3 razones por las que el "capitalismo responsable" es todavía una ilusión
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3 razones por las que el "capitalismo responsable" es todavía una ilusión

Multimillonarios y grandes corporaciones están utilizando en su discurso la idea de que las empresas deben ser más responsables con el medioambiente y las personas. Pero al confrontar las palabras con la realidad... la historia no es tan simple.
23 de febrero, 2020
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Con una nueva oleada de consumidores en países desarrollados que prefieren productos menos contaminantes y cuyo proceso de producción respete los derechos humanos y laborales, las grandes corporaciones han comenzado a reaccionar.

La organización Business Roundatable, que reúne a unas 200 de las mayores compañías estadounidenses, lanzó en agosto del año pasado una declaración en la que insta a las empresas a dejar atrás la “primacía de los accionistas” y reemplazarla por el llamado “stake holder capitalism”, o capitalismo que considera a todos los afectados por el negocio.

El concepto, que básicamente se refiere a un “capitalismo responsable” con el medioambiente, los accionistas, los trabajadores, las comunidades donde opera y los proveedores, ha ganado fuerza en el discurso de las corporaciones.

Incluidos los directores ejecutivos de Amazon, Apple, Walmart o General Motors, los firmantes de la declaración aseguran que las empresas no deberían servir exclusivamente a los intereses de sus dueños.

“El sueño americano está vivo pero se está deshilachando. Los grandes empleadores están invirtiendo en sus trabajadores y en sus comunidades porque saben que esa es la única vía para ser exitoso en el largo plazo”, dijo Jamie Dimon, presidente ejecutivo del banco JP Morgan Chase y jefe de la organización Business Roundatable.

Jamie Dimon, JP Morgan

Getty Images
“El sueño americano está vivo pero se está deshilachando”, dijo Jamie Dimon, presidente del banco JPMorgan y jefe de Business Roundtable.

El tema fue discutido en el Foro de Davos, que reúne cada año a la élite empresarial y política del mundo. Existe incluso un “Manifiesto de Davos 2020”, que llama a las empresas a trabajar en favor de la sociedad y no solo en favor de los accionistas.

Las protestas de los activistas climáticos

Todas estas declaraciones han generado críticas de los escépticos, particularmente los activistas contra el cambio climático.

Hace unos días, por ejemplo, un grupo de manifestantes en París entró a las oficinas de BlackRock -el administrador de fondos más grande del mundo- para protestar contra sus inversiones en empresas que destruyen el medioambiente.

Y no es la primera vez que la firma es señalada por manifestantes.

Manifestante arrestado en Davos

Getty Images
Manifestantes protestaron en las oficinas de BlackRock en París.

Lo que llama la atención es que justamente el director ejecutivo de BlackRock, Larry Fink, anunció a mediados de enero que solo haría negocios con empresas que beneficiaran a la sociedad de alguna manera.

“Sin un sentido de propósito, ninguna compañía, ya sea pública o privada, puede alcanzar su máximo potencial”, escribió Fink en su carta anual dirigida a los accionistas.

Pero los activistas no le creen.

“Es fácil de decir pero muy difícil de hacer”

En medio de las protestas y “declaraciones de buenas intenciones”, los académicos Vijay Govindarajan y Anup Srivastava publicaron un artículo en la revista Harvard Business Review en el que analizan qué está ocurriendo en la práctica con esta idea del “capitalismo responsable”.

“Se habla mucho sobre el capitalismo responsable, pero no estamos viendo tanto progreso”, le dice a BBC Mundo Vijay Govindarajan, de la Escuela de Negocios de la Universidad de Dartmouth, New Hampshire, Estados Unidos.

Vijay Govindarajan

Getty Images
Vijay Govindarajan explica que el capitalismo responsable “es fácil de decir pero muy difícil de hacer”.

La razón, explica, es que no existen muchos ejemplos documentados de empresas que busquen maximizar su rentabilidad y que al mismo tengan prácticas de capitalismo responsable.

“Optimizar las ganancias y hacer el bien al mismo tiempo… es fácil de decir pero muy difícil de hacer”, apunta el experto.

Sin embargo, Govindarajan dice que de acuerdo a sus estudios no todo el panorama es sombrío.

Cita como ejemplo a la empresa Pepsi, que “transformó su filosofía operativa para servir a todas las partes interesadas” (y no solo a los accionistas), y que al mismo tiempo tuvo un desempeño financiero sobresaliente entre 2006 y 2018.

Pero más allá de lo que han hecho determinadas empresas, ¿por qué el capitalismo responsable es todavía una ilusión?

Según el análisis de Govindarajan y Srivastava, hay varios obstáculos que impiden llevar el discurso a la práctica.

1. La medida del éxito

Una de las razones que muestran por qué el capitalismo responsable es todavía una ilusión tiene que ver con la manera en que se mide el éxito de una empresa.

El objetivo principal en la mayor parte de las grandes firmas sigue siendo crear riqueza para los accionistas.

Gráfico

Getty Images
El éxito de una empresa se sigue midiendo en función de las ganancias para sus accionistas.

Por lo pronto, no hay un marco consensuado que defina el éxito combinando medidas financieras y no financieras.

Casi cada movimiento se evalúa en función de su impacto en los ingresos, utilizando métricas como la eficiencia, el retorno del capital y las ganancias.

Mientras no existan otros parámetros que incluyan una evaluación del desempeño ambiental y social de una empresa, dicen los autores, será muy difícil que se produzca un cambio.

2. Directivos despedidos

Vinculado a lo anterior, los directivos de las grandes corporaciones siguen siendo contratados, despedidos o recompensados según las metas financieras.

Así, factores como las ganancias y el precio de las acciones definen la carrera de una persona.

Ejecutivo sendado en una banca.

Getty Images
Los directivos de las grandes corporaciones siguen siendo contratados, despedidos o recompensados según las metas financieras.

Para avanzar hacia un capitalismo responsable, los directivos deberían ser evaluados por sus logros financieros en un marco de respeto a los valores que la compañía dice respetar.

Por otro lado, el directorio de una empresa sigue siendo elegido por los accionistas, quienes están preocupados de maximizar sus ganancias y no por promover la responsabilidad empresarial.

Y los grandes inversionistas que administran fondos para entregar dividendos a muchos clientes dispersos siguen siendo evaluados por el rendimiento de su inversión y no precisamente por el tipo de empresa donde esa inversión generó riqueza.

3. El financiamiento y la presión social

Otra razón que impide que el capitalismo responsable se lleve a la práctica es la manera en que se financian las empresas.

Los emprendedores requieren inversionistas para echar a andar su proyecto. Cuando la firma comienza a desarrollarse, aparecen los inversores de segunda etapa, que quieren ver sus retornos financieros lo antes posible y, sin duda, los bancos están a la espera de recibir el pago de su capital y los intereses de los préstamos.

El engranaje de financiamiento se puede tornar complejo y suele ocurrir que las firmas privilegien el rendimiento para satisfacer a quienes aportaron capital -a través de distintos mecanismos- antes que apegarse a los valores de una empresa responsable social y ambientalmente.

Por último, hay una fuerte presión social que le asigna valor a la gente según su riqueza acumulada.

Entonces, destacan aquellas personas que crean grandes fortunas, pero muchas veces la gente no se pregunta cómo lograron esa riqueza y qué valores pudieron haber sido sacrificados en el camino.


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Cuartoscuro Archivo

La Estafa Maestra: hay 8 procesados y un sentenciado, pero ninguno por delitos graves

Con excepción de Rosario Robles,no hay nadie encarcelado. Indagatorias se centran en Sedesol y Sedatu de donde se habrían desviado 5 mil millones de pesos, pero no se sabe donde está el dinero y no hay nadie acusado de ocultarlo o enriquecerse con ello.
Cuartoscuro Archivo
30 de septiembre, 2020
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La Fiscalía General de la República (FGR) reveló que las investigaciones que lleva a cabo por el desvío de recursos públicos conocido como La Estafa Maestra han permitido procesar, hasta ahora, a nueve exfuncionarios federales del sexenio pasado, uno de los cuales ya fue sentenciado, mientras se alistan cargos en contra de una decena más de posibles implicados.

Los procesados son exfuncionarios de la desaparecida Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y de la Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), aunque ninguno de ellos está imputado de delitos graves. Fueron acusados, principalmente, de uso indebido de atribuciones y uno mas de falsedad de declaraciones.

Leer más: Robles acusa presión para delatar a exfuncionarios; pide citar a excolaborador y auditor federal

Además, con excepción de Rosario Robles, ninguno de los exfuncionarios procesados está encarcelado. Aunque se estima que tan solo de las referidas dependencias se habrían desviado más de 5 mil millones de pesos, no hay nadie acusado de haberse robado o apropiado ese dinero, y el destino de los recursos sigue sin ser clarificado.

La Fiscalía presentó el balance de exfuncionarios procesados como parte de los datos de prueba con los cuales busca que un juez condene a 21 años de cárcel a la extitular de Sedesol y Sedatu, Rosario Robles. La información se encuentra dentro del escrito de acusación entregado a un juez federal y al que Animal Político tuvo acceso.

Los procesos abiertos y el que ya llegó a una sentencia surgieron de las denuncias promovidas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) a partir de irregularidades detectadas en la revisión de múltiples convenios que dependencias federales firmaron con universidades públicas para la realización de diversos servicios.

La firma de los convenios implicó la transferencia de recursos directos, sin licitación, a las universidades y otros entes públicos que, sin embargo, los enviaron a otras empresas que no realizaron los servicios o lo hicieron de forma incompleta. Muchas de esas empresas eran irregularidades o fantasma, como se documentó en el reportaje de La Estafa Maestra.

Los procesados

De la lista de nueve exfuncionarios procesados, el único con sentencia condenatoria hasta ahora es Ezquiel Saúl Orduño Morga, quien fungió como delegado de la Sedesol en el estado de Chiapas. 

No obstante, el detenido solo fue condenado a seis meses de prisión, conmutados por una multa y servicio comunitario.

La sentencia en contra de Orduño Morga se obtuvo luego de que este decidió declararse culpable del delito de uso ilícito de atribuciones y facultades a cambio de obtener una pena reducida.

Por este mismo delito ya se encuentran vinculados a proceso seis exfuncionarios mas de las referidas dependencias: Martha Lidia Montoya Santos en dos casos distintos; Gerardo Ávila García; Armando Saldaña Flores, Juan de Dios Nochebuena Hernández; José Israel Torres García; y José Roberto Aguilar Fuentes.

A ellos se suma el caso de Enrique González Tiburcio, exsubsecretario de Sedatu, quien fue procesado, pero por un delito distinto: falsedad de declaraciones. Esto luego de que la FGR consideró que mintió al declarar que no había firmado convenios en los que si está asentada su rubrica. No obstante, González sostiene que su firma fue falsificada.

La FGR indicó además al juez federal que tiene listos 10 casos más en contra de otros exfuncionarios listos para ser imputados una vez que los jueces correspondientes señalen hora y lugar para las audiencias iniciales correspondientes.

Ninguno de estos exfuncionarios se encuentra encarcelado dado que los delitos que se les imputan no ameritan prisión preventiva oficiosa y todos se han presentado a las audiencias correspondientes.

Estos casos se suman al iniciado contra la propia Rosario Robles quien fue acusada del delito de ejercicio indebido de servicio público en la modalidad de omisiones. Aunque ese ilícito tampoco es de los considerados graves y a que se presentó voluntariamente a la audiencia a la que fue citada, Robles sí fue encarcelada con el argumento de que presentó datos contradictorios sobre su domicilio.

En total, los fiscales indicaron que estos casos son resultado de la apertura de tres averiguaciones previas y 18 carpetas de investigación, más las que se han acumulado a ellas.

¿Dónde está el dinero?

De acuerdo con el reporte entregado por la FGR al Poder Judicial en el caso Rosario Robles, los 25 convenios que la Sedesol y Sedatu firmaron con distintas universidades y entes públicos entre 2013 y 2017 provocaron el posible desvío de 5 mil 73 millones 358 mil 846 pesos. El destino de todo ese dinero continua sin ser esclarecido.

Ninguno de los exfuncionarios de Sedesol y Sedatu -ni la propia Rosario Robles- han sido imputados de haberse apoderado de al menos un aparte de dichos recursos. Por ello no hay acusaciones en su contra por delitos que sí se consideran graves como enriquecimiento ilícito, peculado o lavado de dinero.

Autoridades federales confirmaron a este medio que existen líneas de investigación en curso tanto en la FGR como en la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda para rastrear el desplazamiento que tuvieron los referidos recursos y cual pudo ser su posible destino.

Una de las indagatorias clave que aún no se resuelve es la iniciada en contra de Emilio Zebadúa, exoficial mayor de Sedesol y Sedatu, y quien se sospecha que habría organizado y ejecutado directamente el desplazamiento de los recursos públicos junto con otros cómplices.

De acuerdo con una nota publicada en el diario Reforma el pasado 21 de septiembre, la FGR ya detectó que posibles operadores de Zebadúa triangularon la salida de 66 millones de pesos a ocho países distintos de América, Europa y Asia. No obstante, hasta ahora dicha indagatoria no ha sido presentada ante un juez.

En 2019, la FGR intentó proceder en contra de Francisco Baez Álvarez, exdirector de Presupuesto de Sedatu y cercano a Zebadúa, pero un juez federal desestimó las acusaciones en su contra.

Las otras estafas impunes

La Estafa Maestra, publicado por Animal Político y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, a partir del seguimiento de observaciones de la ASF en 2013 y 2014, documentó el posible desvío de recursos públicos desde 10 dependencias del gobierno federal, entre ellas Pemex, Sedesol, Banobras, Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Secretaría de Agricultura y Ganadería, la secretaría de Educación pública, y varias más.

Hasta ahora las investigaciones oficiales se han centrado principalmente en Sedesol y en la Sedatu. Rosario Robles es la única exsecretaria de Estado que ha sido procesada penalmente por presuntas omisiones, pese a que el mismo tipo de convenios se firmó en amplios sectores del gobierno del expresidente Peña Nieto.

La Auditoría Superior, que es la que originalmente detectó las irregularidades, ha enfocado la mayor parte de sus denuncias penales ante la Fiscalía en los casos de Sedesol, Sedatu, y Sagarpa. En cambio, en el caso de Pemex, de donde salió la mayor cantidad de recursos con este mecanismo fraudulento, no se han presentado las denuncias penales correspondientes.

Lo anterior ocurre pese a que en 2019 el titular de FGR, Alejandro Gertz Manero, había señalado que estábamos ante un fraude de Estado y a gran escala, que debería ser indagado como un esquema de delincuencia organizada.

En donde sí se han registrado otro tipo de avance es en las indagatorias de carácter administrativo. El más llamativo hasta ahora fue la inhabilitación por 10 años decretada por la Secretaría de la Función Pública (SFP) a Miguel Ángel Lozada, exdirector de la filial Pemex explotación y Producción, quien se encuentra implicado en el esquema fraudulento.

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