Cali Baja, la región entre EU y México que genera millones de dólares
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Cali Baja, la megarregión en la frontera entre EU y México que genera millones de dólares

La frontera entre EU y México suele ser noticia por su muro y por los migrantes que intentan cruzar. Pero en su extremo occidental existe una región económica integrada y una comunidad que se autodefine como binacional.
12 de abril, 2022
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Ester Villalobos tiene 27 años y es madre de una niña de 6.

Vive en Tijuana, México, pero trabaja en San Ysidro, una localidad fronteriza de San Diego, Estados Unidos.

“Cada mañana y tarde cruzo con mi moto”, le cuenta a BBC Mundo un mediodía caluroso de marzo frente a su trabajo a metros del boulevard San Ysidro, la calle principal de esta ciudad que alberga pequeños negocios familiares, casas de cambio y de empeño que atienden a clientes de ambos lados de la frontera.

“A veces tardo 40 minutos en la línea, otras 5 horas”, dice.

La línea es lo que los locales llaman al paso fronterizo de la Garita Internacional de San Ysidro, el más occidental entre México y Estados Unidos y por donde se calcula que cruzan casi 100.000 personas a diario, 60.000 de ellas para trabajar.

Se trata del cruce con mayor circulación del país.

Garita Internacional San Ysidro

Analía Llorente
La Garita Internacional San Ysidro es el cruce más occidental de la frontera entre Estados Unidos y México.

La frontera entre Estados Unidos y México suele ser noticia por el muro que la divide y por los migrantes que intentan cruzarlo. Pero en el extremo oeste de esos casi 3.200 kilómetros, también convive una comunidad que está en constante interacción.

“Es una ciudad flotante”, define David Shirk, jefe del departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de San Diego (USDC), California.

“Miles de personas cruzan para hacer sus compras, ir a la escuela, trabajar… es una ciudad pequeña que cruza la frontera a diario porque es una sola economía que intercambia consumidores, trabajadores e inversionistas”, añade.

La región de Cali Baja

BBC

“Somos una región binacional e inseparable. Tenemos lo mejor de México y lo mejor de Estados Unidos en la misma esquina”, asegura, por su parte, Jason Wells, que nació en Chicago hace 48 años, pero que vivió entre Tijuana y San Diego casi los últimos 30.

Wells, que está al frente de la Cámara de Comercio de San Ysidro, cruza varias veces a la semana a Tijuana para hacer compras, por citas médicas, para llevar a los perros al veterinario o simplemente para comer unos tacos de birria (carne de borrego con una salsa de chiles y especies), típicos de la ciudad mexicana.

Jason Wells, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de San Ysidro

Analía Llorente
Jason Wells es el director ejecutivo de la Cámara de Comercio de San Ysidro, en EE.UU., y cruza semanalmente a México para hacer compras.

Pero más allá de los beneficios del tipo de cambio entre el dólar y el peso mexicano para quienes ganan en moneda estadounidense, a nivel macroeconómico esta zona fronteriza tiene un componente particular.

Funciona como una región económica integrada binacional habitada por unos 7 millones de personas y aunque una línea los divide, ambos lados dicen que trabajan juntos desde hace décadas para salir a competir globalmente como una unidad bajo el nombre de Cali Baja.

¿Qué es Cali Baja?

Cali Baja surge de la fusión entre los nombres del estado de California (EE.UU.) y el estado de Baja California (México).

La región la componen los condados de San Diego y Valle Imperial del lado estadounidense y los cinco municipios de Baja California del lado mexicano: Tijuana, Tecate, Mexicali, Playas de Rosarito y Ensenada.

Cali Baja tiene un Producto Interno Bruto (PIB) regional de US$250.000 millones y flujos comerciales transfronterizos estimados en US$70.000 millones, señala el informe de 2022 The Cali Baja Regional Economy (“La economía regional de Cali Baja”), de la USDC.

Cartel: "Welcome to San Ysidro" (Bienvenidos a San Ysidro)

Analía Llorente

Las principales industrias son la manufacturera audiovisual, el equipamiento médico, la producción de muebles, herramientas, semiconductores y otros componentes electrónicos, instrumentos musicales y la industria aeroespacial.

La región también cuenta con grandes zonas agrícolas, una industria turística y puertos importantes para el comercio con Asia y otras partes del mundo.

Según explica el profesor Shirk, Cali Baja se beneficia, por un lado, de la capacidad de producción y de la competitividad del salario que ofrece México y por el otro, de la eficiente administración de cadenas de suministro para la exportación y la capacidad de venta de Estados Unidos.

La combinación de las dos economías es algo especial y no se encuentra fácilmente”, analiza.

En cifras

Cali Baja no cuenta con mediciones de inversión y exportación regionales, pero existen cifras de ambos lados de la frontera que dan una idea de su impacto.

Personas con maletas hacen fila al ingreso a EE.UU. desde México.

Analía Llorente
El paso fronterizo de San Ysidro es el más transitado de todo Estados Unidos. Se calcula que unas 100.000 personas lo cruzan a diario.

Los ocho grupos principales de la industria manufacturera binacional representan aproximadamente 52.000 puestos de trabajo en San Diego y el Valle Imperial y 177.500 empleos en Baja California, dice el informe de la USDC, con datos de 2018.

Colectivamente, estas industrias generaron el 7% del PIB de la región.

El área de San Diego y Valle Imperial aportó un valor agregado (es decir, la utilidad adicional que adquieren los bienes y servicios tras ser transformados en el proceso productivo) de US$14.900 millones, esto significó unos US$287.500 por trabajador.

Mientras que en la zona de Baja California, el valor agregado generado fue de US$2.200 millones, representando US$12.250 por empleado.

Por otra parte, la inversión extranjera directa en Baja California en 2020 fue de US$1.106 millones, según datos del Ministerio de Economía de México.

Además, el capital de riesgo que fluye hacia San Diego aumentó considerablemente en los últimos años y superó los US$2.000 millones trimestrales a mediados de 2021, principalmente en biotecnología y productos farmacéuticos.

Trabajadoras en la industria maquiladora en México en 2001.

Getty Images
Las industrias maquiladoras surgieron en México a mediados del siglo pasado como una forma de fomentar la inversión extranjera.

Y la región también se beneficia de los incentivos que ofrece México.

“Cuando salimos a promover ofrecemos todo tipo de industria, pero la que más ha crecido es la industria maquiladora“, dice Kurt Honold, secretario de Economía e Innovación del estado de Baja California, México.

La maquiladora es un tipo de línea de producción en México, y especialmente en Tijuana, cuyos capitales suelen ser extranjeros. La empresa importa materia prima sin ningún tipo de arancel para fabricar un determinado producto y luego lo exporta.

Las maquiladoras surgieron a mediados del siglo XX en México como una forma de fomentar la inversión extranjera y combatir el desempleo en el país, aunque este modelo presenta numerosas críticas sobre explotación laboral.

Cómo nació Cali Baja

La organización CaliBaja Bi-national Mega-Region comenzó como una iniciativa de varios empresarios y cámaras de comercio de San Diego, Valle Imperial y Tijuana. Más tarde se sumaron otros actores.

Cartel de Tijuana, México.

Analía Llorente

Se trató de una estrategia de marketing-económica que empezó a operar en 2010, pero la idea de una región binacional se venía gestando e incluso aplicando en los hechos desde la década de 1980 por las industrias maquiladoras en el lado mexicano y tras el crecimiento de la población del suroeste de Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial.

“Yo no lo pienso dos veces antes de subirme a mi auto y cruzar al otro lado de la frontera para encontrarme con alguien para hacer negocios”, dice Timothy Kelley, presidente y director ejecutivo de Imperial Valley Economic Development Corporation en Estados Unidos.

“Somos una región única porque tenemos oportunidades binacionales para ofrecer. Armamos una organización para atraer inversiones y quisimos crear una iniciativa para que a nivel nacional y global, conozcan y miren a la región de una manera diferente y no como subregiones”, añade Kelley, que es miembro fundador de CaliBaja Bi-national Mega-Region.

“La gente que vive en esta región es bicultural, binacional y bilingüe. Queremos asegurarnos de que se entienda que se pueden hacer negocios en los dos países al mismo tiempo”, enfatiza a BBC Mundo.

"Somos una región binacional e inseparable. Tenemos lo mejor de México y lo mejor de Estados Unidos en la misma esquina"", Source: Jason Wells, Source description: Director ejecutivo Cámara de Comercio de San Ysidro, California (EE.UU.), Image: Jason Wells

Del otro lado de la frontera resaltan también esta especial interdependencia económica y social de sus comunidades.

“Si a ellos les da una gripa a nosotros también nos da una gripa. Somos iguales, entonces hemos decidido trabajar juntos, sobre todo en la economía, para salir a promocionar la región”, dice Honold.

“En Cali Baja no existen las fronteras. Una línea nos divide, pero no la vemos”, añade.

Calle de Tijuana.

Analía Llorente

Lo cierto es que el concepto de Cali Baja se popularizó entre los círculos económicos de ambos lados del borde, aunque la actividad no esté directamente asociada a la organización que funciona bajo ese nombre.

“La gente usa la palabra Cali Baja como parte de la lengua vernácula regional y eso es bueno”, analiza Christina Luhn, asesora en política comercial que fue miembro fundadora de la organización Cali Baja Bi-national Mega-Region.

Existen varios sectores en la larga frontera entre EE.UU. y México donde también sus comunidades interactúan y se relacionan económicamente de manera binacional, como el caso de El Paso-Ciudad Juárez; pero no albergan a tantas personas ni sus industrias están tan interrelacionadas como la fusión que existe en Cali Baja.

Ventajas

La región Cali Baja trae consigo puntos a favor y en contra.

“Hay aspectos positivos y negativos. Cuando los pones todos juntos, los positivos aumentan y los negativos disminuyen”, dice Kelley.

Según él, una ventaja fundamental es la diversidad tanto en las industrias que ofrece la región como en la población que la conforma.

“Más allá de la frontera, la mayoría de la gente no se da cuenta de la importancia que tiene México en nuestro país”, afirma el estadounidense.

Para el secretario de Economía e Innovación del estado de Baja California, Kurt Honold, los beneficios de la región binacional son múltiples.

“Trabajamos juntos para resolver problemas porque cuando se crea un trabajo en México, también se genera otro en California. La conjunción de las fuerzas nos ayuda a atraer más inversión a los dos lados de la frontera”, afirma.

Kenia Zamarripa

Gentileza Kenia Zamarripa
Kenia Zamarripa es directora Ejecutiva de Negocios Internacionales de la Cámara regional de Comercio de San Diego y vive en Tijuana. “Soy binacional”, dice.

Según las fuentes consultadas, es difícil medir la efectividad de este tipo de asociaciones regionales binacionales.

“Cuando la gente me preguntaba: ‘¿cómo sabremos si esto tendrá éxito?’, yo respondía: ‘pregúntame de nuevo en 50 años’. El desarrollo económico es una apuesta a largo plazo“, detalla Christina Luhn.

Pero algunos de los entrevistados dicen que el ejemplo claro de éxito en Cali Baja es el puente binacional Cross Border Xpress (CBX) que se inauguró en 2015.

Se trata de una terminal aeroportuaria ubicada en el área de Otay Mesa, al este de San Ysidro, del lado estadounidense, que con un puente de acceso se conecta con el Aeropuerto Internacional de Tijuana. Esto convierte a este último en un aeropuerto geográficamente binacional.

“Algunos levantan muros, otros construimos puentes”, opina Kenia Zamarripa, directora Ejecutiva de Negocios Internacionales de la Cámara regional de Comercio de San Diego, en referencia al muro fronterizo entre Estados Unidos y México.

Muro fronterizo en la frontera entre Estados Unidos y México.

Analía Llorente
El muro de la frontera entre Estados Unidos y México tiene tramos de varias vallas y otros que están incompletos.

El endurecimiento de las medidas migratorias durante el gobierno de Donald Trump produjo también un efecto en Cali Baja, aunque tuvo aparentes vetas positivas.

“Tuvimos piedritas que hicieron que se pusiera un poco más duro para gente buena que llegaba a México y que buscaba cruzar a Estados Unidos para alcanzar el sueño americano”, analiza Honold, del gobierno de Baja California, que destaca que esos migrantes permanecieron en el país aumentando la capacidad laboral.

Dificultades

Una de las dificultades que enfrenta Cali Baja para potenciar sus negocios es justamente la frontera que la divide.

Varios de los entrevistados coinciden en el reclamo a los gobiernos federales para agilizar el cruce tanto de peatones como de autos y camiones en los cinco pasos fronterizos que tiene Cali Baja: cuatro terrestres (San Ysidro-Tijuana, Otay Mesa-Tijuana, Tecate-Tecate y Calexico-Mexicali) más el puente CBX.

“Necesitamos tener un buen flujo de personas y bienes para cruzar la frontera. Esto va a beneficiar tanto a México como a Estados Unidos”, asegura Kelley del Valle Imperial.

Kurt Honold coincide con la demanda de tecnología para agilizar el cruce que suele verse congestionado: “Muchos de los trabajadores son estadounidenses o tienen su permiso para poder trabajar en Estados Unidos. Ese dinero que ganan lo gastan del lado mexicano y viceversa”.

Cruce de autos desde Estados Unidos hacia México en la Garita Internacional de San Ysidro el 15 de marzo de 2022.

Analía Llorente
Cruce de autos desde Estados Unidos hacia México en la Garita Internacional de San Ysidro el 15 de marzo de 2022.
Cruce de autos en la frontera de México hacia Estados Unidos.

Analía Llorente
Cruce de autos desde Tijuana, México, a Estados Unidos, el 15 de marzo de 2022.

Cali Baja enfrenta también problemas ambientales con la contaminación del río Tijuana que suele perjudicar las playas de San Diego, muchas veces provocando sus cierres.

“Trabajamos juntos para buscar la manera de resolverlo porque son temas binacionales, calibajianos, que nos afectan a los dos”, describe el funcionario de México.

Y desde el punto de vista académico, David Shirk dice que hace falta capacitar a los trabajadores.

“En el lado estadounidense hay una falta trágica de personas que hablen español. No invertimos en educar a nuestros estudiantes anglo para que puedan aprovechar la región binacional”, opina.

"Algunos levantan muros, otros construimos puentes"", Source: Kenia Zamarripa, Source description: Directora Ejecutiva de Negocios Internacionales de la Cámara regional de Comercio de San Diego, EE.UU., Image: Kenia Zamarripa

Representantes de Cali Baja se reúnen bimestralmente para trabajar en mejorar la región y también hacen viajes anuales a Ciudad de México y Washington para plantear a los gobiernos federales problemas que tienden a ser únicos en ese rincón de la frontera.

Es una comunidad transfronteriza y es difícil de entender. Por ejemplo, en Washington no comprenden que somos interdependientes. Nuestro primer obstáculo como región es la falta de entendimiento de cómo funcionan las regiones fronterizas”, analiza el profesor de la Universidad de San Diego.

“Crisis de identidad”

Ester Villalobos dice que le encanta vivir en un país y trabajar en el otro.

“No hay rivalidad entre la gente en la frontera. Hay mucha empatía”, afirma.

Ester Villalobos con su moto.

Analía Llorente
Ester Villalobos cruza a diario la frontera con su moto. Creó el grupo de Whatsapp “Línea” para comunicar a diario cuán congestionado está el paso.

Su jefe, Mike Mattia, es estadounidense y no habla español, pero apostó por abrir su negocio de franquicia de una empresa de transporte de paquetes en San Ysidro en noviembre de 2020, en plena pandemia.

“Solo contrato gente local”, dice y cuenta que tres de sus cuatro empleados viven en Tijuana y cruzan la frontera a diario para trabajar.

“Este es un lugar especial, aquí la gente es muy inteligente y hábil. La comunidad entiende la frontera y sus necesidades”, asegura.

La alta renta y las dificultades para acceder a una vivienda en San Diego hace que la mayoría de los habitantes de esta región transfronteriza viva en Tijuana y trabaje del lado estadounidense.

BBC Mundo cruzó la frontera caminando para buscar cómo Cali Baja se ve y vive del otro lado de la línea.

En esa zona del cruce de San Ysidro, el alto muro de metal está incompleto y la gente forma fila para cruzar de un lado hacia otro como si fuese una cola para el banco o el supermercado.

Cruce peatonal desde Tijuana, México, a San Ysidro, Estados Unidos.

Analía Llorente
Cruce peatonal desde Tijuana, México, a San Ysidro, Estados Unidos, el 15 de marzo de 2022.

Miguel Marshall es un joven sandieguino que eligió vivir e invertir en Tijuana. Cuenta que es la quinta generación de una familia binacional.

“Mis raíces son de Tijuana. Tengo negocios aquí y estoy pensando en emprender en San Diego”, dice Marshall que es desarrollador inmobiliario urbano y emprendedor gastronómico que apuesta en Cali Baja.

“En Tijuana soy feliz, somos una multiregión y la comida es una fusión de los dos lados”, describe.

Miguel Marshall

Analía Llorente
Miguel Marshall que es desarrollador inmobiliario urbano y emprendedor gastronómico que apuesta en Cali Baja.

Kenia Zamarripa también vive en Tijuana y cruza todas las semanas a San Diego para trabajar en la Cámara de Comercio regional de esa ciudad.

“Somos una comunidad dividida en dos por una línea”, detalla.

“A veces siento que no soy del todo mexicana, ni tampoco del todo estadounidense. Yo nací en EE.UU., pero me siento migrante. Hay una crisis de identidad”, describe.

“Pero a mí me gusta así, porque tengo las dos cosas de los dos lados”.


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Cuartoscuro

Sin cumplir con el perfil, amigos de Gonzalo López Beltrán ocupan puestos clave en el gobierno de AMLO

Ocho excompañeros del hijo del presidente tienen cargos en dependencias como la SEP, la Segob, el INDEP o Presidencia. En la mayoría de los casos, no cubren los perfiles profesionales para estar en los puestos donde se encuentran.
Cuartoscuro
4 de abril, 2022
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Al menos ocho excompañeros de escuela de Gonzalo López Beltrán, uno de los cuatro hijos del presidente Andrés Manuel López Obrador —el menor de su primer matrimonio—, consiguieron su primer empleo en gobierno pese a no cumplir con el perfil requerido para los puestos. En algunos casos, no están titulados o no tienen experiencia laboral en las áreas que dirigen y que son claves en la actual administración, como la implementación de programas educativos, la política frente al desplazamiento forzado, reubicaciones por el Tren Maya o la administración de presupuestos millonarios. 

Se trata de plazas de directores, subdirectores y jefaturas con salarios que van de los 50 mil hasta los 141 mil pesos mensuales brutos, en la Secretaría de Educación Pública (SEP), la Secretaría de Gobernación (Segob), Fonatur Infraestructura, el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (INDEP) y Presidencia.

El punto en común entre ellos y el hijo del presidente es que todos estudiaron en la Secundaria y Preparatoria Logos —en la colonia Del Valle de la Ciudad de México— y han mantenido una cercana amistad por más de una década, como consta en sus publicaciones en redes sociales, con fotografías de sus reuniones grupales. La más reciente es de diciembre pasado. 

De acuerdo con sus currículums y declaraciones patrimoniales, ocho de los jóvenes solo habían tenido dos empleos antes de incorporarse a un puesto directivo en el gobierno. Todos iniciaron su vida laboral entre 2012 y 2015, en trabajos como atención a clientes, auxiliares administrativos, docentes o trabajo por su cuenta. Dos dirigieron la defensa y promoción del voto para Morena durante la campaña de López Obrador en 2018. 

Por ejemplo, Hernando Peniche Montfort es licenciado en Historia y ocupa una de las 19 direcciones más importantes en la SEP. Como coordinador general de Enlace Educativo, tiene la responsabilidad de ser el vínculo entre la Federación y las entidades federativas para operar las estrategias educativas, que van desde trámites hasta la implementación de programas prioritarios como La Escuela es Nuestra, Universidades Benito Juárez y Becas del Bienestar

Se trata de incidir en un sistema educativo de 36 millones de estudiantes y 1.6 millones de profesores de todo el país. De ahí que Peniche Montfort mantiene encuentros con los secretarios de Educación o rectores de universidades estatales, en representación de la titular, Delfina Gómez, como lo registran notas periodísticas locales.   

De acuerdo con el perfil del puesto, debía cumplir con ocho años de experiencia en áreas como pedagogía, geografía, sociología o ciencia política. Sin embargo, solo trabajó como maestro en la escuela Logos durante cinco años y como redactor de contenidos en la UNAM durante cinco meses. 

Lee: “No hay ningún problema, todos debemos comparecer”, dice AMLO sobre la indagatoria de la FGR abierta a su hijo

Peniche Montfort también fue coordinador nacional de defensa del voto de Morena en 2018 y su primera oportunidad en gobierno fue como parte de la Ayudantía, el área que apoya en la logística de los eventos del presidente. Ahí estuvo de septiembre de 2019 a abril de 2021. 

Desde mayo de 2021, ocupa la coordinación en la SEP, en la cual, según el estatuto orgánico de la dependencia, debe “coadyuvar al cumplimiento de los programas, proyectos y trámites a cargo de la SEP mediante la coordinación de actividades que realizan las delegaciones federales de la SEP” y “coordinar las tareas de las delegaciones en los estados”. 

Otro caso es Claudio Frausto Lara, director de Evaluación de Políticas para el Control de la Movilidad Humana, es decir, desplazamiento forzado, fenómeno del que existe poca información estadística en el país, según refieren informes al respecto. 

Por ello, esta área debe “planear la metodología de monitoreo y evaluación de las políticas públicas en la materia y generar información estadística que apoye en la toma de decisiones”. Sin embargo, los informes y estudios sobre desplazamiento forzado publicados en la actual administración han estado a cargo del Consejo Nacional de Población, en el que no se refiere la colaboración de esa área de la Segob.

De acuerdo con información del Censo 2020, que incluyó una pregunta sobre el desplazamiento forzado por inseguridad delictiva o violencia, más de 262 mil personas dijeron haber abandonado sus hogares por esa razón. Ellos serían la población que la Dirección de Evaluación de la Segob tendría que atender, pues su responsabilidad es implementar las normas y los procedimientos de operación para la “atención, prevención y reparación integral de las víctimas de desplazamiento forzado”, de acuerdo con el perfil del puesto. 

Quien ocupara esta dirección debía cumplir con cinco años de experiencia laboral en áreas como matemáticas, ciencias económicas, ciencias jurídicas y derecho, ciencia política y sociología. Frausto Lara, en cambio, solo trabajó por tres años en la organización no gubernamental Elige Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos, AC, como coordinador de la campaña de alfabetización para adultos, y en el área de “incidencia política”. 

Pablo Dalí García Martínez es director de área en la Coordinación General de Política y Gobierno de la Presidencia desde septiembre de 2020, puesto cuyo salario mensual es de 81 mil 174 pesos brutos. 

Sin embargo, no se puede saber exactamente qué hace. De acuerdo con el perfil del puesto donde se deben explicar las responsabilidades y los requisitos, se indica que “referente al personal adscrito a la Oficina de la Presidencia de la República (OPR), no le aplica la norma de descripción, perfil y valuación de puestos, toda vez que la OPR está conformada por una estructura ocupacional”.

Aunque estudió Ciencias de la Comunicación en la UNAM, no está titulado, y su experiencia laboral incluye haber sido auxiliar administrativo en la escuela Logos y enlace administrativo en Morena Tlaxcala, además de coordinador nacional de la estructura de defensa del voto de Morena. Para trabajar en esa área de Presidencia, se pide solo ser pasante o titulado y un año de experiencia en administración pública. 

Daniel Ahumada Durán, ingeniero en Sistemas Automotrices, es subdirector de área en la Unidad de Administración y Finanzas en la SEP, la dependencia que tiene el mayor presupuesto, con 364 mil millones de pesos para 2022. 

Su responsabilidad es crear la estrategia de “simplificación de procesos y manuales de operación” en el área encargada de administrar los recursos de la dependencia. Sin embargo, su experiencia antes de entrar a este cargo en septiembre de 2021 fue como “asesor bilingüe” en atención a clientes de la empresa Telat Carvana. Antes de eso, fue becario Conacyt y becario en Kimeca y en Chrysler, para el desarrollo de producto.

Al respecto: Ataques no son solo contra AMLO y sus hijos, sino con el proyecto de transformación: Sheinbaum

Nuevos proyectos, nuevos puestos 

Tres de los excompañeros de Gonzalo López Beltrán consiguieron empleo en los nuevos proyectos o programas creados en la actual administración, como el Tren Maya, el programa de la SEP que impulsa el beisbol —el deporte favorito del presidente— y el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado. 

Fernando Jesús Piña Uribe es director ejecutivo de Comercialización del INDEP, con un salario mensual de 141 mil pesos brutos (98 mil pesos netos), y ocupa el puesto desde enero de 2021 pese a que no cumple con los requisitos del perfil. 

Quien ocupara esa plaza debía estar titulado en alguna carrera del área de ciencias sociales y administrativas, pero él estudió Actuaría en la UNAM y no tiene título. Solo presentó una constancia de estudios en su declaración patrimonial y no aparece ninguna cédula profesional con su nombre en el registro de profesiones de la SEP. 

Su responsabilidad es coordinar e instrumentar los procedimientos de comercialización de los bienes o inmuebles del INDEP.

Según el presidente López Obrador, “vender” se convirtió en una de las principales misiones del organismo, al que incluso le cambió el nombre, puesto que lo recaudado por la venta de productos o bienes incautados en hechos de corrupción serviría “para beneficio de la gente, para educación, becas, vacunas, atención médica, lo que realmente es urgente, básico, necesario y nada de gastos superfluos”. 

El puesto requería una experiencia mínima de seis años en la administración pública. Sin embargo, la experiencia laboral de Piña Uribe antes de entrar a gobierno fue por cinco años en otra área, como director de operaciones en las empresas Excursiones Sociales, SA de CV (2016 a 2018), y en Let TM Logistics, SA de CV (2013 a 2016). 

En diciembre de 2018, al iniciar la administración de López Obrador, Piña Uribe saltó a gobierno, con la dirección de Marcas Deportivas en Pronósticos para la Asistencia Pública, y se mantuvo en el cargo hasta enero de 2021. Su preparación académica extra tampoco está relacionada con estas áreas, pues los cursos que ha tomado fueron para “Resiliencia y desarrollo de habilidades para la docencia” y “Planeación de la enseñanza”, en la UNAM. 

En el Tren Maya, uno de los proyectos prioritarios del presidente con un presupuesto multimillonario, trabaja María Guadalupe Morales Garza. Estudió Arquitectura en la UNAM, pero no ha conseguido el título. Pese a ello, es analista especializada en la Coordinación Técnica de Vivienda de Fonatur Infraestructura. 

Su responsabilidad ha sido negociar las reubicaciones en la ruta del Tren Maya en el sureste. De acuerdo con informes de comisión, acudió a Campeche para “la compra de terrenos en Escárcega y Candelaria. Apoyo en la ruta de estrategia de comunicación en Campeche y revisión de propuesta de lotificación para Pénjamo y revisión de las propuestas de vivienda para dicha localidad”.

Su empleo previo fue en la Sedatu en la oficina del secretario Román Meyer en 2019, para el seguimiento de proyectos prioritarios, cuando apenas tenía cuatro años de haber empezado a trabajar. Su primer puesto fue como arquitecta junior en 2015 en la empresa Metro Arquitectos, donde se encargó del “desarrollo de proyecto nuevo, dibujo de planos arquitectónicos y cruce con instalaciones para proyectos de Dunkin Donuts en México”.

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En MMas Xpresiones, también fue arquitecta junior, encargada de dibujo de planos, cruce de ingenierías e instalaciones para remodelaciones y obras nuevas del área de retail para Santander, Chili’s, El Portón, Vips y Walmart.

Javier Reséndiz García trabaja como director de área en la Unidad de Administración y Finanzas de la SEP, para vigilar un programa creado por este gobierno. Se trata del programa de subsidio E068 Educación Física de Excelencia, que busca promover la práctica de beisbol, boxeo y caminata entre niños y jóvenes a través de la entrega de recursos a los gobiernos estatales.

Su responsabilidad es revisar los informes trimestrales físico-financieros sobre la aplicación de los recursos que los estados deben entregar para justificar el correcto uso del presupuesto, que en 2022, por ejemplo, cuenta con 441 millones de pesos. 

Reséndiz García comenzó a trabajar en 2011 en el staff del área de auditoría de PricewaterhouseCoopers, SA, y un año después en Solís Cámara y Compañía. En Mancera, SC, fue gerente en el área de impuestos poco menos de un año hasta que en agosto de 2020 entró a gobierno. 

Primero consiguió el empleo en la SEP y después obtuvo su título en Contaduría, como consta en el registro de 2021 de su cédula profesional en el registro de profesiones. 

Aura Regina Moreno Vargas estudió Ciencias de la Comunicación en la UNAM y, aunque no está titulada, trabajó en Presidencia por dos años en la Coordinación General de Política y Gobierno, concretamente en la Ayudantía, el área que coordina la logística para las giras del presidente. 

Su experiencia laboral fue como reportera de espectáculos en Grupo Expansión y en Total Running, en el área de atención a clientes en 2018, justo antes de entrar a gobierno, donde tuvo un salario de 45 mil 960 pesos mensuales brutos. 

Animal Político buscó a todos los involucrados para conocer sus posicionamientos sobre la información consignada en esta nota, pero no obtuvo respuesta antes del cierre de edición.

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