Por qué los casos de reinfección de COVID-19 no deberían alarmar
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Por qué los casos de reinfección de COVID-19 no deberían ser motivo de alarma

Los expertos dicen que las reinfecciones no son sorprendentes, pero es probable que sean poco comunes y que, en cualquier caso, no resulten necesariamente graves, ya que los infectados desarrollan una respuesta inmunitaria.
30 de agosto, 2020
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Meses después del inicio de la pandemia de covid-19, esta semana se documentaron casos de reinfección por el nuevo coronavirus.

El primero fue reportado en Hong Kong el lunes. Un día más tarde, científicos de Holanda y Bélgica también confirmaron sus primeros casos de reinfección.

Aunque se sospechaba que había casos de reinfección, estos son los primeros científicamente probados, ya que confirmar una reinfección requiere pruebas genéticas tanto en la primera como en la segunda infección para ver si existen diferencias en el virus.

Los expertos dicen que la reinfección no es sorprendente, pero es probable que sea poco común y se necesitan estudios más amplios para comprender por qué puede suceder esto.

No obstante, la confirmación de que puede haber reinfección del nuevo coronavirus aporta nuevos datos sobre la duración de la inmunidad, y entender esto tiene implicaciones en el desarrollo de una vacuna.

Qué se sabe de los casos de reinfección

Científicos hongkoneses reportaron el lunes el caso de un hombre de 33 años que padeció el nuevo coronavirus en marzo y se volvió a infectar cuatro meses y medio después, en un viaje a España en agosto.

Coronavirus

Getty Images

Explicaron que la secuenciación del genoma muestra que las dos cepas del virus son “claramente diferentes”, lo que lo convierte en el primer caso probado de reinfección en el mundo.

En el informe de la Universidad de Hong Kong, publicado en la revista médica Clinical Infectious Diseases, se indica que el hombre pasó 14 días en el hospital antes de recuperarse del virus, pero luego, a pesar de no tener síntomas, dio nuevamente positivo por segunda vez después de una prueba de saliva durante la inspección en el aeropuerto.

Posteriormente, el martes, la viróloga Marion Koopmans, directora del departamento de Virología de Erasmus MC, confirmó el primer caso de reinfección en Holanda.

Se trata de una persona de edad avanzada con un sistema inmunológico “deteriorado”. Koopmans no detalló los síntomas del paciente por la necesidad de “ver si ocurre con más frecuencia”, dijo a la televisión holandesa NOS.

Ese mismo día, el virólogo Marc Van Ranst confirmó que una ciudadana belga que ya había superado el coronavirus también se había reinfectado tres meses después del primer contagio. La mujer presentó síntomas leves y no requirió hospitalización, según Ranst.

La duración de la inmunidad

Los expertos consideran que las reinfecciones no son necesariamente graves, ya que los infectados desarrollan una respuesta inmunitaria a medida que sus cuerpos luchan contra el virus, lo que ayuda a protegerlos contra su regreso.

Pero todavía no está claro qué tan fuerte es esta protección o inmunidad, o cuánto tiempo dura.

La inmunidad es el conjunto de mecanismos que nos protegen de las infecciones. Hay dos tipos: la innata y la adaptativa.

La primera entra en acción tan pronto como se detecta un invasor extraño en el cuerpo e incluye la liberación de químicos que causan inflamación y glóbulos blancos para destruir las células infectadas.

Mientras, la inmunidad adaptativa establece una respuesta específica frente al agente infeccioso en concreto. Incluye las células que producen anticuerpos dirigidos que pueden adherirse al virus para detenerlo y las células T, que pueden atacar solo a las células infectadas con el virus, lo que se denomina respuesta celular.

Esta respuesta adaptativa se demora varios días en llegar y uno de sus rasgos es que deja memoria. Es decir, recuerda los patógenos con los que tu cuerpo ha entrado en contacto en el pasado, y por ello sabrá cómo combatirlos en el futuro.

Lo que los virólogos de todo el mundo tratan de determinar ahora es cuánto puede durar esa inmunidad para el covid-19.

“Nuestros cuerpos no se vuelven impermeables a los virus cuando nos recuperamos de una infección, sino que, en muchos casos, se convierten en huéspedes inhóspitos“, escribió Zania Stamataki, viróloga de la Universidad de Birmingham, en un artículo en The Conversation.

“Sin embargo, si los anticuerpos y las células de memoria (células B y T) se quedan de una infección reciente, la nueva expansión del virus es de corta duración y la infección se reprime antes de que el huésped sufra demasiado, o incluso se dé cuenta”.

Para Stamataki este parece ser el caso del paciente de Hong Kong, que no presentó ningún síntoma de la segunda infección, que se descubrió tras las pruebas de rutina en el aeropuerto.

Por qué puede ser una buena noticia

La especialista de la Universidad de Birmingham explica que hay tres posibles resultados cuando hay una reinfección: peores síntomas que conducen a una enfermedad más grave, los mismos síntomas que la primera infección y una mejoría de los síntomas que conducen a una enfermedad más leve o asintomática.

“El primer resultado se conoce como mejora de la enfermedad y se observa en pacientes infectados con cepas similares de virus como el dengue”, escribió Stamataki, agregando que “no hay evidencia de esto para el nuevo coronavirus, a pesar de que hay más de 23 millones de casos confirmados de covid-19 en todo el mundo”.

Un investigador con una réplica del virus en un laboratorio.

Getty Images
Saber más sobre la inmunidad del coronavirus tiene implicaciones en búsqueda de la vacuna.

“El segundo resultado, donde el paciente sufre la misma enfermedad dos veces, indica que no queda suficiente memoria inmunológica para protegerse de la reinfección”, indicó la viróloga en su artículo en The Conversation.

Stamataki explicó que esto puede suceder cuando la respuesta innata, que no requiere células T, es suficiente para controlar la infección.

En cambio, escribe la experta, cuando hay una reinfección pero esta presenta síntomas más leves o no presenta síntomas, eso indica que los anticuerpos y la respuesta de las células B y T persistieron lo suficiente como para proteger de la infección.

Por eso, según la experta, “la ausencia de síntomas experimentados por el paciente de Hong Kong es una muy buena noticia“.

Stamataki indica que “esto tiene implicaciones para la potencia y duración de la inmunidad colectiva, la idea de que cuando lleguemos a un gran número de pacientes recuperados inmunes a la reinfección, esto protegerá a los más vulnerables”.

Y también para el desarrollo de la vacuna contra la covid-19.

“La vacunación puede provocar respuestas inmunitarias más potentes y duraderas en comparación con la infección natural, y estas pueden mantenerse con vacunaciones de refuerzo cuando sea necesario”, agrega la experta.

“Por eso los científicos no se sorprendieron al escuchar evidencia de reinfección“.

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AFP

Vacuna de Moderna contra COVID es segura y eficaz, dice la FDA

Según el análisis de la FDA, la vacuna tiene una eficacia media del 94.1%. Podría ser autorizada esta misma semana.
AFP
15 de diciembre, 2020
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La vacuna de Moderna contra el COVID-19 es segura y eficaz, informó la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés), por lo cual podría ser autorizada para su uso antes de que acabe la semana, ante la urgencia que atraviesa el país.

De acuerdo con el análisis de la FDA, la vacuna desarrollada por la compañía estadounidense no presenta “problemas de seguridad específicos” que “impidan la emisión” de una autorización de uso de emergencia.

Eficacia del 94.1%

El análisis de la FDA detalla que de los 30 mil 400 participantes del ensayo clínico, 196 contrajeron el COVID-19 antes del 21 de noviembre: once entre quienes recibieron la vacuna y los otros 185 en el grupo placebo.

La eficacia media se elevó al 94.1%. Subió incluso hasta el 95.6% para los menores de 65 años, frente al 86.4% en los mayores de esa edad.

Entre los 196 casos de COVID-19, 30 fueron graves, continúa el análisis de la FDA, y todos se dieron en el grupo placebo.

El comité de expertos en el que se podría aprobar su uso, se realizará el próximo jueves.

Si se obtiene la aprobación, la vacuna de Moderna se unirá a la de Pfizer/BioNTech, que fue autorizada por la FDA el pasado viernes, para la mayor campaña de vacunación en la historia de EU.

Efectos secundarios

Los efectos secundarios más comunes de la vacuna de Moderna, bautizada mRNA-1273, son cansancio (70%), dolores de cabeza y musculares (60%), así como molestias articulares y escalofríos (45%).

Los raros efectos secundarios “graves” tienen tendencia a darse en los participantes jóvenes, más que en los mayores.

Casos de linfadenopatía, o hinchazón de los ganglios linfáticos, aparecieron en el 1,1% de los participantes que recibieron la vacuna, frente al 0,6% de quienes recibieron el placebo.

El grupo vacunado mostró igualmente más reacciones alérgicas o inflamatorias (1,5% frente al 1,1% para el grupo placebo), pero ninguna fue clasificada como grave.

El ensayo clínico también registró tres casos de parálisis facial de Bell (en general temporal y no grave), una entre los participantes vacunados y dos entre quienes recibieron el placebo.

Por su parte, en el ensayo de la vacuna de Pfizer-BioNTech, se registraron cuatro casos de esta parálisis, todos en el grupo vacunado, por lo que la FDA recomendó una vigilancia específica.

Tanto en el caso del inmunizante de Moderna como en el de Pfizer-BioNTech, la FDA juzga las informaciones de las que dispone insuficientes para determinar si la vacuna está en el origen de las parálisis.

Los sucesos graves con potencial de hacer peligrar la vida de los participantes fueron raros, alrededor de 1% en cada grupo, y nada permite afirmar que la vacuna era la causa.

Vacunación masiva

Las autoridades estadounidenses prevén vacunar a unos 20 millones de personas antes del final de diciembre, 100 millones antes de acabe marzo y a toda la población antes del verano boreal, que inicia en junio.

Los expertos estiman que más del 70% de habitantes deben estar vacunados para acabar con la epidemia.

Estados Unidos compró 200 millones de dosis de la vacuna de Moderna, la mitad de las cuales no se distribuirán hasta el segundo trimestre de 2021. También adquirieron 100 millones de dosis de la de Pfizer/BioNTech.

En un primer momento, las vacunas se administrarán de forma prioritaria a los trabajadores sanitarios más expuestos y a los internos en las residencias de ancianos.

Más de 300 mil personas fallecieron por COVID-19 en Estados Unidos, según el recuento de la Universidad Johns Hopkins.

La primera potencia económica mundial, que es también el país más enlutado por el virus, continúa registrando nuevos récords, al superar regularmente los 200.000 nuevos casos por día y las 2.500, e incluso, 3.000 muertes cada 24 horas.

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