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Llegada del Apolo 11 a la Luna: los 13 minutos en los que toda la misión estuvo a punto de fracasar

Los 13 minutos previos a que el Apolo 11 se posara sobre la Luna hace 50 años, las comunicaciones fallaron, la computadora disparó una alerta con un código extraño y la nave estuvo a 18 segundos de quedarse sin combustible.
20 de julio, 2019
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Se dice que Neil Armstrong es una de las pocas personas del siglo XX que todavía será recordada en el siglo XXX.

Pero antes de que el astronauta estadounidense pisara la Luna y diera “un gran paso para la humanidad” el 20 de julio de 1969, la misión Apolo 11 estuvo a punto de fracasar.

“Un mes antes del despegue del Apolo 11 decidimos que teníamos la confianza suficiente para intentar descender en la superficie”, contó Armstrong en mayo de 2012, tres meses antes de morir.

“Creía que teníamos 90% de posibilidades de volver sanos a la Tierra, pero solo 50% de aterrizar en un primer intento. Había muchas cosas desconocidas en ese descenso de la órbita a la superficie lunar que no se habían demostrado todavía”, recordó entonces.

Pero a medida que Armstrong y Edwin “Buzz” Aldrin comenzaron a recorrer los 15 kilómetros para el descenso a la Luna, las posibilidades de no lograrlo empezaron a crecer.

Los audios del centro de control de la misión de la NASA son una prueba de cómo la tensión atravesaba cada palabra y, sobre todo, cada silencio.

Como dijo Armstrong en otra entrevista, los 13 minutos previos a tocar la superficie lunar fueron un “desenfreno de incógnitas.

Sin miedo

Si bien unas 400.000 personas estuvieron involucradas en el Proyecto Apolo de la NASA, solo un reducido equipo de entre 20 y 30 personas estaban en el centro de control en el momento histórico.

Uno de los datos más sorprendentes de ese selecto equipo es que la edad promedio de los controladores de vuelo era 27 años.

“Si bien puede parecer extraño que una responsabilidad tan grande fuese volcada sobre un grupo de empleados nuevos que aún no habían salido de la universidad, su juventud fue mayormente considerada como un activo importante”, explica Kevin Fong, presentador del podcast “13 minutos a la Luna” de la BBC.

“No es que no entendieran los riesgos”, explicó el director de vuelo de Apolo, Gerry Griffin, a Fong. “Simplemente no tenían miedo“.

Esa audacia y compromiso con la misión terminarían siendo cruciales para el éxito del Apolo 11.

Como dijo ese día Gene Kranz, director de vuelo de la misión, a su equipo en el centro de control en Houston, Texas: “Estaremos aquí hasta que hayamos o bien alunizado, o bien abortado la misión, o la nave se haya estrellado“.

Incomunicados

Mientras la adrenalina crecía en la Tierra, a unos 400.000 kilómetros de distancia, el clima era relajado.

El módulo lunar o “Águila” con Armstrong y Aldrin a bordo ya se había desacoplado del módulo de comando o “Columbia”, piloteado por Michael Collins y que se mantuvo girando alrededor de la Luna.

Durante la preparación para el descenso final, Armstrong incluso bromeó con que había un cierto ruido en sus auriculares que parecía “viento soplando entre los árboles”.

Centro de control del Apolo 11.

NASA
Los audios del centro de control son una prueba de cómo la tensión atravesó cada palabra y cada silencio.

Pero en cuanto Aldrin dio la orden de activar P-63, el programa que controlaría los momentos exactos en los cuales los motores se encenderían y por cuánto tiempo, los problemas empezaron.

Kranz contó sobre ese momento: “Las comunicaciones con la nave espacial son absolutamente horribles: nosotros no nos podemos comunicar con ellos, ellos no se pueden comunicar con nosotros”.

El problema estaba en la llamada antena de alta ganancia, el enlace de radio que permitía al centro de control hablar con Armstrong y Aldrin, así como recibir datos de los sistemas del módulo lunar.

Y sin esa telemetría no podían aterrizar en la Luna.

El equipo de telecomunicaciones entonces decidió cambiar la orientación de Águila para así mejorar la señal de la antena con la Tierra.

Mientras tanto, los controladores debían transmitirle toda la información a Collins, quien a su vez se lo comunicaba a Armstrong y Aldrin.

A pesar del caos y la información fragmentada, los astronautas recibieron la orden de encender el motor y comenzar el estrepitoso descenso hacia la superficie lunar.

Steve Bales en el centro de control de la misión Apolo.

NASA
El guía de vuelo Steve Bales era uno de los jóvenes sentados en el centro de control de la misión Apolo 11 durante el momento histórico.

Demasiado rápido

Los problemas de comunicación se resolvieron, pero para el guía de vuelo, Steve Bales, los contratiempos recién empezaban.

“Estoy viendo mi monitor y estoy en grandes problemas, porque el vehículo está viajando hacia la Luna 20 pies por segundo (6 metros por segundo) más rápido de lo que debería”, contó Bales recordando ese momento.

“Oh, por dios”, pensó, “si crece otros 15 pies por segundo (4,5 m/s) tengo que abortar” la misión.

Es que llegar a los 35 pies por segundo (10,5 m/s) era indicador de que algo muy grave estaba pasando, probablemente con la computadora del módulo lunar.

Además, corrían riesgo de pasarse del área de aterrizaje establecida.

Armstrong también se dio cuenta de que estaban yendo demasiado rápido.

Como explica Fong en el podcast, desde que la superficie lunar apareció en su ventana, el comandante había estado cronometrando “la aparición de puntos de referencia, cráteres y montañas”, y comparando “con una lista de verificación que había preparado antes del lanzamiento”.

Foto de la Tierra y la Luna tomada por los astronautas del Apolo 11.

SSPL/Getty Images
Un retrato de la superficie lunar y, de fondo, la Tierra, tomada hace medio siglo.

Bales finalmente dijo: “Lo vamos a lograr creo“.

La frase no suena muy reconfortante, pero no hubo tiempo para pensar más al respecto porque, en cuanto la velocidad se mantuvo dentro del límite de seguridad, otro problema apareció.

Código 1202

Para aterrizar en la Luna, la tripulación dependía casi por completo de la computadora a bordo.

Lo que entonces era el dispositivo más complejo y sofisticado a bordo de la nave espacial, tenía la capacidad de procesamiento y memoria de una calculadora de bolsillo.

De hecho, la pantalla y teclado de la computadora se asemejaban a una calculadora gigante.

No obstante, “si se consideran las interconexiones, confiabilidad, resistencia y documentación, la computadora de guía Apolo es al menos tan impresionante como la PC en tu escritorio“, escribió el profesor en aeronáutica y astronáutica del MIT David A. Mindell en el libro “Apolo digital”.

“El software Apolo -agregó- es también un intrincado ballet producto del trabajo e ideas de muchas personas”.

El módulo lunar Águila.

Getty Images
Tras el dramático descenso, Armstrong y Aldrin pasaron 21 horas y 36 minutes en la superficie lunar.

En los hechos, esa rudimentaria pantalla solo podía mostrar una serie de números para arrojar información y ayudar a identificar problemas.

Cuando faltaban apenas 5 minutos para el alunizaje, un código apareció en la pantalla: “1202”, o como lo leyó entonces Armstrong, “doce-cero-dos”.

Fong, quien entrevistó a decenas de personas para el podcast, dice que todos coincidieron en que fue la primera y única vez en que el astronauta mostró estar urgido.

“En el control de la misión, nadie entendió lo que estaba sucediendo. ¿Estaba la computadora a punto de fallar? ¿Tendrían que abortar el aterrizaje? ¿Estaban en peligro las vidas de Armstrong y Aldrin?”, narra Fong.

Bales consulta al equipo de apoyo sobre la extraña alarma que no sonó una sino cinco veces durante el descenso del Águila.

Tras unos eternos 15 segundos, finalmente la respuesta llegó: el código 1202 quería decir que la computadora estaba sobrecargada de tareas.

Pero, como no era una computadora cualquiera, tampoco se colgó como lo haría una PC cualquiera.

La máquina había sido programada de tal forma que, en caso de estar sobrecargada, pasaba a priorizar las tareas críticas para la misión, como mantener al módulo volando a la velocidad y en la dirección correctas.

“Esta fue una característica de seguridad brillante diseñada por programadores del MIT”, dice Fong, quien explica que parte del equipo en la Tierra pasó a ocuparse de las tareas que la computadora ya no podía procesar.

“Esta capacidad de compartir una tarea compleja entre personas y máquinas”, afirma, “es emblemática de cómo la NASA operó durante el Proyecto Apolo y una razón clave de su éxito“.

Rocas y combustible

Pero antes de aterrizar, todavía faltarían otros dos grandes problemas. El primero fue el lugar.

La computadora estaba guiando automáticamente al Águila a la zona de alunizaje, cuando Armstrong logró verla por la ventana: “Área bastante rocosa”, dijo.

La nave se estaba dirigiendo al Mar de la Tranquilidad, el punto elegido, pero sobre el cráter oeste, un agujero gigante de unos 30 metros de diámetro con rocas del tamaño de autos.

“No era para nada un buen lugar”, recordó Armstrong en 2012. “Tomé el control manual y lo volé como un helicóptero en dirección oeste”.

Su decisión tuvo una consecuencia inesperada: la nave comenzó a quemar combustible mucho más rápido de lo esperado.

“Saber cuánto combustible quedaba en los tanques del Águila estaba lejos de ser sencillo”, cuenta Fong. “La cantidad de combustible consumido cambiaba segundo a segundo a medida que Armstrong aumentaba y disminuía el empuje del motor”.

Entonces desde control de misión, el controlador de vuelo Bob Carlton informó que restaban “120 segundos” de combustible. Luego, “60 segundos”.

“Y aún no estamos ni cerca de la superficie”, recordó Kranz.

Apolo 11 en la Luna

NASA
El módulo lunar aterrizó en el Mar de Tranquilidad el 20 de julio de 1969 a las 20:17:39 UT.

“Durante todo el tiempo, Aldrin está haciendo su trabajo, que es estar calmado, ser claro, leer los números, ayudar a su comandante a saber que están en buena forma”, dijo Paul Fjeld, historiador del Programa Apolo, a Fong.

“Sé, por haber hablado con él después, que lo que está pensando es: ‘¡Vamos, aterriza! ¡Aterriza! ¡Aterriza!'”, agregó.

Entonces, entre medio de los números que va leyendo, Aldrin afirmó: “Estamos levantando un poco de polvo“.

Armstrong se había quedado ya sin visibilidad por el polvo, cuando desde el control se escuchó un nuevo ultimátum por el combustible: “30 segundos”.

Pasaron otros 12 segundos. “Luz de contacto”, dijo Aldrin, refiriéndose a la luz azul en el tablero que indicaba que estaban a un metro de la superficie lunar y debían apagar el motor.

“Fueron 10 eternidades”, contó luego Carlton. “Estuvimos a 18 segundos de abortar. Tuvimos suerte de lograrlo”.

El módulo lunar aterrizó en el Mar de la Tranquilidad el 20 de julio de 1969 a las 20:17:39 UT.

Armstrong entonces dijo: “Houston, aquí base Tranquilidad: el Águila ha aterrizado“.

El resto es historia.


Esta nota está basada en el programa “13 minutos a la Luna”, conducido por Kevin Fong y producido por Andrew Luck-Baker. Puedes escucharlo (en inglés) en la página del Servicio Mundial de la BBC, en la BBC Sounds o en las principales plataformas de podcasts.


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Cuartoscuro

Qué actividades vuelven este 1 de junio, el primer día de la ‘nueva normalidad’ 

Aunque el semáforo epidemiológico está en rojo en 31 de 32 estados, este lunes se reactivan algunas actividades no esenciales.
Cuartoscuro
Por Andrea Vega y Lizbeth Padilla
31 de mayo, 2020
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La Jornada Nacional de Sana Distancia terminó este sábado 30 de mayo, pero esto no significa que las todas las actividades se reanudarán y que las personas podrán regresar al espacio público el próximo lunes 1 de junio. 

Este lunes comienza la siguiente fase a la que las autoridades llamaron la ‘nueva normalidad’.

“Volver a la nueva normalidad no quiere decir como antes, no quiere decir salir a la calle, que quede clarísimo, no es que a las cero horas del 1 de junio ya se puede salir a la calle a las actividades normales. Tampoco es que comercios, negocios, empresas pueden abrir, no”, explicó este sábado en conferencia el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell.

Entonces, ¿qué implica la ‘nueva normalidad’ y qué actividades económicas podrán reiniciar? 

Este lunes podrán reiniciar actividades solo tres sectores, que se van a sumar a los que nunca pararon actividades por haberse catalogado como esenciales: la minería, la construcción y la fabricación de equipos de transporte, esto incluye automotriz, camiones, industria aeroespacial, autopartes. 

Lee más: Uso de cubrebocas será obligatorio en CDMX; recomiendan evitar barba, bigote, corbata y joyería

¿Y el resto? De acuerdo a lo que han explicado las autoridades de Salud y lo publicado este viernes 29 de mayo en el Diario Oficial de la Federación, en el Acuerdo por el que se establecen los Lineamientos Técnicos Específicos para la Reapertura de las Actividades Económicas, la reapertura de las demás empresas se basará en un sistema de semáforo de riesgo epidemiológico semanal por regiones (estatal o municipal). 

Este determinará el nivel de alerta sanitaria y definirá qué tipo de actividades están autorizadas para llevarse a cabo en los ámbitos económico, laboral, escolar y social. 

Cómo funciona el semáforo

Los niveles de alerta del semáforo son máximo, alto, medio y bajo, y serán dictados por la autoridad federal.

De acuerdo a lo que explicó el subsecretario de Salud en la conferencia matutina del presidente de este 29 de mayo, el semáforo se basará en cuatro indicadores: cómo van ocurriendo los casos, cómo van ocurriendo las hospitalizaciones, es decir, cómo cambia la curva epidémica, qué porcentaje de ocupación hospitalaria existe en el momento y cómo se van detectando nuevos casos, conforme se detectan más casos la epidemia está más activa.

El resultado de este semáforo se representa en un mapa. Cada martes, la Secretaría de Salud comunicará a los estados en qué nivel de alerta se encuentran. Autoridades federales y locales dialogarán para determinar si es posible reactivar actividades económicas, cuáles y en qué medida. El viernes se hará el anuncio oficial del resultado de este análisis y el lunes siguiente entrará en vigor lo determinado. 

“Donde hay semáforo rojo solo pueden estar en función las actividades esenciales, incluyendo las tres nuevas esenciales que son construcción, minería y automotriz”, señaló López-Gatell este sábado.

Las entidades que tengan semáforo naranja podrán considerar la apertura escalonada de actividades no esenciales, pero de acuerdo a los niveles de utilidad pública, valor social y de personas que participan.

Para simplificarlo, explicó Hugo López-Gatell, hay cuatro categorías: alto y bajo en valor social, alto y bajo en número de personas, y esto nos da estas cuatro situaciones que califican a cada actividad económica.

Hasta el momento, con excepción de Zacatecas (que está en naranja) el resto del país está en rojo. Eso quiere decir que solo abrirán las empresas de los tres sectores mencionados: minería, construcción y transporte. 

Sin embargo, para Zacatecas el riesgo aún es alto. De hecho, el Gobernador Alejandro Tello detalló, en rueda de prensa, que vendrá una reapertura de la economía, “aunque se regirá por protocolos sanitarios, de modo que quienes no presten alguna actividad esencial, deben continuar en casa”. 

Entérate: México termina Jornada de Sana Distancia con 9,779 muertes y más de 87 mil casos de COVID-19 

En caso de registrarse una escalada en la curva de propagación del coronavirus, Zacatecas regresará al confinamiento y endurecimiento de medidas; por ello, las próximas decisiones se tomarán con base en el informe diario del semáforo epidémico, emitido por Gobierno Federal, afirmó Tello.

Gilberto Breña Cantú, secretario de Salud, informó que actualmente Zacatecas se encuentra en Semáforo Naranja, lo cual indica que las clases presenciales continúan prohibidas, así como eventos públicos en foros cerrados.

¿Y las escuelas? 

En cuanto al regreso a clases, este se hará hasta que el semáforo esté en verde. El 10 de agosto inician clases del ciclo 20-21, estando en verde, todas las escuelas de educación básica que comprende inicial, preescolar, primaria y secundaria.

“El viernes 5 de junio damos por concluido Aprende en Casa, pero hay una serie de trabajos que tienen que hacer las maestras y los maestros que le llamamos la carga administrativa porque tienen que cerrar el curso de 19-20, tienen que hacer la evaluación de cada uno de sus alumnas y alumnos, y el curso 19-20 va a terminar el 6 de julio”, explicó el secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán, en la conferencia vespertina sobre COVID-19 de este viernes 29 de mayo. 

En educación media superior el inicio del ciclo 20-21 será el 3 de agosto con un curso remedial para la nivelación de los estudiantes que o no tenían internet o tuvieron problemas para cursar todas las materias. 

Y en educación superior, precisó Moctezuma Barragán, lo más próximo que podrían iniciar el curso, es el 7 de septiembre; “por ejemplo, la UNAM, ya anunció que va a abrir el 21 de septiembre y esas decisiones son autónomas, precisamente por tratarse de las universidades del área de educación superior”. 

¿Qué deberán hacer las empresas para entrar en la nueva normalidad? 

Para la reanudación de las actividades económicas se ha generado la Plataforma de Nueva Normalidad, con tres elementos: el registro, la autovalidación de las propias empresas y la aprobación o la validación por parte del Seguro Social.

“Son 78 puntos de autovalidación, preguntas binarias de sí o no. Si la empresa cuenta con entradas y salidas exclusivas de personal en caso de que se cuente con un solo acceso, cómo se señaliza, por dónde debe de entrar cada quién y cómo se separan”, explicó Zoé Robledo, director del IMSS, en la conferencia vespertina sobre COVID de este viernes. 

Los puntos incluyen temas administrativos como los filtros de entrada, los horarios escalonados, temas en algunas empresas que tienen que ver con el transporte, asuntos de ingeniería, barreras físicas entre lugares de trabajo.

Ademáss de señalización sobre dónde deben de caminar las personas de un lado a otro, temas de promoción en la salud, seguimiento de los signos y de los síntomas de enfermedad, la etiqueta respiratoria, el uso de equipos de protección personal. 

“Eso es la nueva normalidad ya materializada, cosas nuevas que no existían antes. Una vez que (la empresa) llena todo esto, ya se hace la validación por parte del Seguro Social, así ocurrió y así operó durante estos 14 días para esas tres industrias (minería, construcción, aeroespacial)”, señaló Robledo. 

El procedimiento de autovalidación se les pedirá también a las esenciales que no suspendieron actividades pero con una diferencia: ya no tendrán que esperar la notificación del Seguro Social, la autovalidación bajo protesta de decir verdad se llena y a partir de eso se le da de manera automática. 

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“Este es el mismo mecanismo – explicó Robledo– que nos va a servir para el registro de las empresas no esenciales que se van determinando a partir de los semáforos; es decir, una empresa que en este momento no es considerada esencial, pero que puede ir avanzando en registrarse y en irse preparando y conociendo qué es lo que tiene que hacer para el momento en el que sea esencial y el semáforo se lo permita, pueda empezar a trabajar”. 

¿Cómo van a regresar? 

Los centros de trabajo deberán considerar cuatro dimensiones con el fin de identificar qué medidas deberán implementar para dar cumplimiento a los lineamientos: el tipo de actividades que desarrolla, el nivel de riesgo epidemiológico en el municipio donde se ubica el centro de trabajo, su tamaño y sus características internas.

Se deberán identificar las características particulares del centro de trabajo, considerando lo siguiente:

  1. El personal en situación de vulnerabilidad o mayor riesgo de contagio para cada una de las áreas o departamentos de las empresas y centros de trabajo.
  2. El personal que tiene a su cargo el cuidado de menores de edad, personas adultas mayores, personas en situación de vulnerabilidad o mayor riesgo de contagio.
  3. Las áreas o departamentos con los que cuenta el centro de trabajo (oficinas, bodegas, áreas de atención al público y áreas comunes).

¿Por qué algunos estados no aceptan las medidas del gobierno?

Aunque la autoridad federal es la que señala los cambios en el semáforo, las entidades pueden, según la evolución de la epidemia, considerar si aplican la apertura de actividades no esenciales o no. 

“Las entidades federativas pueden tomar disposiciones adicionales a las nacionales para que sea más restrictiva la movilidad en el espacio público, pero no lo contrario”, dijo López-Gatell.

Esto es que si la autoridad sanitaria federal considera que un estado puede pasar de rojo a naranja o a amarillo pero el gobierno local considera que todavía no es momento de flexibilizar las medidas de confinamiento, es totalmente libre de decidir. 

Este viernes, los gobernadores de siete estados rechazaron el semáforo epidemiológico presentado por el gobierno federal.

Los mandatario s de Coahuila, Nuevo León, Durango, Tamaulipas, Jalisco, Colima y Michoacán anunciaron que aplicarán estrategias propias para la reactivación económica y de actividades. 

“Los siete estados aquí representados manifestamos nuestra inconformidad y rechazo a un semáforo que no refleja la realidad de nuestros estados; por el contrario, pareciera ser que tiene un propósito político para responsabilizar a los estados por los muertos”, dice el comunicado de los mandatarios.

Los gobernadores comunicaron que el proceso de reapertura gradual será tomando en cuenta todas las medidas sanitarias.

¿Qué pasará en CDMX y el Edomex?

El Valle de México es la zona del país que concentra el mayor número de casos, por lo que el semáforo se mantiene en rojo.

Aun así, este 1 de junio regresan a actividades los trabajadores de la construcción, minería, fabricación de transporte, manufactura de autopartes, venta de bicicletas y producción de cerveza. 

También se mantienen servicios funerarios, bancos y servicios financieros, de apoyo a los negocios y manejo de residuos.

Para quienes viven o transitan por la Ciudad de México será obligatorio el uso de cubrebocas. Además del uso de goggles o careta en espacios públicos o cerrados, de acuerdo con los lineamientos para la ejecución del Plan Gradual hacia la Nueva Normalidad que publicó el gobierno de la Ciudad de México en la Gaceta oficial. 

Las autoridades piden no hacer saludos que impliquen contacto físico y mantener la distancia de 1.5 metros entre personas. 

Evitar el uso de joyería, corbata, barba y bigote, por ser reservorios de virus y demás microorganismos. Cada viernes se publicará en la Gaceta Oficial el estado del semáforo. 

En el caso del Estado de México, permanecerá con el semáforo en rojo, por lo que solo se pueden reactivar las tres actividades señaladas: minería, construcción y autromotrices.

El gobierno mexiquense dividió al estado en cuatro regiones: el Valle de México, el Valle de Toluca, el norte y el sur. Cada región evaluará la evolución de la pandemia según la disminución de contagios, de enfermos y de hospitalizados.

Cada semana se dará a conocer el color del semáforo para cada una de estas regiones a fin de que se puedan ir retomando las actividades.

Tanto en la capital del país como en el Estado de México las clases no se reanudarán, y el trabajo a distancia continuará.

 

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