Senadores contra la protección del mar
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Atarraya
Por Oceana México
ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mare... ATARRAYA publica temas sobre océanos, diversidad marina, protección y restauración de los mares de México, así como temas de la agenda pública del sector pesquero nacional. Twitter: @OceanaMexico (Leer más)
Senadores contra la protección del mar
Los legisladores deben trabajar en leyes que protejan los océanos de los residuos plásticos desechables que los contaminan.
Por Esteban García-Peña
21 de abril, 2021
Comparte

El sistema político en México nuevamente muestra su cara perversa, ambigua y de doble discurso, pues mientras simulan el diálogo con las organizaciones de la sociedad civil que buscamos reducir la contaminación plástica, al final acaban ejecutando reformas que coinciden con los intereses de la industria. 

Con sus honrosas excepciones, miembros del Senado de la República, pretenden sacar una reforma a la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de Residuos, con la que evitan, a toda costa, disminuir la producción de plásticos desechables y eliminar la contaminación que generan. 

Contra su misión principal de legislar por el bien de la sociedad mexicana, senadores y senadoras de diversos partidos que integran la Comisión de Medio Ambiente en el Senado, presididos por el Senador Raúl Bolaños-Cacho Cué de la bancada del PVEM, han decidido dar oídos a los intereses de la industria de los plásticos, e ignorar las incontrovertibles evidencias de los impactos que ocasionan los plásticos desechables sobre los ecosistemas terrestres y marinos y sobre la salud. 

Las evidencias de la crisis plástica y sus consecuencias ambientales y sociales han sido señaladas públicamente por una gran diversidad de especialistas, representantes de organizaciones de la sociedad civil, académicos y personal del propio gobierno federal, a través de varios talleres, reuniones técnicas, foros y espacios deliberativos, organizados por el propio Senado de la República. 

Desde Oceana hemos llamado la atención del Congreso para señalar que los mares reciben cada día más de 25 mil toneladas de plástico, peso equivalente al de una torre latinoamericana, diariamente, lo que ocasiona la muerte de millones de peces, tortugas, tiburones, delfines y ballenas, así como el envejecimiento y muerte prematura de los corales.

En los estados también se reconoce que hay graves problemas relacionados con el plástico desechable. Al menos 22 entidades de la República Mexicana han emitido sus propias leyes o reformas para obligar la prohibición de plásticos desechables y reducir sus graves efectos y consecuencias. 

Un ejemplo claro es el estado de Oaxaca, donde gobierno y Congreso han ido más allá y, en un ejercicio de compromiso y defensa del derecho de la sociedad a un medio ambiente sano, se decretó una reforma que prohíbe la producción, comercialización y distribución de plásticos desechables, incluyendo los empaques, embalajes, contenedores de alimentos y hasta los envases de refrescos y bebidas. 

Con todo esto, resulta difícil pensar que, aún con el ejemplo de su propio estado y de su discurso ecologista, el Senador Raúl Bolaños-Cacho Cué no haya querido dar ese paso fundamental para que una ley general aborde de una vez por todas la grave contaminación plástica. 

En una situación similar está la Senadora Susana Harp, también de Oaxaca e integrante de la misma Comisión de Medio Ambiente, quien poco o nada ha aportado para resolver este problema y defender el derecho del pueblo a un medio ambiente sano. Vaya, ni porque ambos representan los intereses de la sociedad oaxaqueña, que al contrario, sí quiso dar el paso para atender el problema.

Y para muestra un botón, el proyecto que pretende presentar Bolaños-Cacho y su Comisión, hace a un lado el concepto de la “Responsabilidad Extendida de Productores e Importadores” (REP,) quienes deberían tener una mayor participación para hacerse cargo de los residuos que generan. Este concepto es mundialmente establecido y adoptado por organismos internacionales, como la OCDE, la ONU y la CEPAL, entre otros. 

De igual manera, el proyecto de dictamen de reforma no hace énfasis en la minimización de residuos plásticos contaminantes desde su origen, diseño y fabricación, y en su lugar apuesta por el reciclaje y por la incineración, siendo que en México el reciclaje es muy limitado, y la incineración genera emisiones contaminantes que afectan la salud e incrementan el calentamiento global.

Este último tema es claramente acorde a los intereses de miembros de la industria, quienes han engañado sistemáticamente a la sociedad, al etiquetar sus productos con leyendas que hacen alusión a la reciclabilidad, compostabilidad y biodegradabilidad de los empaques, aún y cuando no existen las normas oficiales mexicanas que establezcan cómo esto se hace realmente efectivo. 

Lo que no dicen, es que en México solo se recicla el 5% de esos plásticos llamados reciclables, pues no hay condiciones técnicas, logísticas ni económicas para aumentar esa cifra. Por otra parte, aquellos productos etiquetados como compostables y biodegradables, requieren forzosamente de un procedimiento industrial para su tratamiento, capacidad que nadie tiene en sus casas.

Finalmente y contrario al espíritu de una ley general (establecer competencias diferenciadas en municipios, estados y federación), la propuesta de reforma pretende obligar la homologación de leyes estatales o municipales, poniendo en riesgo los avances con que cuentan los estados y violentando claramente el Pacto Federal.  

Pero aún no es demasiado tarde y las y los legisladores tienen la oportunidad de hacer bien las cosas. Este es el momento de exigir a los miembros del Senado y en general del Congreso de la Unión, que cumplan con su obligación de elaborar las leyes que garanticen el bienestar de la sociedad. Es momento de que cumplan con sus plataformas y pregones sobre protección ecológica, bienestar para el pueblo y justicia para todos. Es momento de que demuestren que no sucumbieron ante el poder y los intereses de la industria. Es el momento pues, de que hagan lo correcto.  

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.