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Natasha Pizzey-Siegert

Chamulas musulmanes: la historia de cómo el islam llegó a Chiapas (y se quedó)

Unos 300 indígenas chamulas profesan el islam en San Cristóbal Chiapas. A pesar de que esta ciudad en el sureste de México se caracteriza por su diversidad religiosa, los musulmanes son la minoría más inesperada.
Natasha Pizzey-Siegert
12 de julio, 2019
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‘Allahu Akbar’ significa en árabe “Dios es grande” y es una expresión de fe muy común en el mundo musulmán. Pero es demasiado extraño escucharla en San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, en el sureste de México, un país con una amplia mayoría católica.

Y todavía aún más extraño si quienes lo pronuncian son indígenas chamulas, algunos ataviados con sus peludos trajes de lana.

Aunque en esa ciudad hay un gran mosaico de iglesias, son sobre todo católicas y evangélicas. El islam suena casi improbable.

Pero ahí está.

Lo practican unos 300 indígenas chamulas que concentran en cuatro comunidades distintas .

Y viven con las tradiciones musulmanas.

Musulmanes chamulas en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
Ana Gabriela Rojas

Unos 300 indígenas chamulas practican el islam en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

En Ramadán, el mes del ayuno para el islam, los adultos no comen ni beben agua desde que sale el sol hasta que se pone.

Algunos, rompen su ayuno con dátiles, como se hace tradicionalmente en los países árabes.

Otros, se adaptan y lo hacen con fresas, plátanos o melón, mucho más fáciles de encontrar en San Cristóbal.

Celebran el Eid al-Fitr, o el final del ayuno, con un festín de cordero a la marroquí o barbacoa al estilo mexicano.

Y dan gracias a Alá en árabe.

En su vida diaria hablan en su lengua, el tzotzil, y a veces en español, pero en cualquier caso salpicado con un Inshallah, la expresión árabe equivalente a “si dios quiere”.

Los chamulas se caracterizan por su apertura religiosa: algunos practican sincretismos con tradiciones prehispánicas, pero también hay católicos y evangelistas de todas las iglesias.

Pero, ¿cómo llegaron a convertirse en musulmanes?

La respuesta data de hace 25 años y tiene que ver con el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en 1994.

El primer musulmán que llegó a Chiapas.

Cortesía: Gaspar Morquecho

Todos los ojos en San Cristóbal

Los ojos del mundo voltearon a Chiapas, y específicamente a San Cristóbal, para ver cómo miles indígenas se revelaban frente sistema político y económico.

Un arcoíris de representantes de movimientos políticos y sociales querían estar cerca para ver lo que pasaba.

Así sucedió también con el español Aureliano Pérez Yruela, que tiene el nombre musulmán de Nafia, y que estaba en México cuando estalló el movimiento.

Nafia pertenece al Movimiento Mundial Murabitún (MMM), un grupo islámico fundado en Granada, España, por Ian Dallas, Abdalqadir as-Sufi, un escritor escocés y cercano a la banda de los Beatles.

“Fuimos atraídos por ese momento histórico para los indígenas en Chiapas”, dice Esteban López Moreno, Hajj Idriss, que fue el segundo en llegar, después de que Nafia.

Así que se asentaron para hacer el trabajo y hablar de Alá a gente que no había jamás oído hablar del islam”, explica.

Mujer chamula musulmana

Natasha Pizzey-Siegert
Mujer chamula musulmana

Cuenta que al principio tenían que utilizar un intérprete porque muchos indígenas no hablaban castellano.

“Pero comprobamos que la comunicación es a nivel de los corazones, que tienen un lenguaje que no se ve pero que funciona. Entonces supieron que nosotros teníamos algo importante para ellos y eso creo un lazo de confianza. Y empezaron a convertirse en musulmanes“, dice Hajj Idriss, que también es imán.

Cuenta que su mensaje se fue pasando por familias: se hacía musulmán el padre, luego la madre y luego los hijos.

Pero los zapatistas no se convirtieron al islam.

“Nuestra relación desde un principio fue con el mundo chamula porque el primero que se convirtió era uno de sus líderes y fue quien conectó con nosotros”, explica

Carta al subcomandante Marcos

El investigador de islam en Chiapas, Gaspar Morquecho, enseña a BBC Mundo una carta que el MMM envió a los zapatistas.

Carta de los musulmanes a los zapatistas.

Natasha Pizzey-Siegert
La carta está dirigida al subcomandante insurgente Marcos.

Está dirigida al subcomandante insurgente Marcos y asegura que el cambio de sociedad no se puede dar con el cristianismo, ni con el marxismo.

“La lucha por la liberación de los pueblos debe hacerse bajo la bandera del islam transformador, siguiendo el mensaje revelado que nos trajo Mohamed, el último de los profetas, el libertador de la humanidad”, dice.

Los zapatistas no respondieron. Así que seguramente los MMM percibieron una posibilidad de crecer en la comunidad indígena a través de los chamulas, que llevaban una historia de expulsión de su pueblo San Juan Chamula y que se habían ido asentado en San Cristóbal de las Casas desde 1974″, explica Morquecho.

Cuenta que en los 70 en San Juan Chamula había un grupo de caciques que ostentaban todo el poder. Y que se vieron amenazados cuando el obispo Samuel Ruiz promovió programas sociales, que disminuían su hegemonía, por ejemplo una caja de ahorro, una cooperativa de consumo popular o campañas contra el alcohol.

El Imam Ibrahim Chechev habla a otros musulmanes.

Natasha Pizzey-Siegert
El imán Ibrahim Chechev fundó la comunidad Ahmadía en San Cristobal.

Los caciques terminaron por expulsar al programa católico conocido como Misión Chamula y despúes, de manera todavía más violenta y masiva, a otras iglesias cristianas y sus fieles.

“A diferencia de lo que se cree, los chamulas son un grupo muy abierto, son gente emprendedora. Y en este mundo de incertidumbres, buscan certezas. Es un andar de ese pueblo y yo los he visto cambiar de partido político a otro, de una organización social a otra o de una religión a otra”.

Dice que muchos también cambiaron a otras iglesias que prohibían el alcohol porque eso ayuda a aliviar muchos problemas en la familia, como de peleas o económicos.

“Otra razón por la que se unen al islam es porque les dijeron que el último mensaje de dios no es el de la Biblia, sino el del Corán y pensaron que solo con ese último mensaje iban a llegar al paraíso”, explica el investigador que ha seguido a la comunidad chamula desde su expulsión.

Mujeres chamulas musulmanas se abrazan en la celebracion del fin del Ramadan.

Natasha Pizzey-Siegert
Después del mes de ayuno viene un gran festejo.

Pueblo expulsado

La comunidad musulmana fue creciendo entre los indígenas expulsados de San Juan Chamula, asentados en la periferia del noreste de San Cristóbal.

Hasta alrededor del año 2000, que empezaron las rupturas con el MMM, explica Morquecho.

“Porque los chamulas tienen esa tradición de movilidad social y también se separan por problemas internos entre las distintas familias”.

Morquecho coincide con otros entrevistados que los malos tratos de los españoles del MMM a los chamulas también propició que muchos conversos se fueran a otras comunidades musulmanas de nueva formación.

Dicen que no les dejaban hablar con personas que no fueran musulmanas, aunque fueran sus familiares. También los obligaban a hablar solo español para poder entenderlos. Y les decían que no debían comer tortillas porque eran una porquería.

Hajj Idriss, el imán español del MMM en San Cristobal, asegura que estas son “leyendas” y que en los distintos grupos no hay problemas.

Todo parte de nuestra semilla. Fuimos los primeros musulmanes y a partir de ahí empezaron a hacerse más. Con el paso del tiempo ha habido gente que ha querido hacer por su cuenta un pequeño sitio de oración, pero todos parten de aquí”.

Ahora los MMM tienen la mezquita más grande de México, de unos 400 metros cuadrados, que se levanta imponente en la periferia de San Cristobal.

Pero, además de ellos ahora hay tres comunidades musulmanas más. Cada uno con su lugar de oración. Aunque son más bien casas adaptadas, cada grupo llama a su lugar “mezquita”. Y todas están muy cerca la una de la otra.

Dos de ellas son de tradición suní. Una liderada por un sirio, conocido como Mudar, otra la comunidad Al Kauzar.

Ahmadia

La tercera es la comunidad Ahmadía, que para el mundo islámico más tradicional no son considerados musulmanes.

Comunidad Ahmadia en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Ana Gabriela Rojas
Comunidad Ahmadia en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Ellos tienen dos creencias que los separan de los demás: que su fundador, el indio Hazrat Mirza Ghulam Ahmad de Qadian, era el mesías prometido y que Jesús murió en Cachemira -y no regresará- a diferencia de lo que creen los musulmanes más tradicionales

El lema de su comunidad es “amor para todos, odio para nadie”, explica a BBC MundoIbrahim Chechev, el imán de la comunidad Ahmadia en Chiapas.

Explica que las tradiciones del islam no chocan con las de los indígenas porque “el islam se adapta a cualquier cultura, a cualquier lengua, a cualquier raza. Lo que importa es el fitra, el estado natural del ser humano, que es siempre generoso. El islam viene a pulir ese ese lado natural y a elevarlo”.

Cuenta que el ayuno es para alabar a dios. Que es un entrenamiento de abstinencia de todos los sentidos.

“Por ejemplo, la boca no come, pero tampoco miente, maldice, dice chismes. Así, cada uno los otros sentidos debe hacerlo y entrenarse para seguir el resto del año. También, ayunar nos ayuda a entender a aquellos que tienen menos y tienen la panza vacía”.

Celebración del fin del Ramadán.

Natasha Pizzey-Siegert
Celebración del fin del Ramadán.

La historia personal de Chechev está muy relacionada con el islam en San Cristóbal de las Casas.

El fue el primero de su familia en convertirse al islam, con apenas 15 años.

A los 19 se casó con Yanna, la hija de Hajj Idriss, el segundo español musulmán que llegó a la ciudad.

Después también pasó por la organización musulmana Al Kauzar y después fundó Ahmadía en San Cristobal por invitación de la organización en Guatemala.

Su abuelo, Miguel Gómez Hernández (Miguel Caxlán), fue uno de los primeros indígenas en convertirse a otra religión: se hizo protestante. Formó parte de los expulsados de San Juan Chamula y fue asesinado en San Cristóbal en 1981.

Su hija, Juana Gómez Hernández, madre de Ibrahim, no olvida ese día: “Ya era la hora en que mi papá llegaba, pero no aparecía. Yo tenía un mal presentimiento que lo sentía en el cuerpo. Me dijeron que ya lo habían agarrado. Y yo supe a que se referían: lo habían matado. Lo perseguían desde que vivíamos en Chamula”.

Mujer chamula musulmana

Ana Gabriela Rojas
Juana, que prefiere el nombre árabe Nura, cuenta que la nahua, o falda de lana peluda, es característica de los chamulas.

Ahora, Juana dice que se siente más a gusto como Nura, su nombre musulmán.

Cuenta después del asesinato de su padre, ella y su esposo se pasaron a la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Después, su hijo Ibrahim, cuando era un adolescente, acercó a toda la familia al islam.

“Le doy gracias a Alá que ahora todos mis hijos son musulmanes”, dice. Asegura que su esposo dejó de tomar alcohol gracias al islam.

“Ahora hasta que me muera voy a ser musulmana”, asevera.


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Archivo Cuartoscuro

Juez avala la posesión y uso lúdico de la cocaína para dos personas en México

Dos amparos promovidos por México Unido contra la Delincuencia buscan “promover el debate sobre drogas para reorientar la política de seguridad”. La decisión aún tiene que ser ratificada por un tribunal de segunda instancia.
Archivo Cuartoscuro
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El juez Víctor Octavio Luna Escobedo, de la sala 14 del juzgado en Materia Administrativa de la Ciudad de México, emitió dos fallos que permiten a dos personas disponer de una autorización “para el consumo personal y lúdico” de cocaína.

La decisión llega después de un amparo promovido por México Unido contra la Delincuencia. “Nuestro objetivo con este y otros casos ha sido propiciar la discusión pública sobre drogas y forzar la reorientación de la política de seguridad. Queremos impulsar estrategias distintas por vías innovadoras y hasta ahora hemos sido exitosos”, dice su directora, Lisa María Sánchez Ortega.

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Uno de los fallos, al que tuvo acceso Animal Político, está fechado a 17 de mayo. El amparo se presentó después de que una persona (que protege su identidad por cuestiones de seguridad) tramitó una petición ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). En ella solicitaba una autorización para poder hacer “uso personal adulto” de cocaína. La solicitud no fue atendida y recurrió a los tribunales en un juicio de amparo indirecto. 

Cofepris pidió que el fallo fuese revisado, por lo que el caso está en manos de un Tribunal Colegiado compuesto por tres magistrados. Si ratifican la sentencia, esta será firme. Si la echan atrás, se cae el caso, ya que no cabe recurso posible. Falta por saber si serán estos tres magistrados quienes tomarán la última decisión o si, por el contrario, se declinan por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SJCN).

“En las próximas semanas podremos saber si los casos son resueltos por los Tribunales Colegiados de Circuito o por la Suprema Corte de Justicia de la Nación debido a su importancia y trascendencia. Independientemente de quien dicte las sentencias, serán definitivas e inapelables”, dice Víctor Daniel Gutiérrez Muñoz, coordinador de proyectos de México Unido Contra la Delincuencia y uno de los abogados encargados del caso. 

Fuentes de Cofepris señalaron que “se trata de un procedimiento abierto” por lo que declinaron hacer declaraciones. 

“No es una legalización”

Las sentencias otorgan autorización “para el consumo personal y lúdico de cocaína (éster metílico de benzoilecgonina) y demás actos correlativos al autoconsumo, es decir, posesión, transporte, empleo y uso, excluyendo actos de comercio como distribución, enajenación y transferencia”.

El fallo también deja claro qué es lo que la usuaria no puede hacer: “conducir vehículos o emplear instrumentos peligrosos bajo los efectos de la sustancia”, tampoco consumir “en lugares públicos, ni en presencia de menores de edad, ni para inducir a terceros a que también consuman”. Además, dice el juez, “la quejosa no deberá introducir, consumir o acudir a su trabajo, ocupación, profesión, empleo, oficio o arte bajo el efecto de la cocaína”. 

Esta autorización está limitada a 500 miligramos diarios, que es la cantidad que se incluye en la “Tabla de Orientación de Dosis Máximas de Consumo Personal e Inmediato” establecida en el artículo 479 de la Ley General de Salud

Esta normativa plantea cantidades que son consideradas “para estricto e inmediato consumo personal”. Son 5 gramos de marihuana, dos gramos de opio, medio gramo de cocaína, 50 miligramos de heroína, 0.015 miligramos de LSD, 40 de MDMA, metanfetamina y MDA. Como la posesión sigue siendo delito, si una persona es interceptada con esta cantidad o algo inferior es conducida ante el Ministerio Público. Si esa misma persona es arrestada en tres ocasiones con cantidades para uso personal está obligado a acudir al “tratamiento que corresponda”, según la ley.

Entérate: Detienen a 11 mexicanos y una persona colombiana con 422 kilos de cocaína en Guatemala

La norma determina que entre esas cantidades y su múltiplo por mil se establece la franja de “narcomenudeo”, que está castigado con penas de entre 10 meses y tres años de cárcel. Por poner un ejemplo práctico: esto afectaría a una persona que sea sorprendida con un gramo de cocaína, que es la medida estándar de venta. 

A partir de la multiplicación por mil (medio kilo en el caso de la cocaína) se considera tráfico a gran escala y las penas se multiplican.

El objetivo de promover el debate

La estrategia que ha llevado a esta resolución es similar a la que México Unido Contra la Delincuencia sostuvo con el caso de la mariguana, que en 2018 obtuvo su quinta resolución en la Corte Suprema que rechazaba la prohibición absoluta de su uso lúdico y que, por lo tanto, sentó jurisprudencia. Sin embargo, tiene diferencias sustanciales, como los tiempos y su impacto. 

“No estamos persiguiendo amparos masivos y no va a haber una campaña similar a la de #CannabisConPermiso. Si dentro de un año, dos o cinco se dan las condiciones, lo hablaremos. Esta es la primera vez que en primera instancia se resuelve de forma positiva y lo que nos dice es que existe una forma diferente de abordar el asunto de drogas desde la judicatura”, afirma Sánchez Ortega. 

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En su opinión, “la reforma de la política de drogas no empieza y no se agota con el cannabis, el resto de los mercados también deben ser regulados”. Su objetivo: promover el debate sobre la despenalización y poner fin a la denominada “guerra contra las drogas” desde una perspectiva de seguridad pública. 

El fallo, según reitera la directora de México Unido Contra la Delincuencia, no implica la legalización “de facto” de la cocaína en cantidades menores al medio gramo. “Se trata de un paso para generar debate. Queremos propiciar la discusión sobre un tema que sigue siendo tabú y se tiene que trabajar con sectores de la sociedad. Propiciar discusión pública y propuestas legislativas para la despenalización del consumo de todas las drogas.

Los argumentos del amparo y la respuesta del juez

El amparo alegaba que la prohibición del uso de cocaína vulneraba el “libre desarrollo de la personalidad reconocido en el artículo 1 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”. En este sentido, el juez reconoce que pueden escoger realizar determinadas actividades lúdicas o recreativas. “Aquella elección puede incluir la ingesta o el consumo de sustancias (drogas) que produzcan experiencias que en algún sentido ‘afecten’ los pensamientos, las emociones y/o las sensaciones de la persona”, dice el fallo. 

“La ingesta de cocaína puede tener distintas finalidades entre las que se incluyen el alivio de la tensión, la intensificación de las percepciones o el deseo de nuevas experiencias personales y espirituales”, asegura el juez. 

“Se concluye que la prohibición total contenida en los artículos 235, último párrafo, 236, 237 y 290 de la Ley General de Salud incide en el contenido del derecho al libre desarrollo de la personalidad, toda vez que constituye un obstáculo jurídico que impide ejercer el derecho a decidir qué tipo de actividades recreativas o lúdicas se desean realizar, al tiempo que también impide llevar a cabo lícitamente todas las acciones o actividades necesarias para poder materializar esa elección a través del autoconsumo.

En su argumentación, el juez entra a valorar el conflicto entre los objetivos de la Ley General de Salud, que busca proteger ‘la salud y el orden público’ con la prohibición del consumo de cocaína, y la demanda de la quejosa de que el veto contraviene sus derechos constitucionales. Alerta de que se trata de una sustancia ‘adictiva’ y que “existe un riesgo de sufrir dependencia por alto consumo”.

El fallo se apoya en un informe de la Comisión Nacional contra las Adicciones para alertar sobre los efectos que tiene el consuno en dosis bajas, dosis altas y crónico. “El consumo de cocaína no supone un riesgo importante para la salud, salvo en el caso de que se utilice de forma crónica y excesiva”, afirma. 

“Este juzgado federal determina que la medida legislativa consistente en la prohibición absoluta del consumo lúdico de cocaína no es necesaria porque existen alternativas igualmente idóneas para procurar la salud de los consumidores y proteger a la sociedad, pero menos lesivas; como puede ser el autoconsumo controlado de la droga, en espacios privados, alejado de menores de edad y sin incitación de terceros a consumir”, dice el fallo. “Estas alternativas garantizan: por una parte, la salud y el bienestar social; y por otra, el deseo de los consumidores de ingerir la cocaína”. 

Sin precedentes en otras partes del mundo

“El fallo resulta paradigmático no solo en México, sino en el mundo. Las primeras sentencias relacionadas con cannabis, en otros países, están cumpliendo 20 años. Sin embargo, no hay precedentes de decisiones judiciales similares con otras drogas. México y sus resoluciones judiciales están sentando precedentes importantes para otras cortes”, dice Sánchez Ortega.

Que sea precisamente en México tiene también su importancia. Desde 2006 el país sufre una espiral de violencia iniciada tras la declaración, por parte del presidente Felipe Calderón, de la denominada “guerra contra el narcotráfico”. Desde entonces, se estima que al menos 200 mil personas han muerto y otras 40 mil han sido desaparecidas. 

“La actual política de drogas es un fracaso en todos los ámbitos”, afirma Sánchez Ortega. En su opinión, se pone el foco en los usuarios, que es el eslabón más débil, en lugar de centrarse en “las redes de narcotráfico y las autoridades corruptas”.

México Unido contra la Delincuencia tiene experiencia en este tipo de litigios. Ha promovido el debate sobre la despenalización del uso de las drogas desde 2011. Es decir, durante los mandatos de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y, ahora, con Andrés Manuel López Obrador. 

Sánchez Ortega cree que, con el actual gobierno, existen más opciones de coincidir con la estrategia de las autoridades. Pone como ejemplo el Plan de Desarrollo Nacional 2019-2024, que en su punto número cinco dice: “la estrategia prohibicionista es ya insostenible, no sólo por la violencia que ha generado sino por sus malos resultados en materia de salud pública: en la mayoría de los países en los que ha sido aplicada, esa estrategia no se ha traducido en una reducción del consumo. Peor aún, el modelo prohibicionista criminaliza de manera inevitable a los consumidores y reduce sus probabilidades de reinserción social y rehabilitación. La “guerra contra las drogas” ha escalado el problema de salud pública que representan las sustancias actualmente prohibidas hasta convertirlo en una crisis de seguridad pública”.

La activista señala que se ha reunido con representantes de todas las bancadas, incluida la mayoritaria de Morena, y confía en que el debate pueda llevar a medidas que promuevan la despenalización. 

Según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017, el 3.5% de los mexicanos consumió alguna vez cocaína. Esta cifra aumenta hasta el 9,9% si se pregunta por sustancias ilegales. 

Según un estudio de 2016 del Programa de Política de Drogas del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), el 41% de los presos federales por asuntos de drogas estaban encerrados por poseer sustancias con un valor inferior a los 500 pesos. 

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