Cómo evitar caer en la ‘trampa de la eficiencia’ en el trabajo
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Cómo evitar caer en la ‘trampa de la eficiencia’ en el trabajo

Tenemos una cantidad limitada de tiempo, sin embargo, seguimos esforzándonos para cumplir metas infinitas. ¿Por qué nos imponemos tanta presión y cómo podríamos dejar de hacerlo?
24 de agosto, 2021
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Aquí va una pregunta sencilla que podría provocar una pequeña crisis existencial. Sin necesidad de sacar una calculadora, adivina: ¿cuántas semanas vivirá una persona promedio?

La respuesta, para una esperanza de vida de unos 80 años, es 4.000. Hasta los centenarios sólo vivirán 5.200.

Si eres como yo, ese concepto podría generar una sensación de pavor, seguida de una mayor determinación de lograr lo máximo de este corto período en la Tierra. Seguro que tiene sentido embutir cuantas actividades sean posibles en cada día, para asegurarnos de cumplir nuestras metas antes de dejar esta vida.

En realidad, eso podría ser la peor cosa que pudiéramos hacer para vivir una vida llena y feliz. En su nuevo libro, “Cuatro mil semanas”, el escritor en psicología Oliver Burkeman sostiene que esto sólo conduce a decepción e infelicidad, gracias a un fenómeno conocido como la “trampa de la eficiencia”. En su opinión, nos vendría mejor ir más lento, en lugar de acelerar, si queremos sacarle el máximo a nuestra corta esperanza de vida.

La tiranía del tiempo

La ansiedad por el paso del tiempo no es exactamente exclusiva de la vida moderna. Alrededor de 29 a.C., el poeta romano Virgilio escribió “fugit inreparabile tempus” (“el tiempo vuela irrevocablemente”) lo que expresa un poco de la ansiedad por el paso de los días. Pensamientos similares sobre cómo el tiempo se nos escapa se pueden encontrar en Chaucer y Shakespeare.

Burkeman, sin embargo, cree que la peculiar preocupación de la humanidad con el tiempo -y, en particular, si lo invertimos “productivamente”- se volvió mayor con el uso común del reloj y el surgimiento de la Revolución industrial. Antes de eso, los ritmos naturales del día guiaban a la gente: “Hay que ordeñar la vacas cuando necesitan ser ordeñadas, y no podías decidir de alguna manera hacer todo el ordeño de un mes en unos cuantos días”, dice.

Producción en línea en una fábrica automotriz

Getty Images
El auge de la Revolución industrial nos volvió agudamente conscientes de la productividad y el rendimiento, añadiendo más presión en el trabajo.

Una vez la gente empezó a trabajar en molinos y fábricas, sus actividades tuvieron que ser coordinadas con más precisión, frecuentemente para optimizar el uso de las máquinas que operaban.

Eso dio paso a prestarle mayor atención a la planificación y la creación de horarios, a la vez que se entendió que nuestra productividad podría ser cuidadosamente monitoreada. Y la presión resultante, de hacer más en menos tiempo, parece haber crecido exponencialmente en la segunda mitad del siglo XX.

La industria de autoayuda se ha encargado de atender estas ansiedades, con muchos textos en las pasadas cuatro décadas ofreciendo consejos para administrar mejor el tiempo.

“La implicación de estos libros es que, con la técnica correcta, podrías cumplir casi cualquier obligación que se te atraviese. Podrías emprender cuantas ambiciones personales quisieras, con una rutina diaria perfectamente optimizada”, señala Burkeman.

La “trampa de la eficiencia”

Desafortunadamente, no siempre funciona así. Burkeman describe la obsesión con la eficiencia y la productividad como una especie de “trampa”, ya que en realidad nunca puedes escapar de la sensación de que podrías estar haciendo más.

"Es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Una mujer con cuatro brazos haciendo muchos trabajos a la vez

Considera una meta básica, como optimizar tu correspondencia de correo electrónico. Podrías pensar en alcanzar un tipo de estado zen donde no tienes nada en tu buzón al final de cada día, y contestas cada correo a medida que llega. Desafortunadamente, cada correo que envías probablemente generará más respuestas y tareas que completar, lo que puede llevar a que los mensajes se acumulen otra vez.

El hecho de que el trabajo suele engendrar más trabajo significa que muchos empleados eficientes pronto se extralimitan más allá de sus capacidades, a medida que su jefe les sigue añadiendo responsabilidades. Como Burkeman escribe en “Cuatro mil semanas”: “Tu jefe no es idiota. ¿Por qué le daría el trabajo a otra persona más lenta?”

La rutina hedonista

También hay buenas razones psicológicas que explican por qué nunca estaremos satisfechos con nuestras actividades actuales -en el trabajo como en nuestras vidas personales-, que nos llevan a estar constantemente aplicándonos más presión.

Los humanos tenemos un molesto hábito de acostumbrarnos a los cambios positivos en nuestras vidas -el fenómeno conocido como la “rutina hedonista”-.

Podrías pensar que una promoción en el trabajo sería una recompensa adecuada por todo tu esfuerzo, pero los estudios demuestran que muchas veces no te hace más feliz que tu actual cargo. No importa cuán productivo se es, ni cuánto se logra, siempre querrás más para ti.

La noción de la trampa de la eficiencia de Burkeman también me hace recordar un estudio de la Universidad de Rutgers, en EE.UU., y de la Universidad de Toronto, en Canadá. A unos participantes le pidieron hacer una lista de 10 actividades que los haría sentirse mejor en sus vidas -sugestionándolos para pensar en la felicidad como una meta activa-. Después, ellos mismos registraron puntajes inferiores en un cuestionario sobre su bienestar actual que los participantes a los que antes se les había pedido que dijeran de qué estaban agradecidos en ese momento.

Una exploración más profunda encontró que la reducción de felicidad estaba vinculada al sentido de que el tiempo de alguna manera se estaba esfumando: en lugar de hacer que los participantes se sintieran positivos y proactivos, el pensar en todas esas actividades les había hecho más agudamente conscientes del poco tiempo que en realidad tenían para logarlo todo.

Un hombre con un proyecto personal pinta un cartel

Getty Images
Si tratas de hacer menos con tu tiempo y te enfocas en terminar una sola tarea, podrás dar pasos más amplios.

Escapando de la trampa

Al fin de cuentas, Burkeman piensa que nuestro implacable impulso de productividad es un intento inútil de escapar la cruda realidad de nuestras 4.000 semanas en la Tierra. “Es seductor tratar de pasar el tiempo mejorando tus rutinas y rituales, pero eso simplemente contribuye a evitar enfrentar la verdad de lo finitos que somos”, afirma. “Y es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo-“.

En opinión de Burkeman, todos podríamos reducir nuestra ansiedad si sólo aceptáramos nuestra capacidad limitada de lograr todo lo que quisiéramos en la vida.

Tiene unos cuantos consejos prácticos.

El primero parecería obvio, pero frecuentemente lo olvidamos: necesitamos limitar el número de objetivos que queremos alcanzar a la vez.

Podrías priorizar el mudarte de casa y escribir un libro, por ejemplo, mientras te das cuenta de que las clases de piano tendrán que esperar. Aunque pueda ser descorazonador abandonar algo que es muy importante para ti, serás capaz de dar pasos más grandes hacia las metas que has escogido, que si tratas de cumplir demasiadas cosas simultáneamente.

Puedes intercambiar metas, naturalmente, a medida que tu vida progresa -una vez te hayas mudado, por ejemplo, habrá espacio en tu horario para aprender el piano-. Pero en general, Burkeman sostiene que seríamos más felices si tomamos la decisión consciente de poner en espera algunos proyectos, en lugar de tener la continua sensación de que no estamos cumpliendo con falsas expectativas.

“Simplemente te estás reconciliando con ser un humano finito”, indica.

"Cuando enfrentas esta realidad , es de verdad muy liberadora"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Un hombre frente a un piano y un escritorio levantando los brazos en una expresión de felicidad

En el trabajo del día a día, Burkeman también aboga por tener una “lista de labores cumplidas” -más o menos paralela a la “lista de labores por hacer” que empieza vacía cada mañana, pero se va llenando con cada tarea que cumples-.

Muy importante es que muchas de esas tareas pueden haber sido distracciones que nunca hubieras incluido en tu lista de labores por hacer, pero que, sin embargo, fueron importantes cumplir. De esta manera, la práctica te ayuda a reformular tu carga laboral para que tengas una mayor sentido de logro, en vez de estresarte por las cosas que todavía no has acabado de hacer.

No obstante, Burkeman reconoce que le resulta difícil cambiar su propia actitud mental y aceptar los límites de lo que puede lograr en sus 4.000 semanas -pero vale la pena perseverar-.

“Cuando enfrentas esta realidad, es de verdad muy liberadora”, dice. “Te das cuenta de que has estado peleando una batalla inútil”.

El libro de Oliver Burkeman “Cuatro mil semanas” (Four Thousand Weeks) está publicado por la editorial Farrar, Straus and Giroux en EE.UU., y por Bodley Head en Reino Unido. En Twitter se le encuentra en @oliverburkeman.

David Robson es autor de “La trampa de la inteligencia: por que la gente lista hace tonterías” (The Intelligence Trap: Why Smart People Make Dumb Mistakes). Su próximo libro es “El efecto de la expectativa: cómo tu actitud mental puede cambiar tu mundo” (The Expectation Effect: How Your Mindset Can Change Your World) que saldrá en 2022. Se le encuentra en Twitter en @d_a_robson.


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Cuartoscuro

Maestros de Prepa en línea acusan mayor precarización en nueva contratación de la SEP

La SEP condiciona a los maestros de Prepa en Línea a tener un contrato que deberán renovar cada tres meses, con más horas de trabajo y el mismo sueldo.
Cuartoscuro
4 de marzo, 2022
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Prepa en línea atiende a más de 151 mil estudiantes que habitan en los municipios de mayor marginación, pero desde el nacimiento del modelo, los profesores han denunciado las malas condiciones de trabajo. Aunque la SEP anunció que por fin serían contratados, en realidad se trata de mayor precarización, acusan los afectados. 

Los asesores y tutores, como se conoce a los profesores en este modelo, debían dedicar 20 horas de trabajo cada semana, por un salario mensual de 12 mil pesos y contratos por outsourcing. Ahora la SEP les condiciona tener un contrato con la dependencia, pero que deberán renovar cada tres meses a cambio de trabajar 36 horas a la semana, pero con el mismo sueldo, un bono anual y el pago de vacaciones, pero sin seguridad social. 

Además, solo deben trabajar en Prepa en línea, o de lo contrario no cumplirían con el nuevo requisito de “compatibilidad” que les están imponiendo. Las 36 horas semanales representa prácticamente una jornada laboral completa, por lo que legalmente estarían impedidos también para tener otro trabajo en otros servicios escolares, como la mayoría lo ha hecho, debido a su bajo salario. 

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A través de Facebook, profesores argumentaban la desventaja en esta nueva modalidad, pero el coordinador general de Prepa en línea, Jesús Eduardo Pérez-Buendía respondió que “nadie les pide que renuncien a nada. Aquí se ofrece un trabajo, si te conviene lo tomas y si no, pues no”. Aunque este medio preguntó a la SEP sobre estas denuncias de precarización laboral, no hubo respuesta. 

Animal Político habló con cinco profesores de este sistema y en todos los casos solicitaron que sus nombres no fueran publicados debido a que quienes se han atrevido a denunciar han sufrido represalias como ya no ser contratados en cursos subsecuentes. Y justamente por no tener ningún documento legal que los ampare simplemente se quedan sin empleo sin poder demandar finiquito y ni siquiera conocer las razones.

Mauricio, nombre ficticio, explica que recibió una llamada de personal de Prepa en línea para preguntarle antes que todo si trabajaba en otro lugar. Él había tomado la decisión de renunciar a su otro trabajo como profesor de la Universidad Abierta y a Distancia, también de la SEP, justamente por la promesa de que en Prepa en Línea por fin tendrían contrato. 

Sin embargo, le informaron que el contrato de la SEP sería por “honorarios y asimilados” y sería renovado cada tres meses. Es decir, no se trata de una plaza y otra vez no acumularía antigüedad ni tendría seguro social. La única ventaja sería el pago de vacaciones y un bono anual. 

Lo que sí incrementaría sería el horario laboral, aunque “solo en el papel”, según le dijeron en la llamada telefónica. Las 36 horas estarían referidas en el contrato, pero en la práctica solo les pedirían trabajar las mismas 20 horas. Por eso es que el salario no se incrementaría. 

“Este sueldo solo es para completar porque está muy mal pagado. Por eso todos tenemos dos o tres trabajos. Pero ahora nos piden no trabajar en otro lugar”, afirma Mauricio, a quien ni siquiera le han asegurado que sería contratado pese a que confirmó su disponibilidad plena para Prepa en línea.

Otro de los profesores recibió la llamada la semana pasada y también le dijeron que debía cumplir con el requisito de la “compatibilidad”, es decir, la condición de solo trabajar en Prepa en Línea. “Quieren exclusividad, pero no pagar adecuadamente. Nos están limitando, porque si no cumples con la ‘compatibilidad’ simplemente estás fuera, no importa la experiencia que hayas acumulado en el sistema”.  

La Secretaría de Educación Pública anunció este lunes que la Secretaría de Hacienda liberó 474 millones de pesos para el pago de tutores, supervisores y técnicos académicos durante el ejercicio 2022, “por lo que iniciará el proceso de contratación del personal de Prepa en Línea”. 

El subsecretario de Educación Media Superior, Juan Pablo Arroyo Ortiz, informó que se trataba de la regularización del personal que incluirá a 2 mil 600 personas para atender a los casi 200 mil estudiantes que actualmente cursan sus estudios de bachillerato en este sistema.

Sin embargo, los profesores denuncian que las nuevas condiciones están significando en realidad un despido masivo, aunque ni siquiera esté reconocido así legalmente, debido a que han trabajado en contratos vía outsourcing, es decir, una empresa ajena a la SEP realiza la contratación. Eso los mantuvo en incertidumbre permanente y sin ningún beneficio laboral. 

Lee más: SEP elimina las Escuelas de Tiempo Completo, pese a mandato judicial para conservarlas

En 2019, un grupo de profesores formó la Coalición de Trabajadores de la Educación en Línea, justamente para demandar mejoría en sus condiciones de trabajo. Confiaban en que el cambio de gobierno ayudaría a lograrlo, pero no ha ocurrido. “La SEP ni siquiera nos considera como maestros. Parece como si estuviéramos mendigando trabajo. Creemos en el proyecto, pero no les preocupamos”. 

Su organización comenzó porque al inicio de este gobierno, por primera vez, tuvieron retrasos en los pagos por meses. El periodo más extendido fue de nueve meses trabajando sin recibir salario y sin explicación de la razón. 

Además, en las últimas semanas los estudiantes habían denunciado que se había suspendido el servicio desde diciembre y solo habían tenido avisos cada vez sin dar fecha de reanudación. Hasta este lunes en que la SEP informó en un boletín de prensa que reiniciarían clases el próximo 7 de marzo.

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