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Chernobyl: cómo el gobierno de la Unión Soviética trató de ocultar la catástrofe nuclear

Fue el peor desastre nuclear de la historia. Pero también uno de los mayores intentos fallidos de ocultar una tragedia por parte de un gobierno. Historiadores y periodistas le contaron a BBC Mundo cómo ocurrió.
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29 de mayo, 2019
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Es difícil imaginar una tragedia peor que Chernobyl. Pero cuesta todavía más hacerse a la idea de cómo los hombres fuertes del la Unión Soviética trataron de evitar por todos los medios que saliera a la luz el mayor desastre nuclear de la historia.

Cuando el reactor número 4 explotó, esparciendo nubes radioactivas por todo el hemisferio norte de la Tierra -desde Checoslovaquia hasta Japón- y lanzando a la atmósfera el equivalente a 500 bombas de Hiroshima, el Partido Comunista de la URSS trató de controlar la información y dar su propia versión sobre los hechos.

“Ocultaron la gravedad del accidente desde el principio y se negaron a evacuar Kiev (la actual capital ucraniana)”, le cuenta a BBC Mundo la periodista Irena Taranyuk, del servicio ucraniano de la BBC.

Irena era estudiante y vivía entonces en la región occidental de la antigua URSS. Recuerda el miedo y la confusión que sintió cuando estalló la noticia.

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Nos informábamos a través del ‘enemigo’ -los medios occidentales, como la BBC- sobre lo que estaba ocurriendo. Mientras tanto, muchos jóvenes y compañeros universitarios eran enviados a trabajar en la zona como liquidadores voluntarios, exponiéndose a la radiación”.

La URSS no pudo contener la noticia por mucho tiempo. “No era posible encubrir algo tan grande como aquello; los rumores comenzaron a correr como el agua, dice Irena.

Tres décadas después, todavía no conocemos el alcance total de la tragedia ni cuántas personas -se estima que unas 4,000, pero podrían ser más- murieron de cáncer u otras enfermedades vinculadas a ella.

Los testimonios, datos y relatos de supervivientes, junto al trabajo de investigadores, nos cuentan hoy lo que ocurrió y han permitido recrear en pantalla el drama histórico sobre Chernobyl en una aclamada miniserie homónima con tintes de ficción que acaba de estrenar HBO.

Chernobyl en Sky Atlantic

Sky UK/HBO
Vasily Ignatenko (Adam Nagaitis), uno de los protagonistas de la serie, era un bombero recién casado que murió en Chernobyl.

Pero volvamos a los hechos. ¿Qué ocurrió exactamente el 26 abril de 1986 y cómo trató la antigua Unión Soviética de impedir que el mundo conociera aquel desastre inimaginable?

De la negación a la irresponsabilidad

Eran las 5 de la mañana cuando Mijaíl Gorbachov, el último líder de la Unión Soviética, recibió una llamada telefónica. Había habido una explosión en la planta nuclear de Chernobyl. Pero, aparentemente, el reactor estaba intacto.

“En las primeras horas e incluso el día después del accidente no se sabía que el reactor había explotado y que había una enorme emisión nuclear en la atmósfera”, diría el propio Gorbachov más tarde.

El hombre más poderoso de la Unión Soviética en aquel momento no vio necesidad de despertar a otros líderes políticos o de interrumpir su fin de semana con una sesión de emergencia, explica el historiador ucraniano Serhii Plokhii en su libro Chernobyl: the history of a nuclear catastrophe (“Chernobyl: la historia de una catástrofe nuclear”, 2018).

En lugar de eso, creó una comisión gubernamental liderada por Boris Shcherbina, vicepresidente del Consejo de Ministros, para investigar las causas de la explosión. Mientras tanto, los ciudadanos corrían peligro. Pero nadie se atrevía a ordenar una evacuación.

Chernobyl enSky Atlantic

Sky UK/HBO
El vicepresidente soviético Boris Shcherbina (Stellan Skarsgård, al izda) se vio olbigado a elegir entre la visión del Estado y los hechos. En la imagen, con Valery Legasov (Jared Harris), en una escena de la serie de HBO.

El primer acercamiento en helicóptero, unas 24 horas después de la explosión, evidenció la magnitud de la catástrofe. “Cuando aterrizaron, todavía no estaban preparados para aceptarlo”, dice el historiador.

El propio Shcherbina escribió en sus memorias que tuvo que forzarse a sí mismo a asimilar lo que veían sus ojos.

“Al principio, estaban en un estado de shock y negación. No querían aceptar lo que había pasado. Después, no quisieron asumir la responsabilidad de lo sucedido“, le cuenta a BBC Mundo Plokhii, quien es también director del Instituto de Investigación Ucraniano de la Universidad de Harvard, en Massachusetts, Estados Unidos.

“Hubo una negación por parte de quienes trabajaban en Chernobyl. Y, además, era muy complicado afirmar lo que estaba pasando sin ponerse en una situación todavía más peligrosa”.

Plokhii escribe en su libro que “a medida que los niveles de radiación aumentaban, los funcionarios se ponían cada vez más nerviosos, pero no tenían la potestad para decidir evacuar”.

“El país tardó 18 días en hablar sobre ello en televisión”, agrega.

Imagen de Chernobyl desde un helicóptero en 1990

Igor Kostin/Getty Images
Cuando los científicos e ingenieros vieron la escena desde un helicóptero, comprendieron que la situación era muy grave.

“La reacción inmediata fue ocultar la tragedia y luego trataron de minimizar la cantidad de información que se publicaba“, le cuenta a BBC Mundo el periodista Adam Higginbotham, autor de Midnight in Chernobyl (“Medianoche en Chernobyl, 2019), un superventas del New York Times que recoge varios testimonios.

El escritor señala que había una “dimensión psicológica” en esa negación inicial que es importante tener en cuenta. “El evento era tan catastrófico y la escala del desastre era tal que ni siquiera los especialistas bien formados, que entendían con exactitud la energía nuclear, podían asimilar lo que estaban viendo”.

“Necesitamos comprender que la escala del accidente era demasiado grande incluso para ellos, y no caer en los estereotipos típicos sobre cómo funcionaba la Unión Soviética. La historia es más compleja y complicada que todo eso”, advierte.

Armen Abagian, el director de un instituto de investigación sobre energía nuclear que había sido destinado a Moscú, le dijo a Shcherbina que la ciudad tenía que ser evacuada: “Le dije que había niños corriendo por las calles, gente colgando ropa para secarla. Y la atmósfera era radioactiva”, fueron sus palabras, según cuenta el historiador Serhii Plokhii.

Pero la URSS consideraba en sus regulaciones que no era necesario, y nadie quería tomar la responsabilidad de ordenar una evacuación y entonar así un mea culpa.

Mientras la comisión pensaba qué hacer, la gente comenzaba a abandonar la ciudad.

Bomberos en Chernobyl

Igor Kostin/Getty Images
“Los bomberos fueron los verdaderos héroes de la tragedia”, dice el historiador Serhii Plokhii.

El gobierno soviético no estaba dispuesto a que las malas noticias se propagaran tan rápido como las radiaciones. Por eso cortó las redes telefónicas, y a los ingenieros y trabajadores de la planta nuclear se les prohibió compartir las noticias sobre lo ocurrido con sus amigos y familiares, explica Plokhii.

No era la primera vez que la URSS se enfrentaba a este tipo de situaciones: “Hubo otro desastre nuclear (mucho más pequeño) en septiembre de 1957 en Kyshtym, en los montes Urales, cuando explotaron unos materiales radiactivos. Pero no había información en ningún lado”, le cuenta a BBC Mundo. “Guardar silencio era un protocolo normalizado en la Unión Soviética”.

“Los estadounidenses encontraron algunas señales de que había una explosión y contaminación en aquel primer desastre, pero no dijeron nada porque ellos mismos estaban en el proceso de desarrollar grandes planes nucleares y no quisieron crear una alarma”.

Higginbotham también evoca aquel accidente de Kyshtym, que los soviéticos sí lograron ocultar con éxito: “Simplemente, adoptaron el mismo enfoque en Chernobyl, pero en este caso la frontera estaba más cerca con Occidente y la contaminación y el alcance fueron mucho mayores”.

¿Cómo se enteró el mundo?

“Fueron los suecos quienes primero detectaron que algo iba mal. Y después unos británicos que trabajaban en otra planta nuclear”, dice Plokhii.

Higginbotham asegura que los suecos comenzaron a preguntar a las autoridades soviéticas si había habido un accidente nuclear, “pero incluso en ese momento continuaron negando que tal cosa hubiera ocurrido”.

Y es que en Suecia se detectaron altos niveles de radiación en los días posteriores al accidente cuyo origen no tenía explicación.

“La gente de Europa alertó sobre lo que estaba pasando y la Unión Soviética tuvo que publicar su información. Fueron contando cada vez más cosas, pero solo bajo la presión de Occidente“, coincide el ucraniano, quien añade que el contexto de la Guerra Fría es vital para comprender cómo se desarrollaron los hechos.

El historiador añade que la “insatisfacción” de quienes vivían en la URSS en aquella época también jugó un papel clave, que se estaban informando de los hechos a través de medios extranjeros y de rumores -algunos ciertos y otros no-, y no de su propio gobierno”.

“Tardaron semanas, meses e incluso años hasta que, gradualmente, fue emergiendo la verdad. En parte, eso fue porque capturaron a los corresponsales extranjeros que estaban basados en Moscú y les impidieron dejar la ciudad y acercarse a la zona del accidente”, dice Higginbotham.

“Muchos de esos periodistas comenzaron a publicar cualquier información que recibían, aunque fueran rumores. En Estados Unidos, el New York Post llegó a decir que 15.000 personas habían muerto. Eso justamente lo opuesto a lo que quería el gobierno”.

Chernobyl, 2015

Sean Gallup/Getty Images
Los medios extranjeros ejercieron presión sobre la Unión Soviética para que publicara información sobre Chernobyl.

“No querían que la población tomara precauciones”, sostiene Irena. “Fue irónico que nos enteráramos a través de medios extranjeros”.

Pero Higginbotham advierte que la historia que se cuenta en Occidente sobre Chernobyl a menudo es incompleta y que “muchas cosas que se escribieron se asientan sobre ideas preconcebidas sobre cómo era la vida en la Unión Soviética que resultaban muy convenientes”, olvidando la dimensión psicológica y humana de quienes tomaron las decisiones.

La caída de un imperio

“Chernobyl suele vincularse a cambios estratégicos en la Unión Soviética y a los inicios de la política abierta. El principio de todo está en Chernobyl”, explica Plokhii.

El historiador dice que quiso escribir sobre la tragedia porque forma parte de su historia personal: “Recuerdo el horror de aquellos días, no sabíamos lo que iba a ocurrir y traté de reconstruir los hechos de la mejor manera posible”.

“El material que reconstruí me hizo llegar a la conclusión de que hubo verdaderamente un vínculo directo entre Chernobyl y la caída de la Unión Soviética“.

Un equipo de pruebas de radiación volvió a la planta nuclear 5 años después del accidente que destruyó el reactor.

SVF2/Getty Images
Chernobyl pasará a la historia como el mayor desastre nuclear y medioambiental.

“La manera en que colapsó la Unión Soviética no puede comprenderse realmente sin la historia de Chernobyl”.

Por otra parte, Higginbotham considera que fue un momento clave “en la desintegración de la URSS no solo por el coste económico, o el incremento de la desconfianza hacia las instituciones por parte de los soviéticos, sino también por cómo cambió al propio Gorbachov.

“El accidente reveló que Gorbachov corrompió el imperio que había heredado“, señala.

“Pero la lección más importante que nos deja Chernobyl es el problema de confiar en exceso en la tecnología -¡La gente creyó que un accidente de ese alcance era imposible incluso cuando tuvo lugar!-. Y también que una cultura que niega la evidencia científica y se basa en mentiras y secretismo no es segura para nadie”.


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México registra 284 nuevos casos de viruela símica en una semana, el mayor incremento; ONG impulsa protocolo de prevención

Durante agosto se registró un aumento de 119 casos semanales de viruela símica, pero en la última semana el incremento fue más del doble.
Por Marcela Nochebuena
7 de septiembre, 2022
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México vive el mayor incremento de nuevos casos de viruela símica: 284 en siete días.

Durante agosto se registró un aumento promedio de 119 casos semanales, pero en la última semana el incremento fue de más del doble.

De esa manera, del 31 de julio, cuando se reportaron los primeros 91 casos, al 5 de septiembre, apenas a poco más de un mes, han alcanzado los 788.

Ante esto, desde la sociedad civil se refuerza el trabajo de información e incidencia entre las poblaciones más afectadas: hombres gays, bisexuales, hombres que tienen sexo con hombres y personas con VIH.  

La organización VIHve Libre está preparando un plan de acción para que lugares de encuentro en la ciudad de México se sumen a la aplicación de un protocolo que incluya capacitación a sus empleados para implementar o reforzar procesos de sanitización. 

Ante la falta de respuesta de las autoridades, el Consejo Ciudadano para VIH e ITS de la Ciudad de México, al que pertenecen diversas asociaciones, ha señalado la urgencia de descentralizar las pruebas de diagnóstico para que los resultados no tarden días en conocerse, iniciar la gestión de vacunas para nuestro país e impulsar acciones de prevención, promoción y atención de la salud.

Sin embargo, son las propias organizaciones quienes han tenido que poner en marcha iniciativas de información y concientización.

“Tuvimos que traducir varios materiales de Estados Unidos que corresponden a la prevención de la viruela, porque en México no tenemos una secretaría de salud que hiciera ese trabajo, y tampoco le interesaba hacerlo. Hicimos estos materiales y tuvimos reuniones con algunos doctores para que nos explicaran sobre la transmisión, las formas de prevención y el tratamiento”, comenta en entrevista Alain Pinzón, director de VIH Libre. 

Viruela símica: protocolo de acción

Mathias Correa, colaborador de VIHve Libre, acude a uno de los 30 centros que la organización tiene mapeados con el fin de distribuir información sobre la viruela símica.

Aunque él ya frecuentaba estos lugares, con el brote de la viruela del mono estas visitas son más recurrentes y con la finalidad de brindar información; así lo refleja la bitácora que lleva consigo junto con los materiales gráficos que imprime y distribuye. 

Mathias quiere hablar con el dueño del lugar para informarle sobre el nuevo plan para generar una mesa de trabajo y se adopte un protocolo para tomar capacitaciones que ayuden a reforzar las medidas de prevención de contagios, higiene y sanitización en los lugares más concurridos por hombres que tienen sexo con hombres.   

El propietario de este club –una casa adaptada sin identificación en la fachada– prefiere que no se revelen detalles del lugar por seguridad, pero asegura que está constituido formalmente desde hace cinco años y tiene 12 mil asociados que pueden asistir cualquier día de la semana, excepto los martes, a disfrutar de la fiesta y muy probablemente —eso depende de cada quien y no necesariamente sucede, aclara— tener algún encuentro sexual. 

Concientización individual y colectiva

Después de asegurar su participación en las actividades que propone la organización, el dueño del lugar y Mathias hacen énfasis en que las autoridades no han tomado ninguna medida en particular para poner atención a las poblaciones más vulneradas por la enfermedad. 

A diferencia de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a finales de julio, que llegó a sugerir la reducción del número de parejas sexuales, aseguran que los encuentros –particularmente, en los lugares destinados a ello– no dejarán de suceder.

Por eso consideran que es importante concientizar sobre todo a nivel individual, insistir en el cuidado personal, en la prevención del contagio a partir de la primera aparición de lesiones en la piel, pero siempre desde una mirada que no reproduzca o promueva estigmas. 

Recuerdan que así empezó la atención del VIH, como una condición ignorada y relegada por creerse característica de una población en particular, y que solo empezó a tomarse con seriedad una vez que comenzó a afectar a otros grupos poblacionales. 

México suma 147 casos de viruela del mono en 18 estados; CDMX y Jalisco, con más contagios

México suma  284 nuevos casos de viruela del mono; CDMX y Jalisco con más contagios.

Tras las jornadas que ha completado, Mathias Correa asegura que ese es uno de los centros más limpios y con mayor receptividad hacia el trabajo de las organizaciones.

“No siempre me reciben; a algunos hay que torcerles el brazo para que accedan”.

No todos tienen la misma capacidad, control y número de asistentes en sus instalaciones. El que Mathias visita es uno de los más grandes y populares entre hombres gays, bisexuales y hombres que tienen sexo con hombres. Está ubicado en el centro de la capital y acuden entre una y dos personas cada diez minutos.

Pese al aumento de casos de viruela símica, hasta ahora no hay alguna medida específica para el acceso a este lugar; sin embargo, el propietario afirma que si un usuario llega con alguna alteración visible de su estado de salud o algún síntoma muy evidente, se evita su ingreso. 

Además, desde antes, la higiene y el buen estado de las instalaciones son un aspecto prioritario para el lugar.

Aunque la información y la difusión de los materiales diseñados por VIHve Libre es indispensable, e incluso han logrado vincular y canalizar algún caso para su diagnóstico y atención a partir de estas jornadas, Mathias asegura que es necesario reforzar las medidas en poblaciones y lugares en los que el gobierno no se fija, de ahí la intención de crear un protocolo y un compromiso de capacitación entre la sociedad civil y los dueños de esos establecimientos. 

“Los lugares de encuentro son lugares a donde los hombres que tenemos sexo con otros hombres acudimos, y la verdad es que ahí es donde se ha estado localizando el mayor punto de prevención, entonces nosotros decidimos educar, informar a la banda que va a los lugares de encuentro para que si en algún momento están teniendo algún síntoma o alguna molestia al respecto de viruela, mejor se vayan a su casa.

Alaín Pinzón afirma que han tenido una respuesta bastante favorable; aunque un par de centros los han rechazado.

“Algo que también seguimos haciendo son pruebas de detección de VIH, hepatitis C y sífilis, porque las personas que tienden a tener problemas de salud cuando les da viruela son aquellas que no están detectadas”, añade Pinzón.

Varias organizaciones —VIHve Libre, AHF, Casa de la Sal e Inspira, entre otras— han apuntado la urgencia de la descentralización del diagnóstico y la atención específica en los estados. 

Hasta el momento, asegura el activista, esto solo se ha hecho en la Ciudad de México con la toma de muestras para diagnóstico en las clínicas Condesa y en los centros de salud TIII, aunque en dos de ellos, en Chabacano y Gustavo A Madero, tuvieron que interponer quejas por discriminación tras la negativa de atención.

En la Clínica Condesa, de la alcaldía Cuauhtémoc, las pruebas diagnósticas están disponibles diariamente de 8:00 a 16:00 horas. Sin embargo, al llegar al lugar no hay información visible sobre los detalles y síntomas de la viruela símica ni sobre la toma de muestras, a diferencia de los otros padecimientos que atienden. 

Es hasta que se pregunta específicamente por una prueba, que el área de ginecología explica los horarios e invita a hacerla de inmediato en caso de sospecha, aunque reiteran que la muestra solo puede tomarse con lesiones visibles. 

Desde la red GayLatino, conformada por líderes gays de 21 países que se reunieron en la Ciudad de México, la semana pasada se hizo un llamado a todos los gobiernos de Latinoamérica y el Caribe ante la emergencia sanitaria de viruela símica.

¿Qué recomienda VIHve Libre?

“¿Te salió una ronchita? No entres en pánico, estos son algunos de los síntomas de la viruela del mono para que estés al pendiente”, se lee en uno de los carteles que la organización distribuye en lugares de encuentro. 

El tipo de lesiones son manchas blanquecinas que pueden contener líquido (pústulas) con un centro oscuro a manera de ombligo y que posteriormente cambian a costras. Puede aparecer únicamente en genitales, pero en ese caso es posible que se confunda con sífilis o herpes. Puede haber múltiples lesiones en distintas fases.

Por otro lado, las partes del cuerpo más afectadas por las lesiones son la anogenital (70-80%); tronco, brazos y piernas (60%), cara (20%) y palmas y plantas (10%). Los síntomas adicionales pueden ser, en ese orden de frecuencia: fiebre, cansancio, dolor muscular o dolor de cabeza. 

Recomendaciones ante la viruela símica.

Finalmente, la organización recomienda que en caso de presentar algún síntoma, no se apliquen medicamentos y se busque atención médica. 

De acuerdo con el más reciente informe semanal para la vigilancia epidemiológica de viruela símica del gobierno de México, desde el 1 de enero de 2022 se han notificado casos en 102 países, territorios y áreas en las seis regiones de la OMS. 

A nivel mundial, hasta el 5 de septiembre, sumaron 52 mil 015 casos confirmados y 18 defunciones. 

De los 788 contabilizados en México, el predominio en hombres es del 98%, y los de 30 a 39 años de edad son los más afectados. 

Ciudad de México (442), Jalisco (127) y Estado de México (51) encabezan los casos, seguidos por Yucatán (49) y Quintana Roo (19), aunque las tasas de notificación más altas corresponden a la capital y a Yucatán.

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