Por qué 2021 puede ser un año crucial en la lucha contra el cambio climático
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5 razones por las que 2021 puede ser un año crucial en la lucha contra el cambio climático

El año que comienza representa una gran oportunidad para encaminarnos hacia un planeta con menos emisiones de carbono.
6 de enero, 2021
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Glaciar en Argentina

Getty
El mundo no está encaminado hacia lograr sus metas de reducción de emisiones de carbono.

El mundo tiene un tiempo limitado para actuar si quiere evitar los peores efectos del cambio climático.

La pandemia de covid-19 fue el gran problema de 2020, sin duda, pero espero que, para fines de 2021, las vacunas se hayan activado y hablemos más sobre el clima que sobre el coronavirus.

Este año que comienza será decisivo para enfrentar el cambio climático.

Según Antonio Guterres, secretario general de la ONU, estamos en un “punto de quiebre” para el clima.

Con el espíritu optimista de Año Nuevo, estas son cinco razones por la que creo que 2021 podría confundir a los fatalistas y ver un gran avance en la ambición global sobre el clima.

1. La crucial conferencia climática

En noviembre de 2021, los líderes mundiales se reunirán en Glasgow, Escocia, para trabajar en el sucesor del histórico Acuerdo de París de 2015.

París fue importante porque fue la primera vez que prácticamente todas las naciones del mundo se unieron para acordar que todas necesitaban ayudar a abordar el cambio climático.

El problema fue que los compromisos asumidos por los países para reducir las emisiones de carbono en ese entonces no alcanzaron los objetivos establecidos por la conferencia.

En París, el mundo acordó que para fines de siglo el aumento de la temperatura global no estaría por encima de 2 °C respecto a los niveles preindustriales. El objetivo era limitar el aumento a 1,5 °C, si era posible.

Naturaleza.

Getty
La conferencia de Glasglow es una nueva oportunidad para lograr las metas climáticas.

La realidad es que no estamos avanzando en ese sentido.

Según los planes actuales, se espera que el mundo supere el límite de 1,5 °C en 12 años o menos, y que alcance 3 °C de calentamiento para fines de siglo.

Según el acuerdo de París, los países prometieron volver a reunirse cada cinco años y aumentar sus objetivos de reducción de carbono.

Eso debía suceder en Glasgow en noviembre de 2020, pero debido a la pandemia se aplazó para este año.

Así, Glasgow 2021 puede ser un encuentro en el que se aumenten los recortes a las emisiones de carbono.

2. Grandes reducciones de emisiones

El anuncio más importante sobre el cambio climático el año pasado salió completamente de la nada.

En la Asamblea General de la ONU en septiembre, el presidente de China, Xi Jinping, anunció que su país tenía como objetivo convertirse en neutral en emisiones de carbono para 2060.

Los ambientalistas quedaron atónitos.

Reducir el carbono siempre ha sido visto como una tarea costosa, pero aquí estaba la nación más contaminante del mundo, responsable de cerca del 28% de las emisiones mundiales, comprometiéndose a cortar sus emisiones incondicionalmente, independientemente de si otros países seguirán su ejemplo.

Ese fue un cambio total respecto a las negociaciones anteriores, cuando todos temían asumir el costo de descarbonizar su propia economía, mientras que otros no hacían nada, pero disfrutaban a costa de los que sí habían hecho la tarea.

Planta de carbón.

Getty
China es responsable de cerca del 28% de las emisiones de gases de efecto de invernadero.

China no es la única en tener esta iniciativa.

En 2019, Reino Unido fue la primera de las principales economías del mundo en asumir un compromiso legal de cero emisiones netas.

La Unión Europea hizo lo mismo en marzo de 2020.

Desde entonces, Japón y Corea del Sur se han sumado a lo que, según estimaciones de la ONU, son ya más de 110 países que han establecido una meta de cero neto para mediados de siglo.

Según explica la ONU, el cero neto significa que no estamos agregando nuevas emisiones a la atmósfera. Las emisiones continuarán, pero se equilibrarán absorbiendo una cantidad equivalente de la atmósfera.

Los países que se han puesto la meta de llegar al cero neto representan más del 65% de las emisiones globales, y más del 70% de la economía mundial, dice la ONU.

Con la elección de Joe Biden en Estados Unidos, la economía más grande del mundo ahora se ha reincorporado al coro de reducción de carbono.

Estos países ahora necesitan detallar cómo planean lograr sus nuevas aspiraciones, que serán una parte clave de la agenda de Glasgow, pero el hecho de que ya estén diciendo que quieren llegar a ese punto es un cambio muy significativo.

3. La caída del costo de las energías renovables

Hay una buena razón por la que tantos países ahora dicen que planean tener cero emisiones netas: la caída del costo de las energías renovables está cambiando por completo el cálculo de la descarbonización.

En octubre de 2020, la Agencia Internacional de Energía, una organización intergubernamental, concluyó que los mejores esquemas de energía solar ofrecen ahora “la fuente de electricidad más barata de la historia”.

Cuando se trata de construir nuevas centrales eléctricas, las energías renovables ya suelen ser más baratas que la energía generada por combustibles fósiles en gran parte del mundo.

Paneles solares

Getty
El costo de producción de las energías renovables está disminuyendo.

Si los países aumentan sus inversiones en energía eólica, solar y de baterías en los próximos años, es probable que los precios caigan aún más, hasta un punto en el que comenzará a ser rentable cerrar y reemplazar las centrales eléctricas de carbón y gas.

Esto se debe a que el costo de las energías renovables sigue la lógica de toda la industria: cuanto más produces, más barato se vuelve, y entre más barato se vuelve, más produces.

Esto significa que los activistas no tendrán que presionar a los inversores para que hagan lo correcto.

Por su parte, los gobiernos saben que al aumentar las energías renovables en sus propias economías, ayudan a acelerar la transición energética a nivel mundial, al hacer que las energías renovables sean aún más baratas y competitivas en todas partes.

Granja eólica.

EPA
La energía eólica es una alternativa para reducir las emisiones de carbono.

4. La pandemia lo cambia todo

La pandemia de coronavirus ha sacudido nuestra sensación de ser invulnerables y nos ha recordado que es posible que nuestro mundo se trastorne de formas que no podemos controlar.

También ha provocado la conmoción económica más significativa desde la Gran Depresión.

En respuesta, los gobiernos están dando un paso adelante con paquetes de estímulo diseñados para reactivar sus economías.

Y la buena noticia es que rara vez, si es que alguna vez, ha sido más barato para los gobiernos realizar este tipo de inversiones. En todo el mundo, las tasas de interés rondan el cero o incluso son negativas.

economía verde.

Getty
Muchos países tienen planes de incentivar la economía verde.

Esto crea una oportunidad sin precedentes para hacer las cosas mejor esta vez.

La Unión Europea y el nuevo gobierno de Joe Biden en EE.UU. han prometido billones de dólares en inversiones verdes para poner en marcha sus economías e iniciar el proceso de descarbonización.

Ambos dicen que esperan que otros países se unan a ellos, ayudando a reducir el costo de las energías renovables a nivel mundial. Pero también advierten que, junto con esta zanahoria, planean blandir un garrote: un impuesto a las importaciones de países que emiten demasiado carbono.

La idea es que esto puede ayudar a que los rezagados en la reducción de carbono, como Brasil, Rusia, Australia y Arabia Saudita, se animen a recortar emisiones.

La mala noticia es que, según la ONU, los países desarrollados están gastando un 50% más en sectores vinculados a los combustibles fósiles que en energías bajas en carbono.

5. Los negocios también se está volviendo verdes

La caída del costo de las energías renovables y la creciente presión pública para que se actúe sobre el clima también están transformando las actitudes en los negocios.

Existen sólidas razones económicas para ello. ¿Por qué invertir en nuevos pozos de petróleo o centrales eléctricas de carbón que se volverán obsoletas antes de que puedan amortizarse a lo largo de sus 20 o 30 años de vida?

De hecho, ¿por qué tener en sus carteras riesgos asociados al carbono?

La lógica ya se está desarrollando en los mercados. Solo este año, el vertiginoso precio de las acciones de Tesla la ha convertido en la empresa automotriz más valiosa del mundo.

auto eléctrico.

Getty
Los autos eléctricos han ganado terreno en el mercado automotriz.

Mientras tanto, el precio de las acciones de Exxon, que llegó a ser la compañía más valiosa del mundo, cayó tanto que fue expulsada del Promedio Industrial Dow Jones de las principales corporaciones estadounidenses.

Al mismo tiempo, existe un impulso creciente para lograr que las empresas incorporen el riesgo climático en su toma de decisiones financieras.

El objetivo es hacer que sea obligatorio para las empresas y los inversores demostrar que sus actividades e inversiones están dando los pasos necesarios para la transición a un mundo de cero emisiones netas.

Setenta bancos centrales ya están trabajando para que esto suceda, y la integración de estos requisitos en la arquitectura financiera mundial será un enfoque clave para la conferencia de Glasgow.

Aún está todo en juego.

Por lo tanto, hay buenas razones para la esperanza, pero está lejos de ser un trato hecho.

Confinamiento.

Getty
El confinamiento causó una reducción de las emisiones, pero ya los niveles están volviendo a subir.

Para tener una posibilidad razonable de alcanzar el objetivo de 1,5 °C, debemos reducir a la mitad las emisiones totales para fines de 2030, según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, el organismo respaldado por la ONU que recopila la ciencia necesaria para informar las políticas.

Esto implicaría lograr cada año la reducción de emisiones que hubo en 2020 gracias a los confinamientos masivos debido a la pandemia.

Las emisiones, sin embargo, ya están volviendo a los niveles que tenían en 2019.

La verdad es que muchos países han expresado grandes ambiciones de reducir el carbono, pero pocos han implementado estrategias para alcanzar esos objetivos.

El desafío para Glasgow será lograr que las naciones del mundo se adhieran a políticas que comenzarán a reducir las emisiones ya.

La ONU dice que quiere ver el carbón eliminado por completo, el fin de todos los subsidios a los combustibles fósiles y una coalición global para llegar al cero neto para 2050.

Eso sigue siendo una tarea muy difícil, incluso si los sentimientos globales sobre enfrentar el calentamiento global están comenzando a cambiar.


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Cuartoscuro

Proveedor de Pegasus también vendió drones militares a FGR; lo investigan por presunto daño millonario

Los aviones no tripulados fueron adquiridos en 2013 a la compañía Balam Seguridad Privada S.A. de C.V., que pertenece al grupo empresarial que un año después vendió a la PGR de Murillo Karam el malware espía Pegasus.
Cuartoscuro
23 de noviembre, 2020
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Un juez federal vinculó a proceso al general José Antonio Ramos Arévalo, quien fue director de Servicios Aéreos de la extinta PGR en la gestión de Jesús Murillo Karam, por la presunta adjudicación irregular de dos contratos por 615 millones de pesos para la compra de siete drones de uso militar.

Los aviones no tripulados fueron adquiridos en 2013 a la compañía Balam Seguridad Privada S.A. de C.V., que pertenece al grupo empresarial que un año después vendió a la PGR de Murillo Karam el malware espía Pegasus por 32 millones de dólares (alrededor de 450 millones de pesos de la época).

El juez de control del Centro de Justicia del Reclusorio Oriente dictó la vinculación a proceso contra Ramos Arévalo el pasado 19 de octubre por los delitos de ejercicio indebido del servicio público, fraude equiparado y falsificación agravada de documentos, según información oficial a la que tuvo acceso Animal Político.

El exfuncionario concretó la adquisición de los drones con cargo a la partida 33701 “Gastos de Seguridad Pública y Nacional”, que durante la gestión de Murillo Karam en la PGR fue administrada de manera presuntamente irregular para saquear recursos millonarios de la institución, lo que está siendo investigado por la nueva administración de la Fiscalía.

El general Ramos Arévalo, un piloto aviador de 73 años egresado de la Escuela Militar de Aviación de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), también fue procesado en febrero por otro caso de corrupción que implicó la compra, de manera injustificada y a sobreprecio, de una aeronave de lujo que fue utilizada para el transporte personal del exprocurador Murillo.

En la nueva indagatoria sobre los drones militares, la FGR acusa al exdirector general de Servicios Aéreos de maniobrar y falsificar documentación para beneficiar expresamente a la compañía Balam Seguridad Privada S.A. de C.V. con dos contratos adjudicados directamente en 2013: uno por 427 millones y otro por 188 millones de pesos.

La acusación de la FGR contra Ramos Arévalo detalla que el primero de los contratos fue para adquirir dos aviones no tripulados Dominator XP, marca fabricada por la compañía israelí Aeronautics Defense Systems Ltd. 

Como parte de ese contrato también fueron adquiridos tres drones RQ-170 Sentinel, desarrollados por la empresa estadounidense Lockheed Martin Corporation, especializada en la industria aeroespacial y militar.

El segundo contrato, por 188 millones de pesos, fue para la compra de dos aviones no tripulados marca Aerostar, que también es fabricada por la israelí Aeronautics.

De acuerdo con sitios especializados, los drones adquiridos por la FGR no portan armas y son aptos para cumplir operaciones indetectables de inteligencia, vigilancia y reconocimiento en tierra y mar.

Dichas unidades han sido utilizadas por fuerzas armadas y agencias gubernamentales de numerosos países, e incluso han sido desplegadas en misiones militares en Irán, Afganistán, Pakistán y Corea del Sur. Particularmente el dron RQ-170 Sentinel participó en el seguimiento que condujo a la captura de Osama Bin Laden en 2011.

En su acusación contra el general Ramos Arévalo, la FGR señala que los aviones no tripulados fueron comprados sin la autorización de la Oficialía Mayor y sin que hubiera justificación alguna para hacer las adquisiciones por adjudicación directa con cargo a la partida 33701 “Gastos de Seguridad Pública y Nacional”.

La Fiscalía también reclama que no se llevó a cabo un estudio comparativo de mercado que justificara la elección del proveedor —Balam Seguridad Privada S.A. de C.V.— y que garantizara las mejores condiciones para el Estado en cuanto a calidad y precio, como establece la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público.

Además, la FGR sostiene que los drones fueron entregados con retraso por el proveedor; no obstante, según la acusación, el exdirector de Servicios Aéreos falseó documentación en la que afirmó que la empresa había cumplido en tiempo y forma con los contratos, lo que impidió imponer al proveedor una pena económica convencional por la entrega tardía de los bienes, y esto, en última instancia, causó un daño mayor al patrimonio de la institución.

La conexión Pegasus

Ramos Arévalo ingresó como director general de Servicios Aéreos de la entonces PGR en 2013, en la gestión de Murillo Karam en la institución.

El general estuvo en su cargo todo el sexenio de Enrique Peña Nieto, trascendiendo incluso al propio Murillo Karam, quien renunció a principios de 2015, tras el cuestionado manejo del caso Ayotzinapa.

Antes de su paso por la PGR, Ramos Arévalo trabajó desde 1993, y casi ininterrumpidamente, en el Estado Mayor Presidencial con Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón.

La Fiscalía indaga si existe un nexo entre el exdirector de Servicios Aéreos y la empresa Balam Seguridad Privada S.A. de C.V., a la que benefició con los contratos millonarios para la adquisición de drones al poco tiempo de asumir el cargo en la PGR.

Una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad reveló que Balam Seguridad se creó en mayo de 2012, en el marco de la elección presidencial que a la postre ganaría Peña Nieto, y que en el grupo empresarial participaba un funcionario de la propia PGR.

En 2013, Balam ganó por adjudicación directa los contratos por 615 millones de pesos para surtir los drones militares a la Procuraduría. En octubre de 2014, una filial de dicha compañía, llamada Grupo Tech Bull S.A. de C.V., obtuvo un contrato por 32 millones de dólares (alrededor de 450 millones de pesos de entonces) para proveer a la PGR el malware espía Pegasus, que, al igual que buena parte de los drones, es desarrollado por una compañía de Israel, NSO Group.

El vínculo entre Balam Seguridad y Tech Bull quedó al descubierto en una serie de correos filtrados por Wikileaks en julio de 2015, de acuerdo con la investigación de MCCI. En uno de los mensajes, Armando Pérez Herrero, administrador de Tech Bull, confirmó que esta empresa es filial de Balam. También presumió que el grupo empresarial era el proveedor “número uno” de la PGR y la Marina, y detalló que también habían vendido bienes al Cisen y a la Policía Federal.

En el correo —que fue enviado al emporio de tecnología espía Hacking Team—, Pérez Herrero confirmó que Tech Bull había vendido a la Procuraduría el malware Pegasus (escribió: “el contrato ya fue firmado y ellos ya enviaron el dinero”). Dicho malware fue utilizado durante el sexenio de Peña Nieto para espiar a activistas y opositores al gobierno.

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