De los bíper a los faxes: 5 objetos que creíste obsoletos pero que aún se usan - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Getty Images

De los bíper a los faxes: 5 objetos que creíste obsoletos pero que aún se usan

El fax, los casetes de música o los bípers... muchos los dan por extintos, pero lo cierto es que se siguen usando en varios países y en múltiples industrias.
Getty Images
14 de octubre, 2019
Comparte

Las casi 1,000 personas que siguen usando buscapersonas en Japón quizás derramen una lágrima cuando estos dispositivos dejen de venderse.

Espera, ¿que buscapersonas se siguen usando?

Aunque ya no podrás comprar estos aparatos en el país asiático, los mensáfonos siguen usándose en muchos sitios. Y no son el únicos dispositivo “desactualizados” que aún sobreviven alrededor del mundo.

1) Buscapersonas

Beepers, o también llamados buscapersonas.

Getty Images
Los beepers siguen usándose en hospitales de todo el mundo.

¿Cómo funcionan?

Son una especie de receptores de radio pequeños que puedes llevar en tu bolsillo. Cada usuario tiene un código personal que las personas reproducen si quieren enviarles un mensaje. Cada mensaje recibido se notifica con el sonido de un “beep” y un flasheo en la pantalla del dispositivo.

¿Por qué se siguen usando?

Más del 10% de los buscapersonas activos son usados por alrededor de 130.000 trabajadores del sistema de salud británico de Reino Unido.

De hecho, un estudio de 2017 señalaba que el 80% de los hospitales británicos continúan usándolos.

¿Por qué? Bueno, porque la señal de estos aparatos siempre es buena. Algunas habitaciones de hospitales están diseñadas para la radiación de los rayos X y esto termina bloqueando la señal de los teléfonos.

Sin embargo, la señal de los conocidos como bipers en inglés se mantiene y es rápida y útil en casos de emergencia.

De cualquier modo, no parece que vayan a permanecer mucho más tiempo en este mundo, dado que la sanidad británica quiere reemplazarlos por otro sistema en 2021.

2) Cheques

Una mujer fotografía un cheque.

Getty Images
En algunos países lo cheques se pueden ingresar en la cuenta a través de una app y sacándoles un foto.

¿Cómo funcionan?

Imagina un librillo de papeles que tu banco te da. Entonces desprendes uno de estos papeles (cheques), escribes una cantidad de dinero siempre inferior o igual a la cantidad que tienes en el banco y se lo das a alguien.

Esa persona será entonces capaz de presentarlo en su banco y obtener dinero a cambio. Tan simple como suena.

¿Por qué se siguen usando?

Se usan más de lo que piensas, aunque ahora mismo sean menos populares que nunca.

En Estados Unidos, en comercios pequeños donde no se aceptan tarjetas, los dueños demandan con frecuencia que se les pague en cheque.

Hombre firmando un cheque.

EyeWire, Inc
Un gran número de ciudadanos mayores de 65 años siguen usando cheques.

En Reino Unido se intentó acabar con los cheques en 2018, pero estos planes fueron cancelados porque no se encontró una alternativa con la que reemplazarlos.

Los cheques siguen usándose por un amplio número de ciudadanos de más de 65 años.

Países como Holanda, Namibia o Dinamarca ya han sacado los cheques fuera de circulación.

3) Casetes

Tienda de casetes en París, en 1987,

Getty Images
Casetes de música en una tienda, cuando todavía no existían los servicios de streaming.

¿Cómo funcionan?

Bueno, para aquellos de cierta edad, la idea de que una cinta de casete funcione puede parecer un sueño imposible. Este formato de música retro recuerda en gran medida situaciones tormentosos de cintas enredadas en la casetera.

Para los no iniciados: imagina una pequeña caja rectangular de plástico llena de un rollo de cinta magnética. En esa cinta encontrarás, como por arte de magia, el trabajo de íconos musicales como Madonna, Prince o The Beatles. ¡Incluso podrías grabar el tuyo!

Después, coloca esa caja de plástico satisfactoriamente en un reproductor de casete, tal vez un clásico Sony Walkman o el estéreo del auto de tu abuelo, presiona play y listo. Obviamente, no esperes una calidad de sonido como la de ahora.

¿Por qué se siguen usando?

Copias en casete de un álbum de Metálica.

Getty Images
Un gran número de artistas han lanzado su música en casetes en los últimos años.

En algunos países se están popularizando otra vez.

En Reino Unido, las ventas están al nivel más alto de la década, con 35.000 casetes vendidos en los primeros siete meses de este año, según datos de la Industria Fonográfica Británica. Quizás no parezca mucho, pero es el séptimo año en que sus ventas se incrementan.

Algo similar ha sucedido en Estados Unidos, donde de acuerdo a la agencia de datos Nielsen, las ventas de casetes se incrementó un 23% en 2018 con respecto al año anterior.

Pero, ¿qué está detrás de esta alza de ventas?

“Creo que es nostalgia“, dice Ken Brissenden, dueño de una tienda de casetes online.

“Se ralentiza el proceso de disfrutar de la música. A la gente de mi generación le gusta el proceso de elegir un casete”.

“Además es más fácil de reproducir y transportar que un vinilo.”

Pero no solo los que quieren revivir su juventud están comprando casetes. También “es tendencia”, explica Brissenden. “Parece que el negocio comenzó a despegar cuando Eminem y otros grandes artistas comenzaron a lanzarlos“.

De hecho, un grupo de artistas jóvenes ha escogido ofrecer su música en casetes en los últimos años.

En 2019, artistas de renombre como Billie Eilish, Kylie Minogue y Lewis Capaldi se sumaron a la moda. Así que al casete todavía parece que le queda vida.

4) Tamagotchis

Tamagoptchis.

Getty Images
Los tamagotchis fueron un juego muy popular en que se debía cuidar de un huevo.

¿Cómo funcionan?

Son una especie de mascotas electrónicas con forma de huevo que había que mantener vivas. Presumiblemente para aprender a procesar el proceso de la muerte y la culpabilidad.

¿Por qué se siguen usando?

Irónicamente, los tamagotchis, en vez de morir, han resucitado.

Fueron lanzados en Japón en 1996 y crecieron en popularidad alrededor del mundo en los años siguientes. En poco tiempo, se habían vendido más de 40 millones de unidades.

Y aunque las ventas han decrecido desde entonces, entre 2010 y 2017 aún se vendieron cerca de seis millones.

El año pasado, se puso en venta una nueva generación de tamagotchis. La pantalla pixelada gris de los 90 fue reemplazada por una a color y el nuevo tamagotchi intercambia datos, se casa y se reproduce.

También hay una nueva era de fanáticos de los tamagotchis que se reúnen en foros online y discuten temas como con quién debe casarse el tamagotchi o cómo debe homenajearse a los muertos.

5) Fax

Máquina de fax en Denver, Estados Unidos.

Getty Images
Personas esperan por usar una máquina de fax en un aeropuerto.

¿Cómo funcionan?

Si eres lo suficientemente joven como para nunca haber usado, o incluso visto, una máquina de fax, entonces imagina una impresora voluminosa que suena como una máquina de vapor. Algunos modelos más antiguos incluso pueden tener un teléfono conectado. Están lejos de ser unos artefactos elegantes.

Trabajan escaneando un documento y transfiriéndolo a una señal que luego se envía por una línea telefónica, con el sonido de un penetrante grito infernal, a otra máquina de fax. Esta máquina reproduce el documento y lo imprime.

¿Por qué se siguen usando?

Básicamente porque algunos negocios, departamentos gubernamentales y la industria sanitaria no han actualizado esta tecnología.

Los faxes siguen usándose ampliamente en un número de países que incluyen a Estados Unidos, Alemania, Israel y Japón. Millones de páginas de faxes siguen enviándose cada año.

“Para muchas personas mayores que se sienten incómodas con computadoras, los faxes son más baratos, sencillos y familiares”, dice el profesor Jonathan Coopersmith, quien ha escrito una historia de este dispositivo y quien considera que “seguirán usándose aunque ocupen un espacio pequeño en las comunicaciones”.

De hecho, en Japón, el fax persiste porque aún se valora mucho la escritura a mano.

Y el año pasado, el ministro de ciberseguridad de ese país reconoció jamás haber usado una computadora.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=kw3FYvWT-Po

https://www.youtube.com/watch?v=QCh6w30ZQiE&t=4s

https://www.youtube.com/watch?v=6AMWU9EbdCU

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Daniel Garmu / El Mundo de Orizaba

'Hacemos lo que la policía no quiere hacer': Laura lleva 8 años buscando a su hijo desaparecido en Orizaba

"Ha sido un largo caminar sin respuesta alguna. Hay una gran tristeza en la casa", dice la madre del joven que está desaparecido desde octubre de 2012.
Daniel Garmu / El Mundo de Orizaba
Por Jessica Ignot / El Mundo de Orizaba
3 de septiembre, 2020
Comparte

Tras el cambio a semáforo amarillo en Veracruz, el Colectivo de Familias de Desaparecidos Orizaba-Córdoba reanudó la búsqueda de sus seres queridos; fueron 155 días en los que se vieron obligados a parar por la pandemia de coronavirus.

Esta semana, padres, madres, familiares, amigos, parejas, han vuelto a su terrible rutina: rastrear cualquier pista de sus desaparecidos en hospitales, comandancias, centros de detención, y también en las múltiples fosas clandestinas que brotan en el estado de Veracruz.

Entérate: Colectivos reinician búsqueda de desaparecidos en Veracruz tras cinco meses de pausa por la epidemia

El diario El Mundo de Orizaba, en colaboración con Animal Político, publica en esta segunda entrega la historia del joven Marco Julio Gómez Mora, desparecido en 2012 en la ciudad de Orizaba, en la zona central montañosa del estado.

Su madre narra en entrevista que su hijo soñaba con ingresar en las fuerzas básicas de las Chivas de Guadalajara cuando, tras reunirse con unos amigos en un bar, desapareció sin dejar rastro. Desde entonces, la familia asumió la labor de investigación de una policía que la única respuesta que les dio fue: “Por algo desapareció tu hijo”.

“El corazón mutilado”

El 14 de octubre de 2012 marcó la vida de Laura Mora Castro y de su familia: nunca olvidará que ese día desapareció su hijo Marco Julio.

La vida, en efecto, le cambió para siempre: desde ese día, Laura, que viste una playera blanca y que sostiene durante toda la entrevista una cartulina con la fotografía y los datos de su hijo, cuenta que vive con una herida abierta, cuyo dolor no ha mitigado a pesar del paso del tiempo.

La gente puede pensar que ya se olvidó de su hijo, dice Laura, pero asegura que “no hay ni un segundo” que deje de pensar si Marco Julio está bien, si ya comió, si tiene frío, o si está enfermo. El dolor que vive como madre no se lo desea a nadie, porque desde que su hijo desapareció dice que vive con “el corazón mutilado”.

“En los momentos de soledad es cuando más me vienen los recuerdos y las preguntas: ¿Por qué? ¿Por qué desapareció? Es algo que uno no entiende, ¿cómo va a desaparecer? Es como si ahorita estuviera aquí y al ratito volteas… y ya no está. Es algo muy duro de asimilar”, trata de explicar Laura.

Marco Julio, al momento de su desaparición en octubre de 2012, estaba estudiando la preparatoria, y era fanático del futbol. De hecho, uno de sus grandes sueños era probarse con las fuerzas básicas de las Chivas de Guadalajara.

“Mi hijo es muy cariñoso”, recalca Laura, que siempre habla de Marco en tiempo presente, porque dice que tiene intacta la esperanza de que “en cualquier momento” regresará a su vida.

“Nunca lo vi que se metiera en problemas, la gente lo estima mucho porque es muy respetuoso. Ahorita que no está, me dicen que no entienden por qué desapareció, si no se metía con nadie, no era problemático, es una persona muy carismática”.

“No te vayas, ya es tarde”

Marco Julio salió de su casa la noche del 14 de octubre de 2012, alrededor de las 11.

“Ya se iba a acostar -cuenta Laura-. Y ya estaba arreglando su cama, cuando le suena el teléfono y yo escucho que contesta y dice: ‘Sí, ahorita voy para allá’. Sale de la habitación y me dice: ‘Mamá ahorita regreso’. Yo le respondo: ‘No te vayas, ya es tarde hijo’”.

Pero Marco le explicó a su madre que únicamente iba a entregar un teléfono a un amigo, y que no tardaría en regresar. Sin embargo, esa fue la última vez que Laura vio a su hijo. Marco ya no regresó.

Inmediatamente, empezaron a buscarlo por Orizaba, porque el chico no era de los que faltara a su casa a dormir. Fueron a buscarlo a la cárcel municipal y a los hospitales.

Según se supo después, Marco Julio contactó por medio de las redes sociales a un amigo de la preparatoria, que fue quien le marcó a su cel, y se citaron en un bar.

“Supimos que estuvieron en un antro. El chico dice que mi hijo llegó al local. Y luego dice algo que no puedo creer: asegura que mi hijo le entregó el teléfono, platicaron un rato, estuvieron sentados, y que él se movió un momento del lugar, y cuando regresa mi hijo ya no estaba. Que había desaparecido”.

“Por algo desapareció”

Desde ese momento, empieza el vía crucis para la familia del joven, que rápido inició la búsqueda y puso una denuncia por su desaparición. Sin embargo, las autoridades les respondieron lo trístemente clásico en estos casos: que tenían que esperar las 72 horas de rigor. Resignada, la familia esperó que pasara ese tiempo, regresó a poner la denuncia, y llevó los papeles de identificación de Marco.

“Me pasó esto cuando recién empezaron fuerte las desapariciones. Yo no sabía nada, no sabía qué hacer, a dónde ir. Me trajeron de un lado a otro, pasaban los días y los agentes investigadores fueron muy crueles, me decían: ‘Por algo desapareció tu hijo’”, comenta.

La familia, como muchas otras familias en Veracruz y en México, fue la que tuvo que hacer sus propias investigaciones de cómo desapareció Marco Julio; fueron ellos los que se entrevistaron con los amigos con los que estuvo esa noche que desapareció. Y así fue cómo lograron al menos armar la cronología de la desaparición.

En ese entonces, Laura explica que no sabía muchas cosas que tras su ingreso en el Colectivo de Familias de Desaparecidos Orizaba-Córdoba tuvo que aprender para preparar la búsqueda a fondo de su hijo. No sabía, por ejemplo, que tenía derecho de exigir a las autoridades de investigación que abrieran una denuncia inmediata por la desaparicion, que podía exigir la sábana de llamadas del celular de su hijo, y que, en definitiva, tenía derechos que de haberse cumplido pudieron haber ayudado a agilizar la investigación y la búsqueda de Marco Julio.

“Ha sido un largo caminar sin respuesta alguna. Hay una gran tristeza en la casa, nos cambió la vida a todos”, lamenta la mujer, que explica que su hijo mayor cambió mucho con la desaparició de Marco, puesto que era unos hermanos muy unidos.

De hecho, en la familia se evita tocar este tema. Platican de Marco Julio como si estuviera en otra ciudad trabajando, o estudiando; platican de lo que hacía y cómo era, de sus travesuras, “pero nunca tocamos el tema de por qué se lo llevaron, o por qué desapareció. Nunca decimos: ‘¿te acuerdas del día que salió y desapareció?’. No, eso nunca lo hablamos. Aun nos duele mucho”.

La herida sigue abierta y duele mucho volver a tocarla, concluye Laura, que insiste en que mantiene la esperanza.

“Es algo que nunca lo vamos a superar, aunque tengo fe de que algún día regrese. Ojalá y Dios quiera”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.