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Cómo es Palacio Nacional, el edificio más importante de México donde decidió vivir López Obrador

Por primera vez en 135 años un presidente vivirá en Palacio Nacional. López Obrador vivirá en el lugar que durante siete siglos ha sido la sede del poder de México.
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15 de julio, 2019
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En el lugar vivió Moctezuma Xocoyotzin, el último tlatoani o gobernante del pueblo azteca. Fue residencia de Hernán Cortés, de los virreyes de la Nueva España y ahora, por primera vez en 135 años, será la casa de un presidente.

Se trata del Palacio Nacional, el edificio público más importante de México, ubicado en el centro de la capital, en la plaza del Zócalo.

Oficialmente es la sede del poder ejecutivo pero durante varias décadas fue oficina de la Secretaría de Hacienda, así como recinto para ceremonias protocolarias.

Ahora el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió vivir en el Palacio junto con su familia.

Es algo que no sucedía desde 1884 cuando el entonces presidente Porfirio Díaz, quien habitaba el lugar, se mudó al Castillo de Chapultepec.

Se trata de otro de los edificios emblemáticos en la historia del país. Díaz fue el último mandatario en ocupar el Palacio.

Con esta decisión AMLO, como se le conoce en México, concreta un viejo plan que empezó desde la primera vez que buscó la presidencia, en 2006.

AMLO

AFP
El presidente López Obrador planea vivir en el histórico edificio.

Antes de López Obrador la casa familiar de los mandatarios era la residencia oficial de Los Pinos, y que también albergaba las oficinas presidenciales.

Desde la campaña electoral el ahora presidente dijo que no ocuparía ese conjunto de mansiones y oficinas de lujo, porque representan una muestra de la desigualdad en el país.

“No puede haber un gobierno rico con un pueblo pobre”, es una de sus frases más repetidas. Ahora este conjunto se convirtió en un espacio abierto al público, algo que no sucedía desde que se construyó, en 1937.

Hasta ahora no hay una fecha para la mudanza de la familia presidencial, pero el departamento que ocuparán ya fue remodelado.

“Aquí vamos a vivir”

Los anteriores gobernantes que residieron en Palacio Nacional ocuparon áreas que ahora son parte de museos, o bien se utilizan como oficinas.

La estancia del presidente López Obrador será distinta. AMLO ha dicho que vivirá en un departamento construido dentro del recinto.

Palacio Nacional México

Gobierno de México
El Palacio Nacional cuenta con lujosos salones.

La vivienda fue habilitada durante el gobierno del expresidente Felipe Calderón (2006-2012). En ese sitio pretende hospedarse con su esposa Beatriz Gutiérrez Müller y su hijo menor, Jesús Ernesto.

BBC Mundo solicitó al Gobierno de México detalles sobre el departamento, pero la respuesta fue que no tenían esa información.

Sin embargo López Obrador habló sobre el tema durante una de sus conferencias de prensa matutinas.

“Vamos a vivir aquí, como lo plantee, una vez que termine el ciclo escolar” de su hijo, comentó. “Se hizo lo mínimo, una limpieza general y pintura” añadió.

El departamento cuenta con tres habitaciones, cocina y una estancia, explicó. “Ahí voy a estar, donde vivió (Benito) Juárez” quien es uno de los expresidentes que más admira López Obrador.

Palacio Nacional México

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El edificio ha ido acumulando estilos de arquitectura a través de los siglos.

Desde enero AMLO ha dormido varias veces en la vivienda, sobre todo cuando se prolonga su agenda de trabajo. La casa donde vivía el presidente con su familia se ubica en la alcaldía de Tlalpan, a unos 25 kilómetros al sur de Palacio Nacional.

Antes de la mudanza se desocuparon algunas oficinas cercanas a la vivienda, para brindar un espacio de privacidad a la familia presidencial.

Según las autoridades, no se estableció vigilancia especial pues dentro del Palacio existen instalaciones militares, y desde hace décadas es custodiado por soldados y marinos.

La historia

Originalmente el sitio donde se encuentra la nueva casa del presidente López Obrador fue, en la época prehispánica, el palacio del tlatoani Moctezuma Xocoyotzin. Fue construido, como el resto de Tenochtitlán la capital del pueblo azteca, en terrenos ganados al Lago de Texcoco.

Después que el pueblo azteca fuera derrotado, Hernán Cortés ordenó derruir el palacio y sobre las ruinas construyó otro.

El edificio fue ampliado al paso de los siglos. Durante la Colonia fue ocupado por los virreyes españoles, y tras la independencia fue casa de los presidentes.

Palacio Nacional México

Gobierno de México
El Palacio Nacional es uno de los museos más importantes de México.

Uno de los períodos más difíciles fue durante la ocupación del ejército de Estados Unidos (1846-1848). En esa época la bandera de ese país ondeó en el asta central de Palacio.

Esos años son considerados por los mexicanos como una de las etapas más oscuras en la historia del país.

El sitio también fue ocupado por el emperador Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota, durante el tiempo que gobernaron el país entre 1864 y 1867.

A partir de ese momento y hasta 1884 fue la residencia presidencial de México.

Cada uno de los ocupantes hizo aportaciones personales al edificio. Carlota, por ejemplo, ordenó construir una escalinata para subir a sus habitaciones.

Es una escalera que, para la época en que se terminó, fue considerada de vanguardia pues parece desafiar la gravedad: está adosada a uno de los muros en el ala norte de Palacio.

Siete siglos de poder

Así, la construcción del monumental conjunto es ecléctica, es decir, reúne varios estilos de arquitectura en un solo espacio.

Dentro del terreno del Palacio, de unos 40.000 metros cuadrados de extensión, pueden encontrarse edificios Art Decó, construcciones neocoloniales, patios de estilo barroco sobrio y esculturas y habitaciones modernas.

Murales Diego Rivera

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En las escaleras principales del Palacio Nacional hay murales de Diego Rivera.

También existen jardines botánicos que reúnen muestras de muchas especies endémicas de México, y en las escaleras principales existen murales pintados por el artista Diego Rivera.

En los salones principales hay numerosas obras de arte, jarrones con cientos de años de antigüedad así como candiles y muebles de siglos pasados.

En estos lugares el piso es de madera, aunque también abundan alfombras y tapetes antiguos y de alto precio.

Durante más de un siglo el conjunto ha sido fundamentalmente un museo, y también para actos de protocolo.

Desde su balcón central, por ejemplo, los presidentes encabezan la ceremonia del Grito de Independencia, el evento para recordar el inicio de la guerra para separarse de España en 1810.

La historiadora Carmen Saucedo Zarco dice que el conjunto arquitectónico es una muestra de la evolución del país.

Pero también es algo más: en los últimos siete siglos Palacio Nacional ha sido el centro del poder en México.


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Juan Mayorga

Ramón: el árbol de la selva maya que es un tesoro nutricional

Un grupo de mujeres han hecho de este árbol su principal aliado en su empresa comunitaria que comercializa tés y harinas, elaboradas con hojas y semillas de ramón.
Juan Mayorga
Por Yanine Quiroz y Juan Mayorga / Mongabay Latinoamérica
1 de mayo, 2022
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Los antiguos mayas lo llamaron Óox y conocían sus beneficios desde hace más de cinco siglos. Hoy es común hallarlo alrededor de zonas arqueológicas, como relictos de cultivares antiguos, y en patios de las actuales casas mayas. Es el ramón, un árbol que prolifera en el sureste de México y Centroamérica, con múltiples virtudes y que inspira proyectos comunitarios que generan empleos, opciones nutritivas de alimentación y, al mismo tiempo, la conservación del bosque tropical.

A este generoso árbol se le menciona desde el Chilam Balam y el Popol Vuh, dos textos clave de la cosmovisión maya. A través de mitos, historias y prácticas locales, los mayas fueron heredando el conocimiento sobre las propiedades de sus hojas, frutos y semillas; saberes tradicionales que en las últimas décadas han sido corroborados por la ciencia.

Los científicos no solo plantean que este árbol puede ser aliado en campos como la medicina o la nutrición, también hay investigaciones que destacan su potencial para detonar dinámicas de manejo del territorio que permitan conservar o, incluso, regenerar los bosques de la península de Yucatán.

En la península de Yucatán, el ramón es uno de los árboles más abundantes. Foto: Juan Mayorga

“En Yucatán casi no hay suelo, lo cual es una situación muy agreste, pero el ramón que sí crece ahí nos permitiría restaurar los suelos agrícolas marginados, los suelos ganaderos degradados y, por supuesto, enriquecer los acahuales”, aseguraba en 2015 el biólogo Alfonso Larqué, quien dedicó gran parte de su carrera a investigar y promover las virtudes de este árbol que tiene como nombre científico Brosimum alicastrum.

Larqué falleció en 2021. Fue director en el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), donde sobrevive una tradición de estudios sobre este árbol.

A la par del trabajo científico, en la península de Yucatán son varios los emprendimientos que atienden la invitación de investigadores como Larqué para aprovechar los distintos recursos del Brosimum Alicastrum.

En el ejido de Tres Garantías, en Quintana Roo, por ejemplo, un grupo de 8 mujeres agrupadas en la cooperativa Selva Viva 3G aprovecha de manera sostenible hojas y semillas del majestuoso árbol, para elaborar distintos productos comestibles. Su proyecto comunitario no sólo es una opción de empleo, también es una apuesta por difundir las amplias virtudes nutricionales del Brosimum Alicastrum.

Uno de los viveros en donde se producen árboles de ramón en la Península de Yucatán. Foto: Thelma Gómez.

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Del ramón, se aprovecha todo

El ramón es tan generoso que resulta difícil destacar alguno de sus usos, aunque muchos de ellos son como alimento. No es casualidad que Brosimum sea una palabra griega que significa “comestible”.

Sus hojas sirven como forraje para el ganado y para preparar infusiones. Del fruto se alimenta una buena cantidad de fauna selvática —venados, pecaríes, monos, murciélagos— y de la semilla deshidratada y molida se extrae una harina muy nutritiva. La cáscara de la semilla, el pericarpio, se ocupa para preparar té y, además, se puede fermentar para producir una bebida alcohólica.

En tanto, la madera del ramón es preciada en la construcción, y el árbol en pie, con su frondosa presencia, es útil para brindar sombra y refrescar. Además, con su corteza se elaboran tónicos para tratar enfermedades como asma, diabetes, tuberculosis y bronquitis.

Árbol Ramón
Fruto del ramón en manos de mujeres de Quintana Roo. Foto: Cortesía Selva Viva 3G

Y esto es solo considerando los usos que les damos los seres humanos, pero dentro de la selva media que caracteriza a la península de Yucatán, son muchas más las especies que se benefician del ramón.

Los casi 45 metros de altura del árbol en estado selvático son aprovechados como refugio por distintos animales. Por ejemplo, el majestuoso zopilote rey lo incluye como una de sus especies favoritas de percha, mientras que distintas especies de murciélago anidan en las oquedades de su tronco, que puede tener hasta 1.5 metros de diámetro.

En suma, el ramón da casa, comida y medicina a todo tipo de seres vivos de la selva maya. Quizá sea por esta generosidad que en México, la especie es conocida con más de una veintena de nombres comunes, entre ellos capomo y ojite.

El árbol puede llegar a medir hasta 45 metros de altura.

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Una selva viva que da alimento

En el extremo sur de la península de Yucatán, casi en la frontera con Belice, desde hace una década, un grupo de mujeres del ejido Tres Garantías integraron la cooperativa Selva Viva 3G para comercializar los productos que tienen como ingrediente principal las hojas o semilla del árbol. Hoy los tés y harinas que elaboran ya los venden a nivel regional y a través de internet.

“Los productos que elaboramos con el ramón son innovadores y nutritivos”, afirma Cristina Nieves, socia de la cooperativa que distribuye sus productos bajo la marca Ruez, palabra inspirada en la frase “nuez de ramón”.

Cristina Nieves y sus siete compañeras han trabajado duro desde que iniciaron su cooperativa en 2011, con apoyo de la organización no gubernamental Reforestamos México.

Mujeres de la cooperativa. Foto: Cortesía Selva Viva 3G

En una pequeña propiedad en el centro urbano de Tres Garantías, las mujeres cuentan con maquinaria para deshidratar hojas, tostar y moler semillas. En otro cuarto, las cooperativistas tienen todo lo necesario para envasar, etiquetar y almacenar los productos. El logo de Ruez es un recordatorio de la admiración que estas mujeres tienen por el ramón y su historia: “El árbol que nutrió al imperio maya”.

Martina López, representante legal de la cooperativa, explica que decidieron crear tés y harina para hacer pan y agua de horchata —bebida tradicional—, porque pueden tener más vida en el anaquel. Además de ser productos con propiedades nutritivas.

El té de ramón provee aminoácidos, fibra, calcio y ácido fólico. La harina tiene un alto contenido de calcio.

Para conocer el valor nutrimental de las hojas, frutos y semillas del árbol se han realizado análisis bromatológicos, que consisten en examinar los componentes de un alimento mediante procesos de digestión química e incineración y el uso de sustancias reactivas como éter o disolventes.

Mujer de la cooperativa revisando las semillas de ramón. Foto: Cortesía Selva Viva 3G

Uno de esos estudios fue impulsado por el grupo de Alfonso Larqué. Los científicos mexicanos, del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) y de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), se encargaron de recolectar la semilla del ramón en varias plantaciones, entre ellas en el municipio de Ticul, Yucatán, y prepararon distintas muestras: semilla fresca, deshidratada, molida y picada, que después enviaron a analizar a laboratorios de México, Estados Unidos y Canadá.

Los resultados, publicados en 2017, mostraron que las hojas y semillas contienen 53 % de fibra dietética, 37 % de carbohidratos, 11 % de proteínas, así como alto contenido de calcio, hierro, zinc, sodio, ácido fólico y vitaminas B1 y B2.

“Constatamos que las semillas tienen una calidad nutricional muy alta, parecida al maíz. Se puede utilizar sin mayor problema para alimentar a la población y al ganado, por su contenido de proteínas, fibra y minerales, y no tiene gluten”, explica la investigadora Silvia Vergara, colaboradora de Larqué y titular de la Unidad de Recursos Naturales en el CICY.

“Estos productos eran el alimento de los mayas y todavía en la Guerra de Castas, cuando llegó a escasear el maíz, nuestros antepasados vieron en ellos una alternativa”, explica Cristina Nieves, de la cooperativa Selva Viva 3G.

Mujeres de Selva Viva 3G revisando hojas de ramón. Foto: Cortesía Selva Viva 3G

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Un manejo forestal sustentable

Para obtener la materia prima que utiliza en sus productos, las integrantes de la cooperativa Selva Viva 3G cuentan con el apoyo del comisariado de bienes comunales del ejido Tres Garantías, que en sus 44, 520 hectáreas de superficie garantiza un abasto suficiente de hojas y semillas de ramón.

“Nosotras hacemos una recolecta equilibrada, dejamos para los animales de la selva, para nuestros semilleros y una parte para el producto que vamos a ocupar”, explica Martina López.

Por sí mismo, este árbol es una de las especies más abundantes en la selva maya; sin embargo, las cooperativistas no se confían y reforestan algunas de sus tierras como parte de un proyecto impulsado por el Consorcio Chiclero y financiado por el Banco Mundial.

“El ramón va a ser el alimento del futuro, pero estamos plantando para tener siempre suficiente”, explica Victoria Solís, otra cooperativista, mientras supervisa la reforestación con ramón en 7 hectáreas de los terrenos ejidales.

Integrantes de la comunidad de Tres Garantías recogen frutos del árbol de ramón. Foto: Cortesía Selva Viva 3G

Con la guía de técnicos forestales, las mujeres de la cooperativa Selva Viva 3G y sus familiares realizan un manejo sustentable del ramón que incluye, además de reforestación, recolección de semilla, trabajo en invernadero, aclareos de la selva para facilitar el paso de luz a través del dosel de las copas, cuidado de la fauna y protección ante usos agrícolas o ganaderos.

En una perspectiva ambiental más amplia, este aprovechamiento no maderable del ramón en Tres Garantías se une a otros de bajo impacto ambiental, como la extracción de chicle y el ecoturismo, como vías sustentables para la conservación de la selva y desarrollo social de la comunidad.

“Así es el bosque, si lo cuidas y lo vas limpiando obtienes un bosque más sano, con mayor crecimiento, con madera más linda, mayor fauna, mejores frutos para la fauna”, explica Sergio Madrid, director del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS).

Al ser una importante fuente de alimento para la fauna y los seres humanos, y brindar servicios ecosistémicos como sombra y almacenamiento de carbono, el árbol de ramón es una especie prioritaria para el Programa de Conservación y Restauración de Ecosistemas Forestales de Quintana Roo.

Trabajos de reforestación en el ejido Tres Garantías. Foto: Juan Mayorga.

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Impulsar el aprecio a un árbol 

En Chetumal, la capital de Quintana Roo, se encuentra la cafetería Cafecito de Olla. Su gerente, Patricia Vera, explica que desde hace cinco años compran harina de ramón a las mujeres de Tres Garantías, con la que hacen los cupcakes y atoles que venden en el lugar. También hojas de ramón para preparar té y cáscara de semilla para el sustituto de café.

“El café de ramón lo ofrecemos por los beneficios que tiene y más a las personas que no consumen cafeína. Es un sabor agradable, similar a lo tostado del grano de café”, explica Vera, quien también elaboró un libro con recetas para preparar los productos del ramón en ensaladas, tamales, empanadas y otros alimentos.

El reto planteado por científicos, mujeres cooperativistas y ejidatarios es cómo aumentar la visibilidad y el consumo de los alimentos derivados de las hojas y semillas del ramón para atender problemas mayores, como la malnutrición o la inseguridad alimentaria por la dependencia de la importación de granos básicos que vive México.

Patricia Vera, gerente de Cafecito de Olla, sosteniendo una bolsa del té de hoja de ramón, del producto Ruez, que elaboran las mujeres de Tres Garantías. Foto: Yanine Quiroz.

Los ejemplares de Brosimum alicastrum pueden llegar a vivir hasta cien años y un solo árbol puede producir de 60 a 95 kilos de semilla al año, de acuerdo con investigaciones del equipo de Larqué. Además, al ser un árbol perenne —produce hojas durante todo el año— proporciona grandes cantidades de forraje.

“Tenemos el ramón blanco y el colorado. Nacen un montonal de árboles colorados que aprovechamos para la hoja, uno le corta unos buenos gajos y en 3 o 4 meses está bien bonito, lleno de hojas. El blanco no muda mucho de hojas pero lo dejamos para semillas”, explica la cooperativista Cristina Nieves.

Los beneficios que da la selva

Esta gran bioproductividad del ramón contrasta con el poco conocimiento que se tiene de sus propiedades nutrimentales no solo en el mundo, sino en México. Para la cooperativa Selva Viva 3G, por ejemplo, no ha sido fácil insertar sus productos en el mercado nacional. Las cooperativistas trabajan con una baja capacidad de producción: llegan a colectar entre 30 y 37 kilos de semilla al día, pero esperan expandir pronto sus ventas y sacarle todo el potencial a su maquinaria recién adquirida.

La investigadora Silvia Vergara sostiene que el primer paso para extender el aprovechamiento del ramón y el manejo sostenible de los bosques donde habita sería integrarlo en el Catálogo de recursos forestales maderables y no maderables de la Comisión Nacional Forestal (Conafor); eso ayudaría a difundir sus virtudes.

Abastecer una producción comercial de ramón es posible con el arbolado silvestre que ya existe en la selva maya, pero para el ingeniero Gerardo Ramírez, gerente de producción del Consorcio Chiclero que también acompaña a las mujeres de Selva Viva 3G, lo ideal sería tener plantaciones para estos proyectos.

Vivero donde se producen árboles de ramón en el ejido Tres Garantías. Foto: cortesía Selva Viva 3G.

“Con 500 plantas por hectárea y dos cosechas al año, como mínimo tienes 20 toneladas (de semilla) por hectárea”, explica Ramírez, quien estima que incluso con un precio muy barato por kilo —0.3 dólares, por ejemplo—, ese rendimiento generaría a los ejidatarios hasta 120 000 pesos por hectárea; un ingreso considerable si se toma en cuenta que en los ejidos forestales de la región el pago mínimo en tareas de campo no supera los 5000 pesos al mes (250 dólares).

“Con una empresa que ya esté transformando el ramón en producto final a escalas grandes, se podría colocar no sólo en el mercado nacional, sino mundial”, asegura Ramírez, explicando que ya ha tenido conocimiento del interés por estos productos en países como Alemania y Japón.  

Por ahora, la cooperativa de mujeres de Tres Garantías busca formar alianzas con otros grupos que también trabajan el ramón y crear una estrategia de ventas con su nueva maquinaria para consolidarse en el mercado.

Martina López sabe que aún deben trabajar mucho para alcanzar lo que se han propuesto: “Queremos abarcar la república, vender en cantidades que nos genere utilidades para la cooperativa y la comunidad”.

Lee el artículo original publicado por Mongabay Latam aquí.

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