitamos para los océanos que queremos”. Esta iniciativa internacional es un enorme esfuerzo con el objetivo de movilizar a la comunidad científica, a los políticos, a las empresas y a la sociedad civil en torno a un programa común de investigación y de innovación tecnológica, cuya prioridad será reforzar y diversificar las fuentes de financiamiento  para cumplir este objetivo.

Actualmente sabemos que los países líderes en el financiamiento de actividades oceánicas y costeras -incluyendo a las ciencias marinas- son Estados Unidos  -con 12 mil millones de dólares-, seguido de Japón y Australia. Algunos países han incrementado su presupuesto en los últimos años, pero otros como Ecuador, Turquía, Brasil e Italia lo han disminuido. Lo bueno es que las fundaciones privadas han aumentado sus donaciones llegando a casi 600 millones de dólares en proyectos científicos marinos. En el reporte pueden encontrar las propuestas para esta diversificación y las oportunidades que presenta para los países como México.

Otro punto importante que plantea esta iniciativa es la necesidad/oportunidad de colaborar, entre países y entre comunidades científicas. Esto apunta como una respuesta a la pregunta inicial, si no crees que los científicos debemos hacer ciencia aplicada, al menos puedes considerar colaborar con colegas que vayan en esta dirección o con actores que busquen soluciones a estos problemas, y asegurar que tanto los ecosistemas y las comunidades que dependen de nuestros mares tengan mayores oportunidades para adaptarse a los efectos del cambio climático. No olvidemos que el océano representará la séptima economía más grande del mundo en 2030, y los científicos tenemos la responsabilidad de lograr que este crecimiento marche hacia sustentabilidad, que las decisiones para su protección y uso sean tomadas bajo una solidez científica.

En Oceana queremos un futuro donde los océanos del mundo están llenos de vida, creemos que la ciencia es muy importante a la hora de identificar problemas y soluciones para los océanos, y por eso  festejamos el inicio de esta década llena de oportunidades.

@OceanaMexico

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