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Cómo acariciar a un gato, según la ciencia (y cómo saber si de verdad lo disfruta)

Para darle cariño a un gato (y evitar ser mordido o arañado en el proceso) es importante que el animal manifieste si desea recibir cariño y que controle la zona de su cuerpo en la que está dispuesto a ser acariciado y durante cuánto tiempo.
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8 de agosto, 2019
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No somos pocas personas las que hemos conocido a un gato de lo más cariñoso que parece estar encantado con las caricias que le propinamos y, un minuto después, nos muerde o nos da un zarpazo.

Lo más fácil cuando eso ocurre es culpar al gato, pero cabe la posibilidad de que no lo estuviéramos acariciando correctamente.

Para comprender el porqué, primero es importante conocer un poco más sobre los antepasados de estos animales.

Es probable que el gato salvaje africano, el antepasado más inmediato del gato doméstico, fuera utilizado únicamente para el control de plagas.

En la actualidad, en cambio, los felinos son considerados una valiosa compañía, hasta el punto de que para mucha gente son “bebés peludos”.

Se cree que esta metamorfosis social de la relación entre humanos y felinos tuvo lugar hace alrededor de 4,000 años, un poco después de la aparición del “mejor amigo del hombre”.

Aunque podamos considerar que 4,000 años es una cantidad de tiempo suficiente para que una especie se adapte completamente a la vida en sociedad, no parece ser el caso de nuestro bigotudo compañero.

Y es que los gatos domésticos muestran una divergencia genética relativamente reducida respecto a sus ancestros. Es decir, sus cerebros todavía están programados para pensar como un gato salvaje.

Estos llevan vidas solitarias e invierten un tiempo y un esfuerzo considerables en comunicarse de manera indirecta, mediante mensajes visuales y químicos, para evitar relacionarse demasiado. Así pues, no parece muy probable que los gatos domésticos hayan heredado las complejas habilidades sociales de sus predecesores.

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A los gatos les encanta que les toquen alrededor de las zonas en las que se localizan las glándulas faciales, como la base de las orejas, bajo la barbilla y cerca de las mejillas.

Los humanos, por su parte, somos seres inherentemente sociales para los que el acercamiento y el contacto son muestras de afecto.

Además, nos sentimos atraídos por los rasgos estéticos infantiles (ojos y frente grandes, nariz pequeña y cara redondeada), motivo por el que a muchos nos parecen tan bonitos los gatos.

Sabiendo esto, no es ninguna sorpresa que nuestra reacción inicial al ver uno sea querer acariciarlo, hacerle carantoñas o simplemente sonreír embobados. De igual manera, tampoco debería sorprender que algunos gatos consideren este tipo de interacciones un poquito abrumadoras.

El cariño en los gatos

Aunque a muchos gatos les gustan las caricias y, en determinados contextos, nos elegirían antes que a la comida, deben aprender a disfrutar de la interacción con humanos durante su corto período de adaptación (de las dos a las siete semanas de vida).

Al hablar de la relación entre gatos y humanos, las características de las personas también son importantes. Aspectos como nuestra personalidad y género, las partes de la anatomía del gato que tocamos y cómo solemos manejarlos son muy importantes a la hora de entender cómo el animal responde a nuestras muestras de cariño.

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Es importante prestar atención al comportamiento y a las posturas que adquiere el felino durante las interacciones para asegurarnos de que está cómodo.

Algunos gatos reaccionan con agresividad al contacto físico no deseado, mientras que otros pueden tolerar nuestros acercamientos a cambio, simplemente, de comida y un sitio donde dormir.

A pesar de ello, un gato tolerante no es necesariamente un gato feliz. De hecho, los niveles más altos de estrés se observan en gatos cuyos dueños afirman que se muestran conformes con las caricias en lugar de demostrar que no les gustan.

Cómo acariciar a un gato

La clave para triunfar en nuestra gatuna empresa es conceder al felino la capacidad para elegir y controlar las interacciones. Por ejemplo, es importante que manifieste si desea recibir cariño y que controle la zona de su cuerpo en la que está dispuesto a ser acariciado y durante cuánto tiempo.

Debido a nuestra naturaleza táctil y a la atracción que sentimos hacia los animales bonitos, puede que nos cueste ignorar nuestros instintos y que precisemos de altas dosis de autocontrol.

Sin embargo, el esfuerzo podría ser compensado, ya que un estudio demuestra que es más probable que las interacciones duren más cuando es el gato, y no la persona, el que las empieza.

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Entre los signos para saber si el gato está disfrutando de las caricias está el ronroneo y una expresión facial relajada, con las orejas apuntando hacia delante.

También es importante prestar atención al comportamiento y a las posturas que adquiere el felino durante las interacciones para asegurarnos de que está cómodo.

Al establecer contacto físico, menos es más, y no solo en los reconocimientos veterinarios, sino también cuando el gato se relaciona con gente en un entorno más relajado.

Como norma general, a la mayoría de los gatos les encanta que les toquen alrededor de las zonas en las que se localizan las glándulas faciales, como la base de las orejas, bajo la barbilla y cerca de las mejillas.

Por el contrario, no disfrutan tanto del contacto en la barriga, el lomo y la base de la cola.


Signos de disfrute del gato:

• Mantiene la cola erguida e inicia el contacto.

• Ronronea y hace algo parecido a amasar con las patas delanteras.

• Mueve suavemente la cola de lado a lado mientras la estira en el aire.

• Exhibe una postura y una expresión facial relajadas, con las orejas apuntando hacia delante.

• Te empuja con cariño si detienes las caricias, para indicar que continúes.

Signos de rechazo o tensión:

• Mueve o voltea la cabeza en tu dirección contraria.

• Se muestra pasivo (no ronronea ni busca el contacto físico).

• Parpadea de forma exagerada, sacude la cabeza o el cuerpo o se lame la nariz.

• Se asea repentina y apresuradamente durante poco tiempo.

• Se le eriza el pelo o contrae la espalda.

• Mueve o agita la cola o golpea con ella.

• Aplana las orejas y las orienta hacia los lados o hacia atrás.

• Gira bruscamente la cabeza para enfrentarte a ti o a tu mano.

• Te muerde, aparta o golpea tu mano con una pata.

Así las cosas, es discutible si los gatos pueden ser considerados unos “bebés peludos”.

A muchos les encanta que les toquen, mientras que otros, como mucho, lo soportan. En cualquier caso, es importante respetar los límites que establece el gato salvaje que llevan dentro, aunque eso suponga admirar su belleza desde lejos.


*Lauren Finka es investigadora postdoctoral asociada de Nottingham Trent University.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Está reproducido bajo la licencia Creative Commons.

Haz clic aquí para leer la nota original.


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Cuartoscuro

El cuerpo de Irma Edith estuvo 8 años en la fosa común por errores de la Fiscalía de Sinaloa

La familia de Irma Edith no descarta interponer una denuncia contra las autoridades ministeriales, por las negligencias cometidas.
Cuartoscuro
5 de noviembre, 2020
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Durante ocho años el cuerpo de Irma Edith, mujer desaparecida desde 2012, estuvo enterrado en una fosa común de Culiacán, pese al reclamo y la sospecha de su familia que se trataba del mismo cuerpo que en octubre de ese año las autoridades policiacas habían localizado, junto a otras dos personas, en las playas de El Tambor, en el municipio de Navolato, Sinaloa, México.

La familia de Irma Edith solicitó a la Fiscalía de Justicia en Sinaloa que se exhumara su cuerpo, pero dos desafortunados “errores”, de acuerdo con María Isabel Cruz Bernal, presidenta del Colectivo de Búsqueda Sabuesos Guerreras, provocaron que el paradero de la mujer desaparecida se prolongara.

Entérate: A Leonardo lo mataron policías de Guanajuato en 2018; Fiscalía no investigó el caso

Desde abril de 2012, Irma Edith perdió comunicación con su familia. Al momento de su desaparición se encontraba acompañada de una amiga, quien el 9 de octubre de 2012 fue localizada sin vida semienterrada en las playas de El Tambor, Navolato, lugar donde también se localizaron los cuerpos de un hombre y una mujer.

De acuerdo con María Isabel, la Familia de Irma Edith solicitó en varias ocasiones a la Fiscalía Estatal (antes Procuraduría de Justicia de Sinaloa) que se desenterrara el cuerpo de la segunda mujer que acompañaba a la amiga de Irma Edith, pero no les hicieron caso.

“Les decían que el cuerpo enterrado en la fosa común no era el de ella, que Edith andaba por allí, que andaba de calenturienta, y que un día iba a regresar, pero no les hacían caso, y no se atrevieron a hacer la exhumación del cuerpo de la mujer que la familia reclamaba”, dijo María Isabel.

Un comunicado de prensa de la Fiscalía de Sinaloa, emitido este martes, reveló sin embargo que en un par de ocasiones se elaboraron los “perfiles genéticos de los dos cuerpos restantes, en busca de coincidencia con el ADN de la familia de Irma Edith”.

El primero se dio el 27 de marzo de 2013, cuando la Agencia del Ministerio Público del municipio de Navolato solicitó a la entonces Procuraduría General de la República (PGR) dichos perfiles.

“Con fecha del 5 de junio de 2013, se remitió dictamen en materia de genética forense elaborado por la entonces PGR, en el que se advierte que no se encontraron correspondencias al realizar la confronta del perfil genético de la muestra, quedando almacenados en la base de datos para posteriores confrontas”.

Luego “el 9 de diciembre de 2013, personal de la Agencia del Ministerio Público Especializada en Desaparición Forzada de Personas, recibió autorización por parte de la familia de Irma Edith para la extracción de nuevas muestras biológicas para la elaboración de perfiles genéticos, con la colaboración institucional con la PGR”.

“En fecha 30 de mayo de 2014, se recibió dictamen en materia de genética forense por parte de la PGR, donde se informa que los perfiles genéticos se ingresaron para su cotejo, sin resultado positivo hasta esa fecha”.

A pesar de las dos negativas, la familia de Irma Edith nunca se desistió y siguió sus propias pesquisas. Fue hasta 2018 que se acercaron al Colectivo de Búsqueda Sabuesos Guerreras de Sinaloa, justo en el momento en que María Isabel y otras integrantes de la organización, sin ser abogadas, comenzaron con la revisión de los casos denunciados ante la Fiscalía Estatal.

“Es donde yo me percató de dos pequeños errores, como les llama la Fiscalía (de Sinaloa), de que la primera confronta fue con el cuerpo de un hombre y la segunda con el cuerpo de una mujer que no era la misma que la familia pedía”, aseguró María Isabel.

“Nos costó casi dos años pedir esa exhumación, hasta que hablando con el Fiscal se dio esa exhumación, en la cual pedimos estar presentes y ser observadores para ver las precarias condiciones en que se encuentran los cuerpos de nuestros desaparecidos en las fosas comunes”.

Fue el pasado 28 de octubre que se dio la exhumación de los restos que la familia siempre reclamó, y este martes se dio la noticia de que efectivamente era Irma Edith.

“Si la familia se hubiera desistido y no hubiera mantenido su exigencia seguramente el cuerpo de Edith siguiera allí”, dijo María Isabel, quien sostiene que gran parte de los desaparecidos que en este momento buscan se encuentran en las fosas comunes que hay a lo largo y ancho del estado.

Comentó que tan solo en la fosa común de Culiacán, Sinaloa, donde se encontraba el cuerpo de Irma Edith hay 650 cuerpos sin identificar.

“Estamos hablando de una sola fosa común, pero en el estado hay muchas otras fosas de este tipo. Creemos que allí pudieran estar gran parte de nuestros desaparecidos”.

La activista, cuyo hijo Yosimar García Cruz desapareció en 2017, dijo que en el caso de Irma Edith no descartan interponer una denuncia contra las autoridades ministeriales por las negligencias cometidas.

“Ahora la familia está en el duelo que no han tenido. Hoy les entregaron los restos. Tal vez se haga algo penalmente, porque no se vale que estuvieran tantos años caminando y buscando y hayan pasado por todo esto. La reparación del daño debe ser integral”, expuso.

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