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Vodka Atomik, el primer producto hecho en la zona de exclusión de Chernóbil (y sin radioactividad)

Atomik es un vodka hecho con centeno y agua extraídos del área abandonada en los alrededores de la planta de energía nuclear. Te contamos más sobre el primer producto "hecho en Chernóbil".
8 de agosto, 2019
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“Es la única botella que existe. Me tiemblan las manos al sostenerla”, dice el profesor Jim Smith levantando cuidadosamente un vodka Atomik.

Hecho con centeno y agua de la zona de exclusión de Chernóbil, es el primer producto de consumo que nace del área abandonada en los alrededores de la planta nuclear.

Un equipo de científicos comenzó a trabajar en el proyecto de crear un vodka cultivando el cereal en una granja cercana.

“Nuestra idea entonces era usar los granos de centeno para crear una bebida alcohólica”, explica Smith.

Planta nuclear de Chernóbil

BBC
La tierra que rodea la planta nuclear de Chernóbil lleva abandonada desde que ocurrió el accidente, en 1986.

Además de Smith, quien trabaja en la Universidad de Portsmouth, del sureste de Londres, el equipo detrás de la fabricación de la bebida está compuesto por investigadores que llevan años trabajando en la zona de exclusión, estudiando cómo la tierra se fue recuperando desde el catastrófico accidente en1986.

Esperan usar las ganancias de las ventas para ayudar a comunidades en Ucrania que todavía siguen afectadas por el impacto del desastre.

¿Una bebida radioactiva?

Haciendo cócteles con vodka de Chernóbil en un bar de Londres.

BBC
En Swift, un bar del Soho londinense, un equipo de la BBC probó un cóctel hecho con Atomik,

“No es más radioactivo que cualquier otro vodka”, dice Smith.

“Cualquier químico te diría que cuando destilas algo las impurezas se quedan en el producto que se desecha“.

“Así que nosotros usamos granos centeno ligeramente contaminados y agua del acuífero de Chernóbil… y los destilamos”.

“Les pedimos a nuestros amigos de la Universidad de Southampton, en el sur de Inglaterra, que tienen un laboratorio radioanalítico impresionante, que comprobaran si tenía algún rastro de radioactividad”.

“No pudieron encontrar nada: todo estaba bajo su límite de radiación“.

Granos de centeno cultivados en la zona de exclusión de Chernóbil

BBC
Para el vodka usaron los granos de centeno cultivados en la zona de exclusión de Chernóbil, que están “ligeramente contaminados”, dice Smith.

Gennady Laptev es un científico que trabaja en el Instituto Hidrometeorológico de Ucrania, en Kiev, y es también miembro fundador de la recientemente creadaChernobyl Spirit Company, la empresa encargada de fabricar el vodka.

Durante un viaje a la zona de exclusión en el que seguimos al equipo mientras hacían su investigación medioambiental y sus estudios sobre el centeno, me contó que los granos y la bebida alcohólica resultante demuestran que parte de esa tierra podría usarse de manera productiva.

“No tenemos que abandonar la tierra”, dice. “Podemos usarla de diversas formas y producir algo que esté totalmente limpio de radioactividad”.

¿Por qué los científicos decidieron hacer un vodka?

En parte, porque es un producto limpio y destilado que puede fabricarse a partir de granos contaminados.

Pero, según Smith, este proyecto pretende ir más allá de hacer alcohol con un discurso de venta único. Él espera que la venta del vodka pueda proporcionar apoyo a comunidades cercanas a la zona de exclusión.

Niños jugando en la ciudad de Narodichi

BBC
Las comunidades que rodean la zona de exclusión, como la de la ciudad de Narodichi, todavía tienen problemas económicos que surgieron a raíz del accidente.

De su trabajo en Chernóbil desde la década de 1990, Smith dice que le sorprende cómo las condiciones económicas de la gente en Ucrania siguen siendo tremendamente difíciles, aunque el paisaje se haya recuperado levemente.

“Hay puntos calientes de radiación , pero en su mayor parte la contaminación es menor que la que puedas encontrar en otras partes del mundo con una radiación de fondo relativamente alta”, explica.

“El problema para la mayoría de la gente allí es que no tienen una dieta adecuada, buenos servicios médicos, trabajos o ingresos”.

El objetivo de vender vodka artesanal de Chernóbil y generar beneficios, dice, distribuir la mayor parte del dinero a las comunidades locales. El resto será reinvertido en el negocio, aunque Smith espera proporcionar a su equipo ingresos para trabajar en su “empresa de espíritu social” a tiempo parcial.

“Porque ahora”, añade el profesor, “después de 30 años, creo que lo más importante en la zona es el desarrollo económico, no la radioactividad“.

Granja experimental en la zona de exclusión de Chernóbil

BBC
El equipo comenzó a cultivar centeno en la zona de exclusión de Chernóbil para ver cuál era su grado de contaminación.

¿Qué sabor tiene?

Con ayuda de un equipo de expertos en una coctelería en Londres, comparé el sabor de Atomik con el de un vodka “de la casa”.

“Es más un alcohol de grano que un vodka, así que tiene muchas más notas afrutadas, pues todavía puedes saborear el centeno”, dice Sam Armeye, del Swift, un bar del soho londinense.

¿Qué cóctel haría Sam con el vodka de Chernóbil? “Sin duda, un martini clásico, pero también lo mezclaría con champaña”, responde.

Con solo una botella producida hasta el momento, se necesitará tiempo para que haya más martinis de Atomik a la venta.

Pero el profesor Smith y su equipo esperan producir 500 botellas este año y vendérselas a los cada vez más numerosos grupos de turistas que visitan la zona de exclusión.

Botella de Atomik

BBC
¿Te atreverías a probar este vodka?

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Cuartoscuro

De empleados de SRE a inmigrantes: más de 300 trabajadores de consulados al borde del despido

Los despidos se deben al vencimiento de las visas A-2 tras un decreto de EU; el gobierno de México no ha resuelto la situación en 5 años. La SRE asegura que está en pláticas con el gobierno entrante.
Cuartoscuro
Por Arantza Ocampo y César Reveles
17 de enero, 2021
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Jesús Pérez tomaba su descanso de fin de año cuando lo despidieron. El 1 de enero le comunicaron, de manera remota, que no renovarían su contrato. ¿La razón? La pronta expiración de su visa diplomática. Jesús es uno de los 50 empleados de consulados mexicanos en Estados Unidos que han sido despedidos sin previo aviso, convirtiéndose en personas sin documentos legales para permanecer en el país.

Hace unos días, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) argumentó que estos despidos se debían a varios factores, entre ellos un bajo desempeño y falta de presupuesto, sin embargo, los trabajadores afectados aseguran que la única razón, como en el caso de Jesús, es el vencimiento de las visas A-2, que fueron acortadas a un plazo de cinco años por una Nota Diplomática del Departamento de Estado  de Estados Unidos emitida y entregada a la cancillería mexicana en 2016.

Lee: ONG denuncian en FGR la violencia que sufren solicitantes de asilo devueltos por EU

La Nota Diplomática, con folio 16-1279, estipula que todo el personal de los consulados que no sea ciudadano estadounidense o residente permanente local no podrá permanecer en su puesto más de 5 años. Al cumplirse este periodo, los trabajadores además de dejar el cargo deben abandonar el país.

Para poder conservar sus trabajos y garantizar la permanencia en EU, el gobierno de México solo debía regularizar la situación de las y los trabajadores y cambiar sus visas por una tipo A-1, situación que no se atendió en 5 años.

En la nota, las autoridades estadounidenses también pedían a sus similares mexicanas avisar a los empleados sobre su posible baja laboral en 2021, en caso de no regular su situación. Sin embargo, según los trabajadores, ellos nunca fueron advertidos.

Incertidumbre para cientos de trabajadores

A finales de 2020, el Comité Nacional de Empleados Locales en Estados Unidos – conformado por empleados locales de los Consulados de México en EU – denunció un ‘despido masivo’, cuando muchos de los trabajadores estaban de vacaciones y otros enfermos por COVID-19. A la mayoría le dijeron que la indicación había llegado directamente de la cancillería mexicana.

Según el Comité, los despidos se dieron en los consulados de doce ciudades: Chicago, Nueva York, Los Ángeles, Denver, Las Vegas, Tucson, Houston, San Antonio, Dallas, Indianapolis, San Francisco y Presidio.

La visa de los primeros empleados despedidos expiraba en el primer trimestre del año y se prevé que el segundo recorte masivo sea para trabajadores cuya visa pierde vigencia en agosto de 2021.

De acuerdo con datos del Comité, más de 300 empleados perderán sus empleos en los próximos meses por esta situación.

El 22 de diciembre, el canciller Marcelo Ebrard fue cuestionado sobre el tema y aseguró que ya se estaba renegociando la vigencia de las visas con el gobierno en transición.

“Yo estimo que para fines del mes de febrero podamos tener una respuesta de la nueva administración y que el nuevo estatus que logremos, por lo que hace las visas, nos permita también ajustar su situación laboral”, dijo Ebrard.

Pero mientras se aclara la situación, los mexicanos sin trabajo y sin documentación estarán frente a una incertidumbre que les impide pagar gastos médicos o solventar a sus familiares.

Contradicciones y omisiones

Inicialmente, en el recorte masivo, el personal de consulados reportó a 80 personas despedidas. Semanas después, el 13 de enero, Roberto Velasco Álvarez, subsecretario para América del Norte de la SRE, informó que la cifra en realidad había sido de 50 trabajadores.

“Supimos de varios casos a quienes les habían despedido pero posteriormente les hablaron para comentarles sobre la continuidad de su contrato hasta que se termine su visa”, comentó Dulce María Flores Colorado, vocera del Comité Nacional de Empleados Locales en EU, quien adjudicó el cambio de cifras a un intento de la SRE de ‘salvar’ o ‘retrasar’ 30 despidos.

Asimismo, el funcionario federal dijo que las cifras difundidas por medios nacionales, las cuales señalaban un universo de más de mil 600 trabajadores no fueron exactas, ya que al corte de diciembre 2020 había registro de 655 prestadores de servicio independientes, como se cataloga a los empleados de los consulados.

De estos, solo 505 se verán afectados por la renovación de visa A-2, y entre estos, hay 139 que tienen posibilidad de regularizar su situación migratoria. Por lo tanto, el total de prestadores de servicios en riesgo, según la cancillería, es de 316.

El subsecretario de América del Norte también afirmó que la ola de despidos de trabajadores independientes no solo fue por renovación de documentos, sino también por otros temas como la disponibilidad presupuestal, bajo desempeño y las necesidades cambiantes de las representaciones.

Pero Jesús contradice esta versión y asegura que por presupuesto no fue ya que los empleados dados de baja fueron inmediatamente sustituidos. Tampoco se debió a un mal desempeño, porque, en su caso, era quien tenía más logros en su oficina.

“¿Cómo es que por mi rendimiento fui despedido? No le confías la coordinación del departamento a alguien que tiene un mal desempeño”, añade Pérez, “La experiencia adquirida, la vocación, la puntualidad, la responsabilidad y el profesionalismo no me sirvieron para poder conservar mi empleo y eso la verdad es muy triste”.

Emilio, otro trabajador que prefiere no dar su nombre real, sostiene algo similar, ya que todos sus compañeros despedidos recibieron la misma explicación: su visa estaba apunto de expirar; nunca les mencionaron un mal desempeño laboral o falta de presupuesto.

De tener una vida hecha en EU a no tener estatus migratorio

Jesús, al igual que sus compañeros, no solo perdió su trabajo, sino su estatus migratorio y ahora podría regresar a México en calidad de deportado pese a tener una vida hecha en EU y una familia que mantener.

“Pago el tratamiento médico de mi esposa y mi padre quien padece Parkinson, pago la universidad de mi hermano. Sin trabajo será difícil para mí solventar los costos médicos”, afirmó Jesús en entrevista para Animal Político.

Antes de ser despedido se desempeñaba como coordinador en el Departamento de Protección en el Consulado Mexicano de Presidio, Texas. “La verdad es algo que no te esperas, sobre todo cuando das todo en el trabajo”.

La visa de Emilio, quien aún conserva su empleo, vence a mediados de año, por lo que el despido parece inminente.

“Hay personas que tienen 15 o 20 años viviendo acá, aquí han hecho su vida pero ahora se quedarían ilegalmente”, comenta.

De acuerdo con Emilio, la cifra de 300 empleados despedidos podría aumentar a más de mil si el gobierno de México no arregla la situación pronto.

“Es ridículo que tu propio gobierno te pueda deportar por un tema laboral cuando nosotros acá defendemos los derechos laborales de los mexicanos”.

Los trabajadores de los consulados se encargan de: expedir documentos, brindar protección legal a los mexicanos, apoyar al Instituto de los Mexicanos en el Exterior en temas de salud y educación, y brindar apoyo en actividades culturales, políticas y económicas.

El dilema del outsourcing

A los trabajadores mexicanos se les denomina ‘prestadores de servicios profesionales independientes’ (PSPI), lo que significa que están sujetos a un modelo con el cual son contratados por Representaciones Consulares, trabajan en los consulados en Estados Unidos y les paga la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

Como PSPI’s no cuentan con prestaciones de ley. Según cuenta Jesús Pérez solo tienen vacaciones, así como gastos de seguros médicos y bonificaciones de fin de año. No reciben pago por horas extra, ni prima vacacional, prima dominical, tampoco pago por días festivos y no cuentan con derecho de retiro o a la vivienda en su país natal.

Su situación se asimila al esquema de la subcontratación (outsourcing), método por el cual una empresa contrata a sus trabajadores a través de un tercero, y se le proporcionan solo las prestaciones básicas de ley.

El pasado 13 de enero, Roberto Velasco Álvarez negó que los trabajadores de los consulados estuvieran bajo outsourcing como se señaló en algunos medios.

“En efecto, son prestadores de servicios profesionales independientes y cada uno ha firmado un contrato de esa naturaleza y no es ningún outsourcing porque no hay ningún intermediario en la contratación”.

El funcionario agregó que los empleados cuentan con beneficios como seguro de gastos médicos en hospitales particulares y un salario que circula entre los 2 mil y los 2 mil 500 dólares.

Sin embargo, ese seguro no cubre a los familiares de los trabajadores y su sueldo está a nivel del considerado como mínimo en algunas entidades de Estados Unidos.

Dulce María Flores opina que si bien los trabajadores de los consulados no están subcontratados, sí se encuentran en un limbo, donde no se les considera empleados directos de la dependencia, sino trabajadores independientes, externos.

Mientras que Emilio considera que las condiciones laborales que les ofrecen son las mismas que hay en cualquier outsourcing de México, por eso lo comparan.

“Nosotros tenemos claro que no es culpa de Estados Unidos, ellos solo cumplen con la regularización de visas, lo único que piden al Estado Mexicano es que regularicen nuestros estatus, si nos dan visas diplomáticas no tendríamos problemas, pero México no lo hace por falta de recursos o por no dejar el outsourcing”, comenta.

Durante meses, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha criticado las condiciones laborales que tienen millones de trabajadores por culpa del outsourcing e incluso firmó un acuerdo con representantes de empresas privadas para prohibirlo.

En reiteradas ocasiones, el presidente también ha resaltado la cifra récord de remesas al cierre del 2020, con una cantidad superior a los 40 mil millones de dólares, refiriéndose a los trabajadores del extranjero como ‘héroes y heroínas’.

Muchas de esas remesas provienen de los sueldos de los trabajadores consulares o de trabajadores mexicanos que son asesorados legalmente en los consulados.

“Han corrido a mucha gente con familia o que sus familias dependen de esas remesas”, señala Emilio

Los empleados que están a punto de perder sus trabajos solo tienen dos peticiones: que se les liquide como señala la Ley Federal o que la SRE los reconozca como trabajadores directos y les otorgue una visa A-1 para continuar con su trabajo en EU.

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